Mostrando las entradas con la etiqueta Pobreza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pobreza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de febrero de 2017

Crisis, gastronomía y nutrición Parte III: De la Venezuela saudita a comer de la basura, por Marianella Herrera Cuenca.



El 2017 comienza sombrío para Venezuela y quienes crecimos en la “Venezuela Saudita” de finales de los 70 y comienzo de los 80, no podemos dar crédito a lo que vemos hoy. En aquella época vivimos, y no exagero,  un derroche de alimentos y bebidas, y no solo me refiero al caviar, salmón, paté de fois gras, champaña o escocés. Me refiero a alimentos básicos, ideosincráticos que manejábamos con holgura, tomándolos como seguros y atornillados en nuestro escenario. Los términos seguridad y soberanía alimentaria sonaban a espejismo y la “pobreza de la riqueza” no parecía hacerse entender a quienes estaban lejos de ella.

Cuando estudié medicina, en la casa que vence las sombras, nuestra bella UUUCV, ( Universidad Central de Venezuela) atendí en mi alma mater, el Hospital Universitario de Caracas (HUC), todo tipo de personas, desde gente en extrema pobreza, hasta gente que sencillamente buscaba la práctica y la experiencia de sus médicos, aun cuando podían pagarse otro tipo de atención médica. Hago esta aclaratoria, porque desde entonces la opulencia de Venezuela daba para todo, para atender a quien lo necesitaba y a quien no. La comida del Hospital Universitario, era sencilla pero buena y adecuada a las necesidades, se cumplían los turnos y como interna de pre-grado en ese hospital, muchas veces comí de madrugada en esa cocina, hoy en quiebra por falta de alimentos e insumos adecuados para los pacientes.

La Venezuela que viví en mi adolescencia, poco tiene que ver con la Venezuela actual, la que les toca a mis hijos adolescentes, yo podía salir a una fiesta sin temor, ellos no, yo podía ir al automercado libremente y comprar lo que necesitaba, ellos no. Mi mamá me enviaba al automercado para ayudarla con las compras y yo iba sin temores en una época donde los celulares no existían, mi mamá estaba segura que yo llegaría en una media hora con los encargos hechos y sana y “entera”, hoy no puedo enviar a mis hijos al mercado, perderían el colegio, o no podrían estudiar para el examen del día siguiente atrapados en inmensas colas que además constituyen una violación del derecho humano a la alimentación y son escenarios de violencia por la desesperación de comprar un alimento.

Pero la Venezuela de hoy, se ha convertido en más que colas y repartos de bolsas de alimentos, se ha convertido en un país donde la gente come de la basura. Con un alarmante 93% de venezolanos que refieren que sus ingresos no les alcanzan para comprar alimentos (ENCOVI 2016), muchas familias se han visto en la necesidad de hurgar en la basura en búsqueda de qué comer. Y es que hurgar la basura para comer tiene muchos ángulos, aspectos y perspectivas. Primero: puede entenderse que hay maneras de comer de las sobras, una de ellas es elegir entre el desperdicio de los mercados, lo más preciado: los tallos de brócoli, las cabezas de pescado, los recortes llenos de grasa de la carne, los “pescuezos “ del pollo que constituyen material comestible y relativamente adecuado si se consigue en un tiempo prudencial, donde no exista descomposición del alimento. Segundo: comer de las sobras de los demás, como por ejemplo de las sobras de los restaurantes, incluyendo la comida que dejan los demás, esto tiene el problema potencial de transmitir gérmenes que pudiese tener el primer comensal y tercero: la más peligrosa de todas, que es hurgar en los basureros donde existe ya contaminación y mezcla de todo tipo de desperdicios, particularmente en Venezuela, que no es un país que se caracteriza precisamente por la clasificación de la basura.

Mi primer contacto con gente, que comía las sobras de los demás fue en Brasil, corría el año 1993 y estaba yo en Sao Paulo, acompañando a mi esposo por su trabajo. Era la época de una inflación galopante en Brasil, de una inseguridad marcada y yo de terca me empeñé en ir caminando al centro comercial de Iguatemí, del hotel salieron conmigo dos guardaespaldas, pues se negaron a permitir que fuera sola. Al llegar me senté en un pequeño restaurante, donde comí un sándwich y quizás por las manías del embarazo le quité los bordes al pan. Cuando terminé y pagué mi cuenta para salir del lugar, sentí a mis espaldas una presencia, al voltearme vi a tres niños quizás entre 8 a 9 años o quizá mayores (con retardo de crecimiento?) que se peleaban por los restos de mi sándwich. En ese momento, con los ojos llenos de lágrimas y en mi portuñol recién aprendido, les dije que les compraría uno a cada uno. Los ojos desorbitados de alegría de esos niños no se me van a olvidar nunca!.  Niños a quienes no ayudé a resolver su problema, más si a tener unos minutos de felicidad,

El comer de la basura compromete la dignidad personal, altera la autoestima y es reflejo de la vulnerabilidad en cuanto a salud y alimentación a la cual están expuestos los venezolanos y cualquier otro ciudadano del mundo.

Mucho he reflexionado sobre la situación de la salud y alimentación en Venezuela, mucho he estudiado intentando encontrar una explicación quizás para lo inexplicable. ¿Qué ocurrió? Cómo llegamos a esta crítica situación, terrible y dolorosa. Pienso que se ha venido fraguando desde hace tiempo, mucho tiempo y muy posiblemente tuvo su fundamento en la inconsciencia de la Venezuela Saudita. Si, dolorosamente hemos pasado de la inconsciente Venezuela Saudita a comer de la basura.

Estoy segura que tiempos mejores vendrán para nuestro país, también posiblemente por la consciencia creada con el dolor y el sufrimiento, que son maneras que tiene el ser humano para aprender. El deber ser en alimentación se recuperará, y las madres podrán enviar a sus hijos al “super” a hacer el mandado y ayudar en la casa. Ese es el deber ser: ir al automercado y tener el dinero ganado en un trabajo digno para pagarlo, y que una madre no tenga miedo de que su hijo vaya caminando al mercado!.  Y sí,  soy optimista y que no me malinterprete el lector, el optimismo no debe ser confundido con facilismo, pues los tiempos que vienen aunque mejores no serán fáciles para nadie, más estarán marcados por esos maravillosos jóvenes que se niegan a perder la patria, que se esfuerzan cada día para dejar el nombre de Venezuela en alto en el Modelo de Naciones Unidas de la Universidad de Harvard como la mejor delegación internacional en 2017, o esos jóvenes de nuestra Universidad Central de Venezuela que creen en la democracia participativa y realizan sus elecciones a pesar de que un Tribunal Supremo de Justicia pretenda eliminárselas.  Esos maravillosos jóvenes que son la mayoría y que han aceptado el reto de reconstruir el país y de sembrar fuerza y esperanza en el pueblo venezolano.

@mherreradef
@ovsalud
*Profesora Universitaria, Directora Observatorio Venezolano de la Salud

Publicado en: Runrun

viernes, 17 de febrero de 2017

LA MUERTE DE UN NIÑO HABLA MAL DE CHÁVEZ



Después de leer ese espanto, lo único que pude hacer fue llevarme las manos a la cabeza y llorar.

Siento el dolor vivo en el corazón cada vez que recuerdo el cuento que El Correo del Caroní publicó en su página web el primero de febrero. Ese periodismo que pasa inadvertido en las grandes ciudades, esa realidad que salta en cada calle de nuestras ciudades Venezuela adentro. No nos enteramos, como si no importara.

La niña tenía 7 meses de nacida y vivía con su mamá en el barrio José Tadeo Monagas, en San Félix, estado Bolívar. Orangelis, se llamaba. En pasado, dejó de llamarse, dejó de respirar, dejó de existir. Esto para mí es un duelo, como es un duelo permanente lo que presencio cada día, la vida se nos escapa a los venezolanos.

La muchachita tenía unas manchas en la piel y la mamá la llevó a un centro hospitalario de la zona para que la vieran. Los médicos le dijeron al principio que eran unas marquitas que salen producto de la desnutrición. Hicieron su trabajo, la estabilizaron, pensaron que se recuperaría. Pero todo dependía de que esa pobre mujer consiguiera fórmula infantil para darle de comer. Y no consiguió. Aunque la hubiera conseguido, no tenía dinero para comprarla, es muy cara. Se supone que al centro asistencial debería llegar este insumo desde Caracas, pero tenían semanas sin recibir. No sé si la ministra sabrá lo importante que es este recurso para los más pobres, de repente cree que es un consumismo que nos ha inculcado el capitalismo.

La bebita fue empeorando hasta que no pudo más, no aguantó, se fue. “El domingo en la noche, Orangelis empeoró y, finalmente, dejó de respirar. Cuando murió, uno de sus ojos se desprendió de la cuenca ocular”, relata el colega del diario.

El diagnóstico fue claro desde el principio. Con la desnutrición van fallando todos los órganos hasta que dejan por completo de funcionar.

II

¿Me he vuelto amarillista? Disculpen, pero no puedo ocultar mi dolor, y siento que debo decirlo, contarlo con todos los detalles. Que la gente que no haya leído esa nota en el periódico guayanés tenga la posibilidad de enterarse de lo que pasa. Los mismos médicos del centro asistencial donde murió la pequeña afirman que 80% de las consultas en pediatría son por desnutrición.

No sé si me explico, no es que una mamá llega a ver al pediatra y le dice: “Mi hijo tiene desnutrición”. Llega como la mamá de Orangelis, porque tiene unas manchitas, porque no deja de llorar, porque no duerme, porque tiene una gripe que no se le cura, porque tose desde hace meses. Son manifestaciones de un mal mayor, que carcome los cuerpecitos de esos angelitos. La ignorancia, la pobreza y la escasez son una combinación letal. Porque, lamentablemente, esas madres no saben, seguramente gestaron estando desnutridas, nadie les enseñó a comer.

¿Me he vuelto grosera? A juicio de cierto capitán, debo ser la mujer con la boca más sucia del país. En San Félix en este arranque de año ya han muerto cuatro niños por esta misma causa. Eso solo en esa ciudad. ¿Y qué pasa con los que se han muerto en todo el país? Cada niño, cada bebé, cada adolescente que deja de comer es una grosería bien dicha en contra de Chávez.

Lo dicen los propios médicos, si esos niños consiguen ser estabilizados en los hospitales, “las probabilidades de vida son bajísimas: si no mueren aquí, mueren en la casa porque no hay qué comer”.

Puedo ser así o más grosera. No hacen falta malas palabras. La realidad completa de este país es el mayor insulto para la memoria del que no debe ser recordado. Y si es así, seguiré escribiendo insultos, porque a mí sí me duelen estos niños, capitán.

Ana Maria Matute
En ABC de la Semana

viernes, 10 de febrero de 2017

De la escasez al hambre.



No hay duda de la dramática situación por la que pasa el país. Desde el año 2013, con énfasis en el 2014 hasta principios del 2016 el asunto de ubicar los alimentos básicos se ha convertido en un viacrusis de manera literal para la mayoría de los venezolanos. Ni hablar de los medicamentos que lo sigue siendo de manera aún más significativa, sufriendo un desabastecimiento de más del 90%.

Pero en el caso de los alimentos ha habido un giro importante en los últimos 11 meses. Ya el asunto no es conseguir los productos, que sigue siendo un problema, hoy el drama es tener con que comprarlos.

Un estudio reciente de Visor 360 Consultores a nivel de grupos focales y cuestionarios en 15 estados así lo refleja en boca de los mismos ciudadanos.

De ser difícil conseguir alimentos a pasar hambre:

GF1: “No se consiguen, no se pueden comprar, es estresante porque lo que se puede comprar no alcanza para que toda tu familia coma. Es muy agobiante calarse la cola para comprar una canilla, cuando en tu casa viven 6 personas. Está pasando de solo ser difícil conseguirse a estar pasando hambre.”

El alimento no alcanza:

GF3: “Yo creo que progresivamente el tema de los bachaqueros va a ir acabando, el problema va a ser el salario.”

Alimentos a crédito y contra el patrimonio familiar:

GF4: “Lo que pasa es que nosotros tenemos una herramienta que son las tarjetas de crédito, en mi casa, las 6 que tengo, de 50 o 60, cada vez que el banco me aprueba una yo no sé si llorar o reírme. Pero tengo para comprar un mes. Ahorita vienen los aguinaldos, entonces tengo que sacar los aguinaldos, pedir adelanto de prestaciones, pedir la caja de ahorros nuevamente, para poder hacer las hallacas en diciembre.”

Aumentar el salario no es la solución:

GF4: “En mi caso yo soy docente y como todos saben, los docentes somos uno de los estamentos más mal pagados… nada más que lo gasto en un día, bajo compro jamón, queso, un pollo y después esperar al veinticinco casi que así… ¡Pero es que aumentar el salario no es la solución! porque es como decía un político: “Mientras que el salario va por las escaleras, el aumento de todas las cosas va por el ascensor” entonces no, no es que aumenten el salario y mucha gente se alegra, pero es que todos los productos aumentan inmediatamente y quedamos en las mismas.”

Testimonios del hambre:

GF1: Moderador: “Voy a hacer una pregunta y el que no la quiera responder, no hay problema, ¿Hemos pasado hambre?

Si (en coro)”

Moderador: “¿Qué es pasar hambre? Descríbanme qué es pasar hambre

No comer nada un día, acostarte sin comer

Ni desayuno, ni almuerzo, ni cena

Por lo menos en mi casa somos dos, pero en una familia que tiene niños, yo puedo estar sin comer, pero no puedo dejar a mis hijos sin comer. En las casas donde haya niños dejarán de comer para darles a los niños.”

GF2: “He dejado de comer yo para que mis hijos coman.”

Esto es apenas un reflejo de una cruda realidad que debemos buscar superar de inmediato, más allá del diálogo, de la polarización, de las elecciones y fundamentalmente más allá de Maduro y su kakistocracia. Por ello en próximos escritos haremos planteamientos y convocatorias a la organización para atender este problema de todos.

Nicmer Evans

Publicado en: Analtica

jueves, 9 de febrero de 2017

¡Exigimos o nos acostumbramos!



Ésta es la verdadera polarización que existe actualmente en Venezuela. El debate personal y silencioso que lleva por dentro cada venezolano que se pregunta diariamente ¿hasta dónde pretenden llegar?, ¿adónde iremos a parar?, ¿qué vamos a hacer? Parecieran preguntas sin respuestas, sin alternativas, sin solución, acertijos que penetran cada día en nuestra conciencia y en nuestro estómago.
Se viven momentos de confusión y de desconcierto político, producto, por un lado, de un proceso revolucionario caracterizado por el populismo exacerbado como práctica pública fundamental, especie de aberración democrática partidista que ha generado una de las más devastadoras debacles económicas acompañada de la perversa ruptura del hilo, del orden constitucional nacional y vergonzosa violación de derechos fundamentales que ejecuta con descaro la oficialidad, y por el otro, de la carencia de una estrategia política de oposición coherente que responda a las expectativas de quienes se negaron a aceptar el modelo que desde hace diecisiete años se instauró en nuestro país y de los que asumiéndolo se sienten profundamente decepcionados de sus resultados. Hemos sido actores y espectadores al mismo tiempo de la desarticulación del rol fundamental de todos los poderes del Estado venezolano, de la inoperancia de las diferentes instituciones, de su subordinación no al mandato legal, sino a la direccionalidad política de turno que busca su permanencia a costa del riesgo general y el colapso total mientras insiste en sus historietas, vulgares cómics sobre el saboteo de un fulano imperio al que ataca, cuestiona, pero que mantiene como el mejor comprador.
Profunda preocupación genera que esa práctica degradante de sometimiento, nos invade hasta lo más profundo, mediante el empleo de retóricas persuasivas de falso bienestar que nos han ido conduciendo además a una crisis de representación que debemos atender, sobre todo cuando observamos cómo los ciudadanos poco a poco se distancian de sus dirigentes y van perdiendo interés en el ejercicio de la política gracias a esa suerte de permanente ensayo en la búsqueda de una fórmula mágica que nos saque del atolladero donde nos metieron y nos dejamos meter, mientras el sistema avanza en su esfuerzo por hacernos creer que solo ellos que ejercen el poder pueden atendernos y en consecuencia los necesitas para poder acceder a alguna forma de bienestar. De allí que sea no solo necesario sino urgente sacarnos de encima, sacudirnos la macabra victimización y el mito de la conspiración como propaganda política para pasar a una acción verdadera y menos discursiva. Cambiemos las preguntas y hagámonos otras, ¿realmente las llamadas tarjetas de misiones socialistas o ahora el llamado Carnet de la Patria saciarán las necesidades de un pueblo hambriento?, ¿por qué se decretan estas medidas? 
Lo peor es que pareciera que comenzamos a creer que es así como nos acostumbraremos a vivir porque no tenemos alternativa cuando la verdad está en nuestra capacidad de exigir, lo que no significa guarimbear y mucho menos claudicar. Exigir es defender nuestro derecho a tener la vida, el estado, el municipio, la ciudad, el país que queremos y merecemos, el que conquistamos y nos estamos dejando arrebatar. La situación no es nada alentadora, al contrario, se pone peor ante la posibilidad de un estallido social, se siente, se palpa, pero se retarda haciendo que el estado de ánimo de cada venezolano sea reflejo vivo de rabia y desesperación. Acostumbrarnos no debe ser la solución, de allí que resulta alarmante que en medio de este drama la ceguera de algunos y su desespero electoral los hagan olvidar dónde está la prioridad ciudadana, permitiendo con ello a un régimen tambaleante y tuerto, que gana tiempo y se siente rey, continuar con la falacia de querer salvar la patria.

sábado, 4 de febrero de 2017

¡El hambre en un carnet!


A partir de hoy Un Quijote en Carabobo inaugura una nueva etapa, todos los días estaremos actualizando notas, opiniones y debates sobre Venezuela, nuestros artículos seguirán, ahora cada semana. Hoy iniciamos con un buen articulo de la Diputada Deyalitza Aray: 

La crisis alimentaria en Venezuela tiene más de un rostro, no hace distinciones de raza, credo, profesión o estrato social, solo está allí y cada quien la enfrenta a su manera, con las posibilidades y limitaciones propias y del entorno pero con un efecto lapidario para la inmensa mayoría.

Vivimos una perversa transición, pasando de la abundancia a la escasez, de la variedad a la búsqueda, “del ta’ barato dame dos” al “no hay”, de los tres golpes a solo dos si acaso, de comer lo que quieras para pasar a “lo que haiga”, de lo nacional a lo importado, de la calidad a cualquier cosa es bueno, del mercado quincenal a la compra diaria dependiendo de lo que tengas en el bolsillo.

Esa misma crisis va a la escuela, se monta en un taxi, la consigues en un hospital, en una farmacia, terrible realidad, nada te alcanza! y la angustia y hasta la desesperación se apodera de quienes apenas tienen para subsistir, ni hablar de quienes ya rompieron la barrera y su única salvación es la caridad ajena olvidada en ocasiones en bolsas de basura. Se mete en tu casa, te obliga a reducir las porciones que cada vez son más pequeñas en el plato, a sacrificar alguna porque si desayunas no almuerzas, ya casi nunca cenas o por lo menos no como acostumbrabas, mientras notas cuando te vas a vestir, como también se reduce tu talla y las de tus hijos, perdiendo peso y no por gusto o dieta, sencillamente porque en Venezuela ya no se come como antes.

En medio de este macabro desastre, el gobierno nacional en voz del propio presidente Nicolás Maduro anuncia una nueva fórmula para, según él, mejorar la aplicación de los programas sociales y hacer frente a ese enemigo gigante que lo intenta desestabilizar llamado Guerra Económica que aplica el sector opositor venezolano responsable de todo lo que pasa en la nación, y entre bombas y platillos, en cadena nacional da a conocer la novedosa maravilla denominada “Carnet de la Patria”.

Tamaña manipulación plastificada que a cuenta de pretender facilitar el acceso a los programas de protección social para la resolución de problemas y necesidades del pueblo como dicen, en el fondo esconde un proceso que discrimina y secuestra definitivamente la dignidad de la gente que lo único que quiere es estabilidad y comer en paz, penetrando de forma inmediata a toda la información personal, de residencia y participación o no en misiones o movimientos sociales que impulsa el sector oficialista que desgraciadamente nos gobierna, para su control. Esto no es un invento, ni patraña escuálida opositora es lo que se desprende de la propia metodología para su aplicación: “Debe ser presentado a la hora de ser beneficiado por los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap);  y todas las misiones sociales que impulsa el Gobierno Nacional”, a confesión de parte relevo de pruebas, lo sabemos los abogados. "Todo el venezolano que quiera la prosperidad y felicidad, la paz, vengan al nuevo sistema del Carnet de la Patria", quieren decir con eso que quienes no lo hagamos queremos la guerra, la pobreza? sencillamente somos ciudadanos que nos negamos a un sistema que insiste en humillarnos y doblegarnos.

Criminal a mi modo de ver, pretender que el acceso a la comida, a los medicamentos, a la vivienda, a los servicios que todo gobierno responsable está obligado a ofrecer a sus ciudadanos lo condicionen a la inscripción en un supuesto programa de atención que realizan exclusivamente las UBCH, Frentes Socialistas y demás de células políticas que anticipadamente clasifica a los venezolanos de manera vergonzosa en carnetizados patriotas y los no carnetizados apátridas. 

Un simple programa más a los que el régimen nos tiene acostumbrados y a los que ha sabido sacarle provecho en tiempos electorales, oportuno en un momento en el que su credibilidad está severamente cuestionada y el rechazo a sus decisiones y acciones de gobierno ruedan la barra de la insatisfacción y la decepción. Ya no es solo el hambre de comida, suficiente el crujido del estómago que te lo recuerda, también es hambre de verdadera unidad para luchar contra aquello que se incrusta, se hace rutina y lo vemos con normalidad, de justicia y de estabilidad.

dearay66

jueves, 11 de junio de 2015

Son 12 millones.

Fue este pasado martes. El gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en una gran máquina de pobres, que en dos años devolvió al país a la misma cifra que se tenía en 2000: más de 12 millones de personas se encuentra en el presente en condición de pobreza. Así se desprende del informe presentado por el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) .
Mientras tanto, de acuerdo con el mismo Presidente, la derecha enloquecida les esconde los repuestos, los cauchos y los aceites a los transportistas, obligándolos a ir a paros escalonados y según el presidente de la Cámara Bolivariana de la Industria, Pedro Martín Cabrera, ninguna de las pequeñas y medianas empresas afiliadas a su institución se ha paralizado o ha dejado de trabajar; queda entonces la inmensa duda de qué es lo que pasa con esta producción de estas empresas socialistas, ¿dónde están?, o peor: ¿hacia qué parte se va?
Háganlo de prueba, revisen en cualquier día de la semana las declaraciones de los altos funcionarios del régimen, todos, todos sin excepción, tratan el tema de nuestra crisis como si realmente no existiera, la cantaleta de la guerra económica, el imperialismo y otra sarta de pendejadas son la moneda común, a tal punto que seriamente me he preguntado si realmente ellos se lo creen, para ellos si hay cola es porque la gente tiene dinero para comprar o es que son puros bachaqueros, fenómeno por cierto consecuencia de la nefasta política del gobierno, no su causa.
Lo cierto, lo palpable es otra cosa, la inflación en alimentos en los últimos 2 años sobrepasó el 180% y en 2015 se calcula que ya superó el 100% en apenas 6 meses, los estratos más pobres de la población destinan ya el 50% de sus ingresos a comprar comida y en las áreas rurales y pequeñas poblaciones del interior del país la situación toma ribetes de drama diario, impulsando a muchos de ellos a trasladarse hacia las capitales de los estados en busca de productos que no consiguen en su pueblo; esas realidades no se solucionan ocultando cifras, ni inventando enemigos imaginarios, se resuelven con políticas integrales y viables, así de sencillo.
El caso de la red de Mercal es significativo y nos ilustra de manera descarnada y directa el gran fracaso de este modelo económico: en 2006 el 72% de las familias más pobres de Venezuela compraban allí; hoy en día solo el 30% lo sigue haciendo, la gran solución socialista frente al capitalismo apenas mantiene la mitad de sus establecimientos abiertos y el resto exhibe una espantosa y terrible escena de escasez en cada uno de sus anaqueles.
La pobreza extrema en el país ya supera el 20% de la población, en estados como Monagas, Guárico y Portuguesa el 23% no pueden comprar la canasta básica de alimentos y en Apure más del 30% no lo puede hacer, son realidades que más allá de los números, quienes vivimos de verdad en este país lo sabemos y lo digo porque aquí los enchufados rodeados de sus beneficios y guardaespaldas son incapaces de verla, ¡pero cómo les gusta hablar, en nombre de un pueblo que hace rato dejaron a su propia suerte!
Dramático, a quienes desde el oficialismo disparaban multimillonarias cifras de toneladas de consumo por parte de los venezolanos también se les cae la careta: lácteos, huevos, grasas y azúcar han disminuido en más del 30% su ingesta, cereales, leguminosas y pescados en más del 22%, la carne en más del 12%; el cacareo de la revolución se cae por su propio peso, a pesar de la manipulación y de premios, irrespetuosos con las grandes mayorías por parte de la FAO, la verdad es otra totalmente diferente y delicada, producimos prácticamente nada y consumimos cada día menos en los estratos más vulnerables del país, la mejor fábrica del régimen ha sido la de hacer pobres.

jueves, 4 de junio de 2015

La pobreza es roja.

Acaba de difundir Provea en la ONU las cifras y la verdad que todos palpamos y vemos a diario: hay más pobres en Venezuela, estamos al mismo nivel que en el año 2000, en otras palabras, el socialismo de este proceso volvió a colocar la pobreza del país al punto donde la consiguió cuando ganó las elecciones del 98.
Solo en el año 2013, último período que el régimen ha publicado datos oficiales, más de 413 mil hogares cruzaron el umbral de la miseria, situación que se ha agravado ostensiblemente estos dos años de mandato madurista, muy a pesar de la abrumadora y manipuladora campaña con que desde el gobierno pretenden seguir engañando a los venezolanos, las penurias por las que atraviesa la población se han convertido en el pan de cada día.
Contundentemente en la misma exposición, se da cuenta de que ha aumentado de forma alarmante la exclusión dentro de la sociedad nacional, es decir, la bandera difundida desde los inicios de este régimen, como la principal fuerza del gobierno de quienes tienen más de 16 años en el poder, es falsa, la marginación de vastos sectores es un hecho tangible y demuestra de manera directa y certera el tremendo fracaso de este modelo.
Y es que debemos estar bien claros en lo que ha sucedido para poder entender adecuadamente lo que sucede, la verdadera razón de este gigantesco chasco en lo absoluto es atribuible a factores de la oposición, tampoco a ninguna confabulación internacional, menos a la conseja de algunos altos mandos oficiales, quienes en más de una oportunidad pretendieron decir que lo que pasaba era que los venezolanos ahora comíamos demasiado, que gastábamos electricidad de forma alocada o que nos bañábamos en exceso; la realidad es mucho más sencilla y directa, la improvisación, la corrupción, el despilfarro y la impresionante incapacidad del régimen en resolver hasta los más nimios problemas terminaron por colocarnos en esta nefasta y profunda crisis.
Inclusive, cuando al final saquemos cuentas, veremos con horror y estupor cómo fueron dilapidados miles y miles de millones de recursos que difícilmente podremos volver a ver algún día en nuestra nación; es muy fácil decirlo, pero en ocasiones difícil de entender para las grandes mayorías, que lo que nos ha ingresado en todos estos años de bonanza petrolera no es ninguna pendejada y que quienes gobernaron sencillamente acabaron con el futuro de una generación completa, a quienes se les ha arrebatado la posibilidad de crecer en un país teniendo alternativas reales de superación, de mejoría en sus niveles de vida, de esperanza por conseguir sus metas, si con esfuerzo y constancia se dedicaran a trabajar y a producir, se les arrancó de un solo golpe el derecho a soñar su porvenir.
Así esto, como quiera cada uno de ustedes llamarlo, se convirtió en un espantoso fraude, en una máquina de producir cada día más pobres, que desbarató los planes y expectativas de las grandes mayorías de los venezolanos, que se dedicó a procurar odio y división entre iguales, en lugar de buscar hermandad y solidaridad para crecer como colectivo, dañando irresponsablemente los cimientos de la sociedad y acabando con el pacto social existente sin haber sentado las bases para uno nuevo, impulsaron la ruptura social y crearon un cataclismo cultural.
Podemos concluir, sin temor a equivocarnos ni a ser en lo más mínimo tremendistas, que hoy más que nunca en Venezuela la pobreza es roja, que quienes tuvieron en sus manos la posibilidad cierta de iniciar un período de desarrollo integral para todos los venezolanos, prefirieron irse por el camino del revanchismo social y destruyeron el país, así de sencillo, no les busques más excusas, la realidad es terca y todos los días nos muestra en la calle los resultados de este funesto régimen.

lunes, 13 de abril de 2015

¿Y el hombre nuevo?

Cualquiera sirve como ejemplo, bien el que refranea que no hay peor cuña o el que sostiene que no hay mejor cuña que la del mismo palo, así lo soltó el monje en la presentación de su libro “Encuentros y desencuentros en una construcción bolivariana”.
Dijo, entre otras muchas cosas el arquitecto principal de este parapeto económico, refiriéndose inicialmente al verde de Simadi “Ahora la llaman fracción marginal. ¡Pendejo, fracción marcadora! Legalizamos el narcotráfico y estimulamos la corrupción: un Premio Nobel para la economía venezolana… En vez de tener una tasa única ahora tenemos varias. ¿Y a quién favorecemos? ¡A la corrupción, carajo! A los funcionarios. ¿Y quién da los dólares? Pdvsa, si es que produce, por supuesto…”.
Impresionante lo que en pocas frases encerró Giordani, tocó el dantesco drama del narcotráfico con cada vez más redes en el país, se paseó por la voraz corrupción del proceso y dudó de la capacidad de nuestra principal fuente de ingresos para producir, en definitiva resumió en lo que realmente ha terminado el ensayo, dizque revolucionario, del hombre nuevo.
Y no son cuentos de camino, a todos nuestros males actuales, nuestra crisis, nuestra escasez, la incontrolable inseguridad, se terminan de sumar, no por presunción, ni por declaración de ninguna guerra económica, certeras y documentadas pruebas de parte de los paraísos fiscales que han ido construyendo importantes figuras del oficialismo en el exterior; estos señores ciertamente exportaron su revolución, pero no la de alguna manida ideología, ¡no, vale!, la de su propio peculio, la sabrosa, la que no conoce de limitantes de dinero ni de colas, ni de muertes, la de una pavorosa corrupción que se ha encargado de vaciar nuestras arcas nacionales.
Y no hay respuestas de este alto gobierno, nadie parece darse por enterado de que dos pares de joyas simplemente movilizaron más de 12 mil millones de dólares en la rama suiza del HSBC, como si de una brizna de paja se tratara, cero investigación, cero molestia, el hombre nuevo se encuentra pendiente de otras cosas más importantes, esto puede esperar.
¡Ah!, pero no dejan de estallar ganglios de esta nueva manera revolucionaria de actuar, desde Europa se anuncia que nuestros hombres nuevos también metieron verdes en buena cantidad en el banco privado de Andorra, intervenido por las autoridades de ese país y acusado de trabajar con dinero de mafias y del narcotráfico internacional, de blanqueo de capitales pues, una pelusita de más de 2 mil millones más para la cuenta, cuenta que por cierto deben sumarle otros casitos que fueron denunciados estos últimos tiempos y nada de nada.
Pero la cosa continúa, desde la madre patria estalla otro escándalo luego de que se determinara que a través del Banco Madrid -uno de los tentáculos de la Banca Privada de Andorra-, según el informe de la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac), “firmas de importantes compañías españolas pactaron comisiones de hasta 148 millones de euros para cargos chavistas en la concesión de grandes y multimillonarios contratos públicos”, ¡qué vaina, camarada Alí!: “la Patria es el hombre…”.
Entonces a uno que está aquí, intentando sobrevivir con lo que gana, con lo que consigue luego de horas y horas de colas, inventando atajos para que el hampa no lo liquide, sufriendo en carne propia la enfermedad de algún familiar que se nos muere por mengua, por desidia, por falta de humanidad de este gobierno, uno, que al fin y al cabo no tiene ninguna posibilidad de mejorar si esto no cambia, debe irremediablemente preguntarse: ¿Dónde están los reales?, ¿qué pasó con el paraíso socialista prometido?, ¿quién se robó mi queso?
Así, mis queridos amigos, esto es solo la punta del iceberg del hombre nuevo.

jueves, 19 de febrero de 2015

La Esperanza.

Confieso que mis últimos artículos han estado bastante sombríos; claro, no fueron hechos de esa forma simplemente porque sí, es el ambiente nacional lo que nos lleva a muchos a tener demasiadas expectativas negativas sobre la situación que vivimos los venezolanos, lamentablemente no se ve respuesta positiva por parte de quienes detentan el poder, solo violencia, amenazas y más de la misma medicina que tanto daño nos ha hecho todos estos años.
La esperanza es algo bueno, definitivamente tener sueños por un presente y un mejor porvenir nos inyecta fuerzas que nos hacen falta para seguir emprendiendo nuestras luchas diarias; necesitamos, quienes vivimos en esta tierra, poder mirar con algún optimismo el horizonte, tener objetivos alentadores, lograr iniciar procesos de cambios en cada uno de nosotros y es que la vida misma se compone de un equilibrio entre lo bueno y lo malo; no todo puede ser color de rosas, pero tampoco todo puede ser un desastre siempre, necesario es tener algo bueno para poder seguir hacia adelante.
Pero cuidado, la esperanza no puede estar sustentada en simplemente un deseo, debe estar íntimamente ligada a nuestras decisiones diarias, lógico que en un país normal, con un sistema político moderno, respetuoso de las instituciones y del ciudadano común, esta esperanza está basada en la misma naturaleza que da el sistema, para producir procesos de cambios cuando las cosas no están funcionando correctamente, son mecanismos que se activan y que se generan por estar dentro de una democracia que garantiza esa posibilidad; en otras palabras, se sienten los ciudadanos seguros de poder cambiar, dentro de sus leyes, aquello que no está funcionando y que requiere de ser renovado simplemente porque no sirvió, tan sencillo como eso, son los resortes institucionales funcionando a favor de sus propios pueblos.
Democracia participativa de verdad, dirían algunos, respeto al ciudadano dirían otros, lo cierto es que en los países donde existe real separación de poderes, donde se respeta la proporcionalidad de las minorías y donde los mecanismos que estén establecidos dentro de la Constitución se activen, sin que eso signifique ni nada extraordinario, ni que nadie quiere dar golpes de estado o subvertir el orden, simplemente se gobierna pensando en aquella máxima de las democracias modernas: gobernar procurando la máxima felicidad de los pueblos.
En la Venezuela actual, desgraciadamente lo anterior es simplemente letra muerta, a pesar de tener un marco legal que contempla mecanismos para corregir cuando las cosas no están funcionando, un manejo del poder de manera abusiva impide a cualquier ciudadano buscar cambios tal como lo establece nuestra Constitución, a cualquiera que ose intentar hacerlo se le viene encima todo el peso del gobierno, se persigue, se manipula y finalmente se trata de liquidar política y moralmente a la disidencia.
Un poder ciego y sordo que nos ha llevado por peligrosos y sinuosos caminos, su afán de mantenerse gobernando solo es comparable con el gigantesco daño que le sigue haciendo a la sociedad en su conjunto, amenazas cumplidas han hecho de este régimen una triste caricatura de lo que debe ser un gobierno que se erigió en defensor de los más pobres y que cada día genera mayor pobreza, solo en sus cúpulas de cristal parecen estar las cosas de maravilla; del resto, de lo normal, del país, de lo cotidiano, es una constante lucha por tratar de sobrevivir por lo menos un día más.
De tal forma que la esperanza ahora depende es de nosotros, de nuestra actitud, de la forma como abordemos lo que queremos para nosotros mismos y nuestros afectos; los sueños requieren de hechos tangibles para poder realizarse, se necesita soñar y actuar para que se puedan cumplir.

jueves, 22 de mayo de 2014

#Venezuela: N.B.I.

Eduardo Sánchez
No, no tiene nada que ver con espionaje, ni imperios, ni ocho cuartos; tampoco es ninguna grosería, mucho menos un nuevo ministerio de este "su socialismo del siglo pasado"; es algo más serio, de verdad.
Y es que a pesar de la propaganda oficial, el mapa social venezolano se ha mantenido inalterable durante los últimos 15 años de mandato rojo, verbigracia, 44,5% están en el estrato E.
El número de pobres bajo la revolución sigue siendo el mismo.
Lo poco que hay no se puede comprar.
No alcanzan los reales.
Kenyimar tiene 25 años, a esa altura del juego ya tiene seis hijos, es decir cuando tuvo su primer párvulo, todavía debería, debería, haber estado con muñecas o Power Ranger, ¿qué sé yo?, sobrevive en el paralelo 70 del Empinado, al final del cerro en un destartalado rancho de tabla y zinc, y su mayor sueño "es tener una casa digna en donde mis hijos puedan vivir, que puedan comer tres veces al día, estudiar y acudir al médico para mejorar su salud". La revolución no solo no fue televisada, subió cerros únicamente para cambiar espejitos de promesas por votos, más nada.
El salario mínimo subió a BsF. 4.251,40 y el pasaje en autobús de Valencia hasta Maturín pasó de 253 a 700 bolos, medio chuzo, papa, un 30% para ti y unos 200, 300% y más para los otros, en la ejecución de los precios justos socialistas.
A los indios los fregaron con vidrios y a nosotros nos reventaron la ventana de frente, para que los recojamos del piso con las manos limpias.
Es que todos sabemos cómo es la cosa cuando el agua llega al río, los primeros pagapeos son los más necesitados, este castillo de mentiras y manipulación revolucionaria terminará desplomándose sobre nuestras cabezas, con mucho aviso, pero pocas previsiones.
Pero ciertamente, con esas cuatro lochas mensuales y una que otra misión, ¿quién carrizo puede tomar alguna medida para poder resistir la embestida de la bestial inflación que estamos viviendo?
¡Ah!, pero entonces el INE nos habla de las "Necesidades Básicas Insatisfechas"; no, vale, no se puede con tanto.
Hoy los venezolanos apenas respiramos un día para intentar vivir el otro; si no nos mata la delincuencia, las enfermedades nos desploman entre CDI y hospitales, literalmente abandonados a su suerte; nadie que haya tenido que ir hasta uno de estos dizque centros de salud puede decir ¡muy bien!, y a pesar del titánico esfuerzo de enfermeras, médicos y todo el personal que ahí trabaja, la corrupción, el despilfarro y la desidia de los gobernantes boliburgueses pueden mucho más.
Kenyimar tiene 3 hembras y 3 varones, entre dos y 17 años de edad, ninguno ha pisado una escuela, Kelling de 11 años dice: "yo veo a muchos niños en la mañana y en la tarde ir a la escuela con sus bultos, a mí también me gustaría asistir con mi uniforme para aprender a leer, a saber cosas, a jugar, pero no puedo; mamá no tiene dinero para pagar los estudios de todos; sólo mi hermanita pequeña está aprendiendo a leer y luego ella nos enseñará", nacieron en revolución.
El panorama es desolador, la situación y perspectivas económicas han empeorado, se avizoran una mayor caída en la actividad, inflación rampante, déficit fiscal incontrolado, escasez de bienes básicos, sobrevaloración de la moneda, reducción de reservas o alzas del riesgo país.
Y esos carajos vienen a hablar de unas fulanas necesidades básicas insatisfechas, bárbaros, los únicos que realmente pueden satisfacer plenamente todas sus necesidades son los ricos, los enchufados y ellos.
Los demás, muriendo de mengua, económica, social y profundamente moral.
Hemos retrocedido a niveles jamás pensados por muchos, pero ciertamente reales; llegar a un rancho a las 10 a.m. y ver cómo las ratas se pasean por encima de las colchonetas es sencillamente atroz e imperdonable.

viernes, 4 de abril de 2014

No basta rezar.

Yo ya me confesé.
Ciertamente la frase anterior sonará mucho más que extraña para quienes me conocen desde hace bastante tiempo; sin embargo, es bien pertinente en las actuales circunstancias estar preparados para todo lo que pueda venir en los próximos meses en nuestro país. Claro, cada quien tendrá su manera y ante quien decida hacer dicha confesión; como lo he dicho en mis escritos anteriores, no estoy siendo ni tremendista ni exagerado, y es que el entrampamiento, la infinita ambición y la manifiesta actuación del régimen que nos gobierna de mantenerse a troche y moche en el poder, no avizoran definitivamente nada halagüeño para todos los mortales y pendejos que habitamos esta mal querida tierra nuestra.
Se insiste en continuar el tema, de cínicamente llamar a "diálogos de paz y amor" mientras se asesina, se reprime y se pasan por el fondo del bolsillo nuestra maltrecha Constitución; han llegado a tal grado de degradación colectiva en el oficialismo, que no reparan en utilizar los mecanismos que sean para lograr tal fin, son hasta ahora innumerables y específicamente verificables, mediante testimonios, vídeos y fotos cómo grupos del propio gobierno destruyen, incendian, generan caos y arrasan con todo lo que consigan a su paso con la única y manida intención de achacarles dichos actos violentos a los factores de la alternativa democrática, recordemos que el único y gran beneficiado de la violencia es el propio gobierno, así de simple.
¡Pero ojo!, mientras todo esto sucede, el régimen está en plena faena de aplicación de un conjunto de medidas y ajustes económicos que seguramente pasará a la historia patria como el paquetazo que arruinó hasta los tuétanos a la gran mayoría de los venezolanos, todos y cada uno de los productos básicos ya sufrieron un aumento, que en muchos casos sobrepasó el 100%; éste es el primer resultado tangible de las "mesas de diálogo económicas", luego soltaron los demonios del dólar y les garantizo que lo que estamos viendo solo será el inicio de una de las devaluaciones más brutales que haya conocido país alguno en el mundo. No se pongan a creer en pajaritos preñados, que insisten en eufemismos técnicos para edulcorar con vaselina aromática lo que literalmente representa que cuando termine el año seremos infinitamente más pobres, más pelabolas y más endeudados.
Particularmente les confieso que jamás pensé que no hubiese alguien dentro de este gobierno, de más de ya 15 años, que tuviese por lo menos una mínima célula democrática y de sentido común que procurara buscar soluciones a una crisis inocultable; lamentablemente los hechos recientes nos demuestran tercamente que estamos frente a un poder ciego, sordo, mudo y tristemente divorciado de los verdaderos intereses de las grandes mayorías, solo responden a sus particulares y bastardos intereses, lo demás es show, circo y migajas de pan repartidas en monumentales y kilométricas colas, que son utilizadas para incrementar el control social de las masas. Entendámoslo de una vez, con esas colas te están diciendo hace bastante rato "comes lo que yo quiero y en la cantidad que he decidido"; si tienes alguna duda, revísate las últimas marcas que te hicieron en los brazos para marcarte como el ganado.
Venezuela hoy necesita más que nunca de sus hijos, los jóvenes, la sociedad civil y cada vez más los sectores populares así lo están entendiendo, nuestra pelea es pacífica y profundamente democrática; que se entienda de una vez por todas, nadie de nosotros está procurando ni promoviendo ningún golpe de estado, la Constitución Nacional es nuestra bandera y nuestra base, ahora con mucha más fuerza y convencimiento debemos avanzar hacia el logro de una libertad plena, que abarque una real inclusión de todos los venezolanos en uno solo.

jueves, 27 de marzo de 2014

La brutal devaluacion en #Venezuela

Réquiem en bolívar menor.
El grave problema de la gran mayoría de los economistas es que al final uno no sabe si el camino correcto era el derecho o era el izquierdo, o si era todo lo contrario, incluso en ocasiones sentimos que al término de las cosas, pareciera que los verdaderos culpables somos los mortales comunes y no los que llevan la batuta de las políticas económicas, pareciera que intencionalmente se busca enredarnos en una madeja de cifras, citas y leyes pontificadas para poder de alguna manera justificar las medidas, normalmente duras, que se han de tomar, el propio síntoma de Estocolmo, pero desde el punto de vista de los reales secuestrados.
Aquí, surgen irremediablemente impertinentes preguntas: ¿A falta de algún organismo macabro como el FMI, a quién se culpará? ¿A los supuestos generales aviadores, supuestamente incursos en un supuesto y larguísimo golpe de Estado?, o como lo ha repetido hasta la saciedad el zar de Pdvsa, como si de un boxeador se tratara, al referirse a su más enconado contrincante: Derrotaremos para y por siempre al negrísimo mercado paralelo, he dicho.
Bueno, yo particularmente no creo en ninguna de las anteriores, más bien siento que nuestro problema es mucho más sencillo y en lo más mínimo difícil tratar de explicar, son nada más y nada menos que 15 años de experimentos nefastos que nos han colocado frente a la más brutal devaluación que hayamos visto en toda nuestra historia, ¿que si era necesario tomar la medida para intentar remendar el capote?, perfecto, pero y ¿quién nos trajo hasta aquí?, peor aun, ¿cambiarán las cosas luego de esta maxidevaluación?, por lo demostrado hasta ahora por este régimen, eso no va a suceder y seguiremos cavando el hueco de una dramática crisis económica y social.
Recordar la historia pasada y reciente es fundamental para colocar las cuestiones en contexto, este gobierno en todos y cada uno de los informes realizados por firmas reconocidas a nivel mundial, lo colocan como uno de los más corruptos del mundo, donde hacer negocios limpios es casi imposible, que ostenta varias medallas de oro por su inmensa incapacidad de sacar adelante una pequeña economía, a pesar de los incontables recursos financieros que ha manejado y que el año pasado se llevó la cúspide más alta con una inflación de casi 60% al año, así que si hubiese alguna buena intención, lamentablemente los hechos han hablado en más de una ocasión claro y fuerte, derrotando a optimistas, pesimistas y alternativos con la sencilla realidad de estar dentro de un laberinto de crisis por un modelo fracasado.
El peso exacto lo obtenemos luego de revisar los datos: el 50% de las importaciones se efectuarán este año a 6,30 bolívares por dólar, a través del Sicad I, que se ubicará entre 12 y 15 bolívares por dólar, se hará al menos 10% de las importaciones, mientras que mediante el dólar Sicad II, el cual ya ha traspasado los 55, con un promedio de 52, se manejarán al menos otro 30% de las compras en el exterior; finalmente, el mercado no oficial, el que no existe, quedará para hacer otro 10% de adquisiciones, en otras palabras, un nada despreciable 40% estará por los 60 y pico largo.
Nada bueno se nos coloca en el horizonte, para poder ciertamente comenzar a salir de esta recurrente crisis se requiere mucho más de lo que hasta ahora ha mostrado este gobierno, como lo he dicho en ocasiones pasadas, el problema no es la pertinencia de ciertas medidas, el quid es que jamás en el tiempo que nos han gobernado, este régimen ha escuchado y ha rectificado las cosas de fondo, a lo sumo un pequeño maquillaje mientras pasa el temporal, aquí nuevamente los pagapeos de siempre van a ser los más afectados, pero ojo, por la magnitud, los daños van a llegar a todos cada vez que nos paremos frente a la caja.

viernes, 31 de enero de 2014

¿Donde estan los dolares en Venezuela?

Un raspaito de 30 mil millones.
Ahora que desde muchos ángulos se ataca a los llamados "raspacupos" como culpables directos de las penurias de la falta de divisas, cosa por demás absurda, es bueno recordar a nuestra bien ganada fama de falta de memoria las palabras de la flamante presidenta, en ese momento, del BCV; decía la señora Edmée Betancourt que "lo que se entregó en divisas el año pasado fueron cantidades muy considerables, pero también hay otra cantidad considerable de divisas que se llevó a empresas de maletín", precisando con más detalle sobre 2012 que "en la interferencia del año pasado, solamente en dañarnos la economía y llegar nuevamente eso que vino por el mercado negro y toda esta cosa, se pasaron entre 15 mil y 20 mil millones de dólares", pero es que también el Presidente remató hace poco "que había cerca de 10 mil millones de dólares robados por empresas fantasma en 2013", total, un monto que les tomaría unos cuantos años llevarse a los nuevos chivos expiatorios que se buscó el régimen, para tratar de seguir intentando lavarse sus responsabilidades frente a la impresionante corrupción que ha desangrado las arcas públicas.
Lo peor de todo este entramado de pillaje a los recursos de todos nosotros es que no existe ninguna investigación adelantada por autoridad alguna y por supuesto los autores de tal desaguisado deben estar riéndose a calzón quitao de los pendejos a quienes se les está echando la culpa; no por nada a este país le ha ingresado la bicoca de más de un mil 182 millones de dólares durante estos 15 años de este proceso socialista, pero hemos tenido, según los datos publicados por el Banco Central, una inflación anual que escaló hasta un 56,2% en 2013, comparado con un 20,1% en 2012, si entonces vemos que "el ajuste cambiario" del año pasado, como le gusta llamarlo al régimen, fue del 46,5% no hace falta ser ninguna lumbrera económica para presentir cuál será nuestro nivel de inflación este año con, chúpense esta mandarina del diputado Farías, algo que "no es una devaluación, sino la institucionalización de un sistema dual", que de todas formas alcanzó la pendejaíta de un 80% más para casi todas las importaciones que se hagan en este país; el 6,30 va a quedar nada más y nada menos en manos del mismo gobierno, que ha dilapidado la maraca de ingresos que hemos tenido los últimos años y que hoy ocupa los peores indicadores sobre niveles de corrupción y libertad económica en todo el planeta Tierra, solamente nos superan países que, estoy completamente seguro, la inmensa mayoría de ustedes ni siquiera sabían que existían.
Pero como también insisten en el bendito tema de la fuga de capitales, quienes, recordémoslo, han manejado con total discreción y como les ha dado la gana todo el aparataje financiero del país, es bueno precisar que en los últimos 14 años el 90% de la fuga fue, como lo dice José Guerra, ex director del BCV, "inducido por el propio gobierno mediante la emisión de deuda y afirma que entre 1999 y 2012 salieron 144.519 millones de dólares, es decir, 21% de las exportaciones petroleras de Venezuela"; resulta paradójico que quienes dicen estar empeñados en forjar el hombre nuevo, erradicar el capitalismo, la usura y el consumismo, sean precisamente el gobierno donde la banca haya encontrado su propio paraíso terrenal, es el único sector que puede exhibir resultados que son la envidia de los demás y frente al peor clima de negocios de la región, de una deuda soberana que estará casi al nivel de "bonos basura" y de los informes de las agencias de riesgo que no paran de advertir los peligros de un supuesto colapso económico, el PIB del sector fue de 19,5% en 3er. trimestre de 2013.
Vivimos entonces en un raspaíto de poquísimos vivos frente a unos cupos devaluados del resto.

jueves, 6 de mayo de 2010

Verdadera Pobreza.

¿Somos más pobres?

Desde que este gobierno asumió el poder en Venezuela en el año 1998 hizo muchísimas promesas de cambio, de justicia social y sobre todo de inclusión como mecanismo para disminuir la pobreza de manera definitiva, al principio nos hablaba de desarrollar un sistema basado en el capitalismo pero cuyo modelo económico fuera “humanista, autogestionario y competitivo”, a pesar de medidas que iban y venían, nunca se termino de establecer un estructura nacional que tuviera un norte claro y definido, tan solo eran retazos y parches que aliviaban temporalmente las carencias de los mas pobres, quienes por medio de las misiones vieron elevarse ostensiblemente sus ingresos familiares y por consiguiente se sintieron plenamente identificados y esperanzados con el nuevo régimen, que todavía disfrutaba de una gran aceptación popular, y es que la mayoría de la gente, a pesar de no ver solucionados de manera categórica sus problemas, culpaba a la oposición de todos los males, ya que supuestamente no dejaba gobernar al presidente, y muy pocos veían la inmensa incapacidad y signos de corrupción que empezaban a ser la marca de este nuevo sistema político.
Empieza a partir del 2005 una nueva faceta, donde en un minestrón ideológico surge el Socialismo del Siglo XXI como la verdadera respuesta a todos los males que veníamos sufriendo, nadie sabe a ciencia cierta el basamento de tal portento nacional que se convertirá en la plataforma que nos llevara por el camino de la felicidad total, lo indudable es que es muy poco lo bueno que tiene para mostrar hasta ahora esta propuesta, y es que si bien los ingresos de los Venezolanos nominalmente, es decir numéricamente, han crecido en los últimos años, estos no han estado acorde con los índices inflacionarios, convirtiendo en sal y agua cualquier aumento salarial, peor aun la estela de destrucción en la que parece apoyarse este experimento, ha sumido a la sociedad en una terrible espiral de violencia y resentimiento social que en nada ayuda a poder ir juntos hacia el desarrollo de todos sin distingo de ningún tipo.
Vamos a estar claros, los indicadores con que se miden la pobreza no demuestran la realidad en el sitio, el impacto para una familia de tener un miembro enfermo con el que debe deambular a ver si consigue atención medica y medicinas en hospitales barrio adentro, ambulatorios; etc., no se consigue en las cifras oficiales, los daños a los electrodomésticos, que tanto han costado comprar, por los continuos, seguidos y sorpresivamente planificadas fallas de electricidad no tienen reposición, las colectas, a falta de respuestas oficiales, que tienen que hacer los compatriotas para comprar agua por medio de un cisterna no llueven desde el cielo, las interminables colas, carreras y persecuciones a un camión de gas para no seguir cocinando con leña no son historias del siglo de nuestros libertadores, el vía crucis de las amas de casa para poder, primero estirar al máximo las cuatro lochitas que tienen, y luego conseguir los productos de la cesta básica solo se comparan al teatro de lo absurdo de un país rico y una población paupérrima; finalmente queda de su parte contestarse la pregunta: ¿ Somos mas pobres?, díganlo ustedes.

Publicado en el diario Notitarde la Costa, el jueves 06/05/2010.

miércoles, 28 de abril de 2010

Amenazas en Venezuela.

Jugando con fuego.

¿Es definitivamente el ser humano el único animal condenado a tropezar con la misma piedra?, ¿Estamos históricamente predestinados a repetir nuestros mismos errores permanentemente?, ¿Seremos siempre los Venezolanos habitantes de un espacio de terreno en lugar de ciudadanos plenos de derechos y deberes? Les confieso que no tengo ninguna respuesta que me satisfaga para las interrogantes con las que empiezo esta conversación con ustedes, en lo absoluto es mi intención adentrarme en una discusión filosófica del ser y mucho menos salir de erudito y clavar un dictamen final sobre temas tan espinosos, muy por el contrario mis intenciones son mucho mas terrenales, inclusive creo que pueden pecar de rusticas y demasiados básicas para los gustos de algunos, pero como ya me metí en esta camisa de once varas, no me queda otra que arrear hasta donde pueda llevarme esto.
Viví mi sarampión de juventud y frente a tanta injusticia los sueños de igualdad y libertad forjaron el carácter de los años mozos, llegue tarde al pleno desarrollo de las revoluciones en el mundo y particularmente en America Latina donde los experimentos socialistas en poco tiempo ya descubrían sus verdades reales y se desnudaban en todas sus miserias como lo que eran, gigantescos fraudes a las esperanzas de muchos en una sociedad de hombres nuevos que terminaron convertidos en regimenes de terror y persecución, pasando de la “explotación capitalista” hacia las “libretas de racionamiento” de la planificación de los Soviets Supremos de cada estado.
En nuestro país esta mala historieta de cómics revolucionario cada día se aleja mas de lo que ellos presentan como la realidad venezolana, en una millonaria y fastuosa campaña mediática, interna y externa, que no conoce de limites en gastos y recursos, y muy por el contrario vemos como por ejemplo en las calles de Caracas y el resto del país día a día deambulan cientos y cientos de niños sin hogar para quienes la oferta hecha hace 11 años de acabar con los niños de la calle y convertirlos en niños de la patria, o como el mismo prometió de cambiarse el nombre si al final de su primer año de gobierno no lo había solucionado, solo fue otra mentira mas, o las miles de familias que hicieron impresionantes colas de hasta cuatro y cincos días para inscribirse hace dos años en la misión hábitat y hasta ahora lo único que han conseguido es un papel que nada vale y que decir del arrase de las pocas tierras productivas que teníamos para convertirlas en fundos zamoranos o florentinos cuyos resultados solo pueden verse en los barcos que todos los días llegan a Puerto Cabello cargados de ganado y alimentos para garantizar “la soberanía alimentaria”, definitivamente muy pocos éxitos que exhibir tiene el régimen y por eso pasa ahora a actuar como lo esta haciendo.
Provocaciones de todo tipo y radicalización de este proceso es lo que hace rato se efectúa por parte de todos los organismos del estado, detención de dirigentes políticos, cerco policial a los pocos medios independientes, trapos rojos de distracción de guerras ficticias y magnicidios forjados, amenazas directas al derecho de propiedad individual de cada quien, insistente presentación del verde oliva en cada interminable cadena televisiva, ya no solo expropiación de galpones, terrenos, inventarios, maquinas o equipos a grandes empresas, ahora detención en fuertes militares a carniceros y luego a cualquiera que le sirva al régimen para usarlo como chivo expiatorio y culparlo del desabastecimiento de alimentos, del racionamiento de electricidad, de la falta de agua y de cuanta cosa puedan usar para tapar el monumental fracaso del gobierno.
Al final nos están sometiendo al macabro juego de buscar nuestra más básica respuesta, que nos salgamos de la ruta electoral y le demos una patada a la mesa, tratan en su desespero de ponernos contra a pared y les demos las excusas que esperan para romper de una vez por todas la fachada democrática que les queda, les juro que a veces provoca, no es fácil aguantar estoicamente a un abusador interminable que tiene hasta la desfachatez de amenazarte si acudes a algún tribunal, como sino los controlaran ellos, a tratar de ejercer tus derechos consagrados en la Constitución, no pretendo tener la razón y mucho menos decir lo que debemos hacer, tan solo me expreso en voz alta y luego de revisar la historia de las sociedades que prefirieron irse por la ruta corta y cuyos resultados fue una espiral de violencia y guerra entre hermanos, que aun hoy en día los mantiene profundamente divididos y con heridas muy difíciles de curar, yo particularmente me quedo en la legalidad, en la democracia, en las instituciones, con todo lo largo que pueda ser y con todo lo empedrado del camino, quiero para mis hijos y mis nietos una patria conciliada y justa a la vez.