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sábado, 19 de abril de 2014
#Venezuela: Actores y posibilidades.
Los cinco partidos de la realidad venezolana, por Fernando Mires.
Hoy los dejo con un extenso articulo de Fernando Mires, interesantes y necesarias precisiones para poder entender como puede evolucionar la realidad de #Venezuela.
Cuando hablamos de partidos políticos hay dos posibilidades. O nos referimos a las organizaciones nominales, por muy insignificantes que sean, o a las “partes” en las cuales se encuentra dividido el espectro político. No siempre, ni siquiera en las democracias avanzadas, lo uno coincide con lo otro.
En los EE.UU., por ejemplo, hay demócratas más conservadores que los republicanos; y viceversa. En Alemania hay socialcristianos más sociales que los socialistas; y así sucesivamente. Hay países en que las partes son más que los partidos y otros en los cuales los partidos son más que las partes. En el caso de Venezuela las partes son evidentemente menos que los partidos inscritos. ¿Cuántos partidos-partes hay en Venezuela? Ese es el tema que tratará de dilucidar este texto.
En Venezuela hay aparentemente solo dos partidos-partes: El chavismo y el antichavismo. Partiendo de esa premisa casi todos los comentaristas nos hablan de una sociedad altamente polarizada. Pero, como suele suceder, las apariencias engañan. La verdad es otra: en Venezuela no hay ninguna organización o persona que durante un periodo no electoral esté en condiciones de representar a esas dos supuestas partes. La razón es obvia pero no visible: en ese país hay dos frentes, pero hay más de dos partes políticas.
Alguna vez habrá que llegar a la conclusión de que la política de Venezuela no sólo está dividida, lo que es normal, sino, además, fragmentada, lo que es aún más normal.
Los dos partidos “chavistas”. Las partes chavistas aparecen bajo la luz pública más unidas que las no chavistas, lo que no debe extrañar: Están ligadas por un destino común, a saber, el gobierno que comparten. No obstante, las diferencias entre esas partes son cada vez más visibles pues tienen que ver con la propia composición orgánica del chavismo.
El chavismo, hay que comenzar diciendo, nunca fue un todo unitario. Por el contrario, siempre ha sido una hidra de por lo menos dos cabezas representadas en dos partidos-partes a las que llamaremos de modo provisorio la parte militarista tradicional y la parte ideológica-castrista. Sobra decir que cada una de esas partes supone ser depositaria de “el verdadero chavismo”.
Ambos partidos-partes son, por cierto, militaristas. Pero se trata de dos militarismos diferentes: el primero corresponde con ese militarismo latinoamericano formado en el siglo XX (cuartelero, golpista). El segundo es el militarismo de tipo castrista de acuerdo al cual el Ejército se encuentra controlado por una clase (nomenklatura) burocrática e ideológica representada por un partido-Estado, tal como sucede en Cuba y Corea del Norte. O dicho así: una parte supone que el Estado debe estar sometido al Ejército y la otra, que el Ejército debe estar sometido al Estado, siempre y cuando, por supuesto, ese sea el Estado chavista. Y bien, por decisión de Chávez tomada “casualmente” en La Habana poco antes de irse de este mundo, la parte-castrista se hizo del poder representativo a través de Maduro.
Desde el punto de vista constitucional a quien correspondía ejercer transitoriamente las funciones de mandatario era al presidente de la Asamblea Nacional, el militarista-tradicional (y ex-golpista) Diosdado Cabello. Pero, como suele suceder, los chavistas se pasaron la Constitución por el “paltó” (Chávez dixit). La decisión de Chávez era para ellos sagrada y por lo mismo situada por sobre la Constitución y las Leyes.
Ahora bien, Chávez, en tanto militar tradicional y en tanto militar castrista, fungía como eje de integración entre esos dos partidos de su movimiento. Y esa integración, como ocurre en política, solo podía realizarse de modo simbólico, es decir, Chávez, si quería mantener unido a esos dos partidos, debería hacerlo a través de una representación de tipo populista. Y bien, ese tipo de integración se fue con Chávez y no regresó con Maduro. Con Maduro no se acabó el chavismo pero sí el populismo chavista.
Maduro es un genuino representante de la fracción castrista del movimiento chavista pero no lo es de todo el movimiento. Por supuesto, intenta serlo. Por ejemplo, imita el lenguaje de Chávez hasta el absurdo, o usa camisas con botones y jinetas que simulan las charreteras del militar que nunca fue. Pero lo que a ningún buen observador escapa, es que la parte nacional-militarista no se contenta bajo Maduro con el rol subalterno que ocupó durante Chávez e intenta obtener cada vez una mayor cuota de representación. En gran medida ya la ha obtenido a través de la llamada Junta Cívica Militar.
La Junta Cívica Militar es una instancia colegiada –anti-constitucional, por supuesto– destinada a coordinar a los dos partidos chavistas en el poder. O dicho de modo taxativo: En Venezuela existe una “dualidad de poderes”, pero al interior del Estado.
A un lado el poder castrista, cuya cabeza visible es Maduro. Al otro, el poder militar tradicional, cuya cabeza visible es por el momento Diosdado Cabello. Este último, además, ha terminado por militarizar a la propia Asamblea Nacional, donde abusando de una mayoría nominal pero no real, hace y deshace como si él fuera un general y sus diputados un batallón de guerra. Pero ese es solo un signo. El hecho objetivo es que el poder militar-tradicional ha copado a una parte no pequeña del aparato estatal.
Bajo la luz de estos enunciados es posible entender entonces por qué Maduro se refiere siempre al peligro de un golpe de Estado. Si hay un golpe, éste nunca podrá provenir de la oposición porque la oposición es civil. Si hay un golpe, éste solo puede provenir del partido militar tradicional del chavismo. Esa es la razón por la cual Henrique Capriles ha reiterado: “Lo peor que puede suceder en Venezuela es un golpe de Estado”.
¿Cómo ha intentado Maduro conjurar la amenaza de un golpe interno? Hasta el momento del diálogo del 10 de Abril su estrategia fue la de ponerse el mismo a la cabeza de lo que algunos venezolanos llaman “golpe con cuentagotas”, eso es, respondiendo a las protestas estudiantiles con una feroz represión (ya van 41 muertos), enviando a prisión a líderes adversos, insultando sin descanso, destituyendo alcaldes elegidos por mayoría popular y –subordinándose al capitán Cabello– acatando la destitución ilegal de la diputada más votada del país, María Corina Machado.
En el marco de esa errática y –de acuerdo a sus propios intereses– errónea estrategia de Maduro, los grandes ganadores han sido los seguidores del partido militar. Por de pronto militares y para-militares se han adueñado de las calles. Hay estados como el de Táchira que parecen zonas ocupadas por un ejército invasor. De una u otra manera, el capitán Cabello se ha apoderado de espacios considerables del gobierno. Todo ello ha contribuido a la descapitalización política del partido (castrista) de Maduro. El apoyo internacional, a su vez, ya no luce tan sólido como antes. Incluso los aliados de UNASUR han impulsado a Maduro a buscar salidas políticas y no militares.
La disposición de Maduro para aceptar un debate público con una parte de la oposición obedece –en parte y sin duda– a la presión incansable de las demostraciones estudiantiles. Pero también –hay que decirlo– obedece a la presión internacional y probablemente a la de personeros del propio PSUV. Solamente así nos podemos explicar por qué cada vez que Maduro y los suyos han enviado señales a la oposición, ha aparecido de inmediato Cabello con acciones y palabras destinadas a destruir cualquiera posibilidad de diálogo.
Desde el punto de vista de su partido interno, Cabello actúa con suma eficacia. La re-politización del conflicto amenazaría la posibilidad de que la dualidad de poder al interior del Estado se resuelva a favor del partido militar-tradicional. O dicho de otra manera: Cabello solamente puede fortalecer sus posiciones internas en el marco de la más extrema polarización. Como adujo Ismael García: “Diosdado Cabello es nocivo para la paz en Venezuela porque representa lo peor y más violento del gobierno de Maduro”.
Y bien; este es el contexto en el cual deberemos entender la aparentemente insólita ¡y pública! recomendación del ex-presidente brasileño Lula, a Maduro: la de que trabaje para formar una coalición de gobierno con el sector más “moderado” de la oposición. Y como Lula no es un recién llegado a la política, sino uno de los más experimentados políticos de la región y además, buen conocedor de la política venezolana, debemos leer lo que él dijo con atención.
Primero, Lula dijo “trabajar”. Con ello ha señalado que un gobierno de coalición entre Maduro y la oposición no lo ve como alternativa inmediata, sino como salida “centrista” a mediano o largo plazo, esto es, como el resultado objetivo de dos fuerzas que han terminado por agotar sus medios de lucha sin que ninguna pueda declararse vencedora sobre la otra.
Segundo, “trabajar” significa para Lula –al fin, un buen maquiavélico– dividir a la oposición en dos fracciones irreconciliables.
Tercero, y este es el punto más decisivo, “trabajar” significa para el zorro paulista distanciar al gobierno de sus fracciones más extremas, violentas y militaristas, las que en ningún caso aceptarían una coalición con ningún representante de la oposición. En otras palabras, significaría separar a la figura del capitán Cabello de cualquier lugar decisivo de gobierno, algo que por lo demás ya intentó, pero sin éxito, Hugo Chávez. A estas alturas, Lula debe ser para Cabello un enemigo muy peligroso.
Así nos explicamos por qué durante el debate público del 10-4, cuando Capriles hablaba, Cabello se dedicó, como si fuera estudiante travieso, a enviar tweets a los suyos bajo el epíteto “el asesino Capriles”. Evidentemente, Cabello intenta dinamitar, no a Capriles, sino a la posibilidad de la apertura de Maduro hacia un sector de la oposición. Fácil es entender entonces por qué la oposición en su conjunto, comprendiendo el juego que se trae consigo el capitán, ha decidido señalar a Cabello como el principal enemigo de la democracia venezolana. Razones sobran. Un verdadero entendimiento político deberá pasar por la marginación política de Cabello.
Eso probablemente lo sabe Cabello. Y se las va a jugar para que la propuesta de Lula no ocurra jamás. Sus cartas no son tan malas: tiene aliados directos dentro del chavismo castrista e indirectos -minoritarios por cierto, pero los tiene- en la propia oposición. Afirmación que lleva inevitablemente a analizar el campo de la oposición donde, al igual que en el chavista nos encontramos con dos partidos-partes.
Los dos “partidos” de la oposición. Como en el caso del campo chavista, los dos partidos-partes de la oposición serán designados con denominaciones provisorias. A uno lo llamaré, en alusión a la consigna central que dio origen a las movilizaciones de 2014, como “el partido de la salida”. Al otro, de acuerdo al tronco que lo une (MUD) como “el partido de la unidad”.
El “partido de la salida” existía en estado latente al interior de la oposición. Pero desde Febrero de 2014, a partir del llamado convocado por el trío López/Machado/Ledezma, comenzó a existir de modo manifiesto, como rama desprendida del conjunto de la oposición.
Al no ser explicada en su real sentido (la verdad es que todavía nadie la ha explicado) dicha “salida” fue entendida por el gobierno como un llamado directo a la insurrección y, para los sectores “cabellistas”, como oportunidad para sustituir la demarcatoria política por una militar. Además, ese llamado fue realizado sin consultar a la que había sido la conducción de la oposición. Por si fuera poco fue hecho en un momento en que el conjunto de la oposición estaba reponiéndose de una contienda electoral alcaldicia en la cual habiendo alcanzado una alta votación, no había logrado su objetivo estratégico, a saber, una mayoría absoluta de tipo plebiscitaria.
El mismo Capriles se vio sorprendido por el repentino llamado a la “salida” al que al comienzo calificó como una maniobra hecha a sus espaldas. Si así fue, resulta evidente que los “salidistas” no solo intentaban un cambio de orientación, sino también un relevo en el liderazgo de la oposición pasando, por supuesto, por una ruptura con la MUD a la que muchos de ellos consideran un organismo burocrático puramente electoral.
Afortunadamente los estudiantes, más cerca de la realidad que el trío convocatorio originario, entendieron a “la salida” como un “salir” a las calles a protestar por diferentes motivos, los que en Venezuela sobran.
Con el tiempo el sentido de la consigna originaria se fue diluyendo hasta el punto de que hoy casi nadie, ni siquiera “el salidismo”, habla de “la salida”. Las tareas que plantean las protestas en la calle han pasado a ser más reales y concretas: entre otras, disolución de los grupos de choque para-militares, liberación de los presos políticos, independencia de los poderes públicos.
La movilización callejera, a pesar de la virulencia con que ha sido combatida desde el gobierno, ha ido tomando un sentido que –para emplear una terminología clásica– es más reformista que revolucionario. O para decirlo en los términos de Luis Vicente León, para la gran mayoría de los opositores no se trata de un cambio de gobierno sino de un cambio en el gobierno. Eso quiere decir, limar las uñas más agresivas de los dos militarismos que conforman el régimen.
Como es posible observar, el movimiento de protesta venezolano se encuentra bifurcado en las dos líneas que han marcado a todos los grandes movimientos políticos desde que en Francia los jacobinos se impusieron a los girondinos, en Rusia los bolcheviques a los mencheviques y en Europa occidental los socialdemócratas a los comunistas. El antagonismo entre moderados y radicales, si no es una ley, pareciera ser una constante de la historia. A veces se imponen unos; a veces se imponen otros.
Como suele suceder, el radicalismo de “la salida” sigue una línea más épica que política. Sus dos líderes, Leopoldo López y Corina Machado, han asumido la lucha con una pasión que linda con el heroísmo. En honor a ambos hay que consignar que ninguno ha hecho jamás una apología de la violencia. Por el contrario, los dos han acentuado el carácter pacífico y constitucional del levantamiento al que han convocado.
De la misma manera, ni López ni Machado se han pronunciado en contra de las elecciones. No podrían hacerlo puesto que, aún si hablamos de la “salida” –sea un referendo revocatorio, una asamblea constituyente, o un adelantamiento de comicios- esta tendría que ser electoral. Esa es la razón por la cual, si hemos de creer en las últimas encuestas, aunque la mayoría de las personas consultadas ven en el “reformista” Henrique Capriles el líder indiscutido, también la mayoría considera la prisión de Leopoldo López y la destitución de Corina Machado como injusticias de enormes dimensiones.
A la represión desatada por Cabello/Maduro le han salido casi todos los tiros por la culata. De ahí que Maduro, en contra de Cabello, ha optado por pensar la recomendación de Lula y de sus amigos continentales. En ese sentido el debate-diálogo no es una táctica de Maduro, en ningún caso una concesión ni mucho menos un obsequio. Maduro –hay que decirlo de una vez– ha sido obligado a dialogar. Obligado incluso –sutil paradoja de la historia– por aquellos sectores de la oposición que más se oponen al dialogo.
En peligrosa consonancia con el partido del capitán Cabello, algunos “salidistas” han levantado una política anti-diálogo. Su argumento principal es que se trata de un circo destinado a lavar la cara del gobierno. Pero, aunque fuera así, un lavado de cara significaría un cambio civilizatorio en la política de gobierno, un cambio que solo puede favorecer al conjunto de la oposición.
Henrique Capriles y Henri Falcón, siempre cautelosos, han señalado no ver contradicción entre protesta y diálogo. Tal vez les faltó decir que un verdadero diálogo solo puede resultar de las protestas. Un diálogo sin protestas sería caer en el colaboracionismo. Protestas sin diálogo llevan en cambio a un callejón sin salida. La dialéctica protesta-diálogo es la que mejor se adecua a las circunstancias políticas por las cuales atraviesa Venezuela. Renunciar al diálogo (o debate) significaría renunciar a buscar salidas (sí; escribo salidas) políticas a las protestas.
Capriles y la gente de la MUD, es decir, los miembros del partido unitario, saben con toda seguridad que no dialogan con interlocutores muy democráticos. A pesar de que no obedece a la línea militarista “clásica” de Cabello, el partido de Maduro es castrista, es decir, antidemocrático por definición. Tanto Maduro como la gente que lo rodea imaginan que no están ahí para realizar un buen gobierno, sino para cumplir una misión sagrada asignada por la historia. Están convencidos, además, de que toda la oposición está formada por agentes del imperio. Pero aún así, ha habido ocasiones en la historia en las cuales el instinto de supervivencia ha predominado por sobre cualquiera ideología. Acerca de ese punto vale la pena intentar una breve digresión.
Ha habido dictaduras mucho más sólidas que la del gobierno de Maduro quien se ha visto en la necesidad, no por él buscada, de abrirse y contemporizar con sus enemigos. Vale la pena recordar que aún la dictadura franquista de sus últimos tiempos experimentó grietas que llevarían a la transición.
Adolfo Suárez no nació al día siguiente de la muerte de Franco. Mientras Franco agonizaba, Suárez llevaba a cabo conversaciones (diálogos) con sectores de la oposición. Incluso, fracciones del Opus Dei, partidarias del ingreso de España a la Europa moderna, habían logrado ya neutralizar a la eminencia gris de Franco, el terrible Carrero Blanco, antes de que éste fuera ejecutado por la ETA.
Del mismo modo, una de las dictaduras más terribles que ha asolado Latinoamérica, me refiero a la de Pinochet en Chile, se vio obligada a bajar sus niveles de represión cuando aparecieron síntomas de desgaste. A la hora del plebiscito la gran mayoría de la clase política exiliada había regresado al país. Una parte de la prensa abría sus páginas a la oposición. Todavía se recuerda al “dedo” televisivo, acusatorio y valiente de Ricardo Lagos. Tenían lugar demostraciones públicas y reuniones cerradas de partidos. El laureado filme NO, lo evidenció muy bien.
En ninguno de ambos casos, ni en el franquista ni en el pinochetista, la apertura fue un regalo de las dictaduras. Todo lo contrario, las dictaduras fueron obligadas a abrirse, de modo que ya no son pocos quienes opinan que en ambos casos, la transición –aunque parezca paradoja– comenzó antes de la transición.
Un caso contrario es el de Cuba, donde las aperturas económicas no han sido acompañadas con aperturas políticas significantes. Pero también hay que decir que mientras la política del “mazo dando” llevó en Cuba al aniquilamiento de la oposición, la oposición de Venezuela, con más tradición, capacidad de lucha y sentido unitario, ha sabido resistir, hasta el punto de obligar al régimen a que la reconozca, no solo en elecciones, sino al nivel del debate público. ¿Imagina alguien un debate público en el cual Yoani Sánchez pudiera decir “cuatro verdades” a Raúl Castro? ¿No sería esa una gran conquista de la oposición cubana?
La MUD, con todas sus deficiencias –entre otras no haber sabido reconocer a tiempo el momento de las protestas callejeras– es una obra de arte en materia de política unitaria. Además, está mejor posicionada socialmente que el partido “salidista”, el cual entusiasma mucho a los suyos pero suma poco entre los no suyos. No por casualidad el propio Leopoldo López, poco antes de ser encarcelado, intentó asumir una postura socialdemócrata; y esa es la de la MUD.
Capriles, a diferencia de los líderes del “salidismo”, tiene mejores posibilidades que Machado o López para acceder a sectores no privilegiados y clientes del “chavismo social”. Además, por su carácter esencialmente dialógico, es tal vez el único político que tiene posibilidades de penetrar el campo hasta ahora inexpugnable de los “ni-ni”. Puede incluso que alguna vez aparezca una salida. Pero esta aparecerá como producto de la suma y no de la resta de fuerzas; de la unidad y nunca de la división.
El partido número 5. Si estamos utilizando el concepto de partido para nombrar a las partes políticas que dividen a la realidad venezolana, hemos de referirnos al movimiento estudiantil. Porque son los estudiantes quienes están cargando el peso de las protestas sobre sus espaldas. Sin los estudiantes no habría habido protestas. Sin los estudiantes no habría habido debate ni diálogo. Sin los estudiantes no habrá democracia.
A diferencia de los partidos tradicionales, el partido-estudiantil no aspira a hacerse del gobierno ni lucha por obtener posiciones de poder en el Estado. Por cierto, algunos de los jóvenes que hoy actúan serán mañana políticos de profesión, pero lo serán como representantes de otros partidos y no de los estudiantes.
La lucha de los estudiantes está desprovista de estrategias pre-concebidas y por lo mismo no está sometida a cálculos precisos. Por eso mismo no puede ser una lucha muy ordenada. Los estudiantes no son militantes ni militares que obedecen a un comando único. Eso no significa que la estudiantil es una lucha no racional. Significa solamente que esa racionalidad no es la misma que la de las organizaciones políticas, tradicionales o no.
Los partidos y sus ideologías están presentes entre los estudiantes y atraviesan a todo el movimiento, pues ningún estudiante vive en una isla. Pero a la vez, el conjunto del movimiento sigue líneas autónomas que no coinciden con las de los otros “partidos”. La razón es la siguiente: las luchas estudiantiles representan el principio de la rebelión, y toda rebelión es antes que nada negación de un determinado orden establecido.
No obstante, la lucha estudiantil no es absolutamente desinteresada. Los estudiantes luchan antes que nada por su universidad. Y como la universidad es un centro del saber y no un centro del poder, los estudiantes luchan por el derecho a saber, es decir, por el derecho a conocer, a pensar, a discutir, en breve: por el derecho a ser.
No quieren los estudiantes ser pensados por ninguna ideología, ni sometidos a ningún otro poder que no sea el que ellos mismos se dan. En ese sentido la lucha de los estudiantes es predominantemente ética y por lo mismo coincidente con todas las que surgen en defensa de la autonomía ciudadana. En breve, las estudiantiles son luchas a favor de la sociedad civil. A través de los estudiantes, la sociedad civil se defiende a sí misma.
Las rebeliones venezolanas son un eslabón más en la ya larga cadena conformada por la defensa estudiantil de la democracia. Ya sea contra Gómez, contra Pérez Jiménez, contra Chávez o contra Cabello/Maduro, han sido los estudiantes, si no los actores principales, los actores iniciales. Son ellos los que aún en los momentos de mayor derrota volverán a comenzar. Las luchas de los estudiantes no tienen final, siempre regresan.
La de los estudiantes venezolanos no es una lucha aislada ni dentro ni fuera del país. Mucho menos en este siglo XXl en el cual los estudiantes elevan sus protestas en diversos lugares del mundo, siempre allí donde la Universidad, y con ello, la sociedad civil, se encuentra amenazada.
En el Irán de 2009 fueron los estudiantes quienes se levantaron en contra de una teocracia que quería convertir a las universidades en templos de la ignorancia. En Túnez, en Egipto y en Siria de 2011, fueron los estudiantes quienes se levantaron en contra de las dictaduras de la región. También en el Chile de 2011 los estudiantes se levantaron en contra de proyectos destinados a convertir a las universidades en apéndices de las empresas.
En la Venezuela de 2014, continuando las jornadas del 2007, los estudiantes se levantan en contra del proyecto castro-chavista destinado a someter a la sociedad civil al dictado de los cuarteles. En todos estos países han sido los estudiantes quienes han representado el principio de la libertad. La misma libertad por la cual no pocos ya han perdido el don mas valioso que nos ha sido dado: la vida.
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jueves, 18 de abril de 2013
Alto a la demencia.
Alto a la demencia.
Escribo esta líneas como todos los martes, lo digo porque la vertiginosidad de los acontecimientos pueden cambiar algunas cosas hasta el momento de su publicación, particularmente quisiera pensar que por lo menos alguien de peso de este régimen comience a tener un poco de cordura dentro de esa patética insistencia de insistir con el cuento, mil veces repetido, de que este país decidió ir por ese adefesio que llaman “revolución”.
Lo real es que fuimos a unas elecciones en extremo signadas por el grotesco ventajismo de un gobierno que hace rato perdió cualquier asomo de vergüenza y utiliza frontalmente todos y cada uno de los recursos del Estado para tratar de seguir imponiendo su voluntad, completamente conscientes de esta situación nos preparamos con seriedad para las eventualidades que se podían presentar, y se presentaron, de manera apresurada y sin respetar sus propias leyes electorales, se dieron unos resultados que claramente y de manera inequívoca parten hoy a Venezuela en dos toletes, Henrique Capriles con el derecho y la firmeza que ha demostrado continuamente, pidió un conteo manual acta por acta y así aclarar cualquier duda razonable, incluso el otro candidato, supuesto ganador, llego a exigirle al árbitro electoral que se hiciera, sin embargo, cuando amaneció todo cambio y no solo se desechó vía declaraciones sino que se proclamó a lo macho a Maduro como presidente electo, cero asomo de prudencia, cualquier persona en su más mínimo sentido común y en aras de dejar todo lo más claro posible, hubiese efectuado dicho pedimento y zanjar de una vez por todas las dudas.
Frente a una posición democrática, firme y pacifica por parte de Capriles, lo único que hemos escuchado los venezolanos desde las más altas esferas del poder es manipulación, odio y mentiras, un ministro de la defensa que se refiere al candidato democrático como “derrotado, fascista y de derecha” no puede nunca representar la majestad de un poder público, unos gritos destemplados del proclamado de que “si me quieren tumbar, vengan por mi” o peor amenazando directamente a todos los medios de comunicación a definir si están con él o no, so pena de atenerse a las consecuencias, nos indica que definitivamente se escogió el camino de la locura, la ruta de arrasar con todo y todos que no sigan al pie de la letra los designios de esta cofradía enquistada en poder.
Nada han aprendido, en lo absoluto han leído unos resultados que les dicen que no existe ninguna mayoría revolucionaria, que la expresión de casi 15 millones de compatriotas por la vía electoral, dejo a dos fuerzas completamente parejas y que 100 más o 100 menos no inclina la balanza hacia ningún lado y muy por el contrario es urgente y claramente imprescindible, sentarse y planificar el país que se quiere, la insistencia del lado oficial de todo o nada nos llevara por oscuros y dramáticos senderos.
La advertida profundización de la crisis económica no se va a resolver recurriendo a los mismos discursos de siempre, llenarse la boca de frases comunes y arengas antiimperialista no va a estabilizar los factores que disparan la inflación y acrecientan la escasez de productos básicos, ridiculizar y amenazar con cínicas sonrisas al oponente democrático no va a ser que por arte de magia lluevan casas para los millones que las necesitan, lamentablemente los oídos de los lideres oficialistas están seriamente dañados y tampoco ven con claridad el despeñadero hacia donde nos conducen.
La esperanza es lo último que se pierde, dicen, ojala se imponga la sensatez frente a esta demencial carrera hacia la nada, hacia lo peor y que la sangre jamás llegue al rio, de todas formas, estoy seguro que nunca habrá una noche tan oscura que impida que de nuevo salga el sol.
Publicado en el diario Notitarde el jueves 18 de Abril.
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viernes, 15 de marzo de 2013
La verdad contra la mentira.
La verdad contra la mentira.
La mentira es pretender que quienes han tenido las más altas responsabilidades de gobierno en los últimos 14 años, vengan ahora a descubrir el drama de la inseguridad en nuestro país y con el mayor desparpajo declaren ahora que “esto se tiene que acabar, la gente tiene derecho a vivir en paz”, cuando hasta hace muy, pero muy poco tiempo la defensora del pueblo nos aseguraba que “en Venezuela no hay inseguridad, sino una sensación de inseguridad" y remataba el ministro de Interior y Justicia que "la inseguridad en Venezuela no es más que una matriz de opinión".
La verdad es que hoy en día los mismos funcionarios que han mantenido dichas palabras, siguen ocupando cargos de importancia, algunos rotados de aquí para allá, a ver si de alguna forma funcionan, pero todos sin excepción ratificados por la continuidad administrativa dictaminada por el TSJ, lo cierto es que el entorno, ese mismo entorno al que la gente en la calle culpaba de las nefastas situaciones cotidianas, es el mismo de estos 100 días, en las que un Vicepresidente, hoy devenido en Presidente encargado, los ha ratificados como premio a su desastrosas gestiones.
La mentira de quienes han tomado todas y cada una de las decisiones económicas, con un barril por las nubes, vengan de la manera más cínica a defender la devaluación diciendo que “ustedes derecha corrupta, derecha corruptora y anti patria, ustedes están chillando por la herida porque ahora el control de cambio les puso un torniquete y ahora los dólares se utilizan para invertir en el desarrollo del pueblo”, o como tratando de tapar el sol con dedo decía el gobernador de Aragua “Ahora están cuestionando las medidas económicas, que respaldamos y defenderemos a toda costa (...) los que se robaron los dólares son ahora los que cuestionan a nuestro pueblo, estas medidas son en favor del pueblo”.
La verdad es que nunca en la historia de este país habían ingresado tanto dinero junto en tan poco tiempo, jamás tuvo gobierno alguno la posibilidad de manejar recursos prácticamente ilimitados y sin embargo nunca como antes había existido tales niveles de corrupción, que han permitido el nacimiento de un Boliburguesia parasitaria que se enriquece a expensas de las necesidades de los más pobres y que jugando con la propia vida de miles de compatriotas, dejo perder miles de toneladas de alimentos sin que nadie haya pagado tamaño crimen.
La mentira de quienes han fracasado rotundamente en la construcción de viviendas, llegando a los niveles más bajos en los últimos 25 años y aun así declara que "Solamente es posible disponer de esos recursos para construir viviendas para el pueblo, porque cada vez que somos más independientes podemos disponer de nuestros recursos petroleros que antes eran robados" y luego ofrece "ahora es cuando el pueblo va a tener la Gran Misión Vivienda, nosotros vamos a cumplir la meta de las 3 millones de viviendas”.
La verdad es que todavía existen personas damnificadas que tienes más de dos años esperando respuestas y todavía nada, peor aún, confirmaba Jacqueline Farías que solo quedaban en Enero de este año “solo 10 mil familias sin hogar”, que bárbaro su desfachatez, es mas de las 350 mil viviendas que ha comprado el Gobierno, a través de convenios internacionales, apenas se han construido 32 mil, es decir, menos del 10%, esto a pesar de haber sido nacionalizada toda la industria cementera y de controlar todas y cada una de las empresas que suplen los materiales para construir, aquí de verdad el fracaso ha sido estrepitoso y si no lo vemos más seguido, es por el miedo de la gente que las saquen de las listas y perder la esperanza lejana, pero esperanza, de tener su casa.
Así, ahora te toca a ti decidir, entre la mentira permanente o un verdadero futuro.
miércoles, 13 de marzo de 2013
A quien pueda interesar.
A quien pueda interesar.
Nos encontramos nuevamente frente a un evento electoral en Venezuela, la muerte del Presidente elegido el 7O activo esta convocatoria, entre el sábado y este miércoles ha corrido suficiente agua para de una vez definir cuál debe ser el planteamiento de quienes comulgamos dentro de la alternativa democrática venezolana, ya nuestro candidato se inscribió y se activaron todos lo que ello implica para afrontar una campaña, yo he sido en el transcurso del tiempo bien claro en mis planteamientos, ni caigo en lo que algunos llaman “cretinismo electoral” pero tampoco me caigo a coba creyendo que en nuestro país existe una real conciencia ideológica de lo que nos pasa, de tal forma pienso necesario dar la lucha en el actual terreno, a pesar del obsceno y grotesco abuso del poder por parte del régimen, las palabras de Henrique Capriles el día que acepto su postulacion fueron mucho más que elocuentes de la realidad y de cómo encararla, así que seguir en la letanía de que si esto y aquello o lo otro, simplemente nos vuelve alejar del objetivo central, el escenario todos los que estamos de este lado lo conocemos, como combatirlo puede marcar una gigantesca diferencia sobre nuestro futuro próximo.
Me explico, ¿se debe eliminar la capta huellas?, sí, pero no porque arroje datos de por quién se vota, eso es totalmente falso, su uso, igual que el SAI, es para infundir miedo a los sectores dependientes de las becas, misiones y otros prebendas del gobierno, ¿Qué hacemos entonces?, sencillo, dejarnos de tantas pendejadas y poner nuestro nombre de VERDAD y en SERIO como testigos electorales o parte de apoyo a ellos, y así velar con autoridad, en los centros que no controlamos, de la pulcritud del proceso, les confieso que no tengo nada en contra de los “nerds” y técnicos electorales nuestros, solo que muchas veces la realidad de la calle no está encerrada en una oficina con aire acondicionado, no se imaginan el terror en la cara de la gente de los barrios cuando va a votar y notan que “el paraban”, cartón que se debe colocar para proteger el secreto del marcado en el tarjetón, no está o está colocado de tal forma que todo el mundo en la mesa, vio clarito, donde tu oprimes y por lo tanto ¡saben por quien votaste!
Segundo, ¿creen que vamos a lograr destituir a ese señor ministro de defensa?, evidentemente que no y peor, los tendremos intentando hacer una función que no les compete, las fuerzas armadas tiene única y exclusivamente la tarea de velar por la seguridad de los centros y el resguardo físico de los equipos, en lo absoluto la ley les da facultades para tomar el control de un proceso CIVIL, ahora todos sabemos que se convierten en muchos casos en amos y señores, eso sucede porque los Miembros de Mesa no asumen su verdadero rol, que nos es otro que el de controlar, dirigir y velar por la adecuada marcha del proceso de votación apegado a las leyes vigentes, ¿sabían ustedes que el pasado 16 de diciembre más del 60% de esos miembros no asistieron a cumplir sus funciones? y en consecuencia las oficinas regionales del CNE se dedicaron de manera por demás irregular, a dar unas benditas acreditaciones de “miembros accidentales”, algo totalmente fuera de cualquier legalidad, la única manera de impedir que vuelva a suceder esto es definitivamente activar las herramientas que tenemos a mano, existen en Venezuela gente como ESDATA, que pueden contribuir a dar a conocer quiénes son estos miembros, la prensa independiente puede publicar encartados con los datos de los sorteados y todos podemos regar por la red dicha información para identificar y convocarlos a ejercer la función para las que fueron electos, recordemos que aquí no se está contraviniendo ninguna ley, esa información es pública.
¿Alguien recuerda como estaba el control de los medios cuando la campaña del 98?, ciertamente no estaba a favor de quien a la postre gano, claro en ese momento funciono lo que se tenía más directo, ¿saben que fue?, lo que en nuestro país llamamos la Radio Bemba, que no es más que una forma de comunicación popular utilizada desde tiempos atrás por quienes tener un acceso limitado a los medios formales y poderosos del Status Quo se inventan una especia de cadena colectiva que va pasando de boca en boca, hasta convertirse en un Alud de proporciones gigantescas, ahora es el régimen que nos ha dirigido los últimos 14 años, quien tiene la sartén por la mango, controla prácticamente todo el espectro de radio, televisión y afines, peor usa todo su poder para meter en cintura a quien ose discernir, y literalmente nos tiene contra la pared comunicacional, bueno debemos intentar sacudirnos de ese yugo mediante nuestra entrega y dedicación, necesario es inundar cuanto espacio exista en la red de nuestras propuestas, debemos dejar la flojera y usar el tiempo que se dedica a navegar, a impulsar de forma masiva el mensaje, eso sí de forma positiva, sin insultos ni descalificaciones, convertirse literalmente en lo que Petkoff llamo como “los guerreros del teclado” y así no dejar ningún resquicio huérfano de la propuesta de la alternativa democrática.
Nada fácil lo que tenemos en puertas y más allá de cualquier consideración debemos cerrar filas alrededor de Capriles, el régimen como nunca viene con todo y eso está más que escrito, miles de patrañas y manipulaciones están por venir, más de uno no va a saltar la talanquera hacia ellos, pero si hacemos el trabajo y dejamos de mirarnos el ombligo tendremos posibilidades de ganar esta batalla, que poco que hablar y sí mucho que hacer, la pelota esa de tu lado, decide.
domingo, 3 de marzo de 2013
¿ Y la MUD ?
El laberinto de la MUD
JEAN MANINAT | EL UNIVERSAL
Viernes 1 de marzo de 2013 12:00 AM
El domingo pasado, cuando los agitados y los pausados de la oposición estábamos a la caza de cuanta alfombra desplegasen en la entrega de los Óscar, los dirigentes de la MUD se reunían para entrompar la discusión acerca de lo que debería ser la nueva política de la oposición.
¿Por qué escogieron ese día y esa hora? Es uno de los secretos mejor guardados, luego del que almacena el hospital militar.
En todo caso ha salido a la luz pública parte del llamado "Informe Hospédales", un atisbo serio, por lo que hemos visto, sobre las ausencias presentes en la campaña de Capriles y en la conducción de la propia MUD.
Hasta ahora, quienes han destilado públicamente sus conclusiones, se han centrado en los aspectos que más arriman la sardina al fuego de sus argumentos. Así lo han hecho invariablemente, su caballo siempre gana aun si llega de último. Es una lástima que el informe no haya sido presentado públicamente en su totalidad a los venezolanos.
Más allá del secretismo que todo lo envuelve hoy en nuestro país; más allá de la tontera de evocar el humo divino que saldría de una chimenea en el Vaticano, (en realidad es vapor); lo cierto es que la MUD tiene ante sí un problema que prelados y pelados conocemos al dedillo: ¿cuál sería la relación entre el eventual candidato y la Mesa? O sí aterrizamos un poco y dejamos el latín de lado: ¿cuál sería la relación entre Capriles y los partidos y agrupaciones que constituyen la MUD?
Allí está el detalle, diría Cantinflas, el más sabio de los mexicanos después de Alfonso Reyes.
Uno no se sorprendió cuando lo que era un secreto el domingo en la mañana, ya era una noticia de ayer en la noche del Oscar. Pero la MUD nos mantiene, como en Argos, esperando un final que todos conocemos: el candidato que nos puede ayudar a escapar de esta pesadilla es Capriles.
¿Nos entregamos así cómo así a su liderazgo? Es la pregunta que ronda entre los principales accionistas de la Mesa.
Lo que corresponde, entonces, es preparar la salida. Y en el autobús casi todos caben: ¿puede Ledesma ser el eventual candidato? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede María Corina ser la eventual candidata? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede Diego Arría ser el eventual candidato? Creo que no. Puede ayudar a congregar una opción unitaria. No en estos momentos. Intentará crear la suya y está en su derecho.
Así será el guaguancó, y desde la base tenemos el deber de preguntarnos sí estarán a la altura de las circunstancias. Todo indica que sí, pero una parte importante del esfuerzo recae sobre la persona que más opción tiene de ser el eventual candidato designado. Le corresponde a Capriles congregar más allá del círculo de hierro que lo protege y al resto respetar el grado de autonomía que le corresponde a todo candidato.
Si se quiere fortalecer la opción opositora, Capriles tendría que reconocer que AD sigue siendo un partido fundamental con raíces en todo el país. Que Avanzada Progresista es una organización seria que cuenta con una gobernación importante. Que Primero Justicia en solitario podría seguir siendo el primer partido de la oposición, pero no un partido de gobierno. Hay, sobre todo, importantes sectores que merecen ser escuchados.
Enfrentamos a un Estado poderoso, con un líder menguante pero con gran apoyo popular, y sobre todo a un grupo humano que no tiene reparo alguno en utilizar los recursos de todos los venezolanos para perpetuarse en el poder.
Capriles se ha ganado a pulso su condición de líder y primera opción electoral de la oposición. Nadie se lo puede negar, precisamente por esa razón le corresponde abrir el juego para seguir convenciendo a propios y extraños.
Los políticos democráticos son básicamente unos servidores públicos a los cuales les corresponde la ardua y poco gratificante tarea de someterse a las exigencias de sus electores.
Solo un Mesías aspira a responder únicamente ante el pueblo. Y ya sabemos a lo que conduce.
@jeanmaninat
viernes, 17 de febrero de 2012
Mis artículos en Notitarde.
Efecto mariposa
Su nombre proviene de las frases: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo" (proverbio chino) o "el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo" así como también "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo", frases que encierran las nociones fundamentales del concepto mediante el cual pequeñas variaciones pueden generar impensables resultados, este pasado 12 de Febrero no solo se inicio un proceso indetenible de cambios sino que dejo al régimen completamente desquiciado, ¿no me creen?, veamos algunas reacciones: Diosdado Cabello: “Hay que determinar si esos números existen en verdad”, Jorge Rodríguez: “Las primarias de la oposición evidenciaron un comportamiento estadístico completamente anómalo”, o esta perla informativa de Earle Herrera: "El proceso de la MUD es un tinglado para hacer una carmonada electoral", ni que decir de el diputado deportista Robert Serra: "El candidato electo es de la élite venezolana que defiende los intereses de la oligarquía", finalmente una opinión en extremo ponderada y sin ningún fanatismo por parte del Presidente del BANAVIH Mario Isea quien Calificó a Radonski de tener un “discurso falso, en el caso de él es una persona muy ambigua y rara en su personalidad, pero ellos son así”. Ahora la verdad: Se rompió el molde, este pasado domingo el pueblo venezolano dio el primer paso para avanzar hacia la conquista del poder por parte de las fuerzas democráticas, la altísima participación de más de tres millones de compatriotas que con un contagiante entusiasmo, fuerza y alegría plenaron desde tempranas horas de la mañana los diferentes centros de votación marcan un hito inédito en nuestra historia, nunca antes se había manifestado tantos en una primarias electorales, sin obligar y con escasos recursos de movilización más del 17% del registro electoral acudió al llamado y en muchas zonas más de la mitad de los votantes en las elecciones parlamentaria por parte de la alternativa de cambio fue y sufrago, dando una muestra de un voto duro de gigantescas proporciones, esa realidad acaba de trastocar todos los cálculos del actual régimen, de ahí su desbocada reacción frente a una avalancha que se les viene encima sin aviso ni protesto. Quiero ser bien claro en lo que digo, para este tipo de evento una participación del 10% del registro ya de por sí es muy buena, ni que decir de esta cifra del 12F, fue sencillamente apoteósica y premonitoria, recordemos que el 25/04/2010 se llevaron a cabo elecciones primarias en 3 circuitos (doce municipios) del Estado Anzoátegui, bastión rojito, con un total de 739.420 electores participaron 61.965, es decir el 8,38%, veníamos de perder las elecciones regionales del 2008 donde sacamos 246 mil votos frente a 311 del oficialismo y dos años después obtuvimos 324 mil frente a 278 mil, el efecto de la participación popular genero un Tsunami que nos dio 7 de ocho diputados en disputa. Nada de lo que viene será fácil, que nadie se llame a engaño y crea que esto es cantar y coser, pero ciertamente hoy podemos alegrarnos por el rotundo triunfo logrado, ya lo bailao es nuestro, hemos ratificado con creces nuestra vocación democrática y ahora avanzaremos con fuerza y fe hacia la mejor Venezuela por encima de todo.
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