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viernes, 10 de marzo de 2017
¡Aunque te vistas de seda!
Avanza el mes de marzo para que se cumpla el primer trimestre de este año 2017 y en nuestro país no podemos decir que la cosa sigue igual, con honda y profunda preocupación debo confirmar lo que se recoge en el más recóndito rincón de nuestra geografía y da cuenta en el estrago de los estómagos que producen los ácidos por falta de alimentos para procesar, la cosa está peor y cada vez se hace más difícil comer y vivir con calidad en Venezuela, por lo menos para la gran mayoría de ciudadanos comunes y corrientes. Escuchar lo que poco a poco vas eliminando de tu dieta diaria, no porque no lo puedas comer, sino porque no lo puedes pagar y lo que es peor, las cosas por las que lo sustituyes, raya en la más miserable impotencia de no poder ponerle coto a semejante situación de una vez y a la brevedad.
Usar literalmente el pellejo del pollo para sacar aceite es uno de los ejemplos con toda su crudeza de nuestra realidad; caparazones, sardinas y tubérculos representan la base fundamental de una lista de compras cada vez más corta que coloca a lo que antes era rutina en lujos difíciles de costear.
No entremos en la creatividad cuando del elemento de higiene y aseo personal se trata, o del tratamiento para enfermedades permanentes que apela al retorno a las hierbas, guarapos que habíamos dejado atrás. “¡Qué difícil está la cosa! ¿Hasta dónde vamos a llegar?”, se suele repetir en cualquier escenario, desde visitando un barrio buscando pan o masa de arepa pelada, a las puertas de un hospital y hasta en la cola del banco mientras intentas sacar lo poco que has podido guardar, nadie se salva de esta tragedia difícil y muy compleja, o por lo menos aquellos que no estamos enchufados, pese al intento fallido del socialismo para conservarse en el poder incluyendo la celebración por la entrega de cajas con comidas que la gente tiene que pagar mientras se cala un discurso trasnochado de falsa generosidad de quienes construyen corruptelas a costa de la peor necesidad. Pero no solo es el tema social o el económico, si abordamos el escenario político la cosa no es diferente, el país está cansado y exhausto; vivimos de proceso en proceso que desgastan a nuestra dirigencia partidista, entusiasma y desanima a la llamada sociedad civil que no siente ninguna conexión con la representación política, que está molesta por el rumbo que tomamos cada día, pero que debemos seguir estimulando para impedir la muerte definitiva de una democracia que el oficialismo conduce a su decadencia, apoyados por poderes como el TSJ y el CNE con cronogramas, fechas y procedimientos como las legalizaciones de los partidos, retrasan la convocatoria a elecciones regionales y municipales que saben no ganarían.
Mientras los venezolanos intentamos deshojar la margarita, allí está el gobierno, burlándose de todo el mundo incluyendo a los de la famosa XIV Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que se llevó a cabo en Caracas para aparentar logros que nadie les cree, hospedando gratis a un gentío, comensales que disfrutan de las mieles alimenticias que le cuestan un ojo de la cara a nuestro presupuesto y que bien ayudarían de verdad a familias en pobreza extrema que son más de las que dicen mientras las intentan ocultar en conclusiones contradictorias y hasta hipócritas.
Debemos seguir denunciando todo lo que pasa y combatirlos con energía, aunar esfuerzos y establecer un objetivo común que mueva y convenza a la cada vez más decepcionada sociedad, porque aunque algunos se vistan de seda, seguimos sumergidos en fuertes desigualdades y desequilibrios, en medio de un proceso de incesante cambio donde desafortunadamente el atraso y las injusticias, así como la violencia y desesperación, tienden a imponerse más allá de lo tolerable.
Deyalitza Aray
martes, 7 de marzo de 2017
Nuestra opinión: ¿Por qué nos cuesta tanto?
Tanto dentro, como afuera de nuestras fronteras físicas y digitales, la certeza mayoritaria es que atravesamos una profunda y devastadora crisis económica, social, política y familiar, no existe una esquina a lo largo y ancho de nuestra tierra, donde la queja, la preocupación y un alarmante desanimo arrope las conversaciones que tenemos.
Bien sea abriendo los pocos periódicos impresos que quedan, incluso los oficialistas, o accediendo a cualquier portal de noticias, las notas, testimonios y cifras hablan por sí solas de las calamidades, que debemos transitar para medio sobrevivir en la actualidad, es tal la magnitud de lo que pasa en Venezuela, que una búsqueda sencilla por internet de “economy in Venezuela”, le arrojara por lo menos varios resultados todos los días, de innumerables portales a nivel mundial que reportan, opinan, investigan y reflejan crudamente nuestra situación.
De tal forma que el diagnóstico y análisis de lo que nos pasa está por demás documentado, no existe nadie dentro de nuestro país que permanezca indiferente, no hay clase social, sector económico, área de trabajo, grupo religioso, obrero, gremial o de amigos que no se sienta afectado, la cotidianidad venezolana consiste hoy en una lucha por sobrevivir, ya ni siquiera al día, ahora, a las horas que se intenta tratar de comer algo, así estamos.
Igualmente es casi homogénea, la percepción y convencimiento, que desde los diferentes factores de la oposición se tiene sobre quienes gobiernan a Venezuela hace más de 18 años, si hablas con algún connotado líder de la MUD del ala conservadora, te reconoce que el estamos ante un régimen autocrático, tramposo, corrupto, que nos ha arruinado y que no tiene ninguna intención de dejar el poder, si te vas hacia quienes, todavía dentro de la MUD, tienen posiciones más frontales y crudas, quizás te cambien lo de autocrático por dictadura, pero en el fondo te dicen lo mismo: por las vías normales esto no se resuelve.
Si por el contrario, ubicas a, cada día más amplios e importantes sectores, que a pesar de no estar dentro de la coalición opositora, tampoco son sus enemigos, estos vuelven a coincidir, en la certeza que sobre el gobierno, la inviabilidad de este modelo y la absoluta falta de intención de convocar a elecciones “normales” tiene el oficialismo, pero es que incluso, si pisas lo que en el pasado era la acera del frente: personas, líderes comunales y vecinales, identificados y resteados desde el principio con Chávez y sus ideas, te consigues con la coincidencia generalizada, de que esto fracaso, de que no hay salidas para esta crisis mientras gobierne Maduro y sus aliados, y que definitivamente se requiere de elecciones generales que cambien a nivel nacional a quien dirige los destinos de la nación.
No hablamos entonces de cualquier pelusita de mono, tampoco de los restos de algún polvo cósmico, estamos viendo como una gigantesca masa de venezolanos, de cualquier género, edad, credo, religión, gustos, colores y afines estamos de acuerdo en la gravedad y profundidad de la crisis, en el urgente y necesario cambio de gobierno, como impostergables pasos iniciales, para poner en marcha un proceso que detenga, en principio, esta caída de ruina y desolación, que procure la estabilización de toda nuestra sociedad y que nos saque de esta violencia y crimen, que amenaza con acabar definitivamente todo nuestro entramado como país.
Entonces, ¿Por qué no avanzamos precisamente hacia allá? ¿Por qué seguimos haciendo exactamente lo contrario para salir de esta pesadilla?, si prácticamente todos estamos de acuerdo, ¿Por qué dejamos que los intereses de cuatro se impongan?, en término, ¿Por qué nos cuesta tanto?
Les confieso que no tengo ni idea, no logro comprender como tanta gente buena, preparada, que ama y quiere desde sus entrañas a Venezuela no logra levantarse, erguirse y en una sola voz, ponerse de acuerdo para rescatar a nuestra tierra de esta demolición que vivimos, no entiendo cómo millones, dejamos que un puñado de malos políticos, porque hay unos muy buenos, sean los que nos dicten las pautas, en base a sus mezquinas y bajas agendas personales, quizás esa sea una desgracia mayor de la que nos ha tocado sufrir, por ratos parece que no tenemos lo suficiente para entre la inmensa mayoría, ponernos de acuerdo y presentar al país una alternativa unitaria real, contundente, inclusiva por los cuatro costados y acertadamente adecuada para los tiempos que debemos enfrentar.
UNQUIJOTE
miércoles, 22 de febrero de 2017
Crisis, gastronomía y nutrición Parte III: De la Venezuela saudita a comer de la basura, por Marianella Herrera Cuenca.
El 2017 comienza sombrío para Venezuela y quienes crecimos en la “Venezuela Saudita” de finales de los 70 y comienzo de los 80, no podemos dar crédito a lo que vemos hoy. En aquella época vivimos, y no exagero, un derroche de alimentos y bebidas, y no solo me refiero al caviar, salmón, paté de fois gras, champaña o escocés. Me refiero a alimentos básicos, ideosincráticos que manejábamos con holgura, tomándolos como seguros y atornillados en nuestro escenario. Los términos seguridad y soberanía alimentaria sonaban a espejismo y la “pobreza de la riqueza” no parecía hacerse entender a quienes estaban lejos de ella.
Cuando estudié medicina, en la casa que vence las sombras, nuestra bella UUUCV, ( Universidad Central de Venezuela) atendí en mi alma mater, el Hospital Universitario de Caracas (HUC), todo tipo de personas, desde gente en extrema pobreza, hasta gente que sencillamente buscaba la práctica y la experiencia de sus médicos, aun cuando podían pagarse otro tipo de atención médica. Hago esta aclaratoria, porque desde entonces la opulencia de Venezuela daba para todo, para atender a quien lo necesitaba y a quien no. La comida del Hospital Universitario, era sencilla pero buena y adecuada a las necesidades, se cumplían los turnos y como interna de pre-grado en ese hospital, muchas veces comí de madrugada en esa cocina, hoy en quiebra por falta de alimentos e insumos adecuados para los pacientes.
La Venezuela que viví en mi adolescencia, poco tiene que ver con la Venezuela actual, la que les toca a mis hijos adolescentes, yo podía salir a una fiesta sin temor, ellos no, yo podía ir al automercado libremente y comprar lo que necesitaba, ellos no. Mi mamá me enviaba al automercado para ayudarla con las compras y yo iba sin temores en una época donde los celulares no existían, mi mamá estaba segura que yo llegaría en una media hora con los encargos hechos y sana y “entera”, hoy no puedo enviar a mis hijos al mercado, perderían el colegio, o no podrían estudiar para el examen del día siguiente atrapados en inmensas colas que además constituyen una violación del derecho humano a la alimentación y son escenarios de violencia por la desesperación de comprar un alimento.
Pero la Venezuela de hoy, se ha convertido en más que colas y repartos de bolsas de alimentos, se ha convertido en un país donde la gente come de la basura. Con un alarmante 93% de venezolanos que refieren que sus ingresos no les alcanzan para comprar alimentos (ENCOVI 2016), muchas familias se han visto en la necesidad de hurgar en la basura en búsqueda de qué comer. Y es que hurgar la basura para comer tiene muchos ángulos, aspectos y perspectivas. Primero: puede entenderse que hay maneras de comer de las sobras, una de ellas es elegir entre el desperdicio de los mercados, lo más preciado: los tallos de brócoli, las cabezas de pescado, los recortes llenos de grasa de la carne, los “pescuezos “ del pollo que constituyen material comestible y relativamente adecuado si se consigue en un tiempo prudencial, donde no exista descomposición del alimento. Segundo: comer de las sobras de los demás, como por ejemplo de las sobras de los restaurantes, incluyendo la comida que dejan los demás, esto tiene el problema potencial de transmitir gérmenes que pudiese tener el primer comensal y tercero: la más peligrosa de todas, que es hurgar en los basureros donde existe ya contaminación y mezcla de todo tipo de desperdicios, particularmente en Venezuela, que no es un país que se caracteriza precisamente por la clasificación de la basura.
Mi primer contacto con gente, que comía las sobras de los demás fue en Brasil, corría el año 1993 y estaba yo en Sao Paulo, acompañando a mi esposo por su trabajo. Era la época de una inflación galopante en Brasil, de una inseguridad marcada y yo de terca me empeñé en ir caminando al centro comercial de Iguatemí, del hotel salieron conmigo dos guardaespaldas, pues se negaron a permitir que fuera sola. Al llegar me senté en un pequeño restaurante, donde comí un sándwich y quizás por las manías del embarazo le quité los bordes al pan. Cuando terminé y pagué mi cuenta para salir del lugar, sentí a mis espaldas una presencia, al voltearme vi a tres niños quizás entre 8 a 9 años o quizá mayores (con retardo de crecimiento?) que se peleaban por los restos de mi sándwich. En ese momento, con los ojos llenos de lágrimas y en mi portuñol recién aprendido, les dije que les compraría uno a cada uno. Los ojos desorbitados de alegría de esos niños no se me van a olvidar nunca!. Niños a quienes no ayudé a resolver su problema, más si a tener unos minutos de felicidad,
El comer de la basura compromete la dignidad personal, altera la autoestima y es reflejo de la vulnerabilidad en cuanto a salud y alimentación a la cual están expuestos los venezolanos y cualquier otro ciudadano del mundo.
Mucho he reflexionado sobre la situación de la salud y alimentación en Venezuela, mucho he estudiado intentando encontrar una explicación quizás para lo inexplicable. ¿Qué ocurrió? Cómo llegamos a esta crítica situación, terrible y dolorosa. Pienso que se ha venido fraguando desde hace tiempo, mucho tiempo y muy posiblemente tuvo su fundamento en la inconsciencia de la Venezuela Saudita. Si, dolorosamente hemos pasado de la inconsciente Venezuela Saudita a comer de la basura.
Estoy segura que tiempos mejores vendrán para nuestro país, también posiblemente por la consciencia creada con el dolor y el sufrimiento, que son maneras que tiene el ser humano para aprender. El deber ser en alimentación se recuperará, y las madres podrán enviar a sus hijos al “super” a hacer el mandado y ayudar en la casa. Ese es el deber ser: ir al automercado y tener el dinero ganado en un trabajo digno para pagarlo, y que una madre no tenga miedo de que su hijo vaya caminando al mercado!. Y sí, soy optimista y que no me malinterprete el lector, el optimismo no debe ser confundido con facilismo, pues los tiempos que vienen aunque mejores no serán fáciles para nadie, más estarán marcados por esos maravillosos jóvenes que se niegan a perder la patria, que se esfuerzan cada día para dejar el nombre de Venezuela en alto en el Modelo de Naciones Unidas de la Universidad de Harvard como la mejor delegación internacional en 2017, o esos jóvenes de nuestra Universidad Central de Venezuela que creen en la democracia participativa y realizan sus elecciones a pesar de que un Tribunal Supremo de Justicia pretenda eliminárselas. Esos maravillosos jóvenes que son la mayoría y que han aceptado el reto de reconstruir el país y de sembrar fuerza y esperanza en el pueblo venezolano.
@mherreradef
@ovsalud
*Profesora Universitaria, Directora Observatorio Venezolano de la Salud
Publicado en: Runrun
martes, 21 de febrero de 2017
¿La nueva MUD?
Después de mucho anunciar, por fin la MUD ha informado sobre su reestructuración. Hemos esperado la información con el interés que merecía, pero nuestras expectativas no quedaron satisfechas. Sabemos que se trata de un primer paso en un plan de renovación, y que, por lo tanto, deben seguir otros capítulos ante cuyo advenimiento seguimos pendientes, pero hasta hora los partidos coligados solo nos han sorprendido con un parto de los montes.
La MUD es importante para la sociedad que clama por cambios urgentes en la política venezolana. A su organización debemos pasos trascendentales para la recuperación de la democracia, como el triunfo en las elecciones parlamentarias. Ha tratado de mantener la llama de la controversia civilizada frente a la dictadura y se ha ocupado de movilizar a sus líderes en las diferentes regiones de nuestra geografía. Llevó los anhelos de la sociedad hasta cúspides que parecían inaccesibles, en suma, pero después, en poco tiempo, en cuestión de un año desolador, protagonizó o acompañó un declive que apenas permite hacer reminiscencia de los logros obtenidos. De allí la necesidad de mirar con cuidado lo que hace, pero especialmente lo que deja de hacer.
De momento, apenas ofrece una nómina de dirigentes que en general son poco conocidos, un repertorio de ciudadanos de buena voluntad a quienes deben presentar en detalle para conocimiento de la ciudadanía. Se trata de personalidades honorables, no cabe duda, pero sin un trabajo previo que no obligue a solicitar que los presenten en detalle, que los suban a la pasarela para apreciar a cabalidad las cualidades que deben tener y sobre las cuales no dudamos, pero que requieren un desfile previo para que no sigan inadvertidas.
El refrescamiento de las élites es bueno y necesario, por supuesto, pero tal vez estemos ante un desfile de medianías de las cuales no se pueden esperar las hazañas que requiere la sociedad para recuperar la confianza en sus dirigentes, para tener la seguridad de que su destino está realmente en las mejores manos. No descalificamos a los integrantes del elenco que ahora se nos presenta, entre otras cosas porque hay que dejarlo actuar para juzgarlos con propiedad, pero parece evidente que, si no son debutantes en la escena, hacían hasta la fecha el papel de segundones en el reparto.
Las circunstancias exigen un esfuerzo político de proporciones extraordinarias. La situación no está para medias tintas. Los reproches se hacen en función de la trascendencia del reto de salir de una dictadura que está acabando con el país. La lucha contra la adversidad requiere de políticos capaces de convocar inmediatamente la atención y el entusiasmo de las masas. ¿Está en eso la MUD actualmente? ¿Dio en el calvo con la nómina que ahora nos ofrece? El hecho de que nos ponga a averiguar la identidad de los miembros de su nuevo equipo de coordinación, porque solo lo sabemos en términos someros, no permite una respuesta sin reservas.
Editorial de: El Nacional
jueves, 16 de febrero de 2017
No hay por quien votar.
Fue el contenido que se leía en más de una pancarta de las utilizadas en el proceso electoral realizado el pasado 6 de noviembre en la República de Nicaragua para escoger al presidente de la República, vicepresidente y diputados al Parlamento Centroamericano y la Asamblea Nacional, también el argumento utilizado por las fuerzas opositoras al gobierno del actual presidente de ese país centro americano Daniel Ortega que no participaron en esas elecciones generales convocadas.
Convocatoria realizada en el marco constitucional pero precedida por un conjunto de acciones cuya similitud con las que hemos visto en Venezuela nos hace pensar que la coincidencia no es producto de la casualidad, al contrario, es el reflejo de un proceso que ha venido tomando cuerpo en nuestra América Latina y que pareciera con las limitaciones institucionales que también intenta penetrar otros espacios tanto en Norteamérica como en Europa.
La oposición Nicaragüense estuvo ausente de tan importante proceso de legitimación y expresión de la voluntad de los ciudadanos porque el gobierno de Daniel Ortega se había encargado desde el año 2007 cuando regresaron al poder, de aniquilar a la oposición en su país, apoderarse del Parlamento y tener el pleno control de los otros poderes del estado, prueba de ello fue la decisión del Consejo Supremo Electoral de quitarle representación legal al Partido Liberal Independiente, principal agrupación política de la Coalición opositora, luego de un fallo de la Corte de justicia cuyos magistrados son acusados de obedecer directamente las órdenes del presidente Ortega y la posterior destitución de 28 diputados opositores del Parlamento Nacional. Conscientes estaban que esas elecciones no eran transparentes, libres ni tampoco competitivas.
Ortega perdía su legitimidad de origen desde el momento que la oposición duramente atacada y sometida decidió no participar convirtiéndolo en el único candidato importante en los comicios que la oposición había catalogado como “farsa electoral”.
Pero no solo la dirigencia política, también la Conferencia Episcopal nicaragüense se había pronunciado de manera contundente en un duro comunicado de todos los obispos deplorando el intento de implantación de un régimen de partido único en el país, haciendo desaparecer la pluralidad ideológica, cuestión absolutamente nociva para la democracia y el país. Se cerraban así las puertas de la vía electoral en Nicaragua y se le robaban al pueblo su derecho a votar libremente, expresaban los más connotados analistas.
La decisión del presidente Daniel Ortega de prohibir observadores independientes que verificaran la transparencia de las elecciones complementa el coctel de genuinas dudas sobre el proceso electoral convocado y que persiguió una reelección para mantener a un régimen que se cuela a costa de vender un gobierno basado en programas sociales denunciados como una nueva forma de clientelismo orientado más a comprar lealtades que a cambiar la realidad de los más pobres de la población en el país que sigue siendo el segundo más pobre del hemisferio, después de Haití.
A ello le sumamos la represión e intimidación que afirman se utiliza para amedrentar a las voces opositoras, así como la existencia de una “alianza de silencio”; con los grandes grupos empresariales, a los que acusan de aceptar el sacrificio de importantes principios democráticos a cambio de estabilidad.
Pero no solo las acciones oficialistas hicieron mella en el desánimo de los electores cuya abstención rondo el 42% de acuerdo a los números de las encuestadoras más reconocidas, también el discurso opositor dedicado a la institucionalidad y la norma democrática alejo a esos representantes de la conexión con las demandas sociales y problemas de la gente y la imposibilidad de lograr la unidad real sin duda alimento y coadyuvo para las pretensiones de los que algunos llaman “dictadura”.
Así fueron las cosas las cosas y así son las pretensiones de quienes quieren hacer desaparecer la disidencia venezolana para mantenerse en el poder. Saben que en buena lid y en igualdad de condiciones jamás podrían superar el descontento y la decepción, se saben superados por sus errores y equivocaciones y no les queda más que apelar a su control para someternos a procesos diseñados para no ser cumplidos, para que las metas no sean alcanzadas y justificar la desaparición de organizaciones que no aceptamos la implantación de ninguna nueva dictadura en Venezuela.
Deyalitza Aray
Deyalitza Aray
martes, 14 de febrero de 2017
Dictaduras, elecciones y transición.
Esta oposición electoralista y dialoguera llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder y en plena crisis y estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya!
A Leopoldo López.
Ni la de Cipriano Castro, dictadura travestida de revolución libertadora, salió por elecciones, ni la de de Gómez, que luego de traicionarlo gobernó durante 27 años hasta salir del poder de muerte natural. Tampoco la de Pérez Jiménez, cuyo derrocamiento y destierro celebramos por estos días. Dos impecables democracias, en cambio, fueron violentamente desalojadas por regímenes dictatoriales: la de Rómulo Gallegos en 1948 y la inaugurada con el Pacto de Puntofijo y la clamorosa victoria de Rómulo Betancourt, defenestrada aviesa y turbiamente, mediante un golpe en cámara lenta que ha tardado 25 años en venir a escorarse en esta crisis humanitaria, con el estúpido e incomprensible consentimiento cívico militar golpista y la complacencia de las élites a partir del 4 de febrero de 1992.
Por eso mismo, para demostrar que una dictadura venezolana sí puede ser desalojada pacífica, constitucional, democráticamente, lo que no fue el caso en ninguna de las dos dictaduras del siglo XX, uno de los protagonistas de la decadencia política de la democracia liberal, Eduardo Fernández, se haya visto obligado a viajar hasta Polonia para dar con la prueba de su acomodaticia teoría.
Sin embargo, en una argumentación que bordea el absurdo, da simultáneamente las razones por las cuales su teoría pierde todo peso. La dictadura de Jaruselsky, que habría desaparecido del mapa por elecciones como las que la oposición electorera venezolana lleva casi dos décadas intentando, inútilmente por cierto, pues o las pierde o se las roban, había perdido todo respaldo de poder real: la oposición había tomado la calle insurreccional, masiva, explosivamente bajo el liderazgo del líder metalúrgico Lech Walesa; el Muro de Berlín había sido derrumbado por las masas insurrectas de la Alemania comunista en alianza con los sectores contestatarios de Berlín occidental, herederos de años de combates contra su propio establecimiento y todo ello no hubiera sido posible sin la implosión de la Unión Soviética y su Pacto de Varsovia, acorralados por la sabia, lúcida e inteligente “guerra de las galaxias” comandada por Ronald Reagan.
Como para terminar de poner la guinda en la insurrección democrática de Gdansk, Lech Walesa y los obreros portuarios, un sacerdote polaco, visceralmente anticomunista y antidictatorial, que conocía hasta el detalle las artes totalitarias de la sedicente República Popular y Democrática de Polonia, ascendió al papado bajo el nombre de Juan Pablo II. Por cierto, políticamente situado en las antípodas del argentino Jorge Bergoglio y cuyo nombramiento, en lugar de constituir un espaldarazo al populismo fue una clara señal de guerra a muerte contra el comunismo soviético.
Quiéranlo o no los electoralistas a todo trance, si alguna dictadura constituyente, como la venezolana, fue desalojada por votos, ya había sido desalojada por la multitudinaria, masiva e irrefrenable insurrección popular. Los votos no vinieron más que a confirmar los hechos: los dictadores estaban caídos.
Yo comprendo que Eduardo Fernández, que seguramente conoce el caso chileno mucho mejor y de fuente más directa que el distante caso polaco, prefiera, para justificar la bochornosa, oscura e impotente estrategia política de los partidos de la MUD, que la han llevado a la sepultura, inexorablemente condenada al fracaso si para poder votar debe renunciar a seguir el ejemplo de Lech Walesa, enfrentar frontalmente a la dictadura y poner a la masa contestataria en las calles, recordar sus tiempos de presidente de la Internacional Democratacristiana en Europa. Teniendo a mano el caso del plebiscito chileno que, efectivamente, sacó al tirano y su tiranía mediante un claro, límpido y transparente proceso electoral. Imagino que son dos las razones: la dictadura chilena no era una dictadura castrocomunista ni su naturaleza era constituyente, sino comisarial, ergo: imposible de ser comparada con la dictadura castro-comunista de Hugo Chávez, traspasada en andas de Raúl y Fidel Castro a un agente cubano de origen colombiano avecindado en Venezuela. Un apparatschik de los miles que conforman el Estado totalitario cubano o, siendo extranjeros, les sirven en el Foro de Sao Paulo, su Internacional Castrista. Tampoco los gobiernos de Lula-Dilma y de Néstor y Cristina Kirchner habían terminado de derivar a tortuosas dictaduras como la de Chávez-Maduro. La segunda es que la nonata dictadura castrocomunista de la Unidad Popular chilena fue asfixiada antes de que cogiera auténtico vuelo, no por elecciones, que muy posiblemente jamás hubiera sido destronada electoralmente, sino mediante un quirúrgico golpe de Estado llevado a cabo por unas coherentes, homogéneas y blindadas fuerzas armadas. ¿Cómo compararlas con las que asaltaron el poder en nuestro país para ponerlo al servicio de la tiranía cubana y el narcotráfico?
Tampoco la transición española viene al caso: Franco estaba muerto, el país, bajo el florecimiento del turismo a escala europea –la llamada industria sin chimeneas– había alcanzado un desarrollo exponencial, el país se enrumbaba a la modernidad de la globalización y desde los franquistas de Fraga Iribarne a los comunistas de Carrillo y la Pasionaria apostaban por la democracia. Con dos pesos pesados como para empujar la transición: Felipe González, por el Partido Socialista renovado y ya liberado del pesado fardo marxista, y Adolfo Suárez, por el Movimiento. ¿Comparables con los señores que presiden Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el partido del señor Falcón? ¡Por favor!
Sobran los casos y sería absurdo exponerlos en una suerte de casuística transicional. Cada caso, como lo enseña la historia, es inédito. Pero lo que sí está claro y constituye una ley irrebatible de la política es que las elecciones, todas las elecciones, sean de la naturaleza que sean, están condenadas a no servir de nada si no subyace a ellas el acuerdo previo, esencial, existencial, tácito o explícito de los poderes fácticos y las partes en disputa por respetarlas como al Padre Santo. Y permitir que los poderes resultantes no sean castrados desde su propio nacimiento. Como fuera el caso de la Asamblea Nacional, convertida en un esperpento por obra y gracia de la justicia del horror. Un caso imposible de emular. Tal como lo establecieran Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt en el Pacto de Puntofijo. O Felipe González, el rey, Santiago Carrillo y Adolfo Suárez en el Pacto de la Moncloa. En Chile, ese acuerdo había sido aceptado por todos los protagonistas políticos, con excepción de Augusto Pinochet y los suyos. Pero ya estaban en franca minoría, no contaban con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y constituían un estorbo para un país ansioso de paz, justicia, prosperidad y progreso. Vale decir: de democracia. Todo lo demás es cuento. ¿Comparables Augusto Pinochet y las fuerzas armadas chilenas con Vladimir Padrino y las Fuerzas Armadas Bolivarianas?
Esta oposición electoralista y dialoguera ya llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder en pleno estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! O bajamos la santamaría.
Antonio Sanchez Garcia.
Publicado en: El Nacional
lunes, 13 de febrero de 2017
La nueva MUD y el electoralismo.
Dos hechos ominosos ensombrecen el horizonte político nacional.
El primero de ellos ocurrió el martes de la semana pasada, cuando Jesús Torrealba, inexplicablemente todavía secretario ejecutivo de la MUD, en rueda de prensa convocada para informar sobre la reestructuración de la alianza, en lugar de hacerlo, se limitó a notificar que se había designado una junta reestructuradora, que en los próximos días presentaría las diversas opciones posibles de darle nueva forma y contenido a la organización. Más allá de la composición inaceptable de esta comisión, en la que incluso se incluyó al diputado Juan Carlos Caldera, a quien todos vimos en un video que lo mostraba siendo sobornado por Wilmer Ruperti, ¿cómo es posible que los dirigentes de la oposición, tras haber dilapidado el capital político que millones de venezolanos habían depositado en sus manos aquella excepcional jornada electoral del 6-D, insistan en desconocer de tan grosera manera el sufrimiento, la dignidad, el malestar y la indignación que embarga al pueblo opositor ante el incumplimiento sistemático del compromiso adquirido con los ciudadanos de cambiar presidente, gobierno y régimen en un plazo no mayor de 6 meses y sólo pensar, obsesivamente, en las “próximas elecciones”?
El segundo hecho lo protagonizó otra vez Vicente Bello, representante de la MUD ante el CNE, cuando al terminar una ingrata reunión de algunos delegados de la alianza con el directorio del ente electoral para precisar el proceso de reinscripción de los partidos, declaró que el diseño de ese proceso de renovación fue “improvisado y atropellado”, porque el CNE “no se percató de que en él se incluyeron los fines de semana de Carnaval y Semana Santa”. Una afirmación absolutamente complaciente y falsa, porque Bello, la MUD y todo el mundo saben que esta decisión, como siempre han sido, fue perfectamente calculada por el régimen y anunciada en el momento oportuno.
Si a esta interpretación tramposa de la realidad electoral, de clara inspiración en la fórmula empleada por Daniel Ortega para reelegirse en unas elecciones a las que no pudo presentarse la oposición, le añadimos la insultante rueda de prensa de Torrealba sobre la reestructuración de la MUD, debemos admitir que ciertamente buena parte de la oposición ha perdido el rumbo. Definitivamente y sin remedio aparente.
Esta situación se hace aún más grave si tomamos en cuenta que desde el pasado mes de octubre, cuando el régimen decidió borrar el referéndum revocatorio del mapa electoral, los principales voceros de la MUD, en rueda de prensa primero y desde la Asamblea Nacional después, sostuvieron que con esa decisión quedaba roto el hilo constitucional y se instalaba en Venezuela, ya sin ningún disimulo, una auténtica dictadura. Razón por la cual, para devolverle su vigencia a la Constitución, esos mismos voceros convocaron repetidamente al país a la rebelión civil. De ahí las grandes manifestaciones de protesta de aquellos días y la decisión parlamentaria de condenar políticamente a Maduro. ¿Cómo es posible entonces que representantes de esos mismos dirigentes hagan como si nunca hubieran hablado de dictadura y acudan a la sede del CNE, implacable instrumento del régimen desde el año 2003 para negarle a los venezolanos su legítimo derecho a elegir, con la intención de discutir con sus rectoras los términos de esas dichosas elecciones regionales, como si en Venezuela reinara una plena normalidad democrática?
Planteada en octubre la confrontación en términos de dictadura o democracia, ¿con qué propósito se anuncia la reestructuración de la MUD, para qué dialogar con las rectoras del CNE? ¿No constituye una inaudita aberración reducir el debate político a la celebración de elecciones en el marco de un régimen al que se señala como dictadura? Se comprende que Manuel Rosales y Henri Falcón lo hagan, pero ¿cómo van a actuar los restantes dirigentes de la oposición? El pueblo opositor espera de Leopoldo López, de Antonio Ledezma, de María Corina Machado, pero también de Julio Borges, de Henry Ramos Allup y de Andrés Velázquez una respuesta clara, sin sus habituales ambigüedades, coherente. Todos ellos tienen, esta semana, la palabra. Por lo que decidan hacer y digan serán juzgados.
Armando Duran.
Publicado en: El Nacional
domingo, 12 de febrero de 2017
Nuestra opinión: Huida, sumisión o insurgencia.
Revisando todos los artículos que he escrito desde el año 2009 hasta esta fecha, es impresionante como hemos cometido el mismo error una y otra vez, al tratar de combatir, a esta nueva forma de dictadura, con los métodos tradicionales del proceso democrático.
Ciertamente, en esta tribuna nunca hemos sido complacientes, con actitudes y acciones que desde la oposición han contribuido, innegablemente, a mantener este estado de cosas, hemos sido críticos, no solo por medio de nuestras opiniones, sino a través de una participación activa, militante y constante en todas y cada una de las actividades de calle, de defensa del voto, de movilizaciones y de la MUD como instrumento necesario e imprescindible para poder lograr cristalizar con éxito, esta durísima tarea que hasta ahora nos ha sido esquiva.
Cuando me refiero a la alternativa democrática, en ningún caso me refiero a las siglas de la misma, hablo de defender las bases, principios y objetivos para lo que fue creada, aquí ratifico lo que he manifestado mil veces, sin un “Acuerdo Nacional” por la defensa de la libertad y la democracia, que involucre a todos aquellos que realmente quieran cambiar, esta terrible realidad que vivimos y que transcienda a los intereses bastardos y mezquinos de algunos, estamos peligrosamente cercanos a continuar años tras año, con la misma cantaleta, con los mismos cuentos y con iguales resultados.
Muchos lo han dicho, sin conversaciones sinceras y honestas entre demócratas, que nos conduzcan a una posición firme, clara, realizable y compartida la historia se repetirá, no me crean a mí, simplemente den una hojeada a las principales declaraciones de este último mes de la dirigencia opositora, a lo largo y ancho del país y comprobaran como Venezuela apunta hacia un lado y nosotros hacia otro, en ocasiones parece que estamos conectados con el drama que sufrimos pero luego vemos como las acciones dicen otra cosa.
Lo ejemplifico, más allá del tema de la clara, una más, violación a la Constitución, al no realizar las elecciones regionales el año pasado, la desenfrenada carrera por querer ser gobernador de cualquier estado esta desatada y no me jodan con que así estamos en la calle y llevamos el mensaje de la unidad, ¡mentira!, cada quien habla de su proyecto personal y venden la especie de que si ganamos las gobernaciones estamos más cerca de lograr sacar del poder al régimen, eso es absolutamente falso, ni ganando todo, si es que hacen las elecciones, estaremos más cerca de nada.
A este régimen solo se le vencerá, cuando fruto de ese acuerdo nacional, crucemos la lucha política con el reclamo social, cuando acompañemos de manera decidida y recurrente a quienes sufren en carne propia la destrucción de su vida, cuando combinemos las aspiraciones legítimas, con la prioridad de devolverle a Venezuela un gobierno demócrata y de progreso, mientras decidir como primacía que un bendito reglamento de funcionamiento de la MUD, este por encima de que por fin, acordemos objetivos claros de la lucha, con un convencimiento total y un respeto activo, tanto adentro como afuera, la cosa lamentablemente no pinta para nada bien.
Podemos huir, algunos hacia afuera y otros resignándose en nuestro interior, también se puede claudicar y aceptar de manera sumisa que esta realidad cambiara solo cuando, en algún momento, la gente simplemente no aguante más y salga a no dejar piedra sobre piedra, o podemos intentar insurgir y encontrarnos en la ruta del cambio real que retumba en los venezolanos.
No es cualquier cosa de lo que hablamos, son ya 18 años de un régimen que a como sea, ha logrado conservar el poder, que no tiene ninguna, ninguna, intención de cederlo y que en lo más mínimo responde a canones de respeto, de leyes nacionales o internacionales, simplemente aprendió a manipular y a usar todo el poder del Estado para, indistintamente de los desmanes que comete, de las constantes violaciones a la Constitución, de su manifiesto desprecio por los derechos humanos básicos y de su profundo nexos con la corrupción y actos ilegales de todo tipo, mantenerse en el mando y burlarse de todo el mundo, tanto de los venezolanos como de una comunidad internacional atrapada en sus propias contradicciones.
UNQUIJOTE
sábado, 11 de febrero de 2017
¿Duerme Maduro?
¿Qué se dirá a sí mismo Nicolás Maduro cada noche? Con seguridad se miente, nadie soporta una verdad tan cruda, reconocer el desastre en que ha sumido a Venezuela, la falta de esperanza en el futuro, el convencimiento de que la mejor salida es la del aeropuerto, como hacen los jóvenes mejor preparados bien informados y con los ojos abiertos.
Afortunadamente para él, Chávez murió a tiempo, se despidió de la política feliz, la enfermedad lo ayudó a no ver la realidad, sus últimos días de vida sirvieron para engañarlo. No tuvo la oportunidad de ver cómo había hundido el país.
Maduro, en cambio, tiene frente a sus ojos una Venezuela en ruinas, sabe que en el futuro la situación empeorará, pero carece de imaginación y de cultura política para emprender el gran viraje, poner la economía a producir, abrirles a los empresarios la oportunidad de trabajar.
Estamos, pues, en el peor de los mundos posibles, solo queda la esperanza de que el país siga desmoronándose hasta que toquemos piso y reconozcamos la realidad. Pero es bien difícil, porque el discurso popular es iluso y tonto.
Hoy faltan los medios y la infraestructura para lograr una vida decente para todos los venezolanos, carecemos de alimentos, medicinas, repuestos de todo tipo. Representamos una forma loca de hacer política y de gobernar, y tenemos en Miraflores a un hombre trabajador, pero ignorante que supone que si todos sacamos un carnet seremos felices. Alguna vez al contar esta historia increíble los venezolanos del futuro se preguntarán cómo fue posible tanta estupidez, cómo los economistas oficiales no vieron lo que tenía enfrente, cómo supusieron que con un maldito carnet disminuirían las colas.
Y no cesan las malas noticias. Las exportaciones de crudo petrolero de Estados Unidos pronto superarán las de varias naciones de la OPEP y crecerán mucho más si el nuevo presidente, Donald Trump, cumple su promesa de facilitar la exploración y la extracción de crudo en cualquier parte de Estados Unidos. El mayor consumidor de petróleo del mundo quizá venda hasta 800.000 barriles diarios este año, según varios analistas de Bloomberg. Estados Unidos ya exportó en los primeros días de este año 527.000 barriles al día.
La producción diaria de Estados Unidos llegará fácilmente a 9 millones de barriles en 2017, después de bajar a 8,87 millones en 2016.
Todo esto pondrá presión sobre los precios, en los momentos en que Maduro no cesa de mirarse el ombligo, como si no quisiera enterarse de lo que ocurre en el mundo. Le basta con repetir y oír su propio discurso populista que despierta aplausos en algunas partes del mundo, pero Maduro aprecia más un mensaje que le llegue de Cuba que los datos de la realidad.
Así nos va.
Bien mal.
Con el tema de la renovación de los partidos políticos Nicolás Maduro está aprovechando para sacar de su alianza a otras organizaciones que no sean su cúpula pequeña del PSUV. Según el diputado José Prat, “no hay que caer en la trampa de salir a legalizar los partidos en esas condiciones, hacerlo es convalidar un procedimiento que es ilegal y antidemocrático”.
Hay que movilizar al país y convencerlo de que solo con un viraje profundo de la economía, con poner al país a trabajar, con privatizar Pdvsa, con abrir Venezuela al trabajo fecundo y creador saldremos de este desastre.
Por desgracia, este discurso no se oye, sencillamente ni siquiera se dice.
Maduro duerme el sueño profundo del que rechaza ver la realidad, prefiere tomar en serio los elogios que le vienen del Caribe y los halagos de los que están enriqueciéndose.
No nos hagamos ilusiones.
Vamos mal y estaremos mucho peor.
Maduro no despertará.
Fausto Maso
Publicado en: El Nacional
miércoles, 8 de febrero de 2017
Buscando las respuestas ante este régimen dictatorial.
Los venezolanos nos enfrentamos actualmente a una realidad fuera de los parámetros democráticos. Todos estamos padeciendo las consecuencias de las terribles acciones del régimen madurista, por lo que es preciso que entre todos impidamos que se continúen.
El gobierno de Nicolás Maduro se inicia en unas controvertidas elecciones y va despojándose de sus atributos democráticos a medida que pierde apoyo popular y mantiene políticas que profundizan los graves problemas económicos y sociales de Venezuela. A partir de los contundentes resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, que expresaron el reclamo mayoritario de un cambio de rumbo y de dirigencia gubernamental, el régimen madurista escaló la militarización del país, secuestrando instituciones como el CNE y el TSJ y eliminando las salidas constitucionales y democráticas. Impidió el RR, desconociendo la voluntad de gran parte de la población y puso en el limbo prácticas democráticas establecidas, como las elecciones de alcaldes y gobernadores.
La crisis venezolana, que ha venido profundizándose desde el 2013, llega a este año al agudizamiento de las emergencias alimentarias, médicas y de seguridad, sumadas a gravísimos cuadros económicos, sociales y políticos. El gobierno ha aprovechado esta situación para reforzar la presencia militar, bajo el falso argumento de la necesidad de su intervención, en todos los ámbitos, para solucionar los problemas nacionales. También ha establecido formas de control como los CLAPs y el Carnet de la Patria, por ejemplo, para someter y hacer dependientes del Estado a amplios sectores de la población, valiéndose de las necesidades básicas de las personas. La implementación de medidas como la recolección de billetes de cien, que trastornan la vida de los venezolanos y generan episodios de caos y violencia, son utilizados por el régimen para promover imaginarios enemigos y chivos expiatorios como causantes de la grave situación económica.
Operativos como las OLP, buscan avalar y normalizar el uso abusivo de la fuerza, produciendo innumerables violaciones a los DDHH y reforzando el marco de impunidad y violencia en las calles. También se intensifica la persecución política con la creación, inconstitucional, de un Comando Anti Golpe, que practica detenciones y encarcelamientos ilegales a miembros de partidos políticos e incluso a diputados en funciones de la Asamblea Nacional, a través de las acciones irregulares de cuerpos sin ningún control externo como el SEBIN.
El gobierno de Nicolás Maduro representa a un grupo cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, sin ninguna consideración a las necesidades de la mayoría y desconociendo las vías democráticas.
El gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en un régimen dictatorial.
Es necesario un proceso de concientización frente a esta realidad, que no puede ser ya ignorada. Sus repercusiones sobre los venezolanos son cada vez más terribles y se evidencian en las situaciones de pobreza, violencia, hambre y consternación que se suceden diariamente en el país. Ya no podemos seguir percibiendo el régimen madurista como un gobierno ineficiente o simplemente irresponsable frente a la enormidad de la crisis del país. Es un régimen dictatorial que no busca solucionar los graves problemas que padecemos sino utilizarlos, enmarcándolos en su proceso de consolidación en el poder.
Venezuela vivió en el siglo XX las dictaduras del perezjimenemizno y el gomecismo. Estos referentes son significativos, pero lejanos para las nuevas generaciones y en muchos aspectos resultan insuficientes para la comprensión de una situación como la actual, compleja y novedosa. Resistir al régimen, sobreponerse a la crisis que estimula y reconstruir el sistema democrático y la convivencia, exigirá paciencia, compromiso y coraje, en medio de una dificilísima situación para todos nosotros.
Debemos encontrarnos, en un arduo aprendizaje, frente a este paradigma inédito y hostil, con nuevas formas de organización y participación. Desde las comunidades se vienen produciendo iniciativas en ese sentido, que deben ser reconocidas y formar parte de la discusión con los demás factores sociales, para el establecimiento de estrategias y acciones que enfrenten tanto las emergencias estimuladas dictatorialmente, como la recuperación de formas democráticas y de convivencia. La organización de las comunidades, en respuesta a sus necesidades y exigencias, también es fundamental para impulsar la apertura de la dirigencia opositora al resto de los sectores del país y participar de forma activa y acertada en los difíciles escenarios en los que estamos entrando. El reclamo de las personas ante la crisis es también hacia el liderazgo opositor de asumir en conjunto las dificultades y riesgos produciendo cambios reales y palpables.
El régimen dictatorial de Nicolás Maduro nos afecta a todos los venezolanos. Las respuestas para resistirlo y oponerlo también deberemos encontrarlas, y ponerlas en acción, entre todos.
Roberto Patiño.
Publicado en: Analitica
martes, 7 de febrero de 2017
Elecciones, puntos suspensivos............
Vamos a hablar claro. La última elección respetable que se realizó en Venezuela fue en 1998. De entonces a las votaciones del 2000, se celebraron elecciones y referendos que si bien no fueron fraudulentos en sentido ortodoxo, si fueron irrespetados por el ventajismo del régimen chavista. Y desde el revocatorio del 2004, todas las votaciones han estado manchadas por el fraude, unas más que otras, sin duda.
Ahora bien, según la retórica oficial, Venezuela era el país con más elecciones en el mundo, prueba irrebatible, según esa retórica, de la naturaleza democrática de la llamada “revolución”. No importa claro está, que las tales elecciones fueran un monumento al fraude continuado. Siempre se podían conseguir unos “expertos” internacionales que convalidaran las cosas, o al menos que hicieran un “balance apropiado” de los comicios y referendos. Hay mucha tela que cortar en estas complicidades.
Y ahora esa misma retórica alega que “no hay condiciones para realizar elecciones en Venezuela”. Así, sin más ni más. ¿Qué pasó? Muy sencillo. Antes la hegemonía tenía unos niveles de respaldo que –con los aderezos del caso, permitía “legitimar” su poder despótico. Ahora tiene unos niveles de rechazo que hacen demasiado peligrosa cualquier consulta popular, así se lleve a cabo por las malas o las peores. Por eso no hay elecciones a la vista. Por ahora… Y los más adversos, al interior del oficialismo, de que haya elecciones regionales son los gobernadores que provienen del ámbito militar. Temen, y con razón, que se queden, como se suele decir, sin el chivo y el mecate…
Los propios técnicos de la MUD descartan que haya elecciones regionales en el primer semestre del 2017, y si no las hay ahora, la hegemonía se las puede arreglar para que tampoco las haya después. Ya se “peinaron” la solicitud de referendo revocatorio para el 2016, y de paso los comicios regionales previstos para el pasado diciembre. Y no pasó nada.
Se montó la tramoya del diálogo para convalidar la no-realización de consultas populares, y en ese tortuoso camino andamos, con patrocinantes de mala y buena fe, equivocados de plano éstos últimos. Maduro y los suyos no se quieren contar, y eso incluye, de manera especial, a casi toda la cúpula de la hegemonía, que no se concibe así misma sin la descarada impunidad del poder despótico.
Todo esto lo saben Rodríguez Zapatero, Samper y la comparsa que ayuda al continuismo de la hegemonía depredadora que destruye a Venezuela. Por eso tienen razón los obispos en el reciente documento, donde exhortan a un cambio profundo en la orientación del país, que se fundamente en la expresión soberana del pueblo. Y eso se llama elecciones. Justo lo que no quieren los que antes sacaban la cuenta de las votaciones teledirigidas del siglo XXI.
Fernando Egaña.
flegana@gmail.com
Publicado en: Analitica
lunes, 17 de octubre de 2016
Enfermos y entrampados.
Hace poco recibí la llamada de un gran amigo, le había enviado uno de mis artículos y me preguntaba: ¡¡Si valía la pena leerlo!! Me quede en una pieza, le dije que me explicara, porque ciertamente no entendía, total con no abrir el enlace era suficiente, un tanto alterado me indicaba que estaba cansado de tanta critica, de que todo fueran cosas malas y que él había estado ese fin de semana, con un “inversionista” al que todo le parecía maravilloso y estaba dispuesto a apostarlo todo por Venezuela, para hacer corto el cuento, al final lo felicite a él y a su amigo por tantas cosas buenas y me comprometí a no molestarlo más con tanta realidad, total cada quien asume la crisis a su manera y con sus herramientas.
Me fui a caminar, quería reflexionar un poco sobre todo este pandemónium, en el camino me fui consiguiendo con otros amigos, todos con su lamento diario de lo que atravesamos, algunos con mucha desesperación y cansancio, otros con una rabia que los hacían tener las posturas más radicales posibles, varios con una peligrosa resignación ante lo aparentemente imposible de cambiar y en la ruta, colas en un chino para comprar un kilo de harina pan y otro de pasta, niños y adultos como hormigas en las filas para comprar pan pidiendo lo que sea, a las puertas de las farmacias personas desencajadas por la medicina que no hay, decidí entonces terminar el recorrido, ya era suficiente de tanto Disney World por ese día.
Claro que existe una Venezuela que todavía se rebela ante tanta miseria, que lucha a diario por mantener la cordura y la sanidad mental, que intenta conseguir aperturas para lograr sonreír y poder tener espacios de disfrute, que abraza a los suyos en procura de ratos entre la familia y los amigos, pero que al mismo tiempo, entiende la gravedad de lo que estamos pasando y de la necesidad de asumir el compromiso, de buscar salidas constitucionales y democráticas, antes de que a todo esto se lo lleve el diablo y aunque algunos no lo crean, terminemos en situaciones mucho peores que esta.
Estamos frente a un régimen enfermo de poder, para quienes las palabras democracia, libertad, derechos solo son usadas para justificar su supuesta verdad histórica, lo demás para ellos, es paja, rebelión y conspiración, su vocabulario y acciones ratifican su enorme desprecio por lo que en apariencia defienden, violan impúdicamente la Constitución pero se desgarran las vestiduras acusando a los demás de eso, inventan delitos, arman expedientes ficticios, inutilizan a la Asamblea Nacional, despachan alcaldes incomodos, en definitiva hacen lo que les da la gana, cuando y como quieren, el único marco que respetan, es cualquiera que les permita mantenerse gobernando a como sea.
Y lucimos entrampados, a la direccionalidad política de la alternativa democrática, le hace falta una buena dosis de humildad, de cohesión orgánica y de sentido de Estado, necesitan tener respeto por quienes pensamos diferente, realizando reales y verdaderos procesos de inclusión a la toma de decisiones, no esas fotos de algunos, que solo quedan para las redes, pero también requieren de practicar conexión interna en serio, sin que unos pocos siempre avasallen a los demás y finalmente responsabilidad de tener un programa, unas bases para iniciar cambios estructurales en el país y no esa suerte de comparsa de candidatos a gobernadores y alcaldes, totalmente divorciada de la realidad actual.
Queremos recuperar nuestro derecho a la vida, a que cada quien disfrute y decida lo que más le conviene, que tu trabajo te permita tener una existencia decente, a la posibilidad de soñar con mejores tiempos, a que los políticos salgan de los espacios en donde nunca debieron estar, pero primero debemos salir de este profundo hueco, sanarnos de esta enfermedad y definir con criterio y seriedad como avanzar ante este entrampamiento, así de sencillo.
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miércoles, 21 de septiembre de 2016
La masa, no esta pa´bollo.
Inocultable y abrumadoramente contundente, es la manifestación mayoritaria de venezolanos que anhelan, exigen, suplican y gritan a los cuatro vientos, la imperiosa necesidad de cambiar este drama colectivo, al que nos ha llevado, sin lugar a dudas, el peor gobierno en toda nuestra historia, no existe rincón de Venezuela, donde quede bien parado el régimen y es que la destrucción y la ruina a las que nos han llevado estos autócratas tropicales, ha alcanzado niveles de catástrofe humanitaria.
No solo sufrimos los embates de la terrífica inseguridad, de la implosiva falta de alimentos, medicinas e insumos básicos, de ver como simplemente los pocos que todavía trabajamos, no podemos cubrir los mas mínimos requerimientos para nuestra subsistencia, también se han dedicado a rematar las reservas de oro, a empeñar el futuro de todos, comprometiendo la producción petrolera a cuenta de oscuros convenios que nada bueno nos han dejado, a la devastación del campo, al cataclismo de la industria nacional en todos sus niveles, le han sumado la asolación de PDVSA y el ecocidio del Arco Minero, son como barbaros rojos, a todo lo que le ponen la mano, simplemente lo acaban.
Esa es nuestra preocupante y durísima realidad, podemos tener diferencias de criterios y de grados de destrucción, incluso quienes militamos en la causa democrática y hemos luchado, en todos lados, desde que el responsable directo de todo este desaguisado tomo el poder en el 98, podemos opinar diferente de cuanto nos costara salir de este hondo daño, pero de lo que no podemos darnos el lujo, es de no comprender que para salir de esta estructural crisis, debemos incluir a todos los sectores de nuestra sociedad, nuestras diferencias representan la mayor fortaleza, para confluir en propuestas que logren sacarnos de este marasmo y encaminarnos hacia logros concretos y relativamente rápidos, pero debemos dejar de lado las ambiciones e intereses subalternos, después habrá tiempo de sobra para que cada quien explaye su propuesta política y que sea el venezolano quien tome la decisión final.
Ahora es el momento de la acción mancomunada, más allá de lo que hoy decidan los títeres del CNE, no puede seguir la alternativa democrática continuar siendo manejada por 4 partidos políticos, Venezuela es por largo trecho, mucho más que eso y nadie, nadie, representa por sí solo, una mayoría real y tangible, tener un diputado más o de menos en lo absoluto puede ser la medida para decidir, debemos exigir claro y fuerte que la MUD, sea de verdad un organismo que represente a la variopinta oposición, hemos sido cada uno de nosotros los que le hemos dado la fortaleza que hoy tiene, desde los partidos locales y regionales, pasando por las organizaciones nacionales, los gremios, la sociedad civil, los combativos estudiantes, los trabajadores hasta la inmensa y mayoritaria legión de independientes, así son las cosas y así debe estar compuesta quienes pretenden dirigir esto.
Dejémonos los cuentos, los radicales son un ínfimo sector, la mayoría somos quienes hemos caminado, llevado gas y plomo del bueno, participado en mesas, pegado afiches, encarcelados, convenciendo a más personas y lamentablemente algunos lo han pagado con su vida, eso nos da el pleno derecho de disentir de cómo se están llevando las cosas, lo que está en juego no es cualquier pendejada y particularmente no estoy dispuesto, a que 4 carajos decidan, dialoguen y negocien a mi nombre, que va, yo me resteo con lo que conozco, con lo que actuando de manera transparente involucre a todos quienes luchamos por cambiar.
La masa, si se consigue, no está pa´bollo y los venezolanos hemos aprendido, a duros golpes, que los cheques en blanco han resultados costosísimos para todos, es hora de incluir, para tener una estrategia homogénea, diáfana y que a nadie se le ocurra intentar torcer la gigantesca voluntad de un pueblo que quiere volver a sentir dentro de sus venas correr la fuerza de la esperanza, del futuro promisorio, de la fe en una mejor vida, momento de actuar amigos.
lunes, 12 de septiembre de 2016
¿Negociamos?
El sentido común, el que pueda quedar, ciertamente nos indica que si partes en conflicto no logran ponerse de acuerdo, irremediablemente se desencadena una confrontación de niveles y consecuencias íntimamente ligada con el grado de crispación que pudiese existir, frente a tal situación, es lógico pensar en la necesidad de negociar para superar el trance, sin embargo, en nuestro trópico y particularmente en esta Venezuela signada por largos tiempos de opacidad, manipulación y escasos signos de transparencia generalizada, la sola palabra, genera un escozor puntiagudo en el venezolano de a pie y es que aquí, todos estamos picados de culebra y mira que sobran bejucos en la explanada.
¿Qué si se está negociando?, por supuesto que sí, pensar que la dictadura cubana junto con ciertos “amigos” con profundo intereses financieros, económicos y políticos en Venezuela, vayan a dejar esto en manos de esta melcocha chavista de sargentos, ultrosos y disociados mentales, es por decir lo mínimo, una pendejada, particularmente le recomiendo a mis desocupados lectores, que hagan todo lo posible por tratar de ver los signos y los hechos, de ambos lados, por encima de la manipulación, la estridencia y el mercadeo político, ya el vocero de eso que llaman G4 dentro de la MUD, quienes desde hace tiempo son los que deciden, reconoció tácitamente que se acepta la fecha de finales de Octubre para la recolección del 20% de las firmas y que solo, lo que “estamos” exigiendo, son las condiciones de eso.
Y voy más allá, el plan que se inició con la concentración del 1S, pretende abrir válvulas de escape sin que se rebasen las barreras, son como aberturas semanales para enseñar los dientes, algunas muy estúpidas por cierto, y para drenar la impaciencia, al final confían ellos, en que cualquier molestia surgida en estos días, pueda ser explayada de manera contundente en ese 20%, porque indudablemente, ya el tema del RR sobrepaso las letras de la MUD y simplemente se convirtió en una imperiosa necesidad de una población que está sufriendo el hambre pareja, que sigue día a día llorando sus muertos y que sufre en carne propia, como ante un presente nefasto, de continuar estos rojos en el poder, se le viene encima un futuro terrorífico, así que está más que dispuesto a jugársela por quienes perciba, pueden sacarlos de este oscuro laberinto.
No son conchas de ajo lo que nos pasa, ya el comodín de la polarización abrió las compuertas de una mitad de la población que solo come una o dos veces por día, que se acuesta con hambre, o que desgraciadamente se quiere ir de esta locura nacional y para nada andan en la búsqueda de trasnochados candidatos a gobernaciones, parece mentira en pleno siglo XXI, con tantas riquezas naturales y los venezolanos solo quieren comer adecuadamente, trabajar decentemente, que no los maten por cuatro lochas y que sus hijos puedan algún día volver a soñar con la esperanza, básico, eso es lo que realmente se reclama.
Así la cuestión es cómo se está llevando esto, a trastienda, en espera que uno dé un zarpazo suficientemente fuerte para que el otro recule, solo medias verdades en lo que se anuncia de ambos lados, aquí no hay una crisis de gobernabilidad, aquí agoniza un rancio modelo estalinista que se barnizo de fachadas modernas para engatusar a ignorantes y creídos, que juega sus piezas para sobrevivir a su propia destrucción y que tiene buenos aliados de quienes supuestamente deberían adversarlos.
La resulta de todo esto está en las manos de quieren dirigen este negocio, esa es la realidad actual y les puedo garantizar que si continuamos por este laberinto de trampas, vamos irremediablemente hacía muchos tiempos de turbulencias políticas, sociales y económicas en este país, quien piense que no hay nada peor que esto, le aconsejo repasar un poco la historia de nuestro continente y la propia, por lo pronto los días venideros habrá que mantener los ojos bien abiertos, los oídos bien limpios y dejar la ingenuidad a buen reguardo, porque quienes hemos estado en la lucha permanente contra este desaguisado régimen, estaremos hoy más que nunca de frente con la convicción de cambio real y profundo para Venezuela.
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martes, 15 de marzo de 2016
#Venezuela "La Constituyente"
Cada vez surgen más preguntas que respuestas, por donde asomemos el rostro la aprensión, el cansancio y la violencia llevan la delantera, nuestra proverbial fama de país lleno de habitantes felices y parranderos, ha quedado sencillamente, para las notas folclóricas que rellenan la autopista global de la información y mira que todavía intentamos por todos los medios que disponemos salvar la sonrisa, pero la monstruosa realidad que vivimos nos recuerda en cada estallido lo profundo de donde estamos, la cultura de la muerte a dado paso, a la muerte como cultura, en algún lugar nos perdimos.
Estamos intoxicados hasta los tuétanos de malas noticias, no por algún plan maquiavélico de nadie, sino porque lo cotidiano, lo del día a día, lo que vivimos cada vez que salimos de nuestra casas, se convierte en una extensión del terror de haber pasado la noche rezando, primero por haber llegado sanos, después porque nadie intento meterse y finalmente porque a ninguno de nuestros seres queridos lo hayan matado, es que esta Venezuela profundamente deshumanizada, no necesita que nadie nos las cuente.
Y que nadie hable de profeta del desastre, ni de pesimista por naturaleza, como me gustaría hablar de otra realidad de país, de cosas que aunque conlleven problemas, tengan mucho más de alegría y regocijo, pero simplemente no es así, atravesamos, quienes ocupamos esta franja de tierra, una de nuestras peores etapas como país y como seres humanos, el léxico cotidiano está repleto de violencia, secuestro, ajusticiamiento, linchamiento, saqueos y eventualmente el descuartizamiento de nuestros valores, la enfermedad como sociedad es real, no pertenece a ninguna novela, de nada vale voltear hacia otro lado, está siempre te alcanzara, o resolvemos esto de raíz o nos seguimos hundiendo en una oscura y larga crisis social.
Adicionalmente las salidas constitucionales que se anunciaron no pasaran como dicen los chavistas, la renuncia dependería de una ola de movilizaciones populares de verdad, no de movimientos de redes sociales y por lo que hemos visto hasta ahora, a pesar de la brutal crisis, muy pobres han sido las manifestaciones de calle, en cuanto a la enmienda y al revocatorio ninguna pasara el TSJ, caerán en trampas dilatorias para hacerlas inviables y es que ninguna de las tres vías propuestas desde la alternativa democrática ataca el problema de fondo, aquí nada se resuelve con la salida de una persona, prometerle a los venezolanos que con la ida de Maduro se soluciona la cosa, es irresponsable y falso, en el mejor de los casos transitaríamos una continua inestabilidad política, social y económica dolorosa y de consecuencias inimaginables para todos.
Es la Constituyente el verdadero camino para iniciar la salvación de Venezuela, insistir con parches y medidas populistas, tan solo extenderá nuestro sufrimiento, el daño a la sociedad en general no se resuelve con decretos, se soluciona con un cambio radical de todas las instituciones del Estado, necesitamos un nuevo pacto social que empiece a resolver desde abajo el quiebre institucional, recupere los valores de honestidad, trabajo y democracia, procure la unión de los venezolanos de bien, genere la recomposición de todos como colectivo y avance sin dilaciones hacia un futuro real, participativo y de innegables sentidos de ética y moral ciudadana.
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lunes, 7 de marzo de 2016
#Venezuela hoy es lunes, ¿Salimos de esto?
Los días pasan con pasmosa intranquilidad, parece que todo se moviera como si estuviésemos viviendo un país en extremo normal, a pesar que las protestas se replican en cualquier parte de nuestro territorio, por la inseguridad, por falta de agua, por estar sin luz o porque cada vez hay menos empresas que todavía pueden mantenerse funcionando, es como estar conscientes del daño, pero no podemos movernos, sentimos y sufrimos, mas sencillamente nos paralizamos.
Buenos amigos me han preguntado en varias ocasiones que ha pasado que tengo tanto tiempo que no escribo, realmente no tengo respuestas para eso les dijo, solo sé que siento, que hace mucho rato las palabras debieron dejar que los hechos fueran los protagonistas, son ya tres meses que los venezolanos hablaron claro y fuerte, sin embargo, nadie ha logrado interpretar adecuadamente el mensaje de la gente, los actores políticos dan la indudable impresión de estar pendiente de sus cosas, de sus cálculos y de sus ambiciones, por encima de las reales y urgentes necesidades de quienes dicen representar.
Frente a tamaña crisis, hemos estado presentes como simples espectadores de un juego macabro, por un lado un gobierno sordo, pendenciero y corrupto que simplemente les importa un pito lo que les pase a los venezolanos más vulnerables, cadenas de mentiras y medidas que no atacan el problema de raíz es lo único que han hecho, no hay hechos tangibles que ayuden a mitigar lo que vivimos y lo que viene, es como simplemente apagar las luces y los pendejos, como siempre, que recojan los vidrios.
Pero es que del otro lado las cosas no son tampoco muy claras, una especie de lucha de egos y tronos se apoderó de muchos de los miembros de la alternativa democrática, no hay respuestas ni contundentes, ni unificadoras, cada quien carga su agenda y su estampita bajo el brazo y no me vengan a joder que hay que tomarse su tiempo, reflexionar y pensar es lógico, pero especular y darles largas porque cada quien quiere ser el dueño de lo que pueda venir, es otra cosa. El tiempo lo mide el que todos los días tiene que sufrir en carne propia lo que pasa, para quien no lo padece es una historia más.
Por mi parte tengo como ustedes más preguntas que respuestas, porque ciertamente la carestía y la crisis que estamos viviendo es profunda y brutal, pero la anarquía, la corrupción y la descomposición social a las que nos han sometido estos 17 años de esta mal llamada revolución, van a ser muy duro de superar, el daño a nuestro modo de vida tiene ribetes de un escandaloso y hondo agujero negro.
Hoy es lunes buenos amigos y las cosas nunca habían estado tan graves en nuestro país, no es suficiente que alguien se vaya, eso no resuelve el problema de fondo, venderlo como solución es irresponsable y populista, necesitamos un nuevo pacto social, un nuevo acuerdo que nos permita salir de este marasmo, convertirnos en una sociedad que se reconozca, que se respete y que tenga bien claro hacia dónde queremos avanzar como pueblo.
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martes, 19 de enero de 2016
#Venezuela ¿A las puertas de que?
No se puede seguir lloviendo sobre mojado, los tiempos sociales cada día superan más y más a los tiempos políticos y constitucionales, mientras nos distraemos ante el espectáculo del gobierno intentando salvar no sé qué cosa, la gente anda en la calle procurando salvar ya no la quincena, ni siquiera la semana, no que va, la cuestión es muchísimo más vulgar, es el día a día, es ver como hace para lograr resolver la papa de esas 24 horas, vivimos al filo de nuestra propia existencia.
Nadie tiene que decírselo a ninguno de nosotros, solo en el camino es que vemos los rostros de la profundidad de la crisis, no existe rincón de nuestra tierra que no haya sido sacudido por este terremoto económico, la angustia es la moneda común en cada conversación de esquina, como nunca infinidad de comercios aun no abren sus puertas, algunos inclusive no tienen intenciones de volver a abrir, las pocas industrias que aún quedan de pie, estiman que quizás luego de carnaval puedan volver a trabajar, el alcance y dimensión de la crisis ha superado cualquier análisis de oficina, sin embargo, desde el régimen se insiste en caer en el lugar común, en seguir declarando como si estuviésemos transitando un pequeño bache, o no tienen real sentido de lo que nos pasa o sencillamente su grado de irresponsabilidad ya cruza los límites de una acción criminal.
Basta leer las declaraciones de los miembros del gabinete económico para caer en cuenta de la total falta de conexión con los que nos pasa, Venezuela no va a salir de esta crisis en 60 días, esa mentira simplemente seguirá hundiéndonos más profundo en este barranco revolucionario, aquí no solo fracaso estrepitosamente este bendito modelo, la corrupción carcomió inmensos recursos que pudieron haber eventualmente haber mejorado nuestra situación, inmensas fortunas y prósperos negocios han hecho y siguen haciendo, los enchufados del régimen, me atrevería a decir que estos robos al dinero publico representarían fácilmente unos cuantos presupuestos nacionales, el saqueo ha sido escandalosamente grosero, abundante y sin escrúpulos de ninguna clase.
Igualmente la política de compras de conciencia ha dragado permanentemente los recursos del país, por un lado han sido millones los que se han usado en cada una de las múltiples elecciones que hemos tenido a lo largo de todos estos 17 años para ganarlas, como jamás se había visto el patrimonio de todos ha sido usado frontalmente en cada campaña electoral, se ha regalado de todo, se han usado todos los bienes del Estado para beneficio de una parcialidad política, se han dilapidado presupuestos de ministerios, gobernaciones y alcaldías en la tarea, han manejado las arcas públicas como les ha dado la gana, robo masivo diría yo, pero es que también lo han hecho hacia afuera, han sido millones y millones los que este régimen ha regalado como donaciones a decenas de países para comprar sus votos en algún organismo internacional o para que se haga la vista gorda de lo que aquí pasa, se han firmado convenios que solo ellos conocen en detalle, pero que ciertamente dañan y continúan con el desangramiento de nuestros recursos.
¿Sembrar lechuga y apio españa en su casa, resolverá la crisis?, parece un chiste la pregunta, lamentablemente es muy serio cuando un gobierno reconoce la crisis, pero en lugar de empezar ellos a dar el ejemplo, aumentan la burocracia en más ministerios y uno tan folklórico como el de tierras urbanas, la locura definitivamente esta enquistada en todo este gobierno, dudo que existan algún hueso sano y si lo hay, peca irremediablemente por omisión, porque continuar con la cantaleta de guerra económica es el signo de que todo sigue igual, para nada se asume la total responsabilidad en el quiebre de más de 8 mil empresas, en la demencia de haber expropiado miles de hectáreas productivas y convertirlas en desiertos, en cercar a la iniciativa privada hasta hacerla solo subsistir a duras penas, en la escalofriante proyección de una inflación de más del 500% para este año, el tiempo hace rato que nos alcanzó y no deja margen de maniobra, entendámoslo de una vez por todas, para salir de esta crisis el modelo debe cambiar, así de simple.
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