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viernes, 10 de marzo de 2017

¡Aunque te vistas de seda!




Avanza el mes de marzo para que se cumpla el primer trimestre de este año 2017 y en nuestro país no podemos decir que la cosa sigue igual, con honda y profunda preocupación debo confirmar lo que se recoge en el más recóndito rincón de nuestra geografía y da cuenta en el estrago de los estómagos que producen los ácidos por falta de alimentos para procesar, la cosa está peor y cada vez se hace más difícil comer y vivir con calidad en Venezuela, por lo menos para la gran mayoría de ciudadanos comunes y corrientes. Escuchar lo que poco a poco vas eliminando de tu dieta diaria, no porque no lo puedas comer, sino porque no lo puedes pagar y lo que es peor, las cosas por las que lo sustituyes, raya en la más miserable impotencia de no poder ponerle coto a semejante situación de una vez y a la brevedad.

Usar literalmente el pellejo del pollo para sacar aceite es uno de los ejemplos con toda su crudeza de nuestra realidad; caparazones, sardinas y tubérculos representan la base fundamental de una lista de compras cada vez más corta que coloca a lo que antes era rutina en lujos difíciles de costear.

No entremos en la creatividad cuando del elemento de higiene y aseo personal se trata, o del tratamiento para enfermedades permanentes que apela al retorno a las hierbas, guarapos que habíamos dejado atrás. “¡Qué difícil está la cosa! ¿Hasta dónde vamos a llegar?”, se suele repetir en cualquier escenario, desde visitando un barrio buscando pan o masa de arepa pelada, a las puertas de un hospital y hasta en la cola del banco mientras intentas sacar lo poco que has podido guardar, nadie se salva de esta tragedia difícil y muy compleja, o por lo menos aquellos que no estamos enchufados, pese al intento fallido del socialismo para conservarse en el poder incluyendo la celebración por la entrega de cajas con comidas que la gente tiene que pagar mientras se cala un discurso trasnochado de falsa generosidad de quienes construyen corruptelas a costa de la peor necesidad. Pero no solo es el tema social o el económico, si abordamos el escenario político la cosa no es diferente, el país está cansado y exhausto; vivimos de proceso en proceso que desgastan a nuestra dirigencia partidista, entusiasma y desanima a la llamada sociedad civil que no siente ninguna conexión con la representación política, que está molesta por el rumbo que tomamos cada día, pero que debemos seguir estimulando para impedir la muerte definitiva de una democracia que el oficialismo conduce a su decadencia, apoyados por poderes como el TSJ y el CNE con cronogramas, fechas y procedimientos como las legalizaciones de los partidos, retrasan la convocatoria a elecciones regionales y municipales que saben no ganarían.

Mientras los venezolanos intentamos deshojar la margarita, allí está el gobierno, burlándose de todo el mundo incluyendo a los de la famosa XIV Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que se llevó a cabo en Caracas para aparentar logros que nadie les cree, hospedando gratis a un gentío, comensales que disfrutan de las mieles alimenticias que le cuestan un ojo de la cara a nuestro presupuesto y que bien ayudarían de verdad a familias en pobreza extrema que son más de las que dicen mientras las intentan ocultar en conclusiones contradictorias y hasta hipócritas.

Debemos seguir denunciando todo lo que pasa y combatirlos con energía, aunar esfuerzos y establecer un objetivo común que mueva y convenza a la cada vez más decepcionada sociedad, porque aunque algunos se vistan de seda, seguimos sumergidos en fuertes desigualdades y desequilibrios, en medio de un proceso de incesante cambio donde desafortunadamente el atraso y las injusticias, así como la violencia y desesperación, tienden a imponerse más allá de lo tolerable.

Deyalitza Aray

lunes, 20 de febrero de 2017

Mensaje a la minoria chavista sobre el abismo del narcotráfico.



Pido al lector que atienda las cifras a las que me referiré a continuación: se estima que, anualmente, el monto del negocio global de la droga está en un rango entre 320.000 y 600.000 millones de dólares. La amplia variación de los cálculos se debe a que las metodologías para intentar una aproximación son diversas: puesto que se trata de un delito cuyas transacciones ocurren en efectivo, es casi imposible precisar el volumen total de las mismas. Pero aun así, incluso las proyecciones más conservadoras hablan de montos más allá de todo razonamiento. De hecho, el narcotráfico es la práctica delictiva que más dinero moviliza, por encima de la falsificación de moneda, el tráfico de personas y el tráfico de petróleo. La economía venezolana, que tiene uno de los flujos más altos de dinero ilícito, es un terreno propicio para los narcotraficantes.

Pero, y esto es vital, el narcotraficante no se limita a producir y vender sustancias ilícitas y peligrosas para la salud, sino que crea y hace crecer una estructura paramilitar, policial, legal y política, para proteger su negocio. El narcotráfico se alía con guerrilleros, terroristas, regímenes políticos, sicarios, jueces, unidades policiales y con personas que se desempeñan en actividades de transporte. Las tentadoras sumas de dinero que manejan no solo les permite sobornar a las autoridades, sino que, como está sucediendo ahora mismo en Venezuela, logran convertir a los más altos jerarcas en sus socios y protectores.

El país y los venezolanos de bien, tanto los afectos a la inmensa mayoría opositora que clama por un cambio en el país, como también esa cada vez más reducida minoría de personas honestas que todavía mantienen su apego al régimen, deben –debemos todos– reflexionar sobre los múltiples peligros que nos acechan como país, si los narco promotores del negocio de la droga que forman parte del gobierno continúan expandiendo sus actividades.

Si Venezuela sigue siendo ruta de paso de la cocaína hacia Norteamérica y Europa; si se facilita la proliferación de laboratorios de procesamiento de pasta de coca; si las regiones sur y occidental del país se convierten en refugio y centros de acopio de bandas que trabajan para el narcotráfico; si no se actúa en contra de las personas, civiles y militares, que están involucradas en esta lesiva actividad, entonces ocurrirá lo que en otros países: la mortandad se multiplicará, los vínculos entre cuerpos uniformados y narcos se estrecharán, el poder de las bandas paramilitares se extenderá por toda la geografía nacional. Esto no son pronósticos, sino que son hechos que ya se están produciendo. En Venezuela todos los días ocurren muertes que son consecuencia del negocio de la droga. Lo que nadie puede olvidar es que robos, atracos, asesinatos dantescos y guerras entre bandas son muertes de la droga. La droga no solo puede matar a quienes la consumen sino que genera violencia y cobra vidas en todos los eslabones de su actividad.

Lo que está ocurriendo en Venezuela es de tal gravedad, que exige despojarse de posiciones políticas y afrontar su nefasta realidad: no había ocurrido nunca que tantos y tan altos cargos de un gobierno apareciesen involucrados en el delito de narcotráfico. Creer que esto es un ataque a la soberanía o una invención producto de la lucha política es errado: detrás de los anuncios hechos por las autoridades de Estados Unidos hay años de investigación, evidencias y cientos de miles de documentos, fotografía y otras pruebas que no podrán ser desmentidas. Cuando los juicios se produzcan, los que hoy proclaman su inocencia no tendrán como negar su participación en los hechos por los cuales se les señalan.

Los delitos por narcotráfico tienen un doble carácter: atentan contra las personas y contra las instituciones, por lo tanto, se les considera violaciones a la ley de amplio alcance, que son perseguidos más allá de las fronteras y con un rigor que los emparenta con las violaciones a los derechos humanos. Cualquier ilusión al respecto, es vana: ni el gobierno que los protege durará por siempre ni se salvarán del juicio y la cárcel que les corresponde. Que sean atrapados y enjuiciados es una legítima aspiración venezolana. De no ocurrir, Venezuela irá escalando en el ranking de países clave en el negocio del narcotráfico.

Miguel H. Otero

Publicado en : El Nacional.

jueves, 16 de febrero de 2017

No hay por quien votar.





Fue el contenido que se leía en más de una pancarta de las utilizadas en el proceso electoral realizado el pasado 6 de noviembre en la República de Nicaragua para escoger al presidente de la República, vicepresidente y diputados al Parlamento Centroamericano y la Asamblea Nacional, también el argumento utilizado por las fuerzas opositoras al gobierno del actual presidente de ese país centro americano Daniel Ortega que no participaron en esas elecciones generales convocadas.
Convocatoria realizada en el marco constitucional pero precedida por un conjunto de acciones cuya similitud con las que hemos visto en Venezuela nos hace pensar que la coincidencia no es producto de la casualidad, al contrario, es el reflejo de un proceso que ha venido tomando cuerpo en nuestra América Latina y que pareciera con las limitaciones institucionales que también intenta penetrar otros espacios tanto en Norteamérica como en Europa.
La oposición Nicaragüense estuvo ausente de tan importante proceso de legitimación y expresión de la voluntad de los ciudadanos porque el gobierno de Daniel Ortega se había encargado desde el año 2007 cuando regresaron al poder, de aniquilar a la oposición en su país, apoderarse del Parlamento y tener el pleno control de los otros poderes del estado, prueba de ello fue la decisión del Consejo Supremo Electoral de quitarle representación legal al Partido Liberal Independiente, principal agrupación política de la Coalición opositora, luego de un fallo de la Corte de justicia cuyos magistrados son acusados de obedecer directamente las órdenes del presidente Ortega y la posterior destitución de 28 diputados opositores del Parlamento Nacional. Conscientes estaban que esas elecciones no eran transparentes, libres ni tampoco competitivas.
Ortega perdía su legitimidad de origen desde el momento que la oposición duramente atacada y sometida decidió no participar convirtiéndolo en el único candidato importante en los comicios que la oposición había catalogado como “farsa electoral”.
Pero no solo la dirigencia política, también la Conferencia Episcopal nicaragüense se había pronunciado de manera contundente en un duro comunicado de todos los obispos deplorando el intento de implantación de un régimen de partido único en el país, haciendo desaparecer la pluralidad ideológica, cuestión absolutamente nociva para la democracia y el país. Se cerraban así las puertas de la vía electoral en Nicaragua y se le robaban al pueblo su derecho a votar libremente, expresaban los más connotados analistas.
La decisión del presidente Daniel Ortega de prohibir observadores independientes que verificaran la transparencia de las elecciones complementa el coctel de genuinas dudas sobre el proceso electoral convocado y que persiguió una reelección para mantener a un régimen que se cuela a costa de vender un gobierno basado en programas sociales denunciados como una nueva forma de clientelismo  orientado más a comprar lealtades que a cambiar la realidad de los más pobres de la población en el país que sigue siendo el segundo más pobre del hemisferio, después de Haití.
A ello le sumamos la represión e intimidación que afirman se utiliza para amedrentar a las voces opositoras, así como la existencia de una “alianza de silencio”; con los grandes grupos empresariales, a los que acusan de aceptar el sacrificio de importantes principios democráticos a cambio de estabilidad.
Pero no solo las acciones oficialistas hicieron mella en el desánimo de los electores cuya abstención rondo el 42% de acuerdo a los números de las encuestadoras más reconocidas, también el discurso opositor dedicado a la institucionalidad y la norma democrática alejo a esos representantes de la conexión con las demandas sociales y problemas de la gente y la imposibilidad de lograr la unidad real sin duda alimento y coadyuvo para las pretensiones de los que algunos llaman “dictadura”.
Así fueron las cosas las cosas y así son las pretensiones de quienes quieren hacer desaparecer la disidencia venezolana para mantenerse en el poder. Saben que en buena lid y en igualdad de condiciones jamás podrían superar el descontento y la decepción, se saben superados por sus errores y equivocaciones y no les queda más que apelar a su control para someternos a procesos diseñados para no ser cumplidos, para que las metas no sean alcanzadas y justificar la desaparición de organizaciones que no aceptamos la implantación de ninguna nueva dictadura en Venezuela. 

Deyalitza Aray


lunes, 26 de enero de 2015

¿La hora de que?

Nuestra memoria es corta, todo lo que ayer tuvo importancia para nosotros hoy posiblemente sea tan solo un recuerdo brumoso, somos hijos de la transitoriedad, la vida misma es en extremo corta, todo nace y muere, florece, desaparece y en ocasiones se transforma, pero nunca será lo mismo.
Vivimos los venezolanos tiempos dramáticos por estos días, nuestras angustias han dado paso a una poderosa sensación de estar en una especie de pantano que nos desespera hasta límites impensables, la aprensión y el temor se han convertido en acompañantes permanentes y aunque buscamos sosiego, sentimos que en ningún lugar estamos a salvo, ni del terror de la muerte a manos del hampa, ni de la monstruosa crisis económica que nos golpea a diario.
La premura de sentir que se nos va la vida metidos en este desastre nos empuja a la exasperación total, a buscar de manera afanosa algo que rápidamente nos devuelva algo de seguridad, pasa cualquier cosa, por descabellada que sea, a tener sentido para nuestras plegarias, buscamos en nuevamente una especie de mesías salvador, ya se nos olvidó que lo hicimos en el pasado, en el 88, en el 93 y en el 98, hicimos metástasis de nuestras propias desesperaciones, frustraciones y esperanzas.
¿Alguien se acuerda del ya basta ?, o de ¿dónde están los reales?, ¿correcto?, o ¿el pináculo: freiremos las cabezas de los adecos en aceite?, hemos sido testigos y partícipes, todos incluyéndome, de nuestra propia destrucción como país, como sociedad y como familia.
La brutal crisis por la que atravesamos traspasó las fronteras económicas, no solo es la gigantesca incapacidad del actual régimen para darle comida y productos básicos a su población, a pesar de haber manejado tanto real que sin lugar a dudas bien administrados, hubiesen hecho de Haití y a una docena de países potencias mundiales; es el enorme hueco moral y social que han cavado con una efectividad y eficiencia dignas del récord Guinness, el peor logro de esta nefasta revolución.
Pero mucho cuidado con nuestra memoria frágil, todo esto se ha venido fraguando desde hace mucho tiempo antes de llegar Chávez y su tropa al poder, el entramado de corrupción e ineficiencia venía sembrándose en una sociedad que empezaba desde los 70 dando signos inequívocos del cansancio de un modelo exitoso al principio, pero agotado y excluyente para ese momento, empezamos el tránsito de la búsqueda que nos devolviera lo que aún en nuestra memoria recordábamos como bueno, lo hicimos con el Gocho, queríamos que volviera la gran Venezuela , luego buscamos en Caldera el hombre, otra vez el mesías, de la paz, de la honestidad, y acabamos eligiendo en el 98 al vengador de todos nuestros males, queríamos cobrar la factura y lo hicimos.
Como buenos hijos de la transitoriedad, apostamos de nuevo a lo inmediato, a lo que oteábamos sería nuestra vuelta triunfal a mejores días y la aniquilación de los malucos que nos habían llevado a tal situación, fuimos incapaces de ver el bosque, nos empeñábamos una vez más en seguir los atajos, los recovecos de la historia; tarde piamos, pajaritos.
Así las cosas, mis buenos amigos, nuevamente comenzamos a sentir que ya basta, que definitivamente esto no es vida, que esto no lo aguanta naiden , que ya llegó la hora de algo, no sé, se nos vuelve a olvidar que lo que atravesamos ha tenido mucho tiempo sembrándose y cosechándose, que si alguna hora ha llegado para poder ir, ¡ojo!, dije ir, saliendo de este marasmo tenebroso, es la de convertir nuestra desesperación en convicción y fe de las decisiones morales.
Ni fáciles ni rápidos son los tiempos por venir, para poder salir de esta sombras necesitamos convencimiento sincero del camino y no de la trocha, la hora de una unidad democrática o una unidad militar, clarito.

viernes, 29 de agosto de 2014

La ruta del bachaqueo.

Vamos por parte, en nuestro país existen más de 12 mil bodegas Mercal, en Carabobo más de 700 y en Puerto Cabello 86; el flamante gobernador de la entidad dijo en estos días que la red del régimen atiende hoy al 74% de la población venezolana y que pronto será el 80%, claro, la eficiencia socialista es siempre muy buena mediáticamente, la realidad otra.
Sigamos, el Híper Pdval de Valencia, en construcción, va a "recibir" 90 toneladas de alimentos semanales y el Súper Mercal del Sur, con 50 millones aprobados, 75 más; en Apure, según el jefe estadal Robert Suárez, distribuyen 2 mil 790 toneladas de alimentos mensuales; en Aragua, de acuerdo al otro jefe Daniel Martínez, 7 mil toneladas en 321 bodegas, 108 Mercalitos y 53 módulos; en otras palabras, todo el país está minado de puntos de abastecimientos, miles de toneladas de alimentos, proyectos para distribuir más y más comida; entonces, ¿por qué la gente compra en los establecimientos de los especuladores y oligarcas?, ¿dónde sale tanto bachaco comelón?, ¿tras 15 años con todo el poder, ahora descubrieron el contrabando?
Y rematemos, quienes destruyeron el aparato industrial, gozaron un puyero metidos en las piscinas de los terrateniente expropiados, mantienen el control de cambios porque si no ¿¡los tumban!?, arrasaron literalmente con el agro y las tierras productivas, convirtieron este país en el paraíso de corrupción pública, devaluaron la moneda hasta hacerla desaparecer y sencillamente nos llevaron a este tsunami económico, social y político, ahora pretenden echarles la culpa de todo este peo al bachaqueo y al contrabando, el cinismo criminal de esta gente definitivamente no conoce límites.
Yo me imagino que todos estos tipos deben disfrutar una y parte de otra, se lo robaron todo, demolieron las bases de producción y encima ahora nos van a decir qué comes y cuánto, qué usas y cuánto; peor, unos cuantos pendejos creen que ciertamente los males del país los tienen los imperialistas y los lacayos; los han alienado de tal forma que son incapaces de ver dónde viven, de qué manera viven, mientras sus camaradas revolucionarios enchufados se dan la gran vida, bárbaros estos señores.
¿Saben ustedes cuántas gandolas se necesitan para contrabandear los 100 mil barriles diarios de petróleo, o su equivalente en gasolina, 5 millones de litros, según denuncia el zar de la economía?, bueno, nada más y nada menos que 150 con 30 mil litros de capacidad, y ¿quién controla las autopistas, los aeropuertos y los puertos?, porque esa cantidad de contrabando diario no pasa precisamente por trochas ni caminos de arenas; o en serio, ¿creen que en pimpinas y carros con maleteros llenos de gasolina se puede transportar eso?
Que existe un contrabando hacia Colombia, hace años que lo denunciamos; pero recordemos que es fruto de la nefasta política económica del régimen, ¿se acuerdan de cuántos pesos valía un bolívar?, ¡ah, bueno!, recordar que tenemos años que este camino escogido por esta seudorrevolución y sus defensores nos llevaría al desastre, es necesario; los únicos responsables de lo que vivimos son ellos, tan sencillo como eso; lo demás es seguir con esa cantaleta y como decía Celia Cruz: "Usted abusó, sacó partido, abusó… y me perdona por seguir con este tema…".
De tal forma dejemos las poses y las caretas; el nivel de daño que se le ha hecho a Venezuela no es por algunos ilegales, ni siquiera por el grado de problema social que ha alcanzado el bendito bachaqueo; se debe a un modelo fracasado, a políticas trasnochadas que nos llevaron adonde precisamente estamos y de donde la única forma de salir es que el gobierno asuma su barranco y actúe en consecuencia; lamentablemente, creo que no existe intención de rectificar y más bien por el contrario, quieren cavar más profundo.

viernes, 1 de agosto de 2014

Infarto Económico.

Eduardo Sánchez.
El corazón, definitivamente nuestro motor, si no puede recibir ni bombear sangre a todo el sistema circulatorio de manera constante, fuerte y sin obstáculos, empezaremos a experimentar ahogos y mal funcionamiento del resto de nuestros procesos, y si no se toman las medidas adecuadas provendrá el colapso inevitable.
Venezuela está profundamente herida en su maquinaria central, dos cosas nos han llevado adonde estamos: Un sistema económico fracasado y una corrupción galáctica, así de sencillo.
Y lo digo porque algunos sesudos analistas, oficialistas o no, no dejan de atiborrarnos con gráficos, números y lenguaje técnico, en un afán de explicar lo inexplicable y de argumentar a favor de medidas de shock como adecuadas, se les olvida el pequeñísimo detalle de que quienes gobiernan llevan 15 años mandando y con abundantes ingresos.
Me explico, el sistema no sirve, este minestrón de recetas endógenas mezcladas con ingredientes marxistas y aderezadas con pragmatismos de ahogados, no tiene nada que ofrecer para resolver la crisis, se dedicaron a destruir la producción nacional, arrasaron el parque industrial, enmarañaron aun más una burocracia pública y la convirtieron en una especie de vengadores de la nada, transmutaron nuestros muelles en la única tierra de donde salen alimentos, carros, pañales, granos, jugos y hasta polvo blanco, nos entregaron en bandeja de plata a chinos y rusos, hicieron implosión a nuestras bases económicas.
No solo hipotecaron el futuro, lo secuestraron, de la opacidad de los convenios que se han firmado, sabemos que pagamos con petróleo y que el precio de venta es el de la fecha del desembolso de los préstamos, en criollo, las nuevas líneas de crédito por 10 millardos de dólares, la mitad de nuestras reservas internacionales, si las usamos ahora, cuando nos las cobren el precio de venta sería más o menos 98$ el barril, ahora si el precio en el mercado en ese momento es de 120$, cosa por demás lógica, la pérdida financiera es enorme, nos endeudamos con los más bestiales representantes del capitalismo mundial.
Saquen cuenta, hoy 640 mil barriles de la producción son para China, sin recibir ni un dólar, ya nos los dieron y llevamos 50 millardos en préstamos, pero para 2016 el imperialismo chino exige que sean 1 millón de barriles los que les entreguemos, mientras en los hospitales no hay ni gasa, ni inyectadoras, negocio redondo dirán los asiáticos.
Y ahí viene la segunda pata de esta ecuación, ¿dónde carrizos están los reales?, más del 70% de lo que consumimos lo importamos, no hay leche, ni margarina, pero tampoco carros ni repuestos, más de la mitad de las industrias han cerrado o han bajado su producción a lo más mínimo, las pequeñas empresas desaparecen a diario como por arte de magia, crece vertiginosamente el buhonerismo, ingenieros, profesores y un sinfín de profesionales tienen en el rebusque ya no una manera de equilibrar los gastos, sino la única forma de sobrevivir.
Revise a su alrededor, ¿cuántos nuevos establecimientos comerciales usted ha visto?, ¿ninguno o muy pocos?, ¿cuántos han reducido personal?, olvídese de los cuentos oficiales, cada vez que sale a la calle está ahí, a la vista de todos. Va a venir una nueva devaluación, de eso no tengan la menor duda, van a aumentar la gasolina y van a buscar mayores recursos por la vía de los impuestos, porque, ¿saben lo peor?, no solo se robaron todos los mil millonarios recursos que le han entrado al país, nos endeudaron hasta los tuétanos, que quede claro sin necesidad alguna, y ahora pretenden seguir con la fiesta, más dinero a un hoyo negro de corrupción.
El colapso económico toca la puerta, no basta con el petróleo para salir de esta crisis, o reaccionamos o nos infartamos, decidan ustedes.

viernes, 25 de julio de 2014

Días sin sol.

Eduardo Sánchez
No me refiero a que esté lloviendo, ni siquiera nublado, es que hay días donde todo parece perdido y mire que no soy de los que lloran, siempre trato de vender los pañuelos.
Ayer me escribió una desocupada lectora, me hablaba de que le gustaban algunos, no todos, de mis artículos; sin embargo, al final reflexionando me escribía: "okey, buen análisis, ¿pero a dónde vamos?, ¿cuándo termina?, ¿cómo hacemos?".
Sentí el peso de 15 años de desastre rojo, pero también de mezquinos intereses de algunos que se llaman defensores de la democracia, la cruda realidad.
Confieso que no tengo la más remota idea de cómo va a terminar todo este drama nuestro, jamás me ha gustado dármelas de pitoniso, mucho menos de sabelotodo, la cosa es demasiado seria para seguir insistiendo en temas y agendas personales.
Nadie tiene ni la fuerza, ni la razón absoluta para producir un cambio real, tangible, verdadero por sí solo, aquí no queda espacio para continuar calculando en la hoja de papel, se nos va la vida y seguimos con el mismo tema.
Basta ya de seguir tratando de sacar conejos de un sombrero, la memoria de Geraldín, Génesis y Bassil exige que saquemos y desnudemos de una vez por todas a los mercaderes y avancemos sin tapujos.
Quienes están tras las rejas, por simplemente luchar por nuestros derechos, bien valen un esfuerzo honesto y sincero, existen suficientes reservas morales en bastantes compatriotas para poder vencer a estos señores de la cobardía.
Tampoco me chupo el dedo, lo he dicho en varias oportunidades, nada fácil va a hacer iniciar un proceso de cambios en nuestro país, el profundo daño moral y cívico es muy superior al cataclismo económico y político.
Cuando dije que habían roto el pacto social y sustituido por la revancha y la anarquía, también me refería a que debemos establecer nuevas bases para consolidar un nuevo y necesario tejido en todos los niveles de la sociedad venezolana.
No basta con soñarlo, hay que construirlo y para eso hay que lucharlo, cada quien en su trinchera, cada quien desde su óptica, pero definitivamente teniendo claro el principal objetivo, levantar una colectividad suficientemente fuerte para iniciar el camino hacia un país de reales oportunidades para todos.
Hoy no tengo fuerzas en mis pensamientos; sin embargo, sé que existe renovada pujanza en la juventud, para poder torcer el destino que quiere imponernos este adefesio comunal. Todas y cada una de las cifras verdaderas hablan por sí solas de lo que a diario viven los venezolanos, las colas permanentes y ahora controladas, son la muestra palpable y visual de que nada de lo que decimos son inventos, la inmensa mayoría no tiene escapatoria alguna al drama de las muertes que enlutan y se llevan fundamentalmente a la gente joven de esta tierra, nada es virtual, todo es crudamente verídico.
Por eso muchos todavía nos preguntamos: ¿hasta cuándo?, peor, ¿y después?
Tiempos turbulentos gobernados por gente sin ningún tipo de sensatez, se les han impuesto el cinismo, el caradurismo y la hipocresía como marca de fábrica, viven de la manipulación y la desfachatez para ejercer la función pública, se perdieron toda muestra de sinceridad.
No existen entonces recetas mágicas, no hay palabras de consuelo para quienes les fueron arrebatados los sueños, nadie puede devolver la sonrisa del hijo, del hermano, del padre que se nos fue, los tiempos son duros y confusos, pero no hay sálvese quien pueda, todos estamos dentro.
No hay de otra, debemos empinarnos en nuestros errores, en nuestros fracasos y procurar sacar lo mejor de cada uno, para que después, quizás ya no estemos por estas rutas, es hora de las decisiones y de las actuaciones.
Eso sí, sin estridencias, sin falsas promesas, con la verdad en la frente y con la fuerza del coraje.

domingo, 27 de abril de 2014

#Venezuela: Algo muy hondo se ha roto en este país.

LEONARDO PADRÓN.
Costumbres Inquietantes.
Ciertamente, de todas las costumbres, morir es la más extraña.
***
El venezolano está sucumbiendo al peligroso caldo de la costumbre. Se nos ha vuelto rutina la crisis. Vivimos bajo protesta. El paisaje urbano se ha llenado de trancazos, barricadas y marchas.
El gobierno se ha convertido en un obstáculo para la serenidad. A eso, el país opositor ha agregado sus propios obstáculos. Las cadenas de Maduro intentan convertir en timidez los antiguos maratones de Chávez ante el micrófono. Y ya nos habituamos a lidiar con ese engorro. La escasez de productos es como una tos crónica y las amas de casa han armado, como cuenta Lissette Cardona en un reportaje de El Nacional, una red de cazadores. Mujeres que se agrupan para recorrer kilómetros en busca de aceite, café o azúcar.
La ciudad convertida en bosque, donde hay que avistar por horas a la presa. En el proceso nacen amistades, intercambian teléfonos, datos. Y hasta llegan a ejercer el trueque: "La semana pasada cambié dos litros de leche por dos de aceite y harina de maíz por harina de trigo", le cuenta una residente de Chacao a la periodista. El bosque, ese es el problema, está atestado de cazadores.
Galeno decía que la costumbre es una segunda naturaleza. Si así no fuera, la raza humana se hubiera extinguido de desasosiego.
La costumbre nos va domesticando el asombro. Tarde o temprano aceptamos las nuevas realidades que nos presenta ese guionista extravagante que es el destino. Así como uno se termina acostumbrando a la muerte de un ser entrañable o a la llegada avasallante de la tecnología, la gente va adecuándose a los nuevos rizos que elabora la tremebunda política nacional. He aquí el peligro. Anatole France tuvo a bien alertarnos: "Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra a él". Es hora de prender las alarmas.
***
Breve inventario: Nunca debimos, pero nos fuimos acostumbrando a la baranda de Tibisay Lucena. Y su vacío existencial, su tono de cine francés, su clima de sospecha, su adicción a los malos finales.
Nunca debimos, pero nos hemos ido amañando con la sonrisita de Jorge Rodríguez y todo lo que siniestramente oculta. Nos encona, nos vapulea la úlcera, nos extrae groserías. Pero él persiste.
Nunca debimos, pero hemos terminado aceptando como tradición y humorada los incesantes tropiezos de Pastor Maldonado en la Fórmula 1. Todo un desagüe de dólares del erario nacional.
Nunca debimos, pero desde la alocución del primer Chávez hasta el último Maduro, nos hemos resignado ­los ajenos al dogma­ a recibir insultos de todo calibre y magnitud. Serpientes, eso nos lanzan. Y en cadena nacional, faltara más.
Nunca debimos, pero nos acostumbramos a responder a tales insultos. Y en esa sopa gigantesca de agravios, nació la infección de odio que hoy nos define.
Nunca debimos, pero se nos hizo hábito ­desde Páez, Gómez, CAP y Chávez­ que todo gobierno ejerciera el desfalco de las arcas públicas.
Nunca debimos acostumbrarnos.
***
Hace poco leí un libro que recorrí con sobresalto. Un libro considerablemente rudo porque no tiene ni un gramo de ficción y todo lo que relata es la Venezuela que hoy somos. Se trata de Y nos comimos la luz, de María Isoliett Iglesias, curtida reportera de sucesos de El Universal. Son crónicas sobre la violencia social. Su repulsiva cotidianidad. Sus personajes, víctimas y verdugos, el entorno y las secuelas, la tanta sangre derramada. Se reúnen allí historias que rozan lo delirante. Está la de Fredie, que se gana la vida ofreciendo servicios funerarios en la morgue de Bello Monte y le reza a los muertos para que lo ayuden a tener un buen día. Está la del hombre que depositó tres disparos en la espalda de otro solamente porque su pequeña perra le olisqueó una pierna. O la de aquel que confiesa que él solamente es la mitad del diablo y que "se aburrió de coleccionar los plomos que le sacaba a cada uno de sus muertos después de tirotearlos". María Isoliett logró ahondar en su testimonio y la sensación de escalofrío es inmediata: "Yo mato porque sí, porque me gusta, porque hay que hacer limpieza (...) Cuando lo haces una vez, no puedes parar. Es una droga". Silencio. En eso me convertí después de leer tamaña frase, en silencio.
Algo muy hondo se ha roto en este país.
***
Uno de los trabajos más sólidos sobre el problema de la violencia en Venezuela lo realizó el sacerdote salesiano Alejandro Moreno. Y salimos a matar gente: Investigación sobre el delincuente venezolano violento de origen popular es un libro de dos tomos que reúne 15 historias de vida y un análisis de gran rigurosidad sobre nuestra endémica violencia. Como bien lo defi ne Moreno, son "historias de ausencias: ausencia de familia, ausencia de madre, ausencia de afecto, ausencia de relaciones vinculantes, ausencia de atención".
Son seres que nacen marcados por una primera violencia: la violencia del abandono. Se acostumbraron a no pertenecer.
La primera historia de vida, la de un delincuente llamado Alfredo, quedó trunca. Faltó una última entrevista, pues primero llegaron nueve puñaladas a su cuerpo. Apenas tenía 38 años de vida. El padre Moreno nos descifra cómo el crimen es una vía para acceder a una forma de poder: "Alfredo, como todos, delinque, en primer lugar, para lucir. (...) Destacarse sobre todos, ser admirado, ser incluido en el medio, como el principal, el más significativo, el más poderoso". En nuestro sistema carcelario, por ejemplo, quien llega a ser pran del recinto es porque es el más violento, el más temido.
Poder y sangre van de la mano.
Moreno subraya lo que ya es notorio en la crónica roja del siglo XXI venezolano: en los delincuentes nuevos "atraco y asesinato se han unido: te robo y te mato. Un cambio radical y muy significativo para la sociedad: la violencia se ha vuelto más sangrienta, más agresiva, más implacable; el violento ha perdido controles, límites, emociones". Y, por supuesto, el Estado contribuye ferozmente con 92% de impunidad.
Matar como hábito y agenda.
***
Informe rápido de nuevas costumbres: 1) Por un extraño misterio, las bombas lacrimógenas se quedaron pastando eternamente en tres cuadras de la parroquia Chacao. Las funciones son diarias y con horario fijo. Represión y barricadas a partes iguales. ¿Se acostumbrarán los vecinos a llorar mientras intentan respirar? 2) Los asaltos que perpetran los cortejos fúnebres de malandros.
Ya es tradición. El botín somos los conductores que no lloramos al difunto. La policía conoce el modus operandi. Ni pendientes.
3) Las noticias delgadas. La prensa que no le hace carantoñas al régimen ha sido obligada a la anorexia informativa. La lectura se agota en cinco minutos. Se asiste a la muerte, por asfi xia, del periodismo impreso.
4) Los colectivos. O paramilitares. O bandas armadas en motos.
Bautícelos a su real antojo. Ya son parte del paisaje. Aparecen en los eventos electorales. Llenan el aire de amenazas. Atacan salvajemente a las protestas. Sitian a los barrios. Son una nueva tribu urbana. Son intocables.
5) La vida no vale nada. Pablo Milanés dixit. Menos que un dólar al cambio oficial. Basta con ir a comprar Ibuprofeno en Farmatodo.
Con demorar el beso de despedida en la camioneta. Basta una bala perdida. Basta la irritación de alguien que tropezaste en la fi esta del callejón. Basta ver bonito a la novia bonita de otro.
6) Las torturas. Nuevo ingrediente de la pócima revolucionaria.
Manifestar es un derecho constitucional, pero acostúmbrate a lo que dicen las letras chiquitas: rodilla en alcantarilla por no ejercer la "rodilla en tierra", electricidad en los senos, golpes con bates sobre cuerpos envueltos en goma espuma, cascos que hinchan tu rostro, cuerpos rociados con gasolina, amenazas de violación. Acostúmbrate a que las torturas ocurren. Pero "no existen".
7) El país que gira sobre su propio eje y no avanza. El país que no entiendes. El país que rechaza a su mitad.
8) Si tu carro se queda sin batería, bienvenido a las aceras. Si no consigues tu champú de siempre, compra otro. Vivir es experimentar. Si solo te activa el café en las mañanas, intenta ducharte con agua fría. A fin de cuentas, la cafeína tiene sus bemoles. Si ahorraste todo un año para viajar a Disney o Cancún con tus hijos, olvídalo, recapacita, piensa en bolívares, Venezuela es chévere, pero cuidado con los huecos, los miguelitos en la carretera, los peajes falsos, en fi n, cuidado con la muerte. Ella también hace turismo nacional.
9) La denunciante que va presa. La secuestrada que calla para siempre su historia. La diputada que le prohíben trabajar.
Los cadáveres que comienzan a llenar el Guaire.
10) Planear una nueva vida. En otro país. Así sea uno que limite por el norte con lo que sea y por el sur con tus ganas de no morirte.
***
La protesta que encendió el país el 12 de febrero del 2014 lleva ya 42 muertos. ¿Alguien recuerda el nombre de la última persona asesinada? Hay muertes que poseen más resonancia que otras. Sin duda.
También puede ocurrir que, simplemente, nos estamos acostumbrando a morirnos.

jueves, 27 de marzo de 2014

La brutal devaluacion en #Venezuela

Réquiem en bolívar menor.
El grave problema de la gran mayoría de los economistas es que al final uno no sabe si el camino correcto era el derecho o era el izquierdo, o si era todo lo contrario, incluso en ocasiones sentimos que al término de las cosas, pareciera que los verdaderos culpables somos los mortales comunes y no los que llevan la batuta de las políticas económicas, pareciera que intencionalmente se busca enredarnos en una madeja de cifras, citas y leyes pontificadas para poder de alguna manera justificar las medidas, normalmente duras, que se han de tomar, el propio síntoma de Estocolmo, pero desde el punto de vista de los reales secuestrados.
Aquí, surgen irremediablemente impertinentes preguntas: ¿A falta de algún organismo macabro como el FMI, a quién se culpará? ¿A los supuestos generales aviadores, supuestamente incursos en un supuesto y larguísimo golpe de Estado?, o como lo ha repetido hasta la saciedad el zar de Pdvsa, como si de un boxeador se tratara, al referirse a su más enconado contrincante: Derrotaremos para y por siempre al negrísimo mercado paralelo, he dicho.
Bueno, yo particularmente no creo en ninguna de las anteriores, más bien siento que nuestro problema es mucho más sencillo y en lo más mínimo difícil tratar de explicar, son nada más y nada menos que 15 años de experimentos nefastos que nos han colocado frente a la más brutal devaluación que hayamos visto en toda nuestra historia, ¿que si era necesario tomar la medida para intentar remendar el capote?, perfecto, pero y ¿quién nos trajo hasta aquí?, peor aun, ¿cambiarán las cosas luego de esta maxidevaluación?, por lo demostrado hasta ahora por este régimen, eso no va a suceder y seguiremos cavando el hueco de una dramática crisis económica y social.
Recordar la historia pasada y reciente es fundamental para colocar las cuestiones en contexto, este gobierno en todos y cada uno de los informes realizados por firmas reconocidas a nivel mundial, lo colocan como uno de los más corruptos del mundo, donde hacer negocios limpios es casi imposible, que ostenta varias medallas de oro por su inmensa incapacidad de sacar adelante una pequeña economía, a pesar de los incontables recursos financieros que ha manejado y que el año pasado se llevó la cúspide más alta con una inflación de casi 60% al año, así que si hubiese alguna buena intención, lamentablemente los hechos han hablado en más de una ocasión claro y fuerte, derrotando a optimistas, pesimistas y alternativos con la sencilla realidad de estar dentro de un laberinto de crisis por un modelo fracasado.
El peso exacto lo obtenemos luego de revisar los datos: el 50% de las importaciones se efectuarán este año a 6,30 bolívares por dólar, a través del Sicad I, que se ubicará entre 12 y 15 bolívares por dólar, se hará al menos 10% de las importaciones, mientras que mediante el dólar Sicad II, el cual ya ha traspasado los 55, con un promedio de 52, se manejarán al menos otro 30% de las compras en el exterior; finalmente, el mercado no oficial, el que no existe, quedará para hacer otro 10% de adquisiciones, en otras palabras, un nada despreciable 40% estará por los 60 y pico largo.
Nada bueno se nos coloca en el horizonte, para poder ciertamente comenzar a salir de esta recurrente crisis se requiere mucho más de lo que hasta ahora ha mostrado este gobierno, como lo he dicho en ocasiones pasadas, el problema no es la pertinencia de ciertas medidas, el quid es que jamás en el tiempo que nos han gobernado, este régimen ha escuchado y ha rectificado las cosas de fondo, a lo sumo un pequeño maquillaje mientras pasa el temporal, aquí nuevamente los pagapeos de siempre van a ser los más afectados, pero ojo, por la magnitud, los daños van a llegar a todos cada vez que nos paremos frente a la caja.

miércoles, 23 de octubre de 2013

¡¿Habilitante!?

Cruzada de mentiras.
Gritan a los cuatro vientos desde el régimen que ha empezado la etapa decisiva de la dizque revolución, hablan todos y cada uno de los personeros del régimen que “las fuerzas populares” deben iniciar la contra guerra para desaparecer de una vez por todas los malignos vestigios que todavía existen de la burguesía y sus lacayos, hablan del todo o nada, es decir, o ellos triunfan o literalmente desaparecemos como país, para lograr sus objetivos blanden la espada vengadora de una habilitante secreta, solo conocida por esa especie de triada ungida por algún poder divino para decidir el futuro de todos, vomitan hacia la calle de que se trata de dar poderes especiales, como si los que tuviera fueran cualquier pelusa de mono, al Presidente para iniciar, durante la bicoca de una año, la razzia definitiva contra la corrupción y amenazan que no habrá ley o constitución que esté por encima del pueblo o del diputado 99 como ellos les ha dado por llamarlo.
Claro, unos pocos detalles se les olvidan a estos burócratas revolucionarios mencionar, como por ejemplo que tienen ya 15 años en el poder sin que nadie ni nada les haya sido obstáculo para imponer su voluntad, han convertido a los poderes públicos en meros cumplidores de los designios de quienes detentan el verdadero trono, por supuesto siempre intentan vender la falsa conseja de que existe en los empresarios, en la sociedad civil o inclusive en los partidos políticos de la alternativa democrática la posibilidad de ejecutar alguna acción que les impida gobernar o sabotear sus imaginarias obras, barbaros, solo la dramática corrupción se le compara al nivel de cinismo a la que han llegado, el grado de control de todas y cada una de las esferas públicas está en sus manos, el manejo y distribución a su antojo de los dineros de todos los venezolanos, pasa exclusivamente por los dedos de quienes ostentan el poder central, el 100% de las importaciones principales de alimentos, medicinas y otros productos básicos corren por cuenta de los mismos Boliburgueses que han nacido y crecido a la sombra de un infernal aparato demoniaco que ha arrasado con lo que quedaba de producción nacional, los aeropuertos, puertos y vías terrestres son de su único y total manejo, tienen sin que a nadie le quede ningún asomo de una duda completa, integral y contundente intervención en cada una de las facetas decisorias de nuestras vidas.
Viene entonces el cuento de la habilitante para generar la falsa historia de la guerra económica y tratar de tapar la gigantesca incapacidad del régimen para generar un mínimo de producción que garantice un adecuado abastecimiento, claro en el camino se van a llevar por los cachos a enemigos políticos no deseados, como es en extremo fácil con los suyos, veremos cómo figuras caídas en desgracia pasaran a las rejas, los presentaran como muestra fehaciente de la lucha anti corrupción y saldrán a desgarrarse las vestiduras en su falsedad, ya que siempre supieron lo que estos señores, de su propio partido y proceso hacían y nunca tomaron cartas en el asunto, lo descubren ahora para matar dos pájaros de un solo tiro, también aprovecharan para fabricar expedientes a la gente de la oposición en su vano afán de acallar a la disidencia, veremos en definitiva una escalada como nunca para terminar de una buena vez con quienes no pensamos igual, con el pretexto no solo de la ficticia guerra contra el pueblo, sino de cualquier cosa que ellos y su habilitante consideren atentatorio a este parapeto que ahora llaman proceso comunal.
Yo estoy convencido que van a aprobar la ley de marras como sea y que será usada como una especie de cuaderno mágico para todo lo que el régimen considere atentatorio a sus intereses, no a los del pueblo, esos no les interesa.