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martes, 19 de enero de 2016

#Venezuela ¿A las puertas de que?

No se puede seguir lloviendo sobre mojado, los tiempos sociales cada día superan más y más a los tiempos políticos y constitucionales, mientras nos distraemos ante el espectáculo del gobierno intentando salvar no sé qué cosa, la gente anda en la calle procurando salvar ya no la quincena, ni siquiera la semana, no que va, la cuestión es muchísimo más vulgar, es el día a día, es ver como hace para lograr resolver la papa de esas 24 horas, vivimos al filo de nuestra propia existencia.
Nadie tiene que decírselo a ninguno de nosotros, solo en el camino es que vemos los rostros de la profundidad de la crisis, no existe rincón de nuestra tierra que no haya sido sacudido por este terremoto económico, la angustia es la moneda común en cada conversación de esquina, como nunca infinidad de comercios aun no abren sus puertas, algunos inclusive no tienen intenciones de volver a abrir, las pocas industrias que aún quedan de pie, estiman que quizás luego de carnaval puedan volver a trabajar, el alcance y dimensión de la crisis ha superado cualquier análisis de oficina, sin embargo, desde el régimen se insiste en caer en el lugar común, en seguir declarando como si estuviésemos transitando un pequeño bache, o no tienen real sentido de lo que nos pasa o sencillamente su grado de irresponsabilidad ya cruza los límites de una acción criminal.
Basta leer las declaraciones de los miembros del gabinete económico para caer en cuenta de la total falta de conexión con los que nos pasa, Venezuela no va a salir de esta crisis en 60 días, esa mentira simplemente seguirá hundiéndonos más profundo en este barranco revolucionario, aquí no solo fracaso estrepitosamente este bendito modelo, la corrupción carcomió inmensos recursos que pudieron haber eventualmente haber mejorado nuestra situación, inmensas fortunas y prósperos negocios han hecho y siguen haciendo, los enchufados del régimen, me atrevería a decir que estos robos al dinero publico representarían fácilmente unos cuantos presupuestos nacionales, el saqueo ha sido escandalosamente grosero, abundante y sin escrúpulos de ninguna clase.
Igualmente la política de compras de conciencia ha dragado permanentemente los recursos del país, por un lado han sido millones los que se han usado en cada una de las múltiples elecciones que hemos tenido a lo largo de todos estos 17 años para ganarlas, como jamás se había visto el patrimonio de todos ha sido usado frontalmente en cada campaña electoral, se ha regalado de todo, se han usado todos los bienes del Estado para beneficio de una parcialidad política, se han dilapidado presupuestos de ministerios, gobernaciones y alcaldías en la tarea, han manejado las arcas públicas como les ha dado la gana, robo masivo diría yo, pero es que también lo han hecho hacia afuera, han sido millones y millones los que este régimen ha regalado como donaciones a decenas de países para comprar sus votos en algún organismo internacional o para que se haga la vista gorda de lo que aquí pasa, se han firmado convenios que solo ellos conocen en detalle, pero que ciertamente dañan y continúan con el desangramiento de nuestros recursos.
¿Sembrar lechuga y apio españa en su casa, resolverá la crisis?, parece un chiste la pregunta, lamentablemente es muy serio cuando un gobierno reconoce la crisis, pero en lugar de empezar ellos a dar el ejemplo, aumentan la burocracia en más ministerios y uno tan folklórico como el de tierras urbanas, la locura definitivamente esta enquistada en todo este gobierno, dudo que existan algún hueso sano y si lo hay, peca irremediablemente por omisión, porque continuar con la cantaleta de guerra económica es el signo de que todo sigue igual, para nada se asume la total responsabilidad en el quiebre de más de 8 mil empresas, en la demencia de haber expropiado miles de hectáreas productivas y convertirlas en desiertos, en cercar a la iniciativa privada hasta hacerla solo subsistir a duras penas, en la escalofriante proyección de una inflación de más del 500% para este año, el tiempo hace rato que nos alcanzó y no deja margen de maniobra, entendámoslo de una vez por todas, para salir de esta crisis el modelo debe cambiar, así de simple.

jueves, 20 de agosto de 2015

#Venezuela : Capitulo 16 y medio.

Son las 3 de la mañana, aun somnoliento siento como el autobús se detiene, escucho voces afuera, corro un poco la cortina y veo uniformes verdes de aquí para allá, trato de averiguar donde estamos, de repente se abre la puerta y un guardia bastante mal encarado nos exige bajarnos, ahora sé dónde estamos, llegando a Puerto La Cruz en un peaje, nos ponen en fila como delincuentes y empiezan a revisar las maletas, si, así como lo lee, en la madrugada, en plena carretera y como si viniéramos saliendo de algún penal, las fuerzas militares venezolanas realizan una requisa en busca de ¡productos regulados!, según ellos esto es parte del combate a la guerra económica.
Indignación, rabia y creciente sentimiento de impotencia se apodero de todos los que estábamos viajando, aquí literalmente no importaba un carajo cuales fueran tus inclinaciones políticas, simplemente se nos enseñó una vez más, la cara real de un régimen a quien hace rato se les perdió la brújula de este país, destruidos y secuestrados nuestros derechos económicos y políticos, poco les preocupa el tema de los derechos humanos, la revolución debe continuar en harapos, desnuda y como sea.
Estamos inmersos en el pantano de su propia creación, como en una novela de terror, el gobierno ha venido avanzando en cada capítulo en el arrase de todas las bases posibles que hacen viable a una sociedad, el empeño de su obstinada ambición parece no tener límites, la dramática cotidianidad que padecemos todos, definitivamente no existe para ellos, su modelo económico y político no admite discusión y por lo tanto hacen oídos sordos de cualquier propuesta que simplemente no les guste, se atrincheran en su poder, ni creen ni buscan dialogo y solo lo usan para ganar tiempo, se les olvida que hay cosas que no se pueden ocultar, puedes hacerte el loco, pero no por eso se irán.
El daño es total, recuerdo hoy a mis padres, quienes en vida siempre procuraron darle lo mejor a sus hijos, ninguno de ellos era rico ni nada por el estilo, mi madre oficinista y mi padre vendedor, nos inculcaban la necesidad de mejorar como personas, como seres humanos, de ver los mejores ejemplos para avanzar hacia allá, hoy en esta Venezuela tomada por asalto, las cosas han cambiado radicalmente, aunque no para bien, en estos días alguien discutía en defensa del gobierno y la perla de la conversación fue cuando simplemente llego a la conclusión que ciertamente estábamos mal, pero que no importaba, habían países peores que nosotros, bárbaro, el conformismo en un nivel galáctico, mal de muchos consuelo de tontos.
Me imagino que quienes lo ven así, se conforman con que no seamos el país con más homicidios del mundo, sino el segundo, es decir, hay un país peor que nosotros, que tampoco somos campeones en corrupción, estamos cerca, pero unos más ladrones nos superan, mucho menos nos debe preocupar que no se consiga leche, ni harina, ni pollo, ni arroz, hay otras naciones que simplemente les llega muy de vez en cuando y en paquetes que les lanzan los aviones de las naciones unidas, ¿así que cual es el problema?, claro estamos mal, pero unos están peor que nosotros.
Y ahora en el capítulo 16 y medio, el ex ministro Navarro suelta esta perla: “…entre el 2006 y el 2014 se fugaron de Venezuela más 200 mil millones de dólares...”, un pendejaita pues, un país sometido a un brutal control de cambios por parte del gobierno, ¿Quién saco estos reales?, ¿Los bachaqueros, la derecha, la guerra económica?, las respuestas todos las conocemos, que algunos volteen la cara, es otra cosa, la tinta para seguir escribiendo esta nefasta historia se está acabando, además el papel que se usa ya no para más inventos, solo y solo el régimen será el único responsable del desenlace de esta novela nuestra.