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lunes, 6 de noviembre de 2017

La responsabilidad es de todos.



Así es Venezuela, el tema de lo que nos pueda seguir pasando depende en sus partes fundamentales, de lo que hagamos y dejemos de hacer, no me refiero a semánticas ni a cosas etéreas, específicamente me dirijo a lo que ciertamente está en nuestras manos, corazones y cerebros llevar a cabo para acabar de una vez con este camino de destrucción y depauperación colectiva, la responsabilidad es de todos mis buenos, y no tan buenos, amigos.

Cada paso tiene un inicio y en esta situación es imprescindible que quienes, agrupados en la MUD, asuman la responsabilidad del desastre del 15 de Octubre, tanto quienes dirigieron esto como aquellos que se sumaron sin piedad contra quienes nos oponíamos, al coro de laceradores  que se dedicaron a apedrear y denigrar, no se trata y no vayan a venir con cuentos, de ninguna cacería de brujas ni de diente por diente, no esa no es la idea, pero definitivamente quienes nos llevaron de un solo coñazo a los peores tiempos que hemos tenido en la oposición democrática y le dieron fuerza a un moribundo, no pueden salir de esto con “yo no fui”, que se aparten pana, que tengan un poco de decencia y demuestren que actuaron de buena fe y no por estar negociando con esta dictadura.

Aquí cada uno sabe en qué posición estuvo, así que no se intente meter gato por liebre, debemos todos asumir de verdad la responsabilidad por los días venideros o resignarnos a vivir de esta manera, nuestras diferencias deben servir para amalgamar una real, honesta y fortalecida unidad de objetivos, basada en lo mejor para todos y no en ambiciones y cálculos de politiqueros de oficio, es tiempo de entrega y sacrificio, no de narcisistas ni pedigüeños. 

Ahora también hay que ser sincero en todo este proceso, no es posible que quienes hemos mantenido una posición crítica frente a tanto desastre, simplemente no logremos ni ponernos de acuerdo ni sumar en la construcción de un movimiento tangible, inclusivo, nacional y profundamente conectado con las luchas sociales de todos y cada uno de los venezolanos, el tema no se trata de una nueva plataforma de quítate tú para ponerme yo, no vale, la cosa es demasiado grave como para seguir con este macabro juego de poderes entre caciques, caciquitos y maniquíes, cada día que pasa este régimen en el poder suman años de retraso y destrucción, solo vemos la punta de un iceberg de inmensas proporciones.

De acuerdo a las autoridades colombianas solo en el mes de septiembre emigraron a ese hermano país 79.306 compatriotas venezolanos, leyeron bien eso fue solo en mes, se calcula que más de un millón de venezolanos en plenas facultades para ejercer sus derechos ciudadanos, como votar, están fuera de nuestras fronteras, si a eso se le suma los que por miles continúan su huida de esta desgracia, la cantidad llega a cifras impresionante, estamos hablando que en pocos años cerca del 10% de la población total de este país ha emigrado forzosamente, no se necesita ser adivino ni genio para inducir que quienes han salido de Venezuela, fundamentalmente está conformado por opositores, jóvenes y talento del bueno.  

No queda tiempo para continuar posponiendo y alargando más esta situación, quedarnos en la búsqueda interminable de héroes y villanos en nada nos va a ayudar a avanzar hacia caminos de éxitos en esta lucha, desde esta página siempre hemos mantenido una posición recta y diáfana, defendemos a Venezuela, no parcelas ni espacios vacíos,  la responsabilidad de nuestro futuro le corresponde a cada uno de nosotros, ni la sociedad civil puede hacer esto solo ni los partidos políticos son suficientes, aglutinar de manera urgente y prioritaria nuestras agendas es necesario, sin poses, sin falsos espejismos y sin permanente pases de factura, por supuesto quienes han dado un paso hacia la colaboración abierta y publica hacia la dictadura que les vaya bien, allá ellos con su conciencia, el problema en lo absoluto son ellos, la cosa esta entre quienes realmente queremos y luchamos por cambiar este estado actual.


Es hora de una dirección comprometida por Venezuela, sin mezquindades ni empujones, se requiere de un liderazgo reconocido y respetado, que junto a fuerzas sociales, gremiales, sindicales, estudiantiles y sociales asuma la conducción de este movimiento, integrando a todos, donde cada uno tenga su propio valor y poder, los cogollos son una perversa manera en que ha devenido el manejo de las relaciones de poder, pero el asambleísmo tumultuoso tampoco aporta nada positivo para lograr la victoria, el peso específico no se puede ocultar, así como tampoco la soledad manifiesta de otros, toca decidir si nos quedamos con esto y avanzamos irresolublemente hacia nuestro auto suicidio o si deponemos actitudes y cediendo posiciones individuales logramos adelantarnos y consolidar una alternativa real y de poder. Así de sencillo.  

miércoles, 11 de octubre de 2017

Venezuela secuestrada.



Parecen las siete plagas de Egipto en versión tropicalizada las que le han caído a Venezuela y a los venezolanos, por un lado un régimen dictatorial que ya suma 19 años de miseria, penurias y muerte, que ha dilapidado y robado monstruosas cantidades de billones de dólares prácticamente desde que ocuparon el poder, que ha engatusado por años a millones de compatriotas y de la mano de un brutal populismo exacerbo hasta el infinito la cultura de la indigencia y del pedigüeño.

El daño material que le han infringido estos súbditos de Cuba a nuestra infraestructura nacional en todos los niveles, áreas y sectores no tiene parangón en la historia de esta tierra, son como una invasión de langostas hambrientas de destrucción, todo lo bueno que han tocado lo han reducido prácticamente a cenizas, cumplieron ya casi al 100% la amenaza de su mayor e idolatrado líder de no dejar piedra sobre piedra, es que como nunca una asombrosa ineptitud, mezclada con una implacable sed y obsesión por el poder, han mellado hasta los tuétanos a la sociedad venezolana.

El deterioro de ninguna manera se ha quedado de un solo lado de nuestro entramado social, aquí de una forma u otra se ha socavado profundamente los valores de convivencia, respeto y armonía que poseíamos, lo que estaba malo y había que procurar resolverlo, lo han hundido en la inmundicia cada vez con mas fuerza, lo que aun teníamos de bueno simplemente lo han borrado de nuestros corazones, y no, no es una exageración, porque incluso desde las filas de quienes nos autodenominamos defensores de la democracia, hemos visto como se destruye, se vilipendia y se execra a quienes en el algún momento ose disentir de esa ya nada clara alianza opositora llamada la MUD.

Ha sido efectivo el camino de quienes vieron en el 2014 la necesidad de anular a los factores que hasta ese momento no se habían prestado a ningún tipo de negociación fraudulenta con el régimen, no se plegaron a la fuerza inicial de la salida y jugaron a su desgaste y derrota, sabían que más adelante ellos cobrarían, lograron torcerle el brazo a Leopoldo López y convertir en un cero a la izquierda a los jóvenes que pedían cambios reales y no simples maquillajes ni repartos de cargos gubernamentales, consiguieron imponer su agenda del pasito tun tun, de la cohabitación alternativa y de una calle silenciosa, total, ¿cuál es el apuro?, de a poco, de acuerdo a su lógica, ellos llegaran al poder, ¿y mientras tanto?, no importa, solo daño colateral.

Así que Venezuela está secuestrada por otro lado, por quienes, en posición de un liderazgo circunstancial, han tenido un innegable éxito de manipulación y olfato de hienas con muchos kilómetros de experiencia, han blandido banderas de libertad, amor y defensa de valores que desgraciadamente no poseen, usado las mismas armas de los rojos: la amenaza, el miedo y el agavillamiento para imponerse, se apoyan en parte por el desespero de una clase media hastiada y dispuesta a seguir creyendo en que “votando aunque sea fallo” se saldrá del régimen, pero también en la ignorancia bien sembrada por el gobierno, que ahora estos “defensores de la justicia” utilizan para sus propios intereses, se aprovechan de las desgracias de un pueblo hambriento y depauperado hasta el extremo. 

Es impresionante ver como en la loca carrera del fraude regional como cada bando se esfuerza por un lado, en hacer el ridículo, vemos a un candidato oficialista llegando en camionetotas para después montarse en un burro, pero por el otro a un voluminoso candidato de la MUD, a quien no parce haberle afectado la dieta de Maduro, correr y jadear como un maniático en un minuto de propaganda política absurda y burda, y por otro lado lo que vemos como propuestas es populismo, populismo y más populismo, en el oficialismo no causa sorpresa, en el otro bando una desgracia, hemos visto ya ofrecimientos de que se va a acabar la escasez, el hambre y que van a otorgar becas escolares a manos llenas, que triste en verdad, pero ciertamente no se podría esperar más de unos candidatos que no le dicen nada, de nada a una Venezuela que desea con desesperación salir de esta desgracia, pero que no busca tampoco volver a dinosaurios que tanto daño le hicieron a sus regiones, menos mal que existe google, metan el nombre de los candidatos y en renglón “noticias” revisen bien lo que les va a resultar, sorpresas te da la vida.

Yo no voto y les aseguro que eso ni va a ayudar al fraude, ni va a regalarle nada de lo que ya no tiene Maduro y su régimen, ni a impedir la “inminente” caída del régimen por no haber ganado la MUD las 23 gobernaciones, dejen de ser pendejos y de ser manipulados por encantadores de nuevo cuño, el tiempo prontito se encargara de descubrir las caretas y las realidades de lo que pasa en nuestro país.

Soy Venezuela, me canse del mal necesario y del menos malo, ya basta de permitir que gobiernen los menos aptos, los medias tintas, los negociadores, los del “por ahora” y los del “poco a poco”,  es hora de dar los pasos para un cambio real, seguiré luchando por salir de este criminal y nefasto régimen, pero hacia un país que con honestidad y decencia procure un futuro de sueños, esperanzas y calidad de vida ciertas,  que no se parezca en lo absoluto, ni a este terrible presente ni tampoco a un pasado corrupto y desastroso, que solo en apariencia parece bueno porque este ha sido en extremo malo.      

martes, 21 de febrero de 2017

¿La nueva MUD?



Después de mucho anunciar, por fin la MUD ha informado sobre su reestructuración. Hemos esperado la información con el interés que merecía, pero nuestras expectativas no quedaron satisfechas. Sabemos que se trata de un primer paso en un plan de renovación, y que, por lo tanto, deben seguir otros capítulos ante cuyo advenimiento seguimos pendientes, pero hasta hora los partidos coligados solo nos han sorprendido con un parto de los montes.

La MUD es importante para la sociedad que clama por cambios urgentes en la política venezolana. A su organización debemos pasos trascendentales para la recuperación de la democracia, como el triunfo en las elecciones parlamentarias. Ha tratado de mantener la llama de la controversia civilizada frente a la dictadura y se ha ocupado de movilizar a sus líderes en las diferentes regiones de nuestra geografía. Llevó los anhelos de la sociedad hasta cúspides que parecían inaccesibles, en suma, pero después, en poco tiempo, en cuestión de un año desolador, protagonizó o acompañó un declive que apenas permite hacer reminiscencia de los logros obtenidos. De allí la necesidad de mirar con cuidado lo que hace, pero especialmente lo que deja de hacer.

De momento, apenas ofrece una nómina de dirigentes que en general son poco conocidos, un repertorio de ciudadanos de buena voluntad a quienes deben presentar en detalle para conocimiento de la ciudadanía. Se trata de personalidades honorables, no cabe duda, pero sin un trabajo previo que no obligue a solicitar que los presenten en detalle, que los suban a la pasarela para apreciar a cabalidad las cualidades que deben tener y sobre las cuales no dudamos, pero que requieren un desfile previo para que no sigan inadvertidas.

El refrescamiento de las élites es bueno y necesario, por supuesto, pero tal vez estemos ante un desfile de medianías de las cuales no se pueden esperar las hazañas que requiere la sociedad para recuperar la confianza en sus dirigentes, para tener la seguridad de que su destino está realmente en las mejores manos. No descalificamos a los integrantes del elenco que ahora se nos presenta, entre otras cosas porque hay que dejarlo actuar para juzgarlos con propiedad, pero parece evidente que, si no son debutantes en la escena, hacían hasta la fecha el papel de segundones en el reparto.

Las circunstancias exigen un esfuerzo político de proporciones extraordinarias. La situación no está para medias tintas. Los reproches se hacen en función de la trascendencia del reto de salir de una dictadura que está acabando con el país. La lucha contra la adversidad requiere de políticos capaces de convocar inmediatamente la atención y el entusiasmo de las masas. ¿Está en eso la MUD actualmente? ¿Dio en el calvo con la nómina que ahora nos ofrece? El hecho de que nos ponga a averiguar la identidad de los miembros de su nuevo equipo de coordinación, porque solo lo sabemos en términos someros, no permite una respuesta sin reservas.

Editorial de: El Nacional

jueves, 16 de febrero de 2017

No hay por quien votar.





Fue el contenido que se leía en más de una pancarta de las utilizadas en el proceso electoral realizado el pasado 6 de noviembre en la República de Nicaragua para escoger al presidente de la República, vicepresidente y diputados al Parlamento Centroamericano y la Asamblea Nacional, también el argumento utilizado por las fuerzas opositoras al gobierno del actual presidente de ese país centro americano Daniel Ortega que no participaron en esas elecciones generales convocadas.
Convocatoria realizada en el marco constitucional pero precedida por un conjunto de acciones cuya similitud con las que hemos visto en Venezuela nos hace pensar que la coincidencia no es producto de la casualidad, al contrario, es el reflejo de un proceso que ha venido tomando cuerpo en nuestra América Latina y que pareciera con las limitaciones institucionales que también intenta penetrar otros espacios tanto en Norteamérica como en Europa.
La oposición Nicaragüense estuvo ausente de tan importante proceso de legitimación y expresión de la voluntad de los ciudadanos porque el gobierno de Daniel Ortega se había encargado desde el año 2007 cuando regresaron al poder, de aniquilar a la oposición en su país, apoderarse del Parlamento y tener el pleno control de los otros poderes del estado, prueba de ello fue la decisión del Consejo Supremo Electoral de quitarle representación legal al Partido Liberal Independiente, principal agrupación política de la Coalición opositora, luego de un fallo de la Corte de justicia cuyos magistrados son acusados de obedecer directamente las órdenes del presidente Ortega y la posterior destitución de 28 diputados opositores del Parlamento Nacional. Conscientes estaban que esas elecciones no eran transparentes, libres ni tampoco competitivas.
Ortega perdía su legitimidad de origen desde el momento que la oposición duramente atacada y sometida decidió no participar convirtiéndolo en el único candidato importante en los comicios que la oposición había catalogado como “farsa electoral”.
Pero no solo la dirigencia política, también la Conferencia Episcopal nicaragüense se había pronunciado de manera contundente en un duro comunicado de todos los obispos deplorando el intento de implantación de un régimen de partido único en el país, haciendo desaparecer la pluralidad ideológica, cuestión absolutamente nociva para la democracia y el país. Se cerraban así las puertas de la vía electoral en Nicaragua y se le robaban al pueblo su derecho a votar libremente, expresaban los más connotados analistas.
La decisión del presidente Daniel Ortega de prohibir observadores independientes que verificaran la transparencia de las elecciones complementa el coctel de genuinas dudas sobre el proceso electoral convocado y que persiguió una reelección para mantener a un régimen que se cuela a costa de vender un gobierno basado en programas sociales denunciados como una nueva forma de clientelismo  orientado más a comprar lealtades que a cambiar la realidad de los más pobres de la población en el país que sigue siendo el segundo más pobre del hemisferio, después de Haití.
A ello le sumamos la represión e intimidación que afirman se utiliza para amedrentar a las voces opositoras, así como la existencia de una “alianza de silencio”; con los grandes grupos empresariales, a los que acusan de aceptar el sacrificio de importantes principios democráticos a cambio de estabilidad.
Pero no solo las acciones oficialistas hicieron mella en el desánimo de los electores cuya abstención rondo el 42% de acuerdo a los números de las encuestadoras más reconocidas, también el discurso opositor dedicado a la institucionalidad y la norma democrática alejo a esos representantes de la conexión con las demandas sociales y problemas de la gente y la imposibilidad de lograr la unidad real sin duda alimento y coadyuvo para las pretensiones de los que algunos llaman “dictadura”.
Así fueron las cosas las cosas y así son las pretensiones de quienes quieren hacer desaparecer la disidencia venezolana para mantenerse en el poder. Saben que en buena lid y en igualdad de condiciones jamás podrían superar el descontento y la decepción, se saben superados por sus errores y equivocaciones y no les queda más que apelar a su control para someternos a procesos diseñados para no ser cumplidos, para que las metas no sean alcanzadas y justificar la desaparición de organizaciones que no aceptamos la implantación de ninguna nueva dictadura en Venezuela. 

Deyalitza Aray


martes, 14 de febrero de 2017

Dictaduras, elecciones y transición.




Esta oposición electoralista y dialoguera llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder y en plena crisis y estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! 

A Leopoldo López.

Ni la de Cipriano Castro, dictadura travestida de revolución libertadora, salió por elecciones, ni la de de Gómez, que luego de traicionarlo gobernó durante 27 años hasta salir del poder de muerte natural. Tampoco la de Pérez Jiménez, cuyo derrocamiento y destierro celebramos por estos días. Dos impecables democracias, en cambio, fueron violentamente desalojadas por regímenes dictatoriales: la de Rómulo Gallegos en 1948 y la inaugurada con el Pacto de Puntofijo y la clamorosa victoria de Rómulo Betancourt, defenestrada aviesa y turbiamente, mediante un golpe en cámara lenta que ha tardado 25 años en venir a escorarse en esta crisis humanitaria, con el estúpido e incomprensible consentimiento cívico militar golpista y la complacencia de las élites a partir del 4 de febrero de 1992.

Por eso mismo, para demostrar que una dictadura venezolana sí puede ser desalojada pacífica, constitucional, democráticamente, lo que no fue el caso en ninguna de las dos dictaduras del siglo XX, uno de los protagonistas de la decadencia política de la democracia liberal, Eduardo Fernández, se haya visto obligado a viajar hasta Polonia para dar con la prueba de su acomodaticia teoría.

Sin embargo, en una argumentación que bordea el absurdo, da simultáneamente las razones por las cuales su teoría pierde todo peso. La dictadura de Jaruselsky, que habría desaparecido del mapa por elecciones como las que la oposición electorera venezolana lleva casi dos décadas intentando, inútilmente por cierto, pues o las pierde o se las roban, había perdido todo respaldo de poder real: la oposición había tomado la calle insurreccional, masiva, explosivamente bajo el liderazgo del líder metalúrgico Lech Walesa; el Muro de Berlín había sido derrumbado por las masas insurrectas de la Alemania comunista en alianza con los sectores contestatarios de Berlín occidental, herederos de años de combates contra su propio establecimiento y todo ello no hubiera sido posible sin la implosión de la Unión Soviética y su Pacto de Varsovia, acorralados por la sabia, lúcida e inteligente “guerra de las galaxias” comandada por Ronald Reagan.

Como para terminar de poner la guinda en la insurrección democrática de Gdansk, Lech Walesa y los obreros portuarios, un sacerdote polaco, visceralmente anticomunista y antidictatorial, que conocía hasta el detalle las artes totalitarias de la sedicente República Popular y Democrática de Polonia, ascendió al papado bajo el nombre de Juan Pablo II. Por cierto, políticamente situado en las antípodas del argentino Jorge Bergoglio y cuyo nombramiento, en lugar de constituir un espaldarazo al populismo fue una clara señal de guerra a muerte contra el comunismo soviético.

Quiéranlo o no los electoralistas a todo trance, si alguna dictadura constituyente, como la venezolana, fue desalojada por votos, ya había sido desalojada por la multitudinaria, masiva e irrefrenable insurrección popular. Los votos no vinieron más que a confirmar los hechos: los dictadores estaban caídos.

Yo comprendo que Eduardo Fernández, que seguramente conoce el caso chileno mucho mejor y de fuente más directa que el distante caso polaco, prefiera, para justificar la bochornosa, oscura e impotente estrategia política de los partidos de la MUD, que la han llevado a la sepultura, inexorablemente condenada al fracaso si para poder votar debe renunciar a seguir el ejemplo de Lech Walesa, enfrentar frontalmente a la dictadura y poner a la masa contestataria en las calles, recordar sus tiempos de presidente de la Internacional Democratacristiana en Europa. Teniendo a mano el caso del plebiscito chileno que, efectivamente, sacó al tirano y su tiranía mediante un claro, límpido y transparente proceso electoral. Imagino que son dos las razones: la dictadura chilena no era una dictadura castrocomunista ni su naturaleza era constituyente, sino comisarial, ergo: imposible de ser comparada con la dictadura castro-comunista de Hugo Chávez, traspasada en andas de Raúl y Fidel Castro a un agente cubano de origen colombiano avecindado en Venezuela. Un apparatschik de los miles que conforman el Estado totalitario cubano o, siendo extranjeros, les sirven en el Foro de Sao Paulo, su Internacional Castrista. Tampoco los gobiernos de Lula-Dilma y de Néstor y Cristina Kirchner habían terminado de derivar a tortuosas dictaduras como la de Chávez-Maduro. La segunda es que la nonata dictadura castrocomunista de la Unidad Popular chilena fue asfixiada antes de que cogiera auténtico vuelo, no por elecciones, que muy posiblemente jamás hubiera sido destronada electoralmente, sino mediante un quirúrgico golpe de Estado llevado a cabo por unas coherentes, homogéneas y blindadas fuerzas armadas. ¿Cómo compararlas con las que asaltaron el poder en nuestro país para ponerlo al servicio de la tiranía cubana y el narcotráfico?

Tampoco la transición española viene al caso: Franco estaba muerto, el país, bajo el florecimiento del turismo a escala europea –la llamada industria sin chimeneas– había alcanzado un desarrollo exponencial, el país se enrumbaba a la modernidad de la globalización y desde los franquistas de Fraga Iribarne a los comunistas de Carrillo y la Pasionaria apostaban por la democracia. Con dos pesos pesados como para empujar la transición: Felipe González, por el Partido Socialista renovado y ya liberado del pesado fardo marxista, y Adolfo Suárez, por el Movimiento. ¿Comparables con los señores que presiden Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el partido del señor Falcón? ¡Por favor!

Sobran los casos y sería absurdo exponerlos en una suerte de casuística transicional. Cada caso, como lo enseña la historia, es inédito. Pero lo que sí está claro y constituye una ley irrebatible de la política es que las elecciones, todas las elecciones, sean de la naturaleza que sean, están condenadas a no servir de nada si no subyace a ellas el acuerdo previo, esencial, existencial, tácito o explícito de los poderes fácticos y las partes en disputa por respetarlas como al Padre Santo. Y permitir que los poderes resultantes no sean castrados desde su propio nacimiento. Como fuera el caso de la Asamblea Nacional, convertida en un esperpento por obra y gracia de la justicia del horror. Un caso imposible de emular. Tal como lo establecieran Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt en el Pacto de Puntofijo. O Felipe González, el rey, Santiago Carrillo y Adolfo Suárez en el Pacto de la Moncloa. En Chile, ese acuerdo había sido aceptado por todos los protagonistas políticos, con excepción de Augusto Pinochet y los suyos. Pero ya estaban en franca minoría, no contaban con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y constituían un estorbo para un país ansioso de paz, justicia, prosperidad y progreso. Vale decir: de democracia. Todo lo demás es cuento. ¿Comparables Augusto Pinochet y las fuerzas armadas chilenas con Vladimir Padrino y las Fuerzas Armadas Bolivarianas?

Esta oposición electoralista y dialoguera ya llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder en pleno estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! O bajamos la santamaría.

Antonio Sanchez Garcia.

Publicado en: El Nacional

jueves, 9 de febrero de 2017

¡Exigimos o nos acostumbramos!



Ésta es la verdadera polarización que existe actualmente en Venezuela. El debate personal y silencioso que lleva por dentro cada venezolano que se pregunta diariamente ¿hasta dónde pretenden llegar?, ¿adónde iremos a parar?, ¿qué vamos a hacer? Parecieran preguntas sin respuestas, sin alternativas, sin solución, acertijos que penetran cada día en nuestra conciencia y en nuestro estómago.
Se viven momentos de confusión y de desconcierto político, producto, por un lado, de un proceso revolucionario caracterizado por el populismo exacerbado como práctica pública fundamental, especie de aberración democrática partidista que ha generado una de las más devastadoras debacles económicas acompañada de la perversa ruptura del hilo, del orden constitucional nacional y vergonzosa violación de derechos fundamentales que ejecuta con descaro la oficialidad, y por el otro, de la carencia de una estrategia política de oposición coherente que responda a las expectativas de quienes se negaron a aceptar el modelo que desde hace diecisiete años se instauró en nuestro país y de los que asumiéndolo se sienten profundamente decepcionados de sus resultados. Hemos sido actores y espectadores al mismo tiempo de la desarticulación del rol fundamental de todos los poderes del Estado venezolano, de la inoperancia de las diferentes instituciones, de su subordinación no al mandato legal, sino a la direccionalidad política de turno que busca su permanencia a costa del riesgo general y el colapso total mientras insiste en sus historietas, vulgares cómics sobre el saboteo de un fulano imperio al que ataca, cuestiona, pero que mantiene como el mejor comprador.
Profunda preocupación genera que esa práctica degradante de sometimiento, nos invade hasta lo más profundo, mediante el empleo de retóricas persuasivas de falso bienestar que nos han ido conduciendo además a una crisis de representación que debemos atender, sobre todo cuando observamos cómo los ciudadanos poco a poco se distancian de sus dirigentes y van perdiendo interés en el ejercicio de la política gracias a esa suerte de permanente ensayo en la búsqueda de una fórmula mágica que nos saque del atolladero donde nos metieron y nos dejamos meter, mientras el sistema avanza en su esfuerzo por hacernos creer que solo ellos que ejercen el poder pueden atendernos y en consecuencia los necesitas para poder acceder a alguna forma de bienestar. De allí que sea no solo necesario sino urgente sacarnos de encima, sacudirnos la macabra victimización y el mito de la conspiración como propaganda política para pasar a una acción verdadera y menos discursiva. Cambiemos las preguntas y hagámonos otras, ¿realmente las llamadas tarjetas de misiones socialistas o ahora el llamado Carnet de la Patria saciarán las necesidades de un pueblo hambriento?, ¿por qué se decretan estas medidas? 
Lo peor es que pareciera que comenzamos a creer que es así como nos acostumbraremos a vivir porque no tenemos alternativa cuando la verdad está en nuestra capacidad de exigir, lo que no significa guarimbear y mucho menos claudicar. Exigir es defender nuestro derecho a tener la vida, el estado, el municipio, la ciudad, el país que queremos y merecemos, el que conquistamos y nos estamos dejando arrebatar. La situación no es nada alentadora, al contrario, se pone peor ante la posibilidad de un estallido social, se siente, se palpa, pero se retarda haciendo que el estado de ánimo de cada venezolano sea reflejo vivo de rabia y desesperación. Acostumbrarnos no debe ser la solución, de allí que resulta alarmante que en medio de este drama la ceguera de algunos y su desespero electoral los hagan olvidar dónde está la prioridad ciudadana, permitiendo con ello a un régimen tambaleante y tuerto, que gana tiempo y se siente rey, continuar con la falacia de querer salvar la patria.

viernes, 13 de enero de 2017

Un país hambriento.

Venezuela se ha convertido en una tierra, donde una de las pocas cosas que realmente abundan son las necesidades, necesidades de comida, de seguridad, de paz, de trabajo, de democracia y de libertad.
No ha sido necesario que los cerros bajasen para que no quedase “piedra sobre piedra”, estos últimos 19 años hemos sido impávidos testigos de un régimen, que sencillamente destruyo a Venezuela, y la devastación no ha sido solo económica o política, no que va, esta revolución de pacotilla logro cavar un profundo hoyo negro a todo lo largo y ancho de nuestra sociedad, socavando nuestras bases en procura de alcanzar su único y real objetivo: permanecer en poder por encima de todo y de todos.
Quienes todavía creen, de buena fe, que este régimen simplemente se ira por la buenas, lamentablemente, vegetara por muchísimo tiempo en el mismo mar de la felicidad, que siguen transitando aun, nuestros vecinos cubanos, y por cierto, no estamos haciendo ningún llamado a la violencia, colocamos las cartas sobre la mesa, en un país que cerró el año pasado con más de 80 muertes al día por crímenes, ¿Acaso ya no estamos en guerra?
Los venezolanos también tenemos hambre de honestidad, de sinceridad, de propuestas unificadoras, realistas y que incluyan, sin trampas ni manidos cálculos electorales, a todos quienes queremos salir de esta caverna de desolación y miseria, para nada nos interesa pretendidas ambiciones de gobernaciones o alcaldías, la ruina no pide, ni da pausa en cada uno de nuestros hogares, basta de continuar truncando nuestro presente, por fantasiosas promesas de futuros, solo buenos para algunos pocos, no estamos dispuestos a ser nuevamente un daño colateral.
Insistir en lo que pudo ser, es definitivamente absurdo y una pérdida de tiempo, toca dar los pasos necesarios y urgentes para empezar a colocar un cable a tierra entre la dirigencia democrática y la sociedad en general, pero no estamos hablando de maquillaje para salir bonitos en una foto, estamos refiriéndonos a un cambio verdadero, que coloque los intereses mayoritarios de los venezolanos por encima de los grupos de poder, ¿ingenuidad?, no lo creo, candidez fue pensar que un dialogo con las cartas marcadas, tendría algún fruto productivo para la lucha.
Hasta ahora, es la plataforma conformada en la MUD, donde se aglutina la gran mayoría de los partidos opositores al régimen, sin embargo, esta alianza, exitosa electoralmente, se ha ido quedando en extremo corta, cuando hablamos de conformar, un movimiento nacional que represente, el sentir y la voluntad de la mayoría del espectro social venezolano, al contrario, el balance del recién finalizado año, aunque a algunos no les guste, ha sido francamente negativo, se disolvió en la nada la posibilidad de un revocatorio presidencial, se inmovilizo un incipiente auge de protestas contundentes y se perdió conexión con los intereses, que a diario manifiesta, una colectividad ansiosa de respuestas adecuadas, prácticas y efectivas a la dramática crisis que padecemos.
Es el momento de renovarse o correr el riesgo de ser desplazado por una realidad social que amenaza con llevarse, todo y a todos, por los cachos, el hambre no da tregua, y frente a la innegable posibilidad de que la situación económica y social continúe agravándose, nadie, repito nadie, sabe cómo pueden desarrollarse acontecimientos que nos conduzcan a un reino de caos y anarquía, donde un nuevo mesías, del color que sea, pueda otra vez, cautivar a las mayorías y erigirse como el gendarme necesario, de un nuevo ideal nacional de orden y trabajo.
El régimen está absolutamente claro, mientras nosotros nos distraemos y nos ocupamos de pendejadas, desde el alto gobierno, con todas sus diferencias, avanzan sin prisa, pero sin pausa, en su agenda por mantenerse en el control del Estado, en lo interno, ellos pueden tener grupos que se disputan mayores cuotas de poder, sin embargo, están claros que si cae el gobierno, lo demás será un efecto domino, y saben, que cuando se empiece a profundizar en las gestiones de todos estos años, las denuncias serán recordaras como una ínfima parte frente al monstruo de ilegalidad, nepotismo, tráfico y corrupción que los arropa a todos.
Venezuela esta hambrienta en todos los sentidos, la esperanza por un futuro mejor debe tener sustento de carne y hueso, acciones valientes y decisiones incluyentes, ojala quienes nos llamamos demócratas, sepamos en serio defenderla y poder lograr un proceso que nos conduzca a cambios tangibles, urgentes y necesarios.

lunes, 12 de septiembre de 2016

¿Negociamos?

El sentido común, el que pueda quedar, ciertamente nos indica que si partes en conflicto no logran ponerse de acuerdo, irremediablemente se desencadena una confrontación de niveles y consecuencias íntimamente ligada con el grado de crispación que pudiese existir, frente a tal situación, es lógico pensar en la necesidad de negociar para superar el trance, sin embargo, en nuestro trópico y particularmente en esta Venezuela signada por largos tiempos de opacidad, manipulación y escasos signos de transparencia generalizada, la sola palabra, genera un escozor puntiagudo en el venezolano de a pie y es que aquí, todos estamos picados de culebra y mira que sobran bejucos en la explanada.
¿Qué si se está negociando?, por supuesto que sí, pensar que la dictadura cubana junto con ciertos “amigos” con profundo intereses financieros, económicos y políticos en Venezuela, vayan a dejar esto en manos de esta melcocha chavista de sargentos, ultrosos y disociados mentales, es por decir lo mínimo, una pendejada, particularmente le recomiendo a mis desocupados lectores, que hagan todo lo posible por tratar de ver los signos y los hechos, de ambos lados, por encima de la manipulación, la estridencia y el mercadeo político, ya el vocero de eso que llaman G4 dentro de la MUD, quienes desde hace tiempo son los que deciden, reconoció tácitamente que se acepta la fecha de finales de Octubre para la recolección del 20% de las firmas y que solo, lo que “estamos” exigiendo, son las condiciones de eso.
Y voy más allá, el plan que se inició con la concentración del 1S, pretende abrir válvulas de escape sin que se rebasen las barreras, son como aberturas semanales para enseñar los dientes, algunas muy estúpidas por cierto, y para drenar la impaciencia, al final confían ellos, en que cualquier molestia surgida en estos días, pueda ser explayada de manera contundente en ese 20%, porque indudablemente, ya el tema del RR sobrepaso las letras de la MUD y simplemente se convirtió en una imperiosa necesidad de una población que está sufriendo el hambre pareja, que sigue día a día llorando sus muertos y que sufre en carne propia, como ante un presente nefasto, de continuar estos rojos en el poder, se le viene encima un futuro terrorífico, así que está más que dispuesto a jugársela por quienes perciba, pueden sacarlos de este oscuro laberinto.
No son conchas de ajo lo que nos pasa, ya el comodín de la polarización abrió las compuertas de una mitad de la población que solo come una o dos veces por día, que se acuesta con hambre, o que desgraciadamente se quiere ir de esta locura nacional y para nada andan en la búsqueda de trasnochados candidatos a gobernaciones, parece mentira en pleno siglo XXI, con tantas riquezas naturales y los venezolanos solo quieren comer adecuadamente, trabajar decentemente, que no los maten por cuatro lochas y que sus hijos puedan algún día volver a soñar con la esperanza, básico, eso es lo que realmente se reclama.
Así la cuestión es cómo se está llevando esto, a trastienda, en espera que uno dé un zarpazo suficientemente fuerte para que el otro recule, solo medias verdades en lo que se anuncia de ambos lados, aquí no hay una crisis de gobernabilidad, aquí agoniza un rancio modelo estalinista que se barnizo de fachadas modernas para engatusar a ignorantes y creídos, que juega sus piezas para sobrevivir a su propia destrucción y que tiene buenos aliados de quienes supuestamente deberían adversarlos.
La resulta de todo esto está en las manos de quieren dirigen este negocio, esa es la realidad actual y les puedo garantizar que si continuamos por este laberinto de trampas, vamos irremediablemente hacía muchos tiempos de turbulencias políticas, sociales y económicas en este país, quien piense que no hay nada peor que esto, le aconsejo repasar un poco la historia de nuestro continente y la propia, por lo pronto los días venideros habrá que mantener los ojos bien abiertos, los oídos bien limpios y dejar la ingenuidad a buen reguardo, porque quienes hemos estado en la lucha permanente contra este desaguisado régimen, estaremos hoy más que nunca de frente con la convicción de cambio real y profundo para Venezuela.

martes, 31 de diciembre de 2013

Mis últimos artículos.

Cuentos, deseos y preñez.
Bueno apreciados amigos llegamos al final del año 2013, bastante agua ha corrido por todos lados, nuevamente hemos intentado resolver nuestras profundas diferencias mediante las elecciones, primero con las presidenciales y luego las municipales, ambas con resultados necesarios de leer en su justo valor y no como siempre con las pasiones que nos tienden a confundir y a descuidar lo realmente importante, sin embargo, tanto estas últimas como todas y cada una de las anteriores han estado marcadas por la ya en extremo desvergüenza, de un régimen que sin el menor asomo de pudor utiliza absolutamente todo el poder del Estado para provecho de su parcialidad política, sobran a esta hora los calificativos que podamos usar para describir como de manera ilegal, abusadora y totalmente pública y notoria los distintos niveles de gobierno ponen los recursos que no les pertenecen para torcer la voluntad legitima de los electores, esa realidad seria por demás estúpido no reconocerla, de cómo asumamos el presente inmediato, serán los temas que debemos activar para seguir esta lucha democrática y constitucional.
Así las cosas, el horizonte no contempla ningún nuevo proceso electoral pronto, yo particularmente estoy convencido de lo innecesario e inútil de embarcarnos en una constituyente que no posee ni pies ni cabeza, debemos centrarnos en hacer política real, esa que se hace sin elecciones, tomando en serio las calles como manifestación legitima y pacífica de la protesta, tratado de llevar hasta los sitios más apartados un mensaje que pueda ser digerido y aceptado por los sectores más golpeados por la crisis que vivimos, ocuparnos de verdad de la gente y sus necesidades, en otras palabras debemos volver nuestros pasos hacia donde no existe asfalto, solo barro y tierra, reencontrarnos con nuestra propia realidad y buscar los mecanismos para iniciar el proceso de cambios que por lo menos la mitad de la población aspira.
Se acabaron los tiempos de los cuentos, es hora de la gente de colcha y cobija, y aunque buenos deseos, siempre serán bienvenidos, debemos empezar por dejarnos de vernos el ombligo, si queremos producir modificaciones definitivas a este estado de caos e incertidumbre que seguimos soportando, tras 15 años de desgobierno revolucionario, que nuestro recién electos alcaldes se embragueten con todas sus fuerzas a realizar gestiones exitosas, que nos convirtamos ciertamente en un bloque monolítico, pero no para imponer temas desde Caracas, no, sino para reclamar, pelear y sostener una posición clara y totalmente diferenciada de la de los funcionarios del régimen, que practiquemos en toda su extensión la descentralización en todos y cada uno de esos municipios, que los compatriotas tengan a mano la manera de comparar como gobierna cada quien y en consecuencia saque sus conclusiones, pongamos a rodar el modelo democrático por toda nuestra geografía.
Claro, para preñar a la antigua hacen falta dos, es bueno recordar que nadie quiere a quien no conoce y nadie lucha por lo que no quiere, debemos con honestidad y trabajo ganarnos los corazones de muchos de esos que todavía creen en esta nefasta manera de gobernar, pero ojo, no nos caigamos a coba, existe una importante masa de venezolanos que definitivamente se acostumbraron a depender de las dadivas del gobierno, les fascina hacer kilométricas colas para comprar cualquier producto y muchos de ellos han nacido y se han criado bajo la egida de este minestrón de locuras y juran que son ciertas muchas de sus peroratas y pendejadas, a ellos ciertamente tendrán que pasar unos cuantos años para hacerlos ver su propia ceguera.
Hoy 26 de diciembre espero hayan tenido una buena noche de navidad junto a la familia y amigos, felicidades y mucha salud.
Gano Lacava, perdió Puerto Cabello
Luego de presenciar la campaña donde el abuso, la soberbia, la corrupción y el descaro oficialista llego a niveles jamás vistos en elección alguna en nuestro país y particularmente en nuestro municipio, al punto que pata e´rolo, el mismísimo día de las votaciones un medio radial transmitía incasablemente cuñas electorales del reelecto alcalde y los televisores gigantes colocados a lo largo y ancho de Puerto Cabello, pasaban propaganda como si estuviésemos en plena faena, el 50% de los porteños decidieron quedarse cómodamente en el sitio por ellos escogidos para pasar el día y pararle media pelota a lo que estaba pasando en su propio patio, poco les importo que al final del día volvieran a sus hogares y ver el cotidiano espectáculo de cerros y cerros de basuras apilados por donde viven, por falta de recolección municipal, tampoco les preocupo mucho si en la casa había agua o no, tenían electricidad o no, peor aún, la vida parece pasar frente a este grupo significativo de hombres y mujeres de esta tierra, sin que les mueva el piso intentar en un corto y rapidísimo acto la dantesca realidad que parecemos.
Es posible que muchos de ellos hayan aprovechado el frenesí colectivo, explayado en kilométricas colas, para llevarse como hormigas televisores, aires acondicionados, lavadoras y hasta pantaletas a precios de gallina flaca, me imagino que cual lombrices salieron gordos de contentos por tamaña proeza, también está en los cálculos que están gozando un puyero con todas las medidas del presidente en ejercicio y que por fin va acabar de una vez por todas con el sector privado, a según plagado de conspiradores, usureros y para usted de contar cuantos epítetos más se les endilga a quienes en su inmensa mayoría, desde los más pequeños hasta los más grandes, tan solo se han dedicado a trabajar duro y honestamente por un presente y un futuro mejor para su familia, a la vez que le han dado empleo digno y estable a millones de venezolanos que también han podido criar y educar a sus hijos con el sueldo que se les paga por su trabajo, pero bueno así son las cosas lamentablemente para muchos hoy en día, la envidia y el revanchismo social y económico es moneda común.
Claro puede ser incluso que a otro lote de nuestros compatriotas les encante pasar horas y horas en angustiantes colas para poder comprar un kilo de leche o un pote de mantequilla, o lograr obtener un rollo de papel higiénico y así no tener que volver a utilizar una tuza para realizar tan necesario aseo personal, aunque si seguimos por este camino me imagino que poco les importara volver a tan dantesco acto para limpiarse la zona a la que normalmente nunca le pega el sol, es como si estos últimos 15 años de este régimen todas nuestras expectativas se hayan ido al mismísimo basurero y tan solo deambulamos por la vida tratando de sobrevivir sin mayores planes para el presente y plenamente conformes con un futuro lleno de cartas de racionamientos, apagones permanentes y milicias imponiendo el terror y el miedo.
Perdió Puerto Cabello, nuevamente Lacoba tendrá la batuta del municipio con su altanería, su jactancia y su manifiesta incapacidad para gobernar en serio y no para el público de las gradas, haciendo del gobierno municipal un instrumento para amedrentar y doblegar a quienes osemos levantar un voz disidente, pero le tengo muy malas noticias a él y su sequito de sigüis, a pesar de los resultados del municipio quienes luchamos por un mejor porvenir jamás dejaremos de hacerlo, seguiremos ahora con mayor fuerza y empuje tratando de convencer a la mayoría, no solo de ir a votar, sino de entender en su justo valor y dimensión el oscuro panorama que se le avecina a Venezuela y de la necesaria incorporación a la lucha. Pa´lante es pa´lla.
Quemando tú casa.
Solo en nuestras tierras tropicales es posible ver y palpar como un régimen que, según ellos, procura el hombre nuevo y la instauración del socialismo, utilizar en la propia boca del mandatario nacional y en una apoteósica cadena, un grito de guerra que no solo incite a arrasar con todo, sino que también invite a la mayor fiesta colectiva de consumo jamás vista en nuestro país: “¡Que no quede nada en los anaqueles”!, dijo Maduro, y aunque después de lo sucedido con una gran cadena comercial intento suavizar las cosas, ya la fiebre del descuentazo había llegado a quienes no son precisamente clases desposeídas ni nada que se le parezca, la lógica de la locura se impuso en todas y cada una de las tiendas, todos quienes ver cuánto pueden llevarse de esta orgia del consumo ya que para después es tarde y todos sin excepción, presienten que luego que termine esta pequeña histeria reunida en kilométricas colas, vendrá algo que hasta ahora nadie sabe a ciencia cierta cómo será.
Este nuevo paso hacia adelante frente al abismo, no hace más que confirmar la inmensa irresponsabilidad de un gobierno que hace rato decidió jugársela de una vez, con una sola frase se han roto todas y cada una de las correas de transmisión que mantienen cualquier economía en el mundo, por supuesto no nos referimos aquí a las discusiones bizarras y obsoletas de los genios del régimen sobre las comunas y el trueque, no señor, aquí hablamos es de la economía del bolsillo, de aquella que te dice en vulgar castellano que si no produces absolutamente nada tienes que importarlo todo y que si no tienes divisas suficientes para poder cubrir la demanda de tu población, la escasez, la especulación y el desabastecimiento llegaran a ser simplemente inmanejables, es la que te enseño a lo largo de la historia que si acabas con el sector privado el nivel de desempleo tendrá una dramática realidad para quienes menos preparados se encuentren.
Tu puedes cerrar los ojos y pretender que nada está pasando, también puedes ponerte a escuchar musiquita bonita para tus oídos las 24 horas del día y así sentir la sensación de que has alcanzado el clímax de la máxima relajación, inclusive puedes usar el “home theater” que compraste a precio de gallina flaca, poner “la máxima felicidad posible en tiempos de patria” y aun así, el día seguirá afuera, el malandraje seguirá asesinando y sobre todo, el tiempo continuara su marcha hacia lo que las acciones que llevemos a cabo nos conduzcan, tan solo el régimen busca de la peor manera dar una nueva bocanada de oxígeno a este proceso destartalado que nos empuja a paso agigantados a encrucijadas de oscuridad e incertidumbre.
Los únicos ganadores de todo este festín son quienes a lo largo de estos 15 años del régimen y 10 años del control cambiario han amasado ingentes fortunas fruto del ladronismo y el enchufamiento con el gobierno, han crecido a la sombra de Cadivi haciendo multimillonarios negocios y ahora se aprestan a pasear sus importaciones desde China en los 5 mil camiones de los que hablo el presidente, quieren que la rumba continúe por otros caminos, mientras tanto los pobres lo serán más y dependerán con mayor fuerza de las dadivas que todavía le quede al Estado, esa es al final la idea central, arrasar y erigirse sobre las ruinas, como lo único que pueda garantizarle a la gente, la mínima posibilidad de sobrevivir en un país dominado por una excluyente y poderosa casta política, las culpas serán pagadas por las grandes mayorías a quienes ellos se desgaritan en decir que defienden.
Menos mal que todavía deben quedar unas buenas alpargatas por ahí, así que mis queridos lectores, no crean que solo se usen para bailar joropo, no papa, usted puede moverse como los buenos hasta para sacudirse con reggaetón.
La hora del mono.
Venezuela volvió a ganar nuevamente una corona de la Miss Universo, una bella representante de nuestro gentilicio trajo a casa la estatuilla que por séptima oportunidad se queda por estas tierras tropicales, casi al mismo tiempo el flamante corredor venezolano de fórmula uno Pastor Maldonado se convertía en noticia de primera línea al conocerse que salió de la Williams con un rumbo no muy claro hasta ahora, pero con un fuerte respaldo de nuestra querida Pdvsa en un poco más de 40 millones de Euros y así poder seguir su rica aventura en la categoría reina del automovilismo mundial, a su vez y de una manera intrigantemente casual, el gobierno nacional le echa el guante a una gigantesca distribuidora de equipos electrodomésticos y se prende la de san quintín con saqueos y demás hierbas, todavía a esta altura del juego kilométricas colas se forman frente a los distintos locales de este tipo de productos por parte de ávidos compradores que buscan aprovechar esta manguangua que nos trajo de sorpresita el socialismo del siglo ante pasado.
Ahora bien, ¿Qué tienen que ver estas noticias entre sí?, peor aún, ¿y qué hay de la hora del mono?, muy fácil mis queridos y desocupados lectores, en cuanto a la primera pregunta es claro que definitivamente somos una raza única en este mundo, nos hemos movido en menos de lo que espabila un gallo entre cosas bien diferentes, por un lado sentimos un sabrosito escozor cuando la guapa Gabriela Isler, luego de superarse las confusiones, fue nombrada como la nueva reina universal de la belleza, pasamos luego a la rabia de ver como más de 40 millones de Euros de nuestro petróleo son usados para complacer caprichos que en lo absoluto tiene algún tipo de utilidad para este país y finalmente sentimos una profunda mezcla de decepción, miedo e impotencia, al ver como este régimen nos lleva directamente al despeñadero como nación y como tierra de hombres y mujeres libres.
Hemos entrado sin aviso y sin protesto a un laberinto del que nadie sabe cómo y en qué condiciones saldremos, está bien equivocado el régimen si cree que dibujando escenarios de papel basados en las experiencias de sus hermanos cubanos va a poder determinar y controlar las cajas de pandora que se ha empeñado en abrir, y es que en lugar de sentarse a conversar franca y honestamente con más de la mitad de un país, que para nada está de acuerdo con sus políticas, decidió ya de una vez iniciar el camino de mantener a flote este mamotreto llamado revolución a costa de lo que sea, es lamentable que no exista un ápice de sindéresis en ningún nivel del gobierno, la determinación de arrasar con todo gano la partida entre ellos, muy poco importa las reales y urgentes necesidades de un pueblo golpeado hasta los tuétanos por una crisis nacida, criada y fomentada por sus manifiestas y repetidas medidas, ya a esta hora parece situarse en la mente de estos jerarcas oficiales la tesis del todo o nada.
Se impone en los venezolanos la necesidad de moderación y valentía, la primera para tener el temple adecuado frente a las actuaciones de un régimen que hace tiempo raya en la ilegal y lo inconstitucional, es imperioso consolidar la unidad de las fuerzas democráticas como muro de contención a sus manidas pretensiones, transitar el camino democrático, con sus aristas y tácticas diferentes, es la marca que debemos seguir, los intestinos no se hicieron para pensar, de tal forma que debemos ahora más que nunca usar nuestra mente para eso, así mismo, es menester avanzar con firmeza frente a las situaciones que se nos puedan presentar en el próximo futuro, las elecciones están a la vuelta de la esquina y el régimen sabe, ojo lo sabe, que va a perder por votos y la mayoría de las más importantes alcaldías, ese es el temor mayor.