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martes, 7 de marzo de 2017

Nuestra opinión: ¿Por qué nos cuesta tanto?



Tanto dentro, como afuera de nuestras fronteras físicas y digitales, la certeza mayoritaria es que atravesamos una profunda y devastadora crisis económica, social, política y familiar, no existe una esquina a lo largo y ancho de nuestra tierra, donde la queja, la preocupación y un alarmante desanimo arrope las conversaciones que tenemos.

Bien sea abriendo los pocos periódicos impresos que quedan, incluso los oficialistas, o accediendo a cualquier portal de noticias, las notas, testimonios y cifras hablan por sí solas de las calamidades, que debemos transitar para medio sobrevivir en la actualidad, es tal la magnitud de lo que pasa en Venezuela, que una búsqueda sencilla por internet de “economy in Venezuela”, le arrojara por lo menos varios resultados todos los días, de innumerables portales a nivel mundial que reportan, opinan, investigan y reflejan crudamente nuestra situación.

De tal forma que el diagnóstico y análisis de lo que nos pasa está por demás documentado, no existe nadie dentro de nuestro país que permanezca indiferente, no hay clase social, sector económico, área de trabajo, grupo religioso, obrero, gremial o de amigos que no se sienta afectado, la cotidianidad venezolana consiste hoy en una lucha por sobrevivir, ya ni siquiera al día, ahora, a las horas que se intenta tratar de comer algo, así estamos.

Igualmente es casi homogénea, la percepción y convencimiento, que desde los diferentes factores de la oposición se tiene sobre quienes gobiernan a Venezuela hace más de 18 años, si hablas con algún connotado líder de la MUD del ala conservadora, te reconoce que el estamos ante un régimen autocrático, tramposo, corrupto, que nos ha arruinado y que no tiene ninguna intención de dejar el poder, si te vas hacia quienes, todavía dentro de la MUD, tienen posiciones más frontales y crudas, quizás te cambien lo de autocrático por dictadura, pero en el fondo te dicen lo mismo: por las vías normales esto no se resuelve.

Si por el contrario, ubicas a, cada día más amplios e importantes sectores, que a pesar de no estar dentro de la coalición opositora, tampoco son sus enemigos, estos vuelven a coincidir, en la certeza que sobre el gobierno, la inviabilidad de este modelo y la absoluta falta de intención de convocar a elecciones “normales” tiene el oficialismo, pero es que incluso, si pisas lo que en el pasado era la acera del frente: personas, líderes comunales y vecinales, identificados y resteados desde el principio con Chávez y sus ideas, te consigues con la coincidencia generalizada, de que esto fracaso, de que no hay salidas para esta crisis mientras gobierne Maduro y sus aliados, y que definitivamente se requiere de elecciones generales que cambien a nivel nacional a quien dirige los destinos de la nación.

No hablamos entonces de cualquier pelusita de mono, tampoco de los restos de algún polvo cósmico, estamos viendo como una gigantesca masa de venezolanos, de cualquier género, edad, credo, religión, gustos, colores y afines estamos de acuerdo en la gravedad y profundidad de la crisis, en el urgente y necesario cambio de gobierno, como impostergables pasos iniciales, para poner en marcha un proceso que detenga, en principio, esta caída de ruina y desolación, que procure la estabilización de toda nuestra sociedad y que nos saque de esta violencia y crimen, que amenaza con acabar definitivamente todo nuestro entramado como país.

Entonces, ¿Por qué no avanzamos precisamente hacia allá? ¿Por qué seguimos haciendo exactamente lo contrario para salir de esta pesadilla?, si prácticamente todos estamos de acuerdo, ¿Por qué dejamos que los intereses de cuatro se impongan?, en término, ¿Por qué nos cuesta tanto?

Les confieso que no tengo ni idea, no logro comprender como tanta gente buena, preparada, que ama y quiere desde sus entrañas a Venezuela no logra levantarse, erguirse y en una sola voz, ponerse de acuerdo para rescatar a nuestra tierra de esta demolición que vivimos, no entiendo cómo millones, dejamos que un puñado de malos políticos, porque hay unos muy buenos, sean los que nos dicten las pautas, en base a sus mezquinas y bajas agendas personales, quizás esa sea una desgracia mayor de la que nos ha tocado sufrir, por ratos parece que no tenemos lo suficiente para entre la inmensa mayoría, ponernos de acuerdo y presentar al país una alternativa unitaria real, contundente, inclusiva por los cuatro costados y acertadamente adecuada para los tiempos que debemos enfrentar.  

UNQUIJOTE

sábado, 11 de febrero de 2017

¿Duerme Maduro?



¿Qué se dirá a sí mismo Nicolás Maduro cada noche? Con seguridad se miente, nadie soporta una verdad tan cruda, reconocer el desastre en que ha sumido a Venezuela, la falta de esperanza en el futuro, el convencimiento de que la mejor salida es la del aeropuerto, como hacen los jóvenes mejor preparados bien informados y con los ojos abiertos.

Afortunadamente para él, Chávez murió a tiempo, se despidió de la política feliz, la enfermedad lo ayudó a no ver la realidad, sus últimos días de vida sirvieron para engañarlo. No tuvo la oportunidad de ver cómo había hundido el país.

Maduro, en cambio, tiene frente a sus ojos una Venezuela en ruinas, sabe que en el futuro la situación empeorará, pero carece de imaginación y de cultura política para emprender el gran viraje, poner la economía a producir, abrirles a los empresarios la oportunidad de trabajar.

Estamos, pues, en el peor de los mundos posibles, solo queda la esperanza de que el país siga desmoronándose hasta que toquemos piso y reconozcamos la realidad. Pero es bien difícil, porque el discurso popular es iluso y tonto.

Hoy faltan los medios y la infraestructura para lograr una vida decente para todos los venezolanos, carecemos de alimentos, medicinas, repuestos de todo tipo. Representamos una forma loca de hacer política y de gobernar, y tenemos en Miraflores a un hombre trabajador, pero ignorante que supone que si todos sacamos un carnet seremos felices. Alguna vez al contar esta historia increíble los venezolanos del futuro se preguntarán cómo fue posible tanta estupidez, cómo los economistas oficiales no vieron lo que tenía enfrente, cómo supusieron que con un maldito carnet disminuirían las colas.

Y no cesan las malas noticias. Las exportaciones de crudo petrolero de Estados Unidos pronto superarán las de varias naciones de la OPEP y crecerán mucho más si el nuevo presidente, Donald Trump, cumple su promesa de facilitar la exploración y la extracción de crudo en cualquier parte de Estados Unidos. El mayor consumidor de petróleo del mundo quizá venda hasta 800.000 barriles diarios este año, según varios analistas de Bloomberg. Estados Unidos ya exportó en los primeros días de este año 527.000 barriles al día.

La producción diaria de Estados Unidos llegará fácilmente a 9 millones de barriles en 2017, después de bajar a 8,87 millones en 2016.

Todo esto pondrá presión sobre los precios, en los momentos en que Maduro no cesa de mirarse el ombligo, como si no quisiera enterarse de lo que ocurre en el mundo. Le basta con repetir y oír su propio discurso populista que despierta aplausos en algunas partes del mundo, pero Maduro aprecia más un mensaje que le llegue de Cuba que los datos de la realidad.

Así nos va.

Bien mal.

Con el tema de la renovación de los partidos políticos Nicolás Maduro está aprovechando para sacar de su alianza a otras organizaciones que no sean su cúpula pequeña del PSUV. Según el diputado José Prat, “no hay que caer en la trampa de salir a legalizar los partidos en esas condiciones, hacerlo es convalidar un procedimiento que es ilegal y antidemocrático”.

Hay que movilizar al país y convencerlo de que solo con un viraje profundo de la economía, con poner al país a trabajar, con privatizar Pdvsa, con abrir Venezuela al trabajo fecundo y creador saldremos de este desastre.

Por desgracia, este discurso no se oye, sencillamente ni siquiera se dice.

Maduro duerme el sueño profundo del que rechaza ver la realidad, prefiere tomar en serio los elogios que le vienen del Caribe y los halagos de los que están enriqueciéndose.

No nos hagamos ilusiones.

Vamos mal y estaremos mucho peor.

Maduro no despertará.

Fausto Maso
Publicado en: El Nacional

miércoles, 8 de febrero de 2017

Buscando las respuestas ante este régimen dictatorial.



Los venezolanos nos enfrentamos actualmente a una realidad fuera de los parámetros democráticos. Todos estamos padeciendo las consecuencias de las  terribles acciones del régimen madurista, por lo que es preciso que entre todos impidamos que se continúen.

El gobierno de Nicolás Maduro se inicia en unas controvertidas elecciones y va despojándose de sus atributos democráticos a medida que pierde apoyo popular y mantiene políticas que profundizan los graves problemas económicos y sociales de Venezuela. A partir de los contundentes resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, que expresaron el reclamo mayoritario de un cambio de rumbo y de dirigencia gubernamental, el régimen madurista escaló la militarización del país, secuestrando instituciones como el CNE y el TSJ y eliminando las salidas constitucionales y democráticas. Impidió el RR, desconociendo la voluntad de gran parte de la población y puso en el limbo prácticas democráticas establecidas, como las elecciones de alcaldes y gobernadores.

La crisis venezolana, que ha venido profundizándose desde el 2013, llega a este año al agudizamiento de las emergencias alimentarias, médicas y de seguridad, sumadas a gravísimos cuadros económicos, sociales y políticos. El gobierno ha aprovechado esta situación para reforzar la presencia militar, bajo el falso argumento de la necesidad de su intervención, en todos los ámbitos, para solucionar los problemas nacionales. También ha establecido formas de control como los CLAPs y el Carnet de la Patria, por ejemplo, para someter y hacer dependientes del Estado a amplios sectores de la población, valiéndose de las necesidades básicas de las personas. La implementación de medidas como la recolección de billetes de cien, que trastornan la vida de los venezolanos y generan episodios de caos y violencia, son utilizados por el régimen para promover imaginarios enemigos y chivos expiatorios como causantes de la grave situación económica.

Operativos como las OLP, buscan avalar y normalizar el uso abusivo de la fuerza, produciendo innumerables violaciones a los DDHH y reforzando el marco de impunidad y violencia en las calles. También se intensifica la persecución política con la creación, inconstitucional, de un Comando Anti Golpe, que practica detenciones y encarcelamientos ilegales a miembros de partidos políticos e incluso a diputados en funciones de la Asamblea Nacional, a través de las acciones irregulares de cuerpos sin ningún control externo como el SEBIN.

El gobierno de Nicolás Maduro representa a un grupo cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, sin ninguna consideración a las necesidades de la mayoría y desconociendo las vías democráticas.

El gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en un régimen dictatorial.

Es necesario un proceso de concientización frente a esta realidad, que no puede ser ya ignorada. Sus repercusiones sobre los venezolanos son cada vez más terribles y se evidencian en las situaciones de pobreza, violencia, hambre y consternación que se suceden diariamente en el país.  Ya no podemos seguir percibiendo el régimen madurista como un gobierno ineficiente o simplemente irresponsable frente a la enormidad de la crisis del país. Es un régimen dictatorial que no busca solucionar los graves problemas que padecemos sino utilizarlos, enmarcándolos en su proceso de consolidación en el poder.

Venezuela vivió en el siglo XX las dictaduras del perezjimenemizno  y el gomecismo. Estos referentes son significativos, pero lejanos para las nuevas generaciones y en muchos aspectos resultan insuficientes para la comprensión de una situación como la  actual, compleja y novedosa. Resistir al régimen, sobreponerse a la crisis que estimula y reconstruir el sistema democrático y la convivencia, exigirá paciencia, compromiso y coraje, en medio de una dificilísima situación para todos nosotros.

Debemos encontrarnos, en un arduo aprendizaje, frente a este paradigma inédito y hostil, con nuevas formas de organización y participación. Desde las comunidades se vienen produciendo iniciativas en ese sentido, que deben ser reconocidas y formar parte de la discusión con los demás factores sociales, para el establecimiento de estrategias y acciones que enfrenten tanto las emergencias estimuladas dictatorialmente, como la recuperación de formas democráticas y de convivencia. La organización de las comunidades, en respuesta a sus necesidades y exigencias, también es fundamental para impulsar la apertura de la dirigencia opositora al resto de los sectores del país y participar de forma activa y acertada en los difíciles escenarios en los que estamos entrando. El reclamo de las personas ante la crisis es también hacia el liderazgo opositor de asumir en conjunto las dificultades y riesgos produciendo cambios reales y palpables.

El régimen dictatorial de Nicolás Maduro nos afecta a todos los venezolanos. Las respuestas para resistirlo y oponerlo también deberemos encontrarlas, y ponerlas en acción, entre todos.

Roberto Patiño.

Publicado en: Analitica

lunes, 7 de marzo de 2016

#Venezuela hoy es lunes, ¿Salimos de esto?

Los días pasan con pasmosa intranquilidad, parece que todo se moviera como si estuviésemos viviendo un país en extremo normal, a pesar que las protestas se replican en cualquier parte de nuestro territorio, por la inseguridad, por falta de agua, por estar sin luz o porque cada vez hay menos empresas que todavía pueden mantenerse funcionando, es como estar conscientes del daño, pero no podemos movernos, sentimos y sufrimos, mas sencillamente nos paralizamos.
Buenos amigos me han preguntado en varias ocasiones que ha pasado que tengo tanto tiempo que no escribo, realmente no tengo respuestas para eso les dijo, solo sé que siento, que hace mucho rato las palabras debieron dejar que los hechos fueran los protagonistas, son ya tres meses que los venezolanos hablaron claro y fuerte, sin embargo, nadie ha logrado interpretar adecuadamente el mensaje de la gente, los actores políticos dan la indudable impresión de estar pendiente de sus cosas, de sus cálculos y de sus ambiciones, por encima de las reales y urgentes necesidades de quienes dicen representar.
Frente a tamaña crisis, hemos estado presentes como simples espectadores de un juego macabro, por un lado un gobierno sordo, pendenciero y corrupto que simplemente les importa un pito lo que les pase a los venezolanos más vulnerables, cadenas de mentiras y medidas que no atacan el problema de raíz es lo único que han hecho, no hay hechos tangibles que ayuden a mitigar lo que vivimos y lo que viene, es como simplemente apagar las luces y los pendejos, como siempre, que recojan los vidrios.
Pero es que del otro lado las cosas no son tampoco muy claras, una especie de lucha de egos y tronos se apoderó de muchos de los miembros de la alternativa democrática, no hay respuestas ni contundentes, ni unificadoras, cada quien carga su agenda y su estampita bajo el brazo y no me vengan a joder que hay que tomarse su tiempo, reflexionar y pensar es lógico, pero especular y darles largas porque cada quien quiere ser el dueño de lo que pueda venir, es otra cosa. El tiempo lo mide el que todos los días tiene que sufrir en carne propia lo que pasa, para quien no lo padece es una historia más.
Por mi parte tengo como ustedes más preguntas que respuestas, porque ciertamente la carestía y la crisis que estamos viviendo es profunda y brutal, pero la anarquía, la corrupción y la descomposición social a las que nos han sometido estos 17 años de esta mal llamada revolución, van a ser muy duro de superar, el daño a nuestro modo de vida tiene ribetes de un escandaloso y hondo agujero negro.
Hoy es lunes buenos amigos y las cosas nunca habían estado tan graves en nuestro país, no es suficiente que alguien se vaya, eso no resuelve el problema de fondo, venderlo como solución es irresponsable y populista, necesitamos un nuevo pacto social, un nuevo acuerdo que nos permita salir de este marasmo, convertirnos en una sociedad que se reconozca, que se respete y que tenga bien claro hacia dónde queremos avanzar como pueblo.

jueves, 16 de julio de 2009

Honduras

Están los hermanos hondureños ante una verdadera encrucijada, los acontecimientos que llevaron a la destitución y exilio del presidente Zelaya tiene demasiadas interrogantes que el tiempo ira descubriendo para poder saber con certeza las causas que llevaron a este primer resultado de esta crisis que se encuentra en pleno desarrollo y donde se esta configurando unos escenarios de lucha de poderes continentales sin importar la necesidades del pueblo de esta pequeña nación centroamericana, si se impone la visión y gigantesca presión del presidente de Venezuela empeñado en convertirse en el policía latinoamericano, es impredecible las consecuencias de esta acción, abriendo una puerta a la violencia y al enfrentamiento social, si por el contrario los organismos internacionales actúan conforme a su responsabilidad de buscar soluciones a los conflictos de manera concertada y diplomática entre las partes, tendrá este país una posibilidad de salir sin mayores fracturas de esta circunstancias.
Todos hemos visto el impresionante operativo mundial que se monto desde nuestro país, se convoco y movilizo a todos los presidentes del ALBA, se realizaron asombrosas reuniones donde asistieron importante representantes de gobiernos latinoamericanos, no se ha escatimado en recursos de todo tipo: aviones, hoteles, medios de comunicación, etc.; para ponerlos a disposición del destituido presidente y de cualquiera que estuviese dispuestos a hablar a favor de este, por supuesto provienen estos recursos de las arcas de un país que ya tiene mas de 200 casos de gripe porcina, mas muertos en un fin de semana que en la guerra de Irak, apagones diarios y constantes en todo su territorio y una larga lista de necesidades no satisfechas.
A todos nos gustaría que se actuara con esa diligencia para afrontar y resolver los ingentes problemas que tenemos en nuestro país, a la gran mayoría de los venezolanos, si bien defendemos la solidaridad entre los pueblos, no nos interesa en convertirnos en el gendarme de América, para eso están los organismos continentales y mundiales a los cuales se les debe dar el apoyo necesario para que logre los objetivos para los que fueron creados, tenemos nosotros una crisis general que al contrario de visualizarse soluciones esta tiende a agravarse cada día mas y solo escuchamos las mismas promesas que han realizado en estos últimos 10 años de mandato del proceso.
A los padres que les mataron al hijo el fin de semana, a los esposos que luchan día a día por tratar de llevar la comida a la casa en medio de expropiaciones e invasiones que los han dejado sin trabajo, a los cientos de profesionales que no consiguen garantizarle un futuro mejor para sus hijos y se desesperan todas las noches y a las miles de familias que añoran tener un techo donde tratar de vivir decentemente, les encantaría que todo el gobierno se movilizada de verdad en solucionar de una ves por todas sus problemas, verlos trabajando y no ocupándose de quitarles a la gente lo que años de esfuerzo les costo, oírlos hablando con sinceridad y no esa sarta de insultos y sandeces a las que nos tienen acostumbrados, en definitiva a hacer las cosas para las que fueron electos: Gobernar para Todos.