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lunes, 6 de noviembre de 2017

La responsabilidad es de todos.



Así es Venezuela, el tema de lo que nos pueda seguir pasando depende en sus partes fundamentales, de lo que hagamos y dejemos de hacer, no me refiero a semánticas ni a cosas etéreas, específicamente me dirijo a lo que ciertamente está en nuestras manos, corazones y cerebros llevar a cabo para acabar de una vez con este camino de destrucción y depauperación colectiva, la responsabilidad es de todos mis buenos, y no tan buenos, amigos.

Cada paso tiene un inicio y en esta situación es imprescindible que quienes, agrupados en la MUD, asuman la responsabilidad del desastre del 15 de Octubre, tanto quienes dirigieron esto como aquellos que se sumaron sin piedad contra quienes nos oponíamos, al coro de laceradores  que se dedicaron a apedrear y denigrar, no se trata y no vayan a venir con cuentos, de ninguna cacería de brujas ni de diente por diente, no esa no es la idea, pero definitivamente quienes nos llevaron de un solo coñazo a los peores tiempos que hemos tenido en la oposición democrática y le dieron fuerza a un moribundo, no pueden salir de esto con “yo no fui”, que se aparten pana, que tengan un poco de decencia y demuestren que actuaron de buena fe y no por estar negociando con esta dictadura.

Aquí cada uno sabe en qué posición estuvo, así que no se intente meter gato por liebre, debemos todos asumir de verdad la responsabilidad por los días venideros o resignarnos a vivir de esta manera, nuestras diferencias deben servir para amalgamar una real, honesta y fortalecida unidad de objetivos, basada en lo mejor para todos y no en ambiciones y cálculos de politiqueros de oficio, es tiempo de entrega y sacrificio, no de narcisistas ni pedigüeños. 

Ahora también hay que ser sincero en todo este proceso, no es posible que quienes hemos mantenido una posición crítica frente a tanto desastre, simplemente no logremos ni ponernos de acuerdo ni sumar en la construcción de un movimiento tangible, inclusivo, nacional y profundamente conectado con las luchas sociales de todos y cada uno de los venezolanos, el tema no se trata de una nueva plataforma de quítate tú para ponerme yo, no vale, la cosa es demasiado grave como para seguir con este macabro juego de poderes entre caciques, caciquitos y maniquíes, cada día que pasa este régimen en el poder suman años de retraso y destrucción, solo vemos la punta de un iceberg de inmensas proporciones.

De acuerdo a las autoridades colombianas solo en el mes de septiembre emigraron a ese hermano país 79.306 compatriotas venezolanos, leyeron bien eso fue solo en mes, se calcula que más de un millón de venezolanos en plenas facultades para ejercer sus derechos ciudadanos, como votar, están fuera de nuestras fronteras, si a eso se le suma los que por miles continúan su huida de esta desgracia, la cantidad llega a cifras impresionante, estamos hablando que en pocos años cerca del 10% de la población total de este país ha emigrado forzosamente, no se necesita ser adivino ni genio para inducir que quienes han salido de Venezuela, fundamentalmente está conformado por opositores, jóvenes y talento del bueno.  

No queda tiempo para continuar posponiendo y alargando más esta situación, quedarnos en la búsqueda interminable de héroes y villanos en nada nos va a ayudar a avanzar hacia caminos de éxitos en esta lucha, desde esta página siempre hemos mantenido una posición recta y diáfana, defendemos a Venezuela, no parcelas ni espacios vacíos,  la responsabilidad de nuestro futuro le corresponde a cada uno de nosotros, ni la sociedad civil puede hacer esto solo ni los partidos políticos son suficientes, aglutinar de manera urgente y prioritaria nuestras agendas es necesario, sin poses, sin falsos espejismos y sin permanente pases de factura, por supuesto quienes han dado un paso hacia la colaboración abierta y publica hacia la dictadura que les vaya bien, allá ellos con su conciencia, el problema en lo absoluto son ellos, la cosa esta entre quienes realmente queremos y luchamos por cambiar este estado actual.


Es hora de una dirección comprometida por Venezuela, sin mezquindades ni empujones, se requiere de un liderazgo reconocido y respetado, que junto a fuerzas sociales, gremiales, sindicales, estudiantiles y sociales asuma la conducción de este movimiento, integrando a todos, donde cada uno tenga su propio valor y poder, los cogollos son una perversa manera en que ha devenido el manejo de las relaciones de poder, pero el asambleísmo tumultuoso tampoco aporta nada positivo para lograr la victoria, el peso específico no se puede ocultar, así como tampoco la soledad manifiesta de otros, toca decidir si nos quedamos con esto y avanzamos irresolublemente hacia nuestro auto suicidio o si deponemos actitudes y cediendo posiciones individuales logramos adelantarnos y consolidar una alternativa real y de poder. Así de sencillo.  

miércoles, 11 de octubre de 2017

Venezuela secuestrada.



Parecen las siete plagas de Egipto en versión tropicalizada las que le han caído a Venezuela y a los venezolanos, por un lado un régimen dictatorial que ya suma 19 años de miseria, penurias y muerte, que ha dilapidado y robado monstruosas cantidades de billones de dólares prácticamente desde que ocuparon el poder, que ha engatusado por años a millones de compatriotas y de la mano de un brutal populismo exacerbo hasta el infinito la cultura de la indigencia y del pedigüeño.

El daño material que le han infringido estos súbditos de Cuba a nuestra infraestructura nacional en todos los niveles, áreas y sectores no tiene parangón en la historia de esta tierra, son como una invasión de langostas hambrientas de destrucción, todo lo bueno que han tocado lo han reducido prácticamente a cenizas, cumplieron ya casi al 100% la amenaza de su mayor e idolatrado líder de no dejar piedra sobre piedra, es que como nunca una asombrosa ineptitud, mezclada con una implacable sed y obsesión por el poder, han mellado hasta los tuétanos a la sociedad venezolana.

El deterioro de ninguna manera se ha quedado de un solo lado de nuestro entramado social, aquí de una forma u otra se ha socavado profundamente los valores de convivencia, respeto y armonía que poseíamos, lo que estaba malo y había que procurar resolverlo, lo han hundido en la inmundicia cada vez con mas fuerza, lo que aun teníamos de bueno simplemente lo han borrado de nuestros corazones, y no, no es una exageración, porque incluso desde las filas de quienes nos autodenominamos defensores de la democracia, hemos visto como se destruye, se vilipendia y se execra a quienes en el algún momento ose disentir de esa ya nada clara alianza opositora llamada la MUD.

Ha sido efectivo el camino de quienes vieron en el 2014 la necesidad de anular a los factores que hasta ese momento no se habían prestado a ningún tipo de negociación fraudulenta con el régimen, no se plegaron a la fuerza inicial de la salida y jugaron a su desgaste y derrota, sabían que más adelante ellos cobrarían, lograron torcerle el brazo a Leopoldo López y convertir en un cero a la izquierda a los jóvenes que pedían cambios reales y no simples maquillajes ni repartos de cargos gubernamentales, consiguieron imponer su agenda del pasito tun tun, de la cohabitación alternativa y de una calle silenciosa, total, ¿cuál es el apuro?, de a poco, de acuerdo a su lógica, ellos llegaran al poder, ¿y mientras tanto?, no importa, solo daño colateral.

Así que Venezuela está secuestrada por otro lado, por quienes, en posición de un liderazgo circunstancial, han tenido un innegable éxito de manipulación y olfato de hienas con muchos kilómetros de experiencia, han blandido banderas de libertad, amor y defensa de valores que desgraciadamente no poseen, usado las mismas armas de los rojos: la amenaza, el miedo y el agavillamiento para imponerse, se apoyan en parte por el desespero de una clase media hastiada y dispuesta a seguir creyendo en que “votando aunque sea fallo” se saldrá del régimen, pero también en la ignorancia bien sembrada por el gobierno, que ahora estos “defensores de la justicia” utilizan para sus propios intereses, se aprovechan de las desgracias de un pueblo hambriento y depauperado hasta el extremo. 

Es impresionante ver como en la loca carrera del fraude regional como cada bando se esfuerza por un lado, en hacer el ridículo, vemos a un candidato oficialista llegando en camionetotas para después montarse en un burro, pero por el otro a un voluminoso candidato de la MUD, a quien no parce haberle afectado la dieta de Maduro, correr y jadear como un maniático en un minuto de propaganda política absurda y burda, y por otro lado lo que vemos como propuestas es populismo, populismo y más populismo, en el oficialismo no causa sorpresa, en el otro bando una desgracia, hemos visto ya ofrecimientos de que se va a acabar la escasez, el hambre y que van a otorgar becas escolares a manos llenas, que triste en verdad, pero ciertamente no se podría esperar más de unos candidatos que no le dicen nada, de nada a una Venezuela que desea con desesperación salir de esta desgracia, pero que no busca tampoco volver a dinosaurios que tanto daño le hicieron a sus regiones, menos mal que existe google, metan el nombre de los candidatos y en renglón “noticias” revisen bien lo que les va a resultar, sorpresas te da la vida.

Yo no voto y les aseguro que eso ni va a ayudar al fraude, ni va a regalarle nada de lo que ya no tiene Maduro y su régimen, ni a impedir la “inminente” caída del régimen por no haber ganado la MUD las 23 gobernaciones, dejen de ser pendejos y de ser manipulados por encantadores de nuevo cuño, el tiempo prontito se encargara de descubrir las caretas y las realidades de lo que pasa en nuestro país.

Soy Venezuela, me canse del mal necesario y del menos malo, ya basta de permitir que gobiernen los menos aptos, los medias tintas, los negociadores, los del “por ahora” y los del “poco a poco”,  es hora de dar los pasos para un cambio real, seguiré luchando por salir de este criminal y nefasto régimen, pero hacia un país que con honestidad y decencia procure un futuro de sueños, esperanzas y calidad de vida ciertas,  que no se parezca en lo absoluto, ni a este terrible presente ni tampoco a un pasado corrupto y desastroso, que solo en apariencia parece bueno porque este ha sido en extremo malo.      

O eres cretino, o eres idiota.



En el cretinismo y la idiotez han basado los defensores del “votancionismo” su extensa y virulenta campaña contra quienes nos oponemos a validar el fraude constituyente y convertir el mandato popular del 16J, de más de 7 millones 600 mil venezolanos, en un mero acto de propaganda electoral que se necesitaba en el momento, pero que nunca realmente fue asumido como tal por ellos, desde sus excelsos intelectuales hasta esa legión, pagada casi toda, de opinadores lo único que escupen es un profundo desprecio por quien disienta y una marcada manipulación del sentimiento pacifico de este pueblo.

Aderezan además sus ataques con otros epítetos que honestamente por lo burdos y absurdos no me voy a detener a exponer, y no lo hago, en principio porque es extremadamente evidente que la gran mayoría de quienes nos abstendremos de participar en esta particular fiesta electoral, mientras la gente literalmente se muere de hambre en Venezuela, hemos estado en diferentes puestos de lucha a lo largo y ancho de estos nefastos 19 años y no necesitamos cartas de presentación alguna, quienes desde marchas, caminatas, protestas, defensa del voto, denuncias, escritos y pare usted de contar, hemos luchado por nuestra libertad.

Para mí lo más llamativo es descubrir como a escasos días del manido acto de votación, no de elección, los ataques en lugar de cesar han aumentado, me imaginaba, ya que según ellos somos menos que insignificantes y no representamos a nadie, que a esta altura estarían súper concentrados en buscar sus votos, aunque de acuerdo a sus más conspicuos voceros la cosa esta más que ganada, de hecho desde sus oficinas encuestadoras no salen más que excelentes noticias, hablan de hacer caída y mesa limpia, es más chico, los ultra optimistas y mandamases regionales hacen chistes hablando de que si hubiesen elecciones de alcaldes las ganarían todas, ¿así que porque la mortificación por un puñado de, según ellos, “guerreros del teclado”?

Aquí es donde se le suelta la rueda a la carreta buenos amigos, resulta de que lo no cuentan estos cohabitantes del poder con el régimen, es que existen unas encuestas de verdad, de esas que son hechas para saber a ciencia cierta lo que se mueve en la calle donde el asfalto desaparece y allí quedan claras dos cosas, la primera es que el cuento no es tan color de rosa, las clases D y E que concentran, para quienes no lo saben o se hacen los locos, a la inmensa mayoría de los electores, muestran una abrumadora falta de interés por esta comparsa electoral, no significa taxativamente que no van a ir a votar, pero es impactante su antiparabolismo frente al evento, lo segundo es abrumador, las causas por esta falta de motivación en lo absoluto se refiere algún tipo de campaña de quienes nos abstendremos, tamaño poder no tenemos, se concentra más bien en el convencimiento de las clases más pobres de que han sido burlados por ambos bandos, por más tiempo por el régimen, lógico, pero igual siente que desde la MUD en lo absoluto han cumplido con lo ofrecido y perciben que en nada ayudara a mejorar su situación ir a votar.

Me imagino que ninguno de los “votancionistas” se le ocurrirá hablar, en público, del cretinismo de las clases populares, por eso se ataca con tanta virulencia, perciben desde la mal llamada alianza opositora que si ese escenario se llegase a cristalizar necesitarían urgente y fundamentalmente los votos de las clases medias, quienes por sus características se supone la radical, de allí esta campañita tendiente a procurar convencer que si no votas eres más o menos como hermano de Maduro, o peor que TU serias el culpable de que el régimen siguiera, porque ya las controlan, en las gobernaciones, claro ellos te venden que TU se las regalarías, bueno como les explico.

Al final, el 15 no está lejos y no se va a acabar ni el mundo ni esta dictadura, nosotros seguiremos con la ruta que nos hemos trazado, procurando convencer cada día, a mas venezolanos de que somos Venezuela, los que quieran continuar el sarao y seguir bailando los acordes musicales del régimen, que les vaya bien, nos veremos en el camino y con sinceridad si ganan las 23 gobernaciones, dejen de mentir e intenten en serio ayudar a los venezolanos.

Eduardo Sánchez   @UNQUIJOTE

Publicado originalmente el 29 de Septiembre en Atraco al Pueblo.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Basta de mentiras


            El régimen ya gano las regionales.

Me había prometido no volver a tocar el manido y manipulador tema de la votación, no elección, que planteo el régimen a la MUD, y que una buena parte de esta, salió presurosa a cogerle el peine.

Y lo digo con toda sinceridad, porque ciertamente la trama, pensaba yo, ya estaba más que discutida, ventilada y sobrepasada, para quienes hemos mantenido una firme y argumentada convicción de no acudir a dicha cita, sin embargo, del otro lado en lugar de dedicarse a ver como convencen a la gran mayoría de venezolanos de asistir a “demostrar que somos mayoría”, ocupan sus fuerzas, sus laboratorios, sus opinadores, sus medios de comunicación y hasta ciertas y penosas figuras públicas, a vilipendiar, chantajear  y a ubicarnos como enemigos de los verdaderos demócratas, ellos por supuesto, a quienes hemos “osado” opinar de manera diferente, incluso, me imagino que adelantándose a su propio desastre, ya nos endosan como únicos culpables de una eventual derrota por nuestra abstención. ¡Madre mía!, tamaña fuerza nos endilgan.

Quiero ser claro y directo: Ya el régimen gano, y se lo demostrare sencillito, en primer lugar su objetivo fundamental era, es y será, hasta que le sirva para algo, darse un baño de legitimidad formal, con su participación en las fraudulentas regionales, se está reconociendo directa y públicamente a la mal llamada Asamblea Nacional Constituyente, ya que todos los poderes del Estado, incluyendo al CNE, lo hicieron, aquí trampas y excusas leguleyas no sirven para nada, lo tangible, lo duro, es que todos y cada uno de los candidatos y organizaciones políticas ya se supeditan a este monstruoso timo gubernamental, el que tenga ojos que vea.

Luego está el bendito ritornelo de los “espacios”, si tanto les preocupa no ceder asientos, ¿Por qué no se aceptó las regionales que el régimen planteo en febrero?, cuanto dolor y sufrimiento nos hubiésemos ahorrado, y aquí no hay manipulación posible, para eso cualquiera puede buscar en Google, o algún otro buscador de su preferencia, si lo que estoy diciendo es mentira, busquen, si no lo borraron, las líneas de tiempo de los connotados dirigentes que hoy hablan de los espacios, como si fueran una especie de tótem sagrado, cinismo al mismo nivel de quienes se suponen son totalmente diferentes, y ojo yo no pretendo ser una figura pura y santa, pero coño, la política debe tener un nivel de transparencia y honestidad, si en serio queremos cambiar y trabajar en pro de los mejores y más nobles ideales.

En tercer lugar, ¿Por qué no fuimos a la constituyente?, si con nuestros testigos, miembros de mesa y el resto de ese noble ejercito de venezolanos que hemos, lo digo en primera persona, participado sin descanso en todos y cada uno de los innumerables eventos electorales que este régimen ha convocado, hubiésemos garantizado que no iba a ver fraude, incluso, si ellos fueron realmente menos de 3 millones que votaron y nosotros más de 7 en nuestro plebiscito del 16J, aunque sus votos se contaron por dos, ¡la paliza era inmensa!, ah pero no podíamos participar, de acuerdo a nuestros próceres de la participación electoral a como sea, eso estaba viciado y nosotros, nunca, nunca podríamos haberlo convalidado. Eso está muy bien, solo que hay un pequeño detalle, el señor Manuel Rosales, no yo por si acaso, declaro en vivo y en directo en un programa meridiano de Globovisión: “que la ANC iba a estar limitada según el acuerdo por un congresillo que se iba a nombrar de 30 personas, 15 de la Asamblea Nacional y 15 de la Asamblea Constituyente. “Eso iba a ser dos días antes del 30 y dos terceras partes decidían; se iba a sacar la AN del desacato y se iban a liberar los presos políticos; se iba a instalar la comisión de la verdad con partes iguales para los casos más complicados”, ¿Cómo es que es la cosa?, a confesión de partes, relevo de pruebas amigos y no tan amigos.

Así las cosas, la MUD electoral realizo sus primarias, entre denuncias de fraude, asaltos a centros de votación, desconocimiento de resultados y presentación de los mismos de madrugada y otros con más de 48 después de haber culminado; con una participación real de alrededor del millón de electores, nada despreciable, y a eso se le podría sumar unos miles más de los Estados donde hubo consenso, estos fueron los duros de la MUD, de tal forma que en lo absoluto puede endilgarse esta coalición la hegemonía de nada en Venezuela, como franquicia ha tenido relativo éxito hasta ahora, pero definitivamente se le perdió el camino, lamentablemente las ambiciones de puestos, no de espacios, gano terreno e impuso su agenda.

La convalidación del régimen y su fraudulenta Constituyente, ya se realizó, el primario objetivo se cumplió para ellos, ahora se dedican a minimizar los daños, pero eso no les mueve el piso, no tiene grandes problemas con perder las regionales, ese pastel no les mortifica, lograron que algunos sigan la música que se les está tocando, así que basta de mentiras, quienes hemos mantenido que es un entrega lo que se está haciendo, hemos manifestó una y otra vez cual es la ruta a seguir, es posible que la falta de coordinación genere la idea de que no tenemos propuesta, nos toca entonces aglutinarlo y que Venezuela sienta en profundidad, que si existe una alternativa diferente a este régimen dictatorial, corrupto, asesino y hambreador, pero también distinta a quienes hacen de la política un juego de poder donde sus intereses y ambiciones están por encima de todo.


Eduardo Sanchez @UNQUIJOTE

sábado, 19 de agosto de 2017

Libertad o sumisión.


Tres cosas innegables han marcado nuestro panorama luego de la estafa del 30 de Julio, lo primero y más contundente ha sido, sin lugar a dudas, el enfriamiento total de la calle, de manera impresionante los sectores dominantes dentro de la alianza opositora, decidieron hacer una especie de pausa entre cantinflericas y confusas explicaciones, luchar y votar decían, pero inmersos cada uno en sus propias ambiciones, no le quedaba tiempo para más nada.

Lo segundo fue un reconocimiento de hecho y de derecho, de la que hasta ese día, llamaban un “fraude” y una “prostituyente”, como también llegaron a etiquetarlas connotados dirigentes blancos, azules, naranjas y aurinegros; legitimaron el nuevo poder constituyente al inscribirse y avalar con sus actos el timo de las regionales. 

Por último, el descubrimiento el 31 de Julio por parte de estos mismos actores de que estaban programadas unas elecciones locales, ¡Barbaros!, pautadas y programadas por el CNE desde antes del engaño constituyente, sin ningún tipo de discusión decidieron participar en aras de, según ellos, no ceder espacios, de que, ahora sí, con 23 gobernaciones en nuestro poder Maduro esta frito, de que es un acto de rebeldía, de que no hay forma de cometer fraude porque ellos están allí y de que su lucha es pacífica y asistirán a cualquier evento electoral en las condiciones que sean, es más, rematan diciendo que “como nos las pongan la bailamos”. 
   
Vamos a ver, ¿alguno se acuerda de la oferta que con la mayoría en la asamblea nacional, en 6 meses el hombre estaba fuera del poder?, ¿pueden más 23 gobernadores que 112 diputados?, ¿Cómo se come la rebeldía, si sumisamente aceptas todas las ilegales condiciones que te imponen?, si en definitiva la idea es no ceder espacios, en asistir a los eventos electorales porque con nosotros no hay trampa posible, ¿por qué no fuimos a la elección de la asamblea constituyente?, en el peor de los casos, sino lográbamos la mayoría, tendríamos por lo menos unos 250 constituyentistas. Maduro definitivamente, estaría temblando frente a tamaño supra poder originario y no solo quedaría desnudo frente al mundo, estaría el pobre en sus cueros.  

La verdad es que nuevamente la música y su ritmo lo está poniendo el régimen, pero no solo eso, también decide cual tipo de melodía es la que mejor le conviene, la cambia a su antojo, resuelve si hace una pausa, si la acelera o si la rebobina, elige con quien se puede bailar, donde puedes hacerlo, a qué hora y si vas desnudo o vestido, si es con ropa te hace el traje y si es en cuero, te impone el color, así de sencilla y trágica es la situación, si eres sumiso te premio, si eres contestatario te anulo.

Con estos hechos consumados siento que ya es hora de dejar atrás el tema de las regionales, quienes se inscribieron y van a participar en este desfile de vanidades, que les vaya bien, a quienes no asistiremos nos toca agruparnos, unirnos y ciertamente continuar una lucha profundamente constitucional, que no necesita pintarse de nada, solo de Venezuela.

Las agendas y los cálculos hace rato quedaron en el desfase, hoy corresponde decidir si queremos vivir en libertad o si preferimos deambular en sumisión.

Y no me refiero a una libertad etérea, me refiero a la libertad de vivir plenamente, de escoger tu camino, de tener desde como cubrir tus más básicas necesidades, hasta la total posibilidad de decidir en libertad lo que cada uno quiere ser, estamos en el umbral de definir lo que puede sobrevenir para este país y para todos nosotros por la próxima generación, de nuestras actuaciones hoy estará marcado el destino de nuestros hijos.


No cedamos ante el chantaje y la manipulación, es la hora de Venezuela, sin perder la fuerza y la esperanza, entendamos y asimilemos la dureza de lo actual, solo así podremos lograr el poder de cambiar las cosas y tomar el control de nuestro destino, es entre la Libertad o la Sumisión.  

jueves, 3 de agosto de 2017

Venezuela....Si yo pudiera.

Escrito con un amor rabioso.




Si yo pudiera devolverte esa alegría que perdiste hace tantos años, cuando muchos hasta desperdiciábamos todo ese amor que nos dabas, una buena cantidad éramos felices y no lo sabíamos.

Si yo pudiera recorrer de nuevo todos tus caminos y rescatar a quienes en muchas oportunidades dejamos atrás, porque se daba por hecho que estaban bien, cuando en realidad sufrían y padecían.

Es que había cosas importantes que corregir, era necesario cambiar, si, cambiar mi Venezuela, pero para mejor, no por venganza, en lo absoluto por resentimientos, lo podrido era necesario quitarlo, por amor, no por odio.

Si yo pudiera enderezar mis errores,  ver la realidad de tus heridas, de tu voz que gritaba en silencio, de tus venas que empezaban a sangrar.

Si yo hubiese podido frenar la locura que apenas empezaba y que como río enceguecido fue tomando cada espacio de tu geografía.

Si yo pudiera decir hoy: ¡Basta ya!, que se detenga este ejercicio criminal que aniquila, mata y encima, utiliza el amor para esconder sus miserables acciones.

Si yo pudiera estar cada minuto, cada hora, cada día a tu lado para defenderte, para quererte, para amarte a lo largo y ancho de todos tus rincones.

Que no exista temor en mis manos, ni temblor en mi voz que me impida darte todo lo que te mereces, mi Venezuela.

Si yo pudiera execrar a los que te violan, te maltratan, te someten y encima pretenden que te arrodilles frente a ellos.

Pero también a quienes se maquillan, se polvorean, se disfrazan y procuran enamorarte con colores diferentes.

Si yo pudiera lograr que todos viesen el velo que encubre tanta traición, tanto negocio, tanto menosprecio por ti, porque mire que te lo he dicho una y mil veces, publicado hasta el cansancio.

Se sorprendería el mundo entero de tantos juegos de hambre por tu nombre, por tus venas y por tus incontables riquezas que crecen en tu interior.

Si yo pudiera lograr que advirtieras que vivimos tiempos cruciales, que los políticos de bolsillo, del bando que sea, no les importas, para ellos eres un negocio, un tatuaje circunstancial.

Si yo pudiera encauzar a la gigantesca mayoría de tus sentimientos, que por millones vociferan a todo pulmón: ¡Que se vayan ya!

Que no queremos arlequines, payasos, ni maromeros, que dentro de nuestras entrañas solo anhelamos la fuerza de la honestidad, el impulso de la verdad y el poder de la autenticidad.

Si yo pudiera convocarte, manifestarte y lograr que tus millones de células salieran prestas a defenderte a capa y espada, por tu dignidad, por tu libertad, por tus hijos.

Porque como me duele cada vez que recuerdo tantas muertes, tanta sangre, tanto dolor a manos de desalmados sin escrúpulos, ni moral.

No puedo, entonces callar, es imposible no gritar por la democracia, de manera plena y total.

No me pidas que me conforme, que pacte, me acomode y simplemente te deje a merced de sanguinarios y entreguistas.

Si yo pudiera Venezuela, te enseñaría por donde van las cosas, te ayudaría a que vieras con claridad quienes insisten en destruirte, quienes dicen defenderte pero no lo hacen y quienes en realidad estamos dispuestos a darlo todo por ti.

Somos millones, silenciosos, pequeños cada uno de nosotros, pero gigantes si logramos unirnos.

Claro que quiero mi Venezuela, que seas otra, que no te parezcas en nada a esta camisa de fuerza que te quieren terminar de imponer, pero que tampoco tengas nada que ver con disfraces del pasado.

Eres joven, altiva, decidida y con millones de hijos que quieren defenderte, nada ni nadie podrá frenar tu futuro, pueden, si los dejamos, alargar la agonía de todo lo viejo que se muere, pero nunca lograran impedir tu triunfo.

Si yo pudiera mi Venezuela, te citaría para mañana, en el mismo lugar, a la misma hora, con todos tus hijos para amarte y luchar, para lograr sacudirte de alimañas y criminales, pero también de zorros y camaleones.

jueves, 16 de febrero de 2017

No hay por quien votar.





Fue el contenido que se leía en más de una pancarta de las utilizadas en el proceso electoral realizado el pasado 6 de noviembre en la República de Nicaragua para escoger al presidente de la República, vicepresidente y diputados al Parlamento Centroamericano y la Asamblea Nacional, también el argumento utilizado por las fuerzas opositoras al gobierno del actual presidente de ese país centro americano Daniel Ortega que no participaron en esas elecciones generales convocadas.
Convocatoria realizada en el marco constitucional pero precedida por un conjunto de acciones cuya similitud con las que hemos visto en Venezuela nos hace pensar que la coincidencia no es producto de la casualidad, al contrario, es el reflejo de un proceso que ha venido tomando cuerpo en nuestra América Latina y que pareciera con las limitaciones institucionales que también intenta penetrar otros espacios tanto en Norteamérica como en Europa.
La oposición Nicaragüense estuvo ausente de tan importante proceso de legitimación y expresión de la voluntad de los ciudadanos porque el gobierno de Daniel Ortega se había encargado desde el año 2007 cuando regresaron al poder, de aniquilar a la oposición en su país, apoderarse del Parlamento y tener el pleno control de los otros poderes del estado, prueba de ello fue la decisión del Consejo Supremo Electoral de quitarle representación legal al Partido Liberal Independiente, principal agrupación política de la Coalición opositora, luego de un fallo de la Corte de justicia cuyos magistrados son acusados de obedecer directamente las órdenes del presidente Ortega y la posterior destitución de 28 diputados opositores del Parlamento Nacional. Conscientes estaban que esas elecciones no eran transparentes, libres ni tampoco competitivas.
Ortega perdía su legitimidad de origen desde el momento que la oposición duramente atacada y sometida decidió no participar convirtiéndolo en el único candidato importante en los comicios que la oposición había catalogado como “farsa electoral”.
Pero no solo la dirigencia política, también la Conferencia Episcopal nicaragüense se había pronunciado de manera contundente en un duro comunicado de todos los obispos deplorando el intento de implantación de un régimen de partido único en el país, haciendo desaparecer la pluralidad ideológica, cuestión absolutamente nociva para la democracia y el país. Se cerraban así las puertas de la vía electoral en Nicaragua y se le robaban al pueblo su derecho a votar libremente, expresaban los más connotados analistas.
La decisión del presidente Daniel Ortega de prohibir observadores independientes que verificaran la transparencia de las elecciones complementa el coctel de genuinas dudas sobre el proceso electoral convocado y que persiguió una reelección para mantener a un régimen que se cuela a costa de vender un gobierno basado en programas sociales denunciados como una nueva forma de clientelismo  orientado más a comprar lealtades que a cambiar la realidad de los más pobres de la población en el país que sigue siendo el segundo más pobre del hemisferio, después de Haití.
A ello le sumamos la represión e intimidación que afirman se utiliza para amedrentar a las voces opositoras, así como la existencia de una “alianza de silencio”; con los grandes grupos empresariales, a los que acusan de aceptar el sacrificio de importantes principios democráticos a cambio de estabilidad.
Pero no solo las acciones oficialistas hicieron mella en el desánimo de los electores cuya abstención rondo el 42% de acuerdo a los números de las encuestadoras más reconocidas, también el discurso opositor dedicado a la institucionalidad y la norma democrática alejo a esos representantes de la conexión con las demandas sociales y problemas de la gente y la imposibilidad de lograr la unidad real sin duda alimento y coadyuvo para las pretensiones de los que algunos llaman “dictadura”.
Así fueron las cosas las cosas y así son las pretensiones de quienes quieren hacer desaparecer la disidencia venezolana para mantenerse en el poder. Saben que en buena lid y en igualdad de condiciones jamás podrían superar el descontento y la decepción, se saben superados por sus errores y equivocaciones y no les queda más que apelar a su control para someternos a procesos diseñados para no ser cumplidos, para que las metas no sean alcanzadas y justificar la desaparición de organizaciones que no aceptamos la implantación de ninguna nueva dictadura en Venezuela. 

Deyalitza Aray


martes, 14 de febrero de 2017

Dictaduras, elecciones y transición.




Esta oposición electoralista y dialoguera llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder y en plena crisis y estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! 

A Leopoldo López.

Ni la de Cipriano Castro, dictadura travestida de revolución libertadora, salió por elecciones, ni la de de Gómez, que luego de traicionarlo gobernó durante 27 años hasta salir del poder de muerte natural. Tampoco la de Pérez Jiménez, cuyo derrocamiento y destierro celebramos por estos días. Dos impecables democracias, en cambio, fueron violentamente desalojadas por regímenes dictatoriales: la de Rómulo Gallegos en 1948 y la inaugurada con el Pacto de Puntofijo y la clamorosa victoria de Rómulo Betancourt, defenestrada aviesa y turbiamente, mediante un golpe en cámara lenta que ha tardado 25 años en venir a escorarse en esta crisis humanitaria, con el estúpido e incomprensible consentimiento cívico militar golpista y la complacencia de las élites a partir del 4 de febrero de 1992.

Por eso mismo, para demostrar que una dictadura venezolana sí puede ser desalojada pacífica, constitucional, democráticamente, lo que no fue el caso en ninguna de las dos dictaduras del siglo XX, uno de los protagonistas de la decadencia política de la democracia liberal, Eduardo Fernández, se haya visto obligado a viajar hasta Polonia para dar con la prueba de su acomodaticia teoría.

Sin embargo, en una argumentación que bordea el absurdo, da simultáneamente las razones por las cuales su teoría pierde todo peso. La dictadura de Jaruselsky, que habría desaparecido del mapa por elecciones como las que la oposición electorera venezolana lleva casi dos décadas intentando, inútilmente por cierto, pues o las pierde o se las roban, había perdido todo respaldo de poder real: la oposición había tomado la calle insurreccional, masiva, explosivamente bajo el liderazgo del líder metalúrgico Lech Walesa; el Muro de Berlín había sido derrumbado por las masas insurrectas de la Alemania comunista en alianza con los sectores contestatarios de Berlín occidental, herederos de años de combates contra su propio establecimiento y todo ello no hubiera sido posible sin la implosión de la Unión Soviética y su Pacto de Varsovia, acorralados por la sabia, lúcida e inteligente “guerra de las galaxias” comandada por Ronald Reagan.

Como para terminar de poner la guinda en la insurrección democrática de Gdansk, Lech Walesa y los obreros portuarios, un sacerdote polaco, visceralmente anticomunista y antidictatorial, que conocía hasta el detalle las artes totalitarias de la sedicente República Popular y Democrática de Polonia, ascendió al papado bajo el nombre de Juan Pablo II. Por cierto, políticamente situado en las antípodas del argentino Jorge Bergoglio y cuyo nombramiento, en lugar de constituir un espaldarazo al populismo fue una clara señal de guerra a muerte contra el comunismo soviético.

Quiéranlo o no los electoralistas a todo trance, si alguna dictadura constituyente, como la venezolana, fue desalojada por votos, ya había sido desalojada por la multitudinaria, masiva e irrefrenable insurrección popular. Los votos no vinieron más que a confirmar los hechos: los dictadores estaban caídos.

Yo comprendo que Eduardo Fernández, que seguramente conoce el caso chileno mucho mejor y de fuente más directa que el distante caso polaco, prefiera, para justificar la bochornosa, oscura e impotente estrategia política de los partidos de la MUD, que la han llevado a la sepultura, inexorablemente condenada al fracaso si para poder votar debe renunciar a seguir el ejemplo de Lech Walesa, enfrentar frontalmente a la dictadura y poner a la masa contestataria en las calles, recordar sus tiempos de presidente de la Internacional Democratacristiana en Europa. Teniendo a mano el caso del plebiscito chileno que, efectivamente, sacó al tirano y su tiranía mediante un claro, límpido y transparente proceso electoral. Imagino que son dos las razones: la dictadura chilena no era una dictadura castrocomunista ni su naturaleza era constituyente, sino comisarial, ergo: imposible de ser comparada con la dictadura castro-comunista de Hugo Chávez, traspasada en andas de Raúl y Fidel Castro a un agente cubano de origen colombiano avecindado en Venezuela. Un apparatschik de los miles que conforman el Estado totalitario cubano o, siendo extranjeros, les sirven en el Foro de Sao Paulo, su Internacional Castrista. Tampoco los gobiernos de Lula-Dilma y de Néstor y Cristina Kirchner habían terminado de derivar a tortuosas dictaduras como la de Chávez-Maduro. La segunda es que la nonata dictadura castrocomunista de la Unidad Popular chilena fue asfixiada antes de que cogiera auténtico vuelo, no por elecciones, que muy posiblemente jamás hubiera sido destronada electoralmente, sino mediante un quirúrgico golpe de Estado llevado a cabo por unas coherentes, homogéneas y blindadas fuerzas armadas. ¿Cómo compararlas con las que asaltaron el poder en nuestro país para ponerlo al servicio de la tiranía cubana y el narcotráfico?

Tampoco la transición española viene al caso: Franco estaba muerto, el país, bajo el florecimiento del turismo a escala europea –la llamada industria sin chimeneas– había alcanzado un desarrollo exponencial, el país se enrumbaba a la modernidad de la globalización y desde los franquistas de Fraga Iribarne a los comunistas de Carrillo y la Pasionaria apostaban por la democracia. Con dos pesos pesados como para empujar la transición: Felipe González, por el Partido Socialista renovado y ya liberado del pesado fardo marxista, y Adolfo Suárez, por el Movimiento. ¿Comparables con los señores que presiden Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el partido del señor Falcón? ¡Por favor!

Sobran los casos y sería absurdo exponerlos en una suerte de casuística transicional. Cada caso, como lo enseña la historia, es inédito. Pero lo que sí está claro y constituye una ley irrebatible de la política es que las elecciones, todas las elecciones, sean de la naturaleza que sean, están condenadas a no servir de nada si no subyace a ellas el acuerdo previo, esencial, existencial, tácito o explícito de los poderes fácticos y las partes en disputa por respetarlas como al Padre Santo. Y permitir que los poderes resultantes no sean castrados desde su propio nacimiento. Como fuera el caso de la Asamblea Nacional, convertida en un esperpento por obra y gracia de la justicia del horror. Un caso imposible de emular. Tal como lo establecieran Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt en el Pacto de Puntofijo. O Felipe González, el rey, Santiago Carrillo y Adolfo Suárez en el Pacto de la Moncloa. En Chile, ese acuerdo había sido aceptado por todos los protagonistas políticos, con excepción de Augusto Pinochet y los suyos. Pero ya estaban en franca minoría, no contaban con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y constituían un estorbo para un país ansioso de paz, justicia, prosperidad y progreso. Vale decir: de democracia. Todo lo demás es cuento. ¿Comparables Augusto Pinochet y las fuerzas armadas chilenas con Vladimir Padrino y las Fuerzas Armadas Bolivarianas?

Esta oposición electoralista y dialoguera ya llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder en pleno estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! O bajamos la santamaría.

Antonio Sanchez Garcia.

Publicado en: El Nacional

lunes, 13 de febrero de 2017

La nueva MUD y el electoralismo.



Dos hechos ominosos ensombrecen el horizonte político nacional.

El primero de ellos ocurrió el martes de la semana pasada, cuando Jesús Torrealba, inexplicablemente todavía secretario ejecutivo de la MUD, en rueda de prensa convocada para informar sobre la reestructuración de la alianza, en lugar de hacerlo, se limitó a notificar que se había designado una junta reestructuradora, que en los próximos días presentaría las diversas opciones posibles de darle nueva forma y contenido a la organización. Más allá de la composición inaceptable de esta comisión, en la que incluso se incluyó al diputado Juan Carlos Caldera, a quien todos vimos en un video que lo mostraba siendo sobornado por Wilmer Ruperti, ¿cómo es posible que los dirigentes de la oposición, tras haber dilapidado el capital político que millones de venezolanos habían depositado en sus manos aquella excepcional jornada electoral del 6-D, insistan en desconocer de tan grosera manera el sufrimiento, la dignidad, el malestar y la indignación que embarga al pueblo opositor ante el incumplimiento sistemático del compromiso adquirido con los ciudadanos de cambiar presidente, gobierno y régimen en un plazo no mayor de 6 meses y sólo pensar, obsesivamente, en las “próximas elecciones”?

El segundo hecho lo protagonizó otra vez Vicente Bello, representante de la MUD ante el CNE, cuando al terminar una ingrata reunión de algunos delegados de la alianza con el directorio del ente electoral para precisar el proceso de reinscripción de los partidos, declaró que el diseño de ese proceso de renovación fue “improvisado y atropellado”, porque el CNE “no se percató de que en él se incluyeron los fines de semana de Carnaval y Semana Santa”. Una afirmación absolutamente complaciente y falsa, porque Bello, la MUD y todo el mundo saben que esta decisión, como siempre han sido, fue perfectamente calculada por el régimen y anunciada en el momento oportuno.

Si a esta interpretación tramposa de la realidad electoral, de clara inspiración en la fórmula empleada por Daniel Ortega para reelegirse en unas elecciones a las que no pudo presentarse la oposición, le añadimos la insultante rueda de prensa de Torrealba sobre la reestructuración de la MUD, debemos admitir que ciertamente buena parte de la oposición ha perdido el rumbo. Definitivamente y sin remedio aparente.

Esta situación se hace aún más grave si tomamos en cuenta que desde el pasado mes de octubre, cuando el régimen decidió borrar el referéndum revocatorio del mapa electoral, los principales voceros de la MUD, en rueda de prensa primero y desde la Asamblea Nacional después, sostuvieron que con esa decisión quedaba roto el hilo constitucional y se instalaba en Venezuela, ya sin ningún disimulo, una auténtica dictadura. Razón por la cual, para devolverle su vigencia a la Constitución, esos mismos voceros convocaron repetidamente al país a la rebelión civil. De ahí las grandes manifestaciones de protesta de aquellos días y la decisión parlamentaria de condenar políticamente a Maduro. ¿Cómo es posible entonces que representantes de esos mismos dirigentes hagan como si nunca hubieran hablado de dictadura y acudan a la sede del CNE, implacable instrumento del régimen desde el año 2003 para negarle a los venezolanos su legítimo derecho a elegir, con la intención de discutir con sus rectoras los términos de esas dichosas elecciones regionales, como si en Venezuela reinara una plena normalidad democrática?

Planteada en octubre la confrontación en términos de dictadura o democracia, ¿con qué propósito se anuncia la reestructuración de la MUD, para qué dialogar con las rectoras del CNE? ¿No constituye una inaudita aberración reducir el debate político a la celebración de elecciones en el marco de un régimen al que se señala como dictadura? Se comprende que Manuel Rosales y Henri Falcón lo hagan, pero ¿cómo van a actuar los restantes dirigentes de la oposición? El pueblo opositor espera de Leopoldo López, de Antonio Ledezma, de María Corina Machado, pero también de Julio Borges, de Henry Ramos Allup y de Andrés Velázquez una respuesta clara, sin sus habituales ambigüedades, coherente. Todos ellos tienen, esta semana, la palabra. Por lo que decidan hacer y digan serán juzgados.

Armando Duran.
Publicado en: El Nacional

jueves, 9 de febrero de 2017

¡Exigimos o nos acostumbramos!



Ésta es la verdadera polarización que existe actualmente en Venezuela. El debate personal y silencioso que lleva por dentro cada venezolano que se pregunta diariamente ¿hasta dónde pretenden llegar?, ¿adónde iremos a parar?, ¿qué vamos a hacer? Parecieran preguntas sin respuestas, sin alternativas, sin solución, acertijos que penetran cada día en nuestra conciencia y en nuestro estómago.
Se viven momentos de confusión y de desconcierto político, producto, por un lado, de un proceso revolucionario caracterizado por el populismo exacerbado como práctica pública fundamental, especie de aberración democrática partidista que ha generado una de las más devastadoras debacles económicas acompañada de la perversa ruptura del hilo, del orden constitucional nacional y vergonzosa violación de derechos fundamentales que ejecuta con descaro la oficialidad, y por el otro, de la carencia de una estrategia política de oposición coherente que responda a las expectativas de quienes se negaron a aceptar el modelo que desde hace diecisiete años se instauró en nuestro país y de los que asumiéndolo se sienten profundamente decepcionados de sus resultados. Hemos sido actores y espectadores al mismo tiempo de la desarticulación del rol fundamental de todos los poderes del Estado venezolano, de la inoperancia de las diferentes instituciones, de su subordinación no al mandato legal, sino a la direccionalidad política de turno que busca su permanencia a costa del riesgo general y el colapso total mientras insiste en sus historietas, vulgares cómics sobre el saboteo de un fulano imperio al que ataca, cuestiona, pero que mantiene como el mejor comprador.
Profunda preocupación genera que esa práctica degradante de sometimiento, nos invade hasta lo más profundo, mediante el empleo de retóricas persuasivas de falso bienestar que nos han ido conduciendo además a una crisis de representación que debemos atender, sobre todo cuando observamos cómo los ciudadanos poco a poco se distancian de sus dirigentes y van perdiendo interés en el ejercicio de la política gracias a esa suerte de permanente ensayo en la búsqueda de una fórmula mágica que nos saque del atolladero donde nos metieron y nos dejamos meter, mientras el sistema avanza en su esfuerzo por hacernos creer que solo ellos que ejercen el poder pueden atendernos y en consecuencia los necesitas para poder acceder a alguna forma de bienestar. De allí que sea no solo necesario sino urgente sacarnos de encima, sacudirnos la macabra victimización y el mito de la conspiración como propaganda política para pasar a una acción verdadera y menos discursiva. Cambiemos las preguntas y hagámonos otras, ¿realmente las llamadas tarjetas de misiones socialistas o ahora el llamado Carnet de la Patria saciarán las necesidades de un pueblo hambriento?, ¿por qué se decretan estas medidas? 
Lo peor es que pareciera que comenzamos a creer que es así como nos acostumbraremos a vivir porque no tenemos alternativa cuando la verdad está en nuestra capacidad de exigir, lo que no significa guarimbear y mucho menos claudicar. Exigir es defender nuestro derecho a tener la vida, el estado, el municipio, la ciudad, el país que queremos y merecemos, el que conquistamos y nos estamos dejando arrebatar. La situación no es nada alentadora, al contrario, se pone peor ante la posibilidad de un estallido social, se siente, se palpa, pero se retarda haciendo que el estado de ánimo de cada venezolano sea reflejo vivo de rabia y desesperación. Acostumbrarnos no debe ser la solución, de allí que resulta alarmante que en medio de este drama la ceguera de algunos y su desespero electoral los hagan olvidar dónde está la prioridad ciudadana, permitiendo con ello a un régimen tambaleante y tuerto, que gana tiempo y se siente rey, continuar con la falacia de querer salvar la patria.

martes, 7 de febrero de 2017

Elecciones, puntos suspensivos............



Vamos a hablar claro. La última elección respetable que se realizó en Venezuela fue en 1998. De entonces a las votaciones  del 2000, se celebraron elecciones y referendos que si bien no fueron fraudulentos en sentido ortodoxo, si fueron irrespetados por el ventajismo del régimen chavista. Y desde el revocatorio del 2004, todas las votaciones han estado manchadas por el fraude, unas más que otras, sin duda.

Ahora bien, según la retórica oficial, Venezuela era el país con más elecciones en el mundo, prueba irrebatible, según esa retórica, de la naturaleza democrática de la llamada “revolución”. No importa claro está, que las tales elecciones fueran un monumento al fraude continuado. Siempre se podían conseguir unos “expertos” internacionales que convalidaran las cosas, o al menos que hicieran un “balance apropiado” de los comicios y referendos. Hay mucha tela que cortar en estas complicidades.

Y ahora esa misma retórica alega que “no hay condiciones para realizar elecciones en Venezuela”. Así, sin más ni más. ¿Qué pasó? Muy sencillo. Antes la hegemonía tenía unos niveles de respaldo que –con los aderezos del caso, permitía “legitimar” su poder despótico. Ahora tiene unos niveles de rechazo que hacen demasiado peligrosa cualquier consulta popular, así se lleve a cabo por las malas o las peores. Por eso no hay elecciones a la vista. Por ahora… Y los más adversos, al interior del oficialismo, de que haya elecciones regionales son los gobernadores que provienen del ámbito militar. Temen, y con razón, que se queden, como se suele decir, sin el chivo y el mecate…

Los propios técnicos de la MUD descartan que haya elecciones regionales en el primer semestre del 2017, y si no las hay ahora, la hegemonía se las puede arreglar para que tampoco las haya después. Ya se “peinaron” la solicitud de referendo revocatorio para el 2016, y de paso los comicios regionales previstos para el pasado diciembre. Y no pasó nada.

Se montó la tramoya del diálogo para convalidar la no-realización de consultas populares, y en ese tortuoso camino andamos, con patrocinantes de mala y buena fe, equivocados de plano éstos últimos. Maduro y los suyos no se quieren contar, y eso incluye, de manera especial, a casi toda la cúpula de la hegemonía, que no se concibe así misma sin la descarada impunidad del poder despótico.

Todo esto lo saben Rodríguez Zapatero, Samper y la comparsa que ayuda al continuismo de la hegemonía depredadora que destruye a Venezuela. Por eso tienen razón los obispos en el reciente documento, donde exhortan a un cambio profundo en la orientación del país, que se fundamente en la expresión soberana del pueblo. Y eso se llama elecciones. Justo lo que no quieren los que antes sacaban la cuenta de las votaciones teledirigidas del siglo XXI.

Fernando Egaña.

flegana@gmail.com

Publicado en: Analitica

domingo, 29 de enero de 2017

Regionales es lo que hay, si acaso.



Así de claro fue Henry Ramos Allup, hablo de dejar “las quimeras” y entender que aquí lo que hay, en el mejor de los casos, son elecciones para elegir gobernadores, más ilustrativo imposible, atrás en el camino de las promesas incumplidas, se quedaron los anuncios del entonces flamante presidente de la recién elegida, con mayoría opositora, Asamblea Nacional, textualmente para que no haya dudas “…y buscar dentro de un lapso de 6 meses, una salida constitucional, democrática y pacífica a la cesación ¨del gobierno nacional”, cosas veredes compañeros.

Así buenos amigos el aterrizaje, para algunos, es en extremo forzoso, o peor aún, bastante duro de asimilar, ¿Por qué?, vamos por parte, creo sin temor a equivocarme, que la inmensa mayoría de los dirigentes de la MUD, han sido bastante diáfanos y elocuentes, en manifestar, casi a diario, de que la “verdadera” solución a la profunda crisis que atravesamos los venezolanos, pasa inexorablemente por la salida del poder nacional, de quienes hoy lo ejercen, entonces, o nos están mintiendo y si ganamos todas las gobernaciones la cosa esta más cerca, o lo del 2016 fue una especie de calistenia para años futuros, o aquí cada quien anda en un juego macabro, en el que las desgracias y las necesidades de la inmensa mayoría de los venezolanos, importa menos que un pito.

Ah y otras vez lo digo, basta ya del cuento de la violencia, de la matazón, de los guerreros del teclado y de mas bla, bla, bla, en este país cada vez que unos nos acostamos, ya han muerto en esta guerra sin cuartel, más de 80 compatriotas, ¿Qué más crimen?, lo que muchos proponemos no tiene nada que ver con quimeras, ni con locuras, ni con vete ya, dejen de tergiversar la verdad, tiene que ver con propuestas reales de acompañamiento social, tiene que ver con renovar una alternativa democrática que no le pertenece a ningún partido o grupo en particular, los éxitos de la alianza opositora no se hubiesen dado, sin el manifiesto y la contundente participación de toda la sociedad en su conjunto.

Vivimos una nueva forma de ejercer el poder dictatorial, un gobierno que simplemente hace lo que le da a gana, sin importar leyes ni Constitución, pero barnizado de un “origen” democrático, pero que tampoco le para mucho a eso, ¿o es que acaso a el sanguinario dueño de Siria, la comunidad internacional ha logrado sacarlo del poder?, dejémonos de cuentos, en este mundo de hoy, se impone con más fuerza que nunca la “realpolitik”, somos los venezolanos los únicos que podemos sacarnos este yugo de encima y sin despreciar las buenas voluntades de algunos actores internacionales, es aquí donde se pueden cocer las habas.

Las elecciones regionales en nada van a ayudar a resolver los dramáticos eventos que afectan a los venezolanos, el hambre no da tregua y en lo absoluto gobiernos en los Estados, sin recursos ni medios reales y efectivos, podrá intentar siquiera paliarlos, la cosa parece más bien, un ejercicio de ambiciones partidistas por colocarse en escenarios de poder, pensando y acariciando la fantasía de estar allí, cuando suceda una eventuales elecciones presidenciales, cálculos de una política que sigue anteponiendo sus propios intereses, antes de los que dicen defender y representar.
  
Me imagino que ya más de uno está gritando que no podemos dejar espacios ganados!, ¿y la asamblea, pregunto yo?, hoy anulada y arrinconada por un régimen que ciertamente si tiene bien claro hacia dónde va y como va a intentar llegar allí, lamentablemente mientras no haya una real, incluyente y amplia alianza democrática, que trascienda a lo meramente electoral, que le hable claro al país y que establezca honestamente la ruta de esta titánica lucha, el avance de la dictadura será cada día más fuerte y más difícil de remover.

Eduardo Sanchez.

viernes, 27 de enero de 2017

Foro Penal exige dialogo con claridad moral, honestidad y a puertas abiertas.


Caracas, 26 de enero de 2017
SOBRE EL DIÁLOGO
DESDE EL FORO PENAL A LA OPINIÓN PÚBLICA

Quienes suscriben, actuando en nuestro carácter de directores, coordinadores, voluntarios y defensores activos de la ONG Foro Penal Venezolano, ante la propuesta de la UNASUR y de los facilitadores internacionales designados por el gobierno venezolano, dirigida a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para la “reactivación del diálogo”, denominada “Acuerdo de Convivencia Democrática”, que se dio a conocer el pasado 23 de enero de 2017, hacemos llegar a la MUD, y a la opinión pública en general, nuestra posición oficial. En este sentido, destacamos:

CONSIDERANDO: Que el diálogo, como medio de resolución alternativa de conflictos es siempre positivo, siempre que se adelante con honestidad y buena fe, evidenciando avances claros y constatables, reconociendo sin medias tintas la existencia de presos, perseguidos y exiliados políticos y llamando a las cosas por su nombre sin recurrir a eufemismos arteros dirigidos a tergiversar, con todas las consecuencias negativas que de ello derivan, la verdad.

CONSIDERANDO: Que, para ser verdaderamente fructífero y provechoso, el diálogo debe adelantarse de manera sincera y abierta, no a escondidas ni ignorando o dando la espalda a la ciudadanía en general o a quienes resultan los directos interesados y afectados en los temas que en dicho diálogo se discuten.

CONSIDERANDO: Que la Libertad y la Dignidad Humana no se negocian, lo que supone que en toda iniciativa de diálogo ha de respetarse el carácter preeminente de los Derechos Humanos como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, tal y como lo dispone nuestra Carta Magna, sin tratar a los presos y a los perseguidos como “fichas de canje” o como “piezas intercambiables” en acuerdos en los que no se les da voz, ni voto.

CONSIDERANDO: Que, desde su anuncio en mayo de 2016 hasta esta fecha, en cuanto al cese de la persecución y de la prisión por motivos políticos, los resultados del diálogo entre el gobierno y los sectores de la MUD que se han prestado a ello han sido francamente negativos, tal y como ha sido destacado por el Secretario General de OEA y por diversas instituciones y organizaciones nacionales e internacionales, verificándose que el número de presos políticos no ha disminuido, sino aumentado, y que no ha cesado, sino se ha incrementado, la represión como política de Estado.

CONSIDERANDO: Que los factores de la MUD que se han prestado al diálogo se han negado sistemáticamente a considerar, recibir, y hasta a escuchar los aportes, cuestionamientos e inquietudes que sobre el diálogo, sus alcances y consecuencias, les han sido formuladas por las ONG que desde hace años manejan con la debida profundidad, seriedad y coherencia técnica el tema de la represión, de la persecución política y de la prisión como armas de la intolerancia y como políticas de Estado en Venezuela.

CONSIDERANDO: Que a consecuencia de esta cerrada, inexplicable e irresponsable postura de los operadores políticos de la MUD que intervienen en el diálogo:

a) Se han distorsionado, en muchas ocasiones inflándolas a conveniencia y sin respetar ningún criterio técnico o jurídico válido, las cifras reales de presos, perseguidos y exiliados por motivos políticos, lo cual resta credibilidad y seriedad a la lucha contra la intolerancia y contra la represión por motivos políticos.

b) Se ha buscado generar en la población una percepción falsa sobre el alcance de los “logros del diálogo”, al destacar, entre otras cosas, que las pocas liberaciones de presos políticos que en efecto han tenido lugar son todas “producto del diálogo”, lo cual no es cierto, o que se ha liberado en algunos casos a importantes grupos de “presos políticos”, lo cual tampoco se corresponde con la realidad, ya que no se indica siquiera quiénes son esas personas o por qué y bajo qué criterios se las categoriza como “presos políticos”.

c) Ha quedado demostrado que los intervinientes en el diálogo actúan esencialmente como operadores políticos, dirigidos en sus actos al logro de finalidades electorales o políticas, no humanitarias; no cuentan con las credenciales ni la experiencia necesaria, como expertos en materia jurídica y de DDHH, para manejar correctamente los datos y los conceptos básicos de estos temas; ni pueden en consecuencia aportar soluciones efectivas que concluyan en el cese definitivo de la injusta prisión, de la persecución o del exilio de miles de venezolanos por motivos políticos.

d) También está demostrado que los intervinientes en el diálogo, desde las filas de la MUD, privilegian y dan prioridad a la consideración de los casos de quienes lideran, son activistas o militan en las filas de los partidos políticos; relegando a un segundo plano y dejando de lado, huérfanos de atención y de consideración, a decenas de presos políticos que no tienen afiliación o simpatía partidista ni militan en ninguna organización política.

e) Se ha buscado generar en la colectividad una impresión positiva falsa, a través de la omisión de la mención de que en ninguno de los casos de las pocas libertades de presos políticos que han tenido lugar desde 2016 hasta la fecha, ha cesado realmente la persecución penal, dado que los favorecidos con estas libertades aún están sometidos medidas cautelares y a procesos penales injustos que no han finalizado.

Y, CONSIDERANDO: Que sumado a todo lo anterior, los sectores de las MUD que se han prestado al diálogo han callado en cuanto al denominado efecto de “puerta giratoria”, denunciado por el Foro Penal Venezolano, según el cual, en la medida en que unos pocos presos políticos son liberados, otros inmediatamente son encarcelados y ocupan sus lugares, lo cual demuestra que el diálogo, tal y como ha sido planteado, no está funcionando ni ha funcionado para lograr la efectiva disminución de la prisión por motivos políticos en Venezuela.

EXIGIMOS:

PRIMERO: Que cualquier iniciativa de diálogo que se adelante entre el gobierno de Venezuela y cualquier operador político de la MUD o de cualquier otra fuerza política debe desarrollarse con claridad moral, honestidad y a puertas abiertas, llamando a las cosas por su nombre, sin tergiversar o falsear datos, conceptos o realidades ni exaltar falsos logros en detrimento de la verdad.

SEGUNDO: Que, en cualquier diálogo que se produzca que afecte los DDHH de los presos, perseguidos y exiliados por razones políticas, sean de inmediato involucradas, sin arrogancia, sin engaños, sin sesgos y de manera pública y abierta, con voz y voto, las ONG de DDHH, los abogados defensores y los familiares de todos los presos, perseguidos y exiliados políticos, sin distinciones.

TERCERO: Que, de la misma manera y con la misma vehemencia en la que la MUD y los partidos y las organizaciones políticas que la integran demandan respeto a sus respectivas trayectorias, a sus espacios de actuación, a sus logros y a sus desempeños como operadores políticos en Venezuela; respeten la trayectoria, los espacios, los logros, la experiencia y el conocimiento técnico de las ONG y de quienes, desde hace años, se han ocupado constantemente, que no solo cuando ha sido “políticamente rentable”, de atender a quienes son víctimas de violaciones graves a sus DDHH y a quienes sufren injusta prisión o persecución por motivos políticos.

En Caracas, a los 26 días del mes de enero de 2017.-