Mostrando las entradas con la etiqueta Hambre.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hambre.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de febrero de 2017

Crisis, gastronomía y nutrición Parte III: De la Venezuela saudita a comer de la basura, por Marianella Herrera Cuenca.



El 2017 comienza sombrío para Venezuela y quienes crecimos en la “Venezuela Saudita” de finales de los 70 y comienzo de los 80, no podemos dar crédito a lo que vemos hoy. En aquella época vivimos, y no exagero,  un derroche de alimentos y bebidas, y no solo me refiero al caviar, salmón, paté de fois gras, champaña o escocés. Me refiero a alimentos básicos, ideosincráticos que manejábamos con holgura, tomándolos como seguros y atornillados en nuestro escenario. Los términos seguridad y soberanía alimentaria sonaban a espejismo y la “pobreza de la riqueza” no parecía hacerse entender a quienes estaban lejos de ella.

Cuando estudié medicina, en la casa que vence las sombras, nuestra bella UUUCV, ( Universidad Central de Venezuela) atendí en mi alma mater, el Hospital Universitario de Caracas (HUC), todo tipo de personas, desde gente en extrema pobreza, hasta gente que sencillamente buscaba la práctica y la experiencia de sus médicos, aun cuando podían pagarse otro tipo de atención médica. Hago esta aclaratoria, porque desde entonces la opulencia de Venezuela daba para todo, para atender a quien lo necesitaba y a quien no. La comida del Hospital Universitario, era sencilla pero buena y adecuada a las necesidades, se cumplían los turnos y como interna de pre-grado en ese hospital, muchas veces comí de madrugada en esa cocina, hoy en quiebra por falta de alimentos e insumos adecuados para los pacientes.

La Venezuela que viví en mi adolescencia, poco tiene que ver con la Venezuela actual, la que les toca a mis hijos adolescentes, yo podía salir a una fiesta sin temor, ellos no, yo podía ir al automercado libremente y comprar lo que necesitaba, ellos no. Mi mamá me enviaba al automercado para ayudarla con las compras y yo iba sin temores en una época donde los celulares no existían, mi mamá estaba segura que yo llegaría en una media hora con los encargos hechos y sana y “entera”, hoy no puedo enviar a mis hijos al mercado, perderían el colegio, o no podrían estudiar para el examen del día siguiente atrapados en inmensas colas que además constituyen una violación del derecho humano a la alimentación y son escenarios de violencia por la desesperación de comprar un alimento.

Pero la Venezuela de hoy, se ha convertido en más que colas y repartos de bolsas de alimentos, se ha convertido en un país donde la gente come de la basura. Con un alarmante 93% de venezolanos que refieren que sus ingresos no les alcanzan para comprar alimentos (ENCOVI 2016), muchas familias se han visto en la necesidad de hurgar en la basura en búsqueda de qué comer. Y es que hurgar la basura para comer tiene muchos ángulos, aspectos y perspectivas. Primero: puede entenderse que hay maneras de comer de las sobras, una de ellas es elegir entre el desperdicio de los mercados, lo más preciado: los tallos de brócoli, las cabezas de pescado, los recortes llenos de grasa de la carne, los “pescuezos “ del pollo que constituyen material comestible y relativamente adecuado si se consigue en un tiempo prudencial, donde no exista descomposición del alimento. Segundo: comer de las sobras de los demás, como por ejemplo de las sobras de los restaurantes, incluyendo la comida que dejan los demás, esto tiene el problema potencial de transmitir gérmenes que pudiese tener el primer comensal y tercero: la más peligrosa de todas, que es hurgar en los basureros donde existe ya contaminación y mezcla de todo tipo de desperdicios, particularmente en Venezuela, que no es un país que se caracteriza precisamente por la clasificación de la basura.

Mi primer contacto con gente, que comía las sobras de los demás fue en Brasil, corría el año 1993 y estaba yo en Sao Paulo, acompañando a mi esposo por su trabajo. Era la época de una inflación galopante en Brasil, de una inseguridad marcada y yo de terca me empeñé en ir caminando al centro comercial de Iguatemí, del hotel salieron conmigo dos guardaespaldas, pues se negaron a permitir que fuera sola. Al llegar me senté en un pequeño restaurante, donde comí un sándwich y quizás por las manías del embarazo le quité los bordes al pan. Cuando terminé y pagué mi cuenta para salir del lugar, sentí a mis espaldas una presencia, al voltearme vi a tres niños quizás entre 8 a 9 años o quizá mayores (con retardo de crecimiento?) que se peleaban por los restos de mi sándwich. En ese momento, con los ojos llenos de lágrimas y en mi portuñol recién aprendido, les dije que les compraría uno a cada uno. Los ojos desorbitados de alegría de esos niños no se me van a olvidar nunca!.  Niños a quienes no ayudé a resolver su problema, más si a tener unos minutos de felicidad,

El comer de la basura compromete la dignidad personal, altera la autoestima y es reflejo de la vulnerabilidad en cuanto a salud y alimentación a la cual están expuestos los venezolanos y cualquier otro ciudadano del mundo.

Mucho he reflexionado sobre la situación de la salud y alimentación en Venezuela, mucho he estudiado intentando encontrar una explicación quizás para lo inexplicable. ¿Qué ocurrió? Cómo llegamos a esta crítica situación, terrible y dolorosa. Pienso que se ha venido fraguando desde hace tiempo, mucho tiempo y muy posiblemente tuvo su fundamento en la inconsciencia de la Venezuela Saudita. Si, dolorosamente hemos pasado de la inconsciente Venezuela Saudita a comer de la basura.

Estoy segura que tiempos mejores vendrán para nuestro país, también posiblemente por la consciencia creada con el dolor y el sufrimiento, que son maneras que tiene el ser humano para aprender. El deber ser en alimentación se recuperará, y las madres podrán enviar a sus hijos al “super” a hacer el mandado y ayudar en la casa. Ese es el deber ser: ir al automercado y tener el dinero ganado en un trabajo digno para pagarlo, y que una madre no tenga miedo de que su hijo vaya caminando al mercado!.  Y sí,  soy optimista y que no me malinterprete el lector, el optimismo no debe ser confundido con facilismo, pues los tiempos que vienen aunque mejores no serán fáciles para nadie, más estarán marcados por esos maravillosos jóvenes que se niegan a perder la patria, que se esfuerzan cada día para dejar el nombre de Venezuela en alto en el Modelo de Naciones Unidas de la Universidad de Harvard como la mejor delegación internacional en 2017, o esos jóvenes de nuestra Universidad Central de Venezuela que creen en la democracia participativa y realizan sus elecciones a pesar de que un Tribunal Supremo de Justicia pretenda eliminárselas.  Esos maravillosos jóvenes que son la mayoría y que han aceptado el reto de reconstruir el país y de sembrar fuerza y esperanza en el pueblo venezolano.

@mherreradef
@ovsalud
*Profesora Universitaria, Directora Observatorio Venezolano de la Salud

Publicado en: Runrun

viernes, 17 de febrero de 2017

LA MUERTE DE UN NIÑO HABLA MAL DE CHÁVEZ



Después de leer ese espanto, lo único que pude hacer fue llevarme las manos a la cabeza y llorar.

Siento el dolor vivo en el corazón cada vez que recuerdo el cuento que El Correo del Caroní publicó en su página web el primero de febrero. Ese periodismo que pasa inadvertido en las grandes ciudades, esa realidad que salta en cada calle de nuestras ciudades Venezuela adentro. No nos enteramos, como si no importara.

La niña tenía 7 meses de nacida y vivía con su mamá en el barrio José Tadeo Monagas, en San Félix, estado Bolívar. Orangelis, se llamaba. En pasado, dejó de llamarse, dejó de respirar, dejó de existir. Esto para mí es un duelo, como es un duelo permanente lo que presencio cada día, la vida se nos escapa a los venezolanos.

La muchachita tenía unas manchas en la piel y la mamá la llevó a un centro hospitalario de la zona para que la vieran. Los médicos le dijeron al principio que eran unas marquitas que salen producto de la desnutrición. Hicieron su trabajo, la estabilizaron, pensaron que se recuperaría. Pero todo dependía de que esa pobre mujer consiguiera fórmula infantil para darle de comer. Y no consiguió. Aunque la hubiera conseguido, no tenía dinero para comprarla, es muy cara. Se supone que al centro asistencial debería llegar este insumo desde Caracas, pero tenían semanas sin recibir. No sé si la ministra sabrá lo importante que es este recurso para los más pobres, de repente cree que es un consumismo que nos ha inculcado el capitalismo.

La bebita fue empeorando hasta que no pudo más, no aguantó, se fue. “El domingo en la noche, Orangelis empeoró y, finalmente, dejó de respirar. Cuando murió, uno de sus ojos se desprendió de la cuenca ocular”, relata el colega del diario.

El diagnóstico fue claro desde el principio. Con la desnutrición van fallando todos los órganos hasta que dejan por completo de funcionar.

II

¿Me he vuelto amarillista? Disculpen, pero no puedo ocultar mi dolor, y siento que debo decirlo, contarlo con todos los detalles. Que la gente que no haya leído esa nota en el periódico guayanés tenga la posibilidad de enterarse de lo que pasa. Los mismos médicos del centro asistencial donde murió la pequeña afirman que 80% de las consultas en pediatría son por desnutrición.

No sé si me explico, no es que una mamá llega a ver al pediatra y le dice: “Mi hijo tiene desnutrición”. Llega como la mamá de Orangelis, porque tiene unas manchitas, porque no deja de llorar, porque no duerme, porque tiene una gripe que no se le cura, porque tose desde hace meses. Son manifestaciones de un mal mayor, que carcome los cuerpecitos de esos angelitos. La ignorancia, la pobreza y la escasez son una combinación letal. Porque, lamentablemente, esas madres no saben, seguramente gestaron estando desnutridas, nadie les enseñó a comer.

¿Me he vuelto grosera? A juicio de cierto capitán, debo ser la mujer con la boca más sucia del país. En San Félix en este arranque de año ya han muerto cuatro niños por esta misma causa. Eso solo en esa ciudad. ¿Y qué pasa con los que se han muerto en todo el país? Cada niño, cada bebé, cada adolescente que deja de comer es una grosería bien dicha en contra de Chávez.

Lo dicen los propios médicos, si esos niños consiguen ser estabilizados en los hospitales, “las probabilidades de vida son bajísimas: si no mueren aquí, mueren en la casa porque no hay qué comer”.

Puedo ser así o más grosera. No hacen falta malas palabras. La realidad completa de este país es el mayor insulto para la memoria del que no debe ser recordado. Y si es así, seguiré escribiendo insultos, porque a mí sí me duelen estos niños, capitán.

Ana Maria Matute
En ABC de la Semana

viernes, 10 de febrero de 2017

De la escasez al hambre.



No hay duda de la dramática situación por la que pasa el país. Desde el año 2013, con énfasis en el 2014 hasta principios del 2016 el asunto de ubicar los alimentos básicos se ha convertido en un viacrusis de manera literal para la mayoría de los venezolanos. Ni hablar de los medicamentos que lo sigue siendo de manera aún más significativa, sufriendo un desabastecimiento de más del 90%.

Pero en el caso de los alimentos ha habido un giro importante en los últimos 11 meses. Ya el asunto no es conseguir los productos, que sigue siendo un problema, hoy el drama es tener con que comprarlos.

Un estudio reciente de Visor 360 Consultores a nivel de grupos focales y cuestionarios en 15 estados así lo refleja en boca de los mismos ciudadanos.

De ser difícil conseguir alimentos a pasar hambre:

GF1: “No se consiguen, no se pueden comprar, es estresante porque lo que se puede comprar no alcanza para que toda tu familia coma. Es muy agobiante calarse la cola para comprar una canilla, cuando en tu casa viven 6 personas. Está pasando de solo ser difícil conseguirse a estar pasando hambre.”

El alimento no alcanza:

GF3: “Yo creo que progresivamente el tema de los bachaqueros va a ir acabando, el problema va a ser el salario.”

Alimentos a crédito y contra el patrimonio familiar:

GF4: “Lo que pasa es que nosotros tenemos una herramienta que son las tarjetas de crédito, en mi casa, las 6 que tengo, de 50 o 60, cada vez que el banco me aprueba una yo no sé si llorar o reírme. Pero tengo para comprar un mes. Ahorita vienen los aguinaldos, entonces tengo que sacar los aguinaldos, pedir adelanto de prestaciones, pedir la caja de ahorros nuevamente, para poder hacer las hallacas en diciembre.”

Aumentar el salario no es la solución:

GF4: “En mi caso yo soy docente y como todos saben, los docentes somos uno de los estamentos más mal pagados… nada más que lo gasto en un día, bajo compro jamón, queso, un pollo y después esperar al veinticinco casi que así… ¡Pero es que aumentar el salario no es la solución! porque es como decía un político: “Mientras que el salario va por las escaleras, el aumento de todas las cosas va por el ascensor” entonces no, no es que aumenten el salario y mucha gente se alegra, pero es que todos los productos aumentan inmediatamente y quedamos en las mismas.”

Testimonios del hambre:

GF1: Moderador: “Voy a hacer una pregunta y el que no la quiera responder, no hay problema, ¿Hemos pasado hambre?

Si (en coro)”

Moderador: “¿Qué es pasar hambre? Descríbanme qué es pasar hambre

No comer nada un día, acostarte sin comer

Ni desayuno, ni almuerzo, ni cena

Por lo menos en mi casa somos dos, pero en una familia que tiene niños, yo puedo estar sin comer, pero no puedo dejar a mis hijos sin comer. En las casas donde haya niños dejarán de comer para darles a los niños.”

GF2: “He dejado de comer yo para que mis hijos coman.”

Esto es apenas un reflejo de una cruda realidad que debemos buscar superar de inmediato, más allá del diálogo, de la polarización, de las elecciones y fundamentalmente más allá de Maduro y su kakistocracia. Por ello en próximos escritos haremos planteamientos y convocatorias a la organización para atender este problema de todos.

Nicmer Evans

Publicado en: Analtica

sábado, 4 de febrero de 2017

¡El hambre en un carnet!


A partir de hoy Un Quijote en Carabobo inaugura una nueva etapa, todos los días estaremos actualizando notas, opiniones y debates sobre Venezuela, nuestros artículos seguirán, ahora cada semana. Hoy iniciamos con un buen articulo de la Diputada Deyalitza Aray: 

La crisis alimentaria en Venezuela tiene más de un rostro, no hace distinciones de raza, credo, profesión o estrato social, solo está allí y cada quien la enfrenta a su manera, con las posibilidades y limitaciones propias y del entorno pero con un efecto lapidario para la inmensa mayoría.

Vivimos una perversa transición, pasando de la abundancia a la escasez, de la variedad a la búsqueda, “del ta’ barato dame dos” al “no hay”, de los tres golpes a solo dos si acaso, de comer lo que quieras para pasar a “lo que haiga”, de lo nacional a lo importado, de la calidad a cualquier cosa es bueno, del mercado quincenal a la compra diaria dependiendo de lo que tengas en el bolsillo.

Esa misma crisis va a la escuela, se monta en un taxi, la consigues en un hospital, en una farmacia, terrible realidad, nada te alcanza! y la angustia y hasta la desesperación se apodera de quienes apenas tienen para subsistir, ni hablar de quienes ya rompieron la barrera y su única salvación es la caridad ajena olvidada en ocasiones en bolsas de basura. Se mete en tu casa, te obliga a reducir las porciones que cada vez son más pequeñas en el plato, a sacrificar alguna porque si desayunas no almuerzas, ya casi nunca cenas o por lo menos no como acostumbrabas, mientras notas cuando te vas a vestir, como también se reduce tu talla y las de tus hijos, perdiendo peso y no por gusto o dieta, sencillamente porque en Venezuela ya no se come como antes.

En medio de este macabro desastre, el gobierno nacional en voz del propio presidente Nicolás Maduro anuncia una nueva fórmula para, según él, mejorar la aplicación de los programas sociales y hacer frente a ese enemigo gigante que lo intenta desestabilizar llamado Guerra Económica que aplica el sector opositor venezolano responsable de todo lo que pasa en la nación, y entre bombas y platillos, en cadena nacional da a conocer la novedosa maravilla denominada “Carnet de la Patria”.

Tamaña manipulación plastificada que a cuenta de pretender facilitar el acceso a los programas de protección social para la resolución de problemas y necesidades del pueblo como dicen, en el fondo esconde un proceso que discrimina y secuestra definitivamente la dignidad de la gente que lo único que quiere es estabilidad y comer en paz, penetrando de forma inmediata a toda la información personal, de residencia y participación o no en misiones o movimientos sociales que impulsa el sector oficialista que desgraciadamente nos gobierna, para su control. Esto no es un invento, ni patraña escuálida opositora es lo que se desprende de la propia metodología para su aplicación: “Debe ser presentado a la hora de ser beneficiado por los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap);  y todas las misiones sociales que impulsa el Gobierno Nacional”, a confesión de parte relevo de pruebas, lo sabemos los abogados. "Todo el venezolano que quiera la prosperidad y felicidad, la paz, vengan al nuevo sistema del Carnet de la Patria", quieren decir con eso que quienes no lo hagamos queremos la guerra, la pobreza? sencillamente somos ciudadanos que nos negamos a un sistema que insiste en humillarnos y doblegarnos.

Criminal a mi modo de ver, pretender que el acceso a la comida, a los medicamentos, a la vivienda, a los servicios que todo gobierno responsable está obligado a ofrecer a sus ciudadanos lo condicionen a la inscripción en un supuesto programa de atención que realizan exclusivamente las UBCH, Frentes Socialistas y demás de células políticas que anticipadamente clasifica a los venezolanos de manera vergonzosa en carnetizados patriotas y los no carnetizados apátridas. 

Un simple programa más a los que el régimen nos tiene acostumbrados y a los que ha sabido sacarle provecho en tiempos electorales, oportuno en un momento en el que su credibilidad está severamente cuestionada y el rechazo a sus decisiones y acciones de gobierno ruedan la barra de la insatisfacción y la decepción. Ya no es solo el hambre de comida, suficiente el crujido del estómago que te lo recuerda, también es hambre de verdadera unidad para luchar contra aquello que se incrusta, se hace rutina y lo vemos con normalidad, de justicia y de estabilidad.

dearay66

jueves, 24 de junio de 2010

Petroleo y Venezuela.



"Ahora que el petróleo es nuestro, no quiero ver pordioseros, enfermos sin hospitales y muchachos sin liceos….” Y nuestro presidente ofreció quitarse el nombre, si no lograba sacar a los niños de la calle, convertirlos en hijos de la patria e integrarlos al gran proceso Socialista, sin embargo, no hace falta recurrir a ninguna estadísticas para relatar lo que a diario ven nuestros ojos, creó Barrio Adentro I, II y III para llevar una salud de altísima calidad a todos los compatriotas sin distingo de ningún tipo y hoy existen en nuestro país, de acuerdo al Ministerio de Sanidad, mas de 41.573 casos de dengue, colocando en estado de epidemia a 21 entidades federales, mas de 22.800 casos de malaria o paludismo, concentrándose el 93,40% en el Estado Bolívar y para remate surgió una fiebre poco conocida también asaltó a pobladores venezolanos en 2010. Por primera vez se reportó un brote masivo de mayaro, que afectó a 69 personas en el municipio Ospino de Portuguesa. Incluidos un par de pacientes enfermos en Cojedes, los casos ya suman 77, según reportó la OPS. Que decir de nuestros centros de estudios, repletos de promesas a medio terminar, de programas de alimentación paralizados y sin control, y de una definitiva vocación a convertir a nuestros hijos en seres que solo vean por un solo hueco, incapaces de discutir de manera franca, abierta y democrática los diferentes pensamientos del conocimiento mundial.

“Ahora que el petróleo es nuestro izaron el pabellón, subieron las caraotas, las tajadas y el arroz…” ¿Cuantas denuncias y hallazgos de los alimentos descompuestos deberemos ver los Venezolanos para que alguien del gobierno de manera seria y responsable, se dedique a investigar y así poder ir estableciendo responsabilidades?, y es que da una inmensa impotencia leer la noticia donde nuestro flamante Contralor Nacional vuelve amenazar con publicar una nueva lista de inhabilitados para las elecciones parlamentarias mientras la patria se hunde en un mar de impunidad y desasosiego general. Es el reportaje de este domingo de El Nacional un nuevo reflejo de lo dramático de la situación y fue en Tinaquillo donde gente de pueblo, luchadores sociales y hasta un Alcalde oficialista reconocieron que tienen mas de doce meses denunciando este nuevo guiso podrido. ¿Cuántos pabellones, criollos, orientales o guyaneses, hubiese preparado misia Jacinta para todos sus tripones, que tanta falta le hacen?

“Ahora que el petróleo es nuestro viva la soberanía, que tal señor presidente si se convierte en comía, no lo digo por manía ni porque me da la gana, pero el pueblo compañero tiene un hambre soberana….” Ah mundo Barquisimeto, tanto que nadamos, para venirnos a ahogar en esta orilla cargada de letanías y mentiras repetidas una y mil veces, cuantas luchas fueron inspiradas en las letras del compañero Ali, cuantas noches de insomnio pasamos discutiendo por una Venezuela mejor y hoy vemos con profunda tristeza el secuestro de la esperanza de millones por unas mafias enquistadas en el poder, pero no podrán seguir engañando por mucho tiempo mas, y es que ahora que el petróleo es nuestro, esta llegando la hora de cambiar de verdad y convertir a nuestra tierra en lo que realmente queremos.

Publicado en el diario Notitarde la Costa, el jueves 24/06/2010.