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viernes, 17 de marzo de 2017

Soy un chavista tarifado.



No se alarmen, pero soy un chavista tarifado. Ese adjetivo me lo he ganado a pulso, a pesar de que nunca me ha pagado el PSUV ni formo parte del conglomerado de censura y control que maneja el partido de gobierno. Tampoco me gané el calificativo por ir a participar en alguna competencia de élite con el dinero público, ni por salir en una foto con algún alto funcionario. Soy un chavista tarifado porque opino distinto a un grupo de opositores, y ya eso es suficiente.

Esta es la dinámica de nuestra libertad de expresión. O piensas como yo, o eres menos. En más de 17 años de dictadura el gobierno ha logrado destruir la palabra, eliminando cualquier posibilidad de debatir y de argumentar. Como resultado tenemos una parte de la oposición que quisiera censurar tanto como Conatel.

De esta manera amenazan y descalifican a críticos de cine, a tuiteros y a todos aquellos que se atrevan a plantear una opinión distinta a la de ellos.

En esa negación de lo que no piensa como ellos, nos hemos convertido en una sociedad conservadora que más que construir quiere imponer. Millones de microdictadores que se creen dueños de la verdad y que no permiten y no quieren escuchar nada con lo que no comulguen.

La realidad es que mientras esta tendencia crece, nuestro futuro pinta menos esperanzador. Pero no por ello podemos dejar de opinar.

No soy un chavista tarifado; critico porque me importa, porque creo que la oposición no es perfecta y que sigamos sumidos en este proceso político es muestra de ello. Los criticaré a todos mientras pueda, porque esta es una columna de opinión y de eso se trata. Pero, sobre todo, los seguiré cuestionando porque creo que solo así puedo colaborar para forjar una mejor oposición.

Somos muchos los que seguiremos escribiendo a pesar de que la censura se multiplique como una plaga de ambos lados, porque sabemos que si queremos democracia, tenemos que empezar por aceptarla.

Carlos Weil Di Miele

martes, 21 de febrero de 2017

¿La nueva MUD?



Después de mucho anunciar, por fin la MUD ha informado sobre su reestructuración. Hemos esperado la información con el interés que merecía, pero nuestras expectativas no quedaron satisfechas. Sabemos que se trata de un primer paso en un plan de renovación, y que, por lo tanto, deben seguir otros capítulos ante cuyo advenimiento seguimos pendientes, pero hasta hora los partidos coligados solo nos han sorprendido con un parto de los montes.

La MUD es importante para la sociedad que clama por cambios urgentes en la política venezolana. A su organización debemos pasos trascendentales para la recuperación de la democracia, como el triunfo en las elecciones parlamentarias. Ha tratado de mantener la llama de la controversia civilizada frente a la dictadura y se ha ocupado de movilizar a sus líderes en las diferentes regiones de nuestra geografía. Llevó los anhelos de la sociedad hasta cúspides que parecían inaccesibles, en suma, pero después, en poco tiempo, en cuestión de un año desolador, protagonizó o acompañó un declive que apenas permite hacer reminiscencia de los logros obtenidos. De allí la necesidad de mirar con cuidado lo que hace, pero especialmente lo que deja de hacer.

De momento, apenas ofrece una nómina de dirigentes que en general son poco conocidos, un repertorio de ciudadanos de buena voluntad a quienes deben presentar en detalle para conocimiento de la ciudadanía. Se trata de personalidades honorables, no cabe duda, pero sin un trabajo previo que no obligue a solicitar que los presenten en detalle, que los suban a la pasarela para apreciar a cabalidad las cualidades que deben tener y sobre las cuales no dudamos, pero que requieren un desfile previo para que no sigan inadvertidas.

El refrescamiento de las élites es bueno y necesario, por supuesto, pero tal vez estemos ante un desfile de medianías de las cuales no se pueden esperar las hazañas que requiere la sociedad para recuperar la confianza en sus dirigentes, para tener la seguridad de que su destino está realmente en las mejores manos. No descalificamos a los integrantes del elenco que ahora se nos presenta, entre otras cosas porque hay que dejarlo actuar para juzgarlos con propiedad, pero parece evidente que, si no son debutantes en la escena, hacían hasta la fecha el papel de segundones en el reparto.

Las circunstancias exigen un esfuerzo político de proporciones extraordinarias. La situación no está para medias tintas. Los reproches se hacen en función de la trascendencia del reto de salir de una dictadura que está acabando con el país. La lucha contra la adversidad requiere de políticos capaces de convocar inmediatamente la atención y el entusiasmo de las masas. ¿Está en eso la MUD actualmente? ¿Dio en el calvo con la nómina que ahora nos ofrece? El hecho de que nos ponga a averiguar la identidad de los miembros de su nuevo equipo de coordinación, porque solo lo sabemos en términos someros, no permite una respuesta sin reservas.

Editorial de: El Nacional

martes, 14 de febrero de 2017

Dictaduras, elecciones y transición.




Esta oposición electoralista y dialoguera llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder y en plena crisis y estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! 

A Leopoldo López.

Ni la de Cipriano Castro, dictadura travestida de revolución libertadora, salió por elecciones, ni la de de Gómez, que luego de traicionarlo gobernó durante 27 años hasta salir del poder de muerte natural. Tampoco la de Pérez Jiménez, cuyo derrocamiento y destierro celebramos por estos días. Dos impecables democracias, en cambio, fueron violentamente desalojadas por regímenes dictatoriales: la de Rómulo Gallegos en 1948 y la inaugurada con el Pacto de Puntofijo y la clamorosa victoria de Rómulo Betancourt, defenestrada aviesa y turbiamente, mediante un golpe en cámara lenta que ha tardado 25 años en venir a escorarse en esta crisis humanitaria, con el estúpido e incomprensible consentimiento cívico militar golpista y la complacencia de las élites a partir del 4 de febrero de 1992.

Por eso mismo, para demostrar que una dictadura venezolana sí puede ser desalojada pacífica, constitucional, democráticamente, lo que no fue el caso en ninguna de las dos dictaduras del siglo XX, uno de los protagonistas de la decadencia política de la democracia liberal, Eduardo Fernández, se haya visto obligado a viajar hasta Polonia para dar con la prueba de su acomodaticia teoría.

Sin embargo, en una argumentación que bordea el absurdo, da simultáneamente las razones por las cuales su teoría pierde todo peso. La dictadura de Jaruselsky, que habría desaparecido del mapa por elecciones como las que la oposición electorera venezolana lleva casi dos décadas intentando, inútilmente por cierto, pues o las pierde o se las roban, había perdido todo respaldo de poder real: la oposición había tomado la calle insurreccional, masiva, explosivamente bajo el liderazgo del líder metalúrgico Lech Walesa; el Muro de Berlín había sido derrumbado por las masas insurrectas de la Alemania comunista en alianza con los sectores contestatarios de Berlín occidental, herederos de años de combates contra su propio establecimiento y todo ello no hubiera sido posible sin la implosión de la Unión Soviética y su Pacto de Varsovia, acorralados por la sabia, lúcida e inteligente “guerra de las galaxias” comandada por Ronald Reagan.

Como para terminar de poner la guinda en la insurrección democrática de Gdansk, Lech Walesa y los obreros portuarios, un sacerdote polaco, visceralmente anticomunista y antidictatorial, que conocía hasta el detalle las artes totalitarias de la sedicente República Popular y Democrática de Polonia, ascendió al papado bajo el nombre de Juan Pablo II. Por cierto, políticamente situado en las antípodas del argentino Jorge Bergoglio y cuyo nombramiento, en lugar de constituir un espaldarazo al populismo fue una clara señal de guerra a muerte contra el comunismo soviético.

Quiéranlo o no los electoralistas a todo trance, si alguna dictadura constituyente, como la venezolana, fue desalojada por votos, ya había sido desalojada por la multitudinaria, masiva e irrefrenable insurrección popular. Los votos no vinieron más que a confirmar los hechos: los dictadores estaban caídos.

Yo comprendo que Eduardo Fernández, que seguramente conoce el caso chileno mucho mejor y de fuente más directa que el distante caso polaco, prefiera, para justificar la bochornosa, oscura e impotente estrategia política de los partidos de la MUD, que la han llevado a la sepultura, inexorablemente condenada al fracaso si para poder votar debe renunciar a seguir el ejemplo de Lech Walesa, enfrentar frontalmente a la dictadura y poner a la masa contestataria en las calles, recordar sus tiempos de presidente de la Internacional Democratacristiana en Europa. Teniendo a mano el caso del plebiscito chileno que, efectivamente, sacó al tirano y su tiranía mediante un claro, límpido y transparente proceso electoral. Imagino que son dos las razones: la dictadura chilena no era una dictadura castrocomunista ni su naturaleza era constituyente, sino comisarial, ergo: imposible de ser comparada con la dictadura castro-comunista de Hugo Chávez, traspasada en andas de Raúl y Fidel Castro a un agente cubano de origen colombiano avecindado en Venezuela. Un apparatschik de los miles que conforman el Estado totalitario cubano o, siendo extranjeros, les sirven en el Foro de Sao Paulo, su Internacional Castrista. Tampoco los gobiernos de Lula-Dilma y de Néstor y Cristina Kirchner habían terminado de derivar a tortuosas dictaduras como la de Chávez-Maduro. La segunda es que la nonata dictadura castrocomunista de la Unidad Popular chilena fue asfixiada antes de que cogiera auténtico vuelo, no por elecciones, que muy posiblemente jamás hubiera sido destronada electoralmente, sino mediante un quirúrgico golpe de Estado llevado a cabo por unas coherentes, homogéneas y blindadas fuerzas armadas. ¿Cómo compararlas con las que asaltaron el poder en nuestro país para ponerlo al servicio de la tiranía cubana y el narcotráfico?

Tampoco la transición española viene al caso: Franco estaba muerto, el país, bajo el florecimiento del turismo a escala europea –la llamada industria sin chimeneas– había alcanzado un desarrollo exponencial, el país se enrumbaba a la modernidad de la globalización y desde los franquistas de Fraga Iribarne a los comunistas de Carrillo y la Pasionaria apostaban por la democracia. Con dos pesos pesados como para empujar la transición: Felipe González, por el Partido Socialista renovado y ya liberado del pesado fardo marxista, y Adolfo Suárez, por el Movimiento. ¿Comparables con los señores que presiden Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el partido del señor Falcón? ¡Por favor!

Sobran los casos y sería absurdo exponerlos en una suerte de casuística transicional. Cada caso, como lo enseña la historia, es inédito. Pero lo que sí está claro y constituye una ley irrebatible de la política es que las elecciones, todas las elecciones, sean de la naturaleza que sean, están condenadas a no servir de nada si no subyace a ellas el acuerdo previo, esencial, existencial, tácito o explícito de los poderes fácticos y las partes en disputa por respetarlas como al Padre Santo. Y permitir que los poderes resultantes no sean castrados desde su propio nacimiento. Como fuera el caso de la Asamblea Nacional, convertida en un esperpento por obra y gracia de la justicia del horror. Un caso imposible de emular. Tal como lo establecieran Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt en el Pacto de Puntofijo. O Felipe González, el rey, Santiago Carrillo y Adolfo Suárez en el Pacto de la Moncloa. En Chile, ese acuerdo había sido aceptado por todos los protagonistas políticos, con excepción de Augusto Pinochet y los suyos. Pero ya estaban en franca minoría, no contaban con el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y constituían un estorbo para un país ansioso de paz, justicia, prosperidad y progreso. Vale decir: de democracia. Todo lo demás es cuento. ¿Comparables Augusto Pinochet y las fuerzas armadas chilenas con Vladimir Padrino y las Fuerzas Armadas Bolivarianas?

Esta oposición electoralista y dialoguera ya llegó a su llegadero. Su impotencia es un hecho consumado. Estamos en medio de un vacío de poder en pleno estado de excepción. Llegó la hora de que las fuerzas que representan el sentir mayoritario del país superen sus propias inhibiciones y se unan en un frente de resistencia nacional con una sola consigna: ¡Desalojo ya! O bajamos la santamaría.

Antonio Sanchez Garcia.

Publicado en: El Nacional

lunes, 13 de febrero de 2017

La nueva MUD y el electoralismo.



Dos hechos ominosos ensombrecen el horizonte político nacional.

El primero de ellos ocurrió el martes de la semana pasada, cuando Jesús Torrealba, inexplicablemente todavía secretario ejecutivo de la MUD, en rueda de prensa convocada para informar sobre la reestructuración de la alianza, en lugar de hacerlo, se limitó a notificar que se había designado una junta reestructuradora, que en los próximos días presentaría las diversas opciones posibles de darle nueva forma y contenido a la organización. Más allá de la composición inaceptable de esta comisión, en la que incluso se incluyó al diputado Juan Carlos Caldera, a quien todos vimos en un video que lo mostraba siendo sobornado por Wilmer Ruperti, ¿cómo es posible que los dirigentes de la oposición, tras haber dilapidado el capital político que millones de venezolanos habían depositado en sus manos aquella excepcional jornada electoral del 6-D, insistan en desconocer de tan grosera manera el sufrimiento, la dignidad, el malestar y la indignación que embarga al pueblo opositor ante el incumplimiento sistemático del compromiso adquirido con los ciudadanos de cambiar presidente, gobierno y régimen en un plazo no mayor de 6 meses y sólo pensar, obsesivamente, en las “próximas elecciones”?

El segundo hecho lo protagonizó otra vez Vicente Bello, representante de la MUD ante el CNE, cuando al terminar una ingrata reunión de algunos delegados de la alianza con el directorio del ente electoral para precisar el proceso de reinscripción de los partidos, declaró que el diseño de ese proceso de renovación fue “improvisado y atropellado”, porque el CNE “no se percató de que en él se incluyeron los fines de semana de Carnaval y Semana Santa”. Una afirmación absolutamente complaciente y falsa, porque Bello, la MUD y todo el mundo saben que esta decisión, como siempre han sido, fue perfectamente calculada por el régimen y anunciada en el momento oportuno.

Si a esta interpretación tramposa de la realidad electoral, de clara inspiración en la fórmula empleada por Daniel Ortega para reelegirse en unas elecciones a las que no pudo presentarse la oposición, le añadimos la insultante rueda de prensa de Torrealba sobre la reestructuración de la MUD, debemos admitir que ciertamente buena parte de la oposición ha perdido el rumbo. Definitivamente y sin remedio aparente.

Esta situación se hace aún más grave si tomamos en cuenta que desde el pasado mes de octubre, cuando el régimen decidió borrar el referéndum revocatorio del mapa electoral, los principales voceros de la MUD, en rueda de prensa primero y desde la Asamblea Nacional después, sostuvieron que con esa decisión quedaba roto el hilo constitucional y se instalaba en Venezuela, ya sin ningún disimulo, una auténtica dictadura. Razón por la cual, para devolverle su vigencia a la Constitución, esos mismos voceros convocaron repetidamente al país a la rebelión civil. De ahí las grandes manifestaciones de protesta de aquellos días y la decisión parlamentaria de condenar políticamente a Maduro. ¿Cómo es posible entonces que representantes de esos mismos dirigentes hagan como si nunca hubieran hablado de dictadura y acudan a la sede del CNE, implacable instrumento del régimen desde el año 2003 para negarle a los venezolanos su legítimo derecho a elegir, con la intención de discutir con sus rectoras los términos de esas dichosas elecciones regionales, como si en Venezuela reinara una plena normalidad democrática?

Planteada en octubre la confrontación en términos de dictadura o democracia, ¿con qué propósito se anuncia la reestructuración de la MUD, para qué dialogar con las rectoras del CNE? ¿No constituye una inaudita aberración reducir el debate político a la celebración de elecciones en el marco de un régimen al que se señala como dictadura? Se comprende que Manuel Rosales y Henri Falcón lo hagan, pero ¿cómo van a actuar los restantes dirigentes de la oposición? El pueblo opositor espera de Leopoldo López, de Antonio Ledezma, de María Corina Machado, pero también de Julio Borges, de Henry Ramos Allup y de Andrés Velázquez una respuesta clara, sin sus habituales ambigüedades, coherente. Todos ellos tienen, esta semana, la palabra. Por lo que decidan hacer y digan serán juzgados.

Armando Duran.
Publicado en: El Nacional

domingo, 12 de febrero de 2017

Nuestra opinión: Huida, sumisión o insurgencia.



Revisando todos los artículos que he escrito desde el año 2009 hasta esta fecha, es impresionante como hemos cometido el mismo error una y otra vez, al tratar de combatir, a esta nueva forma de dictadura, con los métodos tradicionales del proceso democrático.

Ciertamente, en esta tribuna nunca hemos sido complacientes, con actitudes y acciones que desde la oposición han contribuido, innegablemente, a mantener este estado de cosas, hemos sido críticos, no solo por medio de nuestras opiniones, sino a través de una participación activa, militante y constante en todas y cada una de las actividades de calle, de defensa del voto, de movilizaciones y de la MUD como instrumento necesario e imprescindible para poder lograr cristalizar con éxito, esta durísima tarea que hasta ahora nos ha sido esquiva.

Cuando me refiero a la alternativa democrática, en ningún caso me refiero a las siglas de la misma, hablo de defender las bases, principios y objetivos para lo que fue creada, aquí ratifico lo que he manifestado mil veces, sin un “Acuerdo Nacional” por la defensa de la libertad y la democracia, que involucre a todos aquellos que realmente quieran cambiar, esta terrible realidad que vivimos y que transcienda a los intereses bastardos y mezquinos de algunos, estamos peligrosamente cercanos a continuar años tras año, con la misma cantaleta, con los mismos cuentos y con iguales resultados.

Muchos lo han dicho, sin conversaciones sinceras y honestas entre demócratas, que nos conduzcan a una posición firme, clara, realizable y compartida la historia se repetirá, no me crean a mí, simplemente den una hojeada a las principales declaraciones de este último mes de la dirigencia opositora, a lo largo y ancho del país y comprobaran como Venezuela apunta hacia un lado y nosotros hacia otro, en ocasiones parece que estamos conectados con el drama que sufrimos pero luego vemos como las acciones dicen otra cosa.

Lo ejemplifico, más allá del tema de la clara, una más, violación a la Constitución, al no realizar las elecciones regionales el año pasado, la desenfrenada carrera por querer ser gobernador de cualquier estado esta desatada y no me jodan con que así estamos en la calle y llevamos el mensaje de la unidad, ¡mentira!, cada quien habla de su proyecto personal y venden la especie de que si ganamos las gobernaciones estamos más cerca de lograr sacar del poder al régimen, eso es absolutamente falso, ni ganando todo, si es que hacen las elecciones, estaremos más cerca de nada.

A este régimen solo se le vencerá, cuando fruto de ese acuerdo nacional, crucemos la lucha política con el reclamo social, cuando acompañemos de manera decidida y recurrente a quienes sufren en carne propia la destrucción de su vida, cuando combinemos las aspiraciones legítimas, con la prioridad de devolverle a Venezuela un gobierno demócrata y de progreso, mientras decidir como primacía que un bendito reglamento de funcionamiento de la MUD, este por encima de que por fin, acordemos objetivos claros de la lucha, con un convencimiento total y un respeto activo, tanto adentro como afuera, la cosa lamentablemente no pinta para nada bien.

Podemos huir, algunos hacia afuera y otros resignándose en nuestro interior, también se puede claudicar y aceptar de manera sumisa que esta realidad cambiara solo cuando, en algún momento, la gente simplemente no aguante más y salga a no dejar piedra sobre piedra, o podemos intentar insurgir y encontrarnos en la ruta del cambio real que retumba en los venezolanos.

No es cualquier cosa de lo que hablamos, son ya 18 años de un régimen que a como sea, ha logrado conservar el poder, que no tiene ninguna, ninguna, intención de cederlo y que en lo más mínimo responde a canones de respeto, de leyes nacionales o internacionales, simplemente aprendió a manipular y a usar todo el poder del Estado para, indistintamente de los desmanes que comete, de las constantes violaciones a la Constitución, de su manifiesto desprecio por los derechos humanos básicos y de su profundo nexos con la corrupción y actos ilegales de todo tipo, mantenerse en el mando y burlarse de todo el mundo, tanto de los venezolanos como de una comunidad internacional atrapada en sus propias contradicciones. 

UNQUIJOTE

jueves, 9 de febrero de 2017

¡Exigimos o nos acostumbramos!



Ésta es la verdadera polarización que existe actualmente en Venezuela. El debate personal y silencioso que lleva por dentro cada venezolano que se pregunta diariamente ¿hasta dónde pretenden llegar?, ¿adónde iremos a parar?, ¿qué vamos a hacer? Parecieran preguntas sin respuestas, sin alternativas, sin solución, acertijos que penetran cada día en nuestra conciencia y en nuestro estómago.
Se viven momentos de confusión y de desconcierto político, producto, por un lado, de un proceso revolucionario caracterizado por el populismo exacerbado como práctica pública fundamental, especie de aberración democrática partidista que ha generado una de las más devastadoras debacles económicas acompañada de la perversa ruptura del hilo, del orden constitucional nacional y vergonzosa violación de derechos fundamentales que ejecuta con descaro la oficialidad, y por el otro, de la carencia de una estrategia política de oposición coherente que responda a las expectativas de quienes se negaron a aceptar el modelo que desde hace diecisiete años se instauró en nuestro país y de los que asumiéndolo se sienten profundamente decepcionados de sus resultados. Hemos sido actores y espectadores al mismo tiempo de la desarticulación del rol fundamental de todos los poderes del Estado venezolano, de la inoperancia de las diferentes instituciones, de su subordinación no al mandato legal, sino a la direccionalidad política de turno que busca su permanencia a costa del riesgo general y el colapso total mientras insiste en sus historietas, vulgares cómics sobre el saboteo de un fulano imperio al que ataca, cuestiona, pero que mantiene como el mejor comprador.
Profunda preocupación genera que esa práctica degradante de sometimiento, nos invade hasta lo más profundo, mediante el empleo de retóricas persuasivas de falso bienestar que nos han ido conduciendo además a una crisis de representación que debemos atender, sobre todo cuando observamos cómo los ciudadanos poco a poco se distancian de sus dirigentes y van perdiendo interés en el ejercicio de la política gracias a esa suerte de permanente ensayo en la búsqueda de una fórmula mágica que nos saque del atolladero donde nos metieron y nos dejamos meter, mientras el sistema avanza en su esfuerzo por hacernos creer que solo ellos que ejercen el poder pueden atendernos y en consecuencia los necesitas para poder acceder a alguna forma de bienestar. De allí que sea no solo necesario sino urgente sacarnos de encima, sacudirnos la macabra victimización y el mito de la conspiración como propaganda política para pasar a una acción verdadera y menos discursiva. Cambiemos las preguntas y hagámonos otras, ¿realmente las llamadas tarjetas de misiones socialistas o ahora el llamado Carnet de la Patria saciarán las necesidades de un pueblo hambriento?, ¿por qué se decretan estas medidas? 
Lo peor es que pareciera que comenzamos a creer que es así como nos acostumbraremos a vivir porque no tenemos alternativa cuando la verdad está en nuestra capacidad de exigir, lo que no significa guarimbear y mucho menos claudicar. Exigir es defender nuestro derecho a tener la vida, el estado, el municipio, la ciudad, el país que queremos y merecemos, el que conquistamos y nos estamos dejando arrebatar. La situación no es nada alentadora, al contrario, se pone peor ante la posibilidad de un estallido social, se siente, se palpa, pero se retarda haciendo que el estado de ánimo de cada venezolano sea reflejo vivo de rabia y desesperación. Acostumbrarnos no debe ser la solución, de allí que resulta alarmante que en medio de este drama la ceguera de algunos y su desespero electoral los hagan olvidar dónde está la prioridad ciudadana, permitiendo con ello a un régimen tambaleante y tuerto, que gana tiempo y se siente rey, continuar con la falacia de querer salvar la patria.

martes, 7 de febrero de 2017

Elecciones, puntos suspensivos............



Vamos a hablar claro. La última elección respetable que se realizó en Venezuela fue en 1998. De entonces a las votaciones  del 2000, se celebraron elecciones y referendos que si bien no fueron fraudulentos en sentido ortodoxo, si fueron irrespetados por el ventajismo del régimen chavista. Y desde el revocatorio del 2004, todas las votaciones han estado manchadas por el fraude, unas más que otras, sin duda.

Ahora bien, según la retórica oficial, Venezuela era el país con más elecciones en el mundo, prueba irrebatible, según esa retórica, de la naturaleza democrática de la llamada “revolución”. No importa claro está, que las tales elecciones fueran un monumento al fraude continuado. Siempre se podían conseguir unos “expertos” internacionales que convalidaran las cosas, o al menos que hicieran un “balance apropiado” de los comicios y referendos. Hay mucha tela que cortar en estas complicidades.

Y ahora esa misma retórica alega que “no hay condiciones para realizar elecciones en Venezuela”. Así, sin más ni más. ¿Qué pasó? Muy sencillo. Antes la hegemonía tenía unos niveles de respaldo que –con los aderezos del caso, permitía “legitimar” su poder despótico. Ahora tiene unos niveles de rechazo que hacen demasiado peligrosa cualquier consulta popular, así se lleve a cabo por las malas o las peores. Por eso no hay elecciones a la vista. Por ahora… Y los más adversos, al interior del oficialismo, de que haya elecciones regionales son los gobernadores que provienen del ámbito militar. Temen, y con razón, que se queden, como se suele decir, sin el chivo y el mecate…

Los propios técnicos de la MUD descartan que haya elecciones regionales en el primer semestre del 2017, y si no las hay ahora, la hegemonía se las puede arreglar para que tampoco las haya después. Ya se “peinaron” la solicitud de referendo revocatorio para el 2016, y de paso los comicios regionales previstos para el pasado diciembre. Y no pasó nada.

Se montó la tramoya del diálogo para convalidar la no-realización de consultas populares, y en ese tortuoso camino andamos, con patrocinantes de mala y buena fe, equivocados de plano éstos últimos. Maduro y los suyos no se quieren contar, y eso incluye, de manera especial, a casi toda la cúpula de la hegemonía, que no se concibe así misma sin la descarada impunidad del poder despótico.

Todo esto lo saben Rodríguez Zapatero, Samper y la comparsa que ayuda al continuismo de la hegemonía depredadora que destruye a Venezuela. Por eso tienen razón los obispos en el reciente documento, donde exhortan a un cambio profundo en la orientación del país, que se fundamente en la expresión soberana del pueblo. Y eso se llama elecciones. Justo lo que no quieren los que antes sacaban la cuenta de las votaciones teledirigidas del siglo XXI.

Fernando Egaña.

flegana@gmail.com

Publicado en: Analitica

lunes, 6 de febrero de 2017

Venezuela, basta del país portátil.

No existe línea recta en los procesos históricos, tampoco es un antídoto cometer errores para después no volverlos a repetir, la historia mundial está plagada de ejemplos, de cómo los clichés y medias verdades al final no estandarizan a ningún país, particularmente en nuestra región es impresionante ver, sentir y sufrir en carne propia, como de manera cíclica, volvemos a pisar el terreno que juramos nunca más volver, cambian si acaso los actores, las tecnologías y las formas, pero los resultados finales son los mismos.

Venezuela no es la excepción, frente a nuestras recurrentes crisis a lo largo de los años, parecemos regresar hacia pantanos ya vividos, lo urgente siempre termina comiéndose a lo prioritario y continuamente dejamos para después, el tomar acciones que impliquen, en serio construir y visualizar un país para los próximos 100 años, a lo sumo nos quedamos en un tráiler de las más cercanas elecciones, en lugar de edificar un sistema de transporte pensando en futuras generaciones, asumimos a un autobús y a un vagón como la “gran solución”. 

Hemos sido hijos de la inmediatez, del “ahora hay cosas más urgentes”, de la excusa de las necesidades sentidas, frente a las acciones necesarias para afrontar de raíz los problemas, los tiempos políticos han copado la agenda, los tiempos sociales han quedado para el análisis y el conformismo de quienes lo padecen.

La historia sin fin de este ensayo y error nos ha costado tener un país de parches, una nación que volvió a sucumbir frente al nuevo mesías hace ya más de 18 años, en lugar de escoger a quien ofrecía una posibilidad de cambio real, que incluso exhibía una envidiable gestión como primer Gobernador elegido en Carabobo de manera directa, nos fuimos por la freidor de adecos y copeyanos, por el vengador de los desposeídos, por el gendarme necesario, dizque para arreglar con orden y fuerza militar al país, el costo de esta última aventura portátil ha sido desolador y profundamente destructiva.

Estamos parados frente a nuevas encrucijadas, las decisiones que tomemos en el futuro inmediato, nos ubicara si continuamos con la misma canción o si por el contrario intentamos hacer algo diferente, lamentablemente quienes de alguna manera u otra están convencidos de que los actuales caminos políticos no nos llevaran hacia cambios sustanciales, sucumben, de nuevo, frente al chantaje de agarrar aunque sea falló. Se pliegan a la caravana política que nos ha llevado hasta donde estamos, no hay visión de país, solo resolución del momento, con la vaga esperanza de que una vez en alguna instancia de poder, desear hacer “algo bueno”, mientras tanto, intentamos sobrevivir y sobrellevar.

Para iniciar una salida de este país portátil debe existir convencimiento total de la necesidad de empezar, de saber que en lo absoluto va a ser muy popular muchas de las cosas que hay que hacer, pero que tampoco va a resultar peor que toda esta destrucción actual, es procurar entonces, convencer a las grandes mayorías del futuro que aspiramos, donde la esperanza no sea solo un jingle que funciona bien cuando suena la música, pero que se muere cuando la realidad la toca.

Desde esta tribuna hemos mantenido una lucha sin descanso por un Acuerdo Nacional de largo aliento, que involucre a una inmensa mayoría de venezolanos convencidos de la necesidad de sentar las bases, que nos permitan ir avanzando hacia el país que queremos, que soñamos y que debemos construir de ladrillo en ladrillo, basta ya de intereses mezquinos que solo aspiran salvar el trasero de algunos, o cambiamos o esta historia tendrá nuevos capítulos de fracasos, medias notas positivas y más cuentos de más de lo mismo.

Talento, preparación, temple y ganas nos sobra, adecuar los tiempos de los partidos a un proyecto incluyente, viable y real es posible, cada quien es libre de aspirar y de tener ideas diferentes, pero debemos dialogar entre demócratas para levantar un país, que definitivamente merece una mejor posibilidad de convertirse en una nación y no en retazos, del remix, de una película de un drama sin final.

domingo, 5 de febrero de 2017

La nueva etapa.



En Venezuela, hace ya varios meses, terminó una era y comenzó otra. No es que en esencia hayan cambiado los objetivos del régimen sino que, debido a su conversión en notoria minoría, los jerarcas rojos modificaron radicalmente los métodos para mantenerse en el poder.

Entramos en una nueva etapa y la conclusión evidente es que ya no se puede seguir haciendo política como la venía conduciendo la MUD, con éxito creciente, que tuvo su momento clímax cuando se conquistó la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, quedando así convertida la oposición democrática en la primera fuerza política del país.

De los tiempos de lo que algunos llamamos el modelo neoautoritario –el totalitarismo edulcorado con el antifaz democrático– hemos ido pasando vertiginosamente a un ejercicio del poder claramente autoritario, a un régimen de facto, que conserva prácticamente solo dos cosas del simulacro democrático: la existencia de partidos políticos no oficialistas y el derecho, cada vez más conculcado, a las manifestaciones de protestas.

Todo lo demás que se había mantenido desde los tiempos de Chávez –la convocatoria a elecciones, la aplicación de mecanismos de consulta contemplados en la Constitución como el referendo revocatorio de 2004, el mediano respeto a los resultados electorales en alcaldías y gobernaciones–, ha sido borrado drásticamente de la faz del país.

Primero, con el desconocimiento de los electores puesto en marcha cuando se le ha impedido, vía artificio jurídico, a la legítimamente electa AN ejercer las funciones que le asignaba la Constitución. Y luego, por la negativa del gobierno, a través del árbitro electoral puesto a su servicio, de convocar el revocatorio obligante y las elecciones pendientes.

La democracia, o lo que quedaba de ella, está por los momentos suspendida. Quien no lo entienda está extraviado. El juego se ha trancado de modo tajante. El país está secuestrado por una minoría, y en consecuencia, la lucha política convencional por canales democráticos en los términos en que los factores opositores venían realizándola hasta ahora, se tornó inocua. Es como lanzarle piedras a alguien que tiene en sus manos una ametralladora.

El efecto de opinión lamentable que este desfase ha generado es que ha triunfado una matriz que hace responsable a la MUD por la patada a la mesa que ha dado el gobierno. Es como hacer responsable de un robo a la víctima y no al ladrón. La MUD puede ser responsable de muchos errores, pero el único y absoluto responsable de la suspensión de lo que restaba de democracia –desconocer la Asamblea, por lo tanto la voluntad y los derechos de millones de electores; negarse a realizar elecciones– es el gobierno.

Creer que si la MUD no hubiese asistido al diálogo, o que si hubiese conducido la gran marcha de septiembre hacia Miraflores, ya Maduro estuviese fuera del poder o, por lo menos, ya el CNE hubiese convocado a elecciones, es una presunción de inocencia y un profundo desconocimiento de la siquiatría diabólica, dogmática y delictiva a la que nos confrontamos.

Los errores de la MUD son muchos: no haber tenido una estrategia común ante el acelerón autoritario; haberle transmitido a la población expectativas de cambio sin sustento real, como las de Ramos Allup anunciando la caída en seis meses; no haber tenido mayor transparencia ante las condiciones y objetivos del diálogo.

El chavismo, lo saben ellos, lo sabemos todos, está en la calle ciega del autoritarismo del que generalmente nadie retorna. Porque perdieron lo que antes tenían a mares llenos, el apoyo popular. Y perdieron también la economía, que vivió boyante con el respirador artificial de los petrodólares.

Las fuerzas opositoras, que no son solo los partidos, también lo son los ciudadanos y sus organizaciones, tienen por delante un reto de imaginación política como pocas veces lo habíamos visto en América latina. Conseguirle la repuesta a un dilema: ¿Cómo luchar contra un modelo autoritario con legitimidad electoral pero colocado al margen de la ley sin que la lucha signifique salirse de la condición democrática?

El primer diálogo, el impostergable, es entre los demócratas. Porque hasta ahora esta pregunta ni en los impacientes ni en los moderados tiene respuesta.

@tulioehernandez

Publicado en: El Nacional

domingo, 29 de enero de 2017

Regionales es lo que hay, si acaso.



Así de claro fue Henry Ramos Allup, hablo de dejar “las quimeras” y entender que aquí lo que hay, en el mejor de los casos, son elecciones para elegir gobernadores, más ilustrativo imposible, atrás en el camino de las promesas incumplidas, se quedaron los anuncios del entonces flamante presidente de la recién elegida, con mayoría opositora, Asamblea Nacional, textualmente para que no haya dudas “…y buscar dentro de un lapso de 6 meses, una salida constitucional, democrática y pacífica a la cesación ¨del gobierno nacional”, cosas veredes compañeros.

Así buenos amigos el aterrizaje, para algunos, es en extremo forzoso, o peor aún, bastante duro de asimilar, ¿Por qué?, vamos por parte, creo sin temor a equivocarme, que la inmensa mayoría de los dirigentes de la MUD, han sido bastante diáfanos y elocuentes, en manifestar, casi a diario, de que la “verdadera” solución a la profunda crisis que atravesamos los venezolanos, pasa inexorablemente por la salida del poder nacional, de quienes hoy lo ejercen, entonces, o nos están mintiendo y si ganamos todas las gobernaciones la cosa esta más cerca, o lo del 2016 fue una especie de calistenia para años futuros, o aquí cada quien anda en un juego macabro, en el que las desgracias y las necesidades de la inmensa mayoría de los venezolanos, importa menos que un pito.

Ah y otras vez lo digo, basta ya del cuento de la violencia, de la matazón, de los guerreros del teclado y de mas bla, bla, bla, en este país cada vez que unos nos acostamos, ya han muerto en esta guerra sin cuartel, más de 80 compatriotas, ¿Qué más crimen?, lo que muchos proponemos no tiene nada que ver con quimeras, ni con locuras, ni con vete ya, dejen de tergiversar la verdad, tiene que ver con propuestas reales de acompañamiento social, tiene que ver con renovar una alternativa democrática que no le pertenece a ningún partido o grupo en particular, los éxitos de la alianza opositora no se hubiesen dado, sin el manifiesto y la contundente participación de toda la sociedad en su conjunto.

Vivimos una nueva forma de ejercer el poder dictatorial, un gobierno que simplemente hace lo que le da a gana, sin importar leyes ni Constitución, pero barnizado de un “origen” democrático, pero que tampoco le para mucho a eso, ¿o es que acaso a el sanguinario dueño de Siria, la comunidad internacional ha logrado sacarlo del poder?, dejémonos de cuentos, en este mundo de hoy, se impone con más fuerza que nunca la “realpolitik”, somos los venezolanos los únicos que podemos sacarnos este yugo de encima y sin despreciar las buenas voluntades de algunos actores internacionales, es aquí donde se pueden cocer las habas.

Las elecciones regionales en nada van a ayudar a resolver los dramáticos eventos que afectan a los venezolanos, el hambre no da tregua y en lo absoluto gobiernos en los Estados, sin recursos ni medios reales y efectivos, podrá intentar siquiera paliarlos, la cosa parece más bien, un ejercicio de ambiciones partidistas por colocarse en escenarios de poder, pensando y acariciando la fantasía de estar allí, cuando suceda una eventuales elecciones presidenciales, cálculos de una política que sigue anteponiendo sus propios intereses, antes de los que dicen defender y representar.
  
Me imagino que ya más de uno está gritando que no podemos dejar espacios ganados!, ¿y la asamblea, pregunto yo?, hoy anulada y arrinconada por un régimen que ciertamente si tiene bien claro hacia dónde va y como va a intentar llegar allí, lamentablemente mientras no haya una real, incluyente y amplia alianza democrática, que trascienda a lo meramente electoral, que le hable claro al país y que establezca honestamente la ruta de esta titánica lucha, el avance de la dictadura será cada día más fuerte y más difícil de remover.

Eduardo Sanchez.

viernes, 27 de enero de 2017

Foro Penal exige dialogo con claridad moral, honestidad y a puertas abiertas.


Caracas, 26 de enero de 2017
SOBRE EL DIÁLOGO
DESDE EL FORO PENAL A LA OPINIÓN PÚBLICA

Quienes suscriben, actuando en nuestro carácter de directores, coordinadores, voluntarios y defensores activos de la ONG Foro Penal Venezolano, ante la propuesta de la UNASUR y de los facilitadores internacionales designados por el gobierno venezolano, dirigida a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para la “reactivación del diálogo”, denominada “Acuerdo de Convivencia Democrática”, que se dio a conocer el pasado 23 de enero de 2017, hacemos llegar a la MUD, y a la opinión pública en general, nuestra posición oficial. En este sentido, destacamos:

CONSIDERANDO: Que el diálogo, como medio de resolución alternativa de conflictos es siempre positivo, siempre que se adelante con honestidad y buena fe, evidenciando avances claros y constatables, reconociendo sin medias tintas la existencia de presos, perseguidos y exiliados políticos y llamando a las cosas por su nombre sin recurrir a eufemismos arteros dirigidos a tergiversar, con todas las consecuencias negativas que de ello derivan, la verdad.

CONSIDERANDO: Que, para ser verdaderamente fructífero y provechoso, el diálogo debe adelantarse de manera sincera y abierta, no a escondidas ni ignorando o dando la espalda a la ciudadanía en general o a quienes resultan los directos interesados y afectados en los temas que en dicho diálogo se discuten.

CONSIDERANDO: Que la Libertad y la Dignidad Humana no se negocian, lo que supone que en toda iniciativa de diálogo ha de respetarse el carácter preeminente de los Derechos Humanos como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, tal y como lo dispone nuestra Carta Magna, sin tratar a los presos y a los perseguidos como “fichas de canje” o como “piezas intercambiables” en acuerdos en los que no se les da voz, ni voto.

CONSIDERANDO: Que, desde su anuncio en mayo de 2016 hasta esta fecha, en cuanto al cese de la persecución y de la prisión por motivos políticos, los resultados del diálogo entre el gobierno y los sectores de la MUD que se han prestado a ello han sido francamente negativos, tal y como ha sido destacado por el Secretario General de OEA y por diversas instituciones y organizaciones nacionales e internacionales, verificándose que el número de presos políticos no ha disminuido, sino aumentado, y que no ha cesado, sino se ha incrementado, la represión como política de Estado.

CONSIDERANDO: Que los factores de la MUD que se han prestado al diálogo se han negado sistemáticamente a considerar, recibir, y hasta a escuchar los aportes, cuestionamientos e inquietudes que sobre el diálogo, sus alcances y consecuencias, les han sido formuladas por las ONG que desde hace años manejan con la debida profundidad, seriedad y coherencia técnica el tema de la represión, de la persecución política y de la prisión como armas de la intolerancia y como políticas de Estado en Venezuela.

CONSIDERANDO: Que a consecuencia de esta cerrada, inexplicable e irresponsable postura de los operadores políticos de la MUD que intervienen en el diálogo:

a) Se han distorsionado, en muchas ocasiones inflándolas a conveniencia y sin respetar ningún criterio técnico o jurídico válido, las cifras reales de presos, perseguidos y exiliados por motivos políticos, lo cual resta credibilidad y seriedad a la lucha contra la intolerancia y contra la represión por motivos políticos.

b) Se ha buscado generar en la población una percepción falsa sobre el alcance de los “logros del diálogo”, al destacar, entre otras cosas, que las pocas liberaciones de presos políticos que en efecto han tenido lugar son todas “producto del diálogo”, lo cual no es cierto, o que se ha liberado en algunos casos a importantes grupos de “presos políticos”, lo cual tampoco se corresponde con la realidad, ya que no se indica siquiera quiénes son esas personas o por qué y bajo qué criterios se las categoriza como “presos políticos”.

c) Ha quedado demostrado que los intervinientes en el diálogo actúan esencialmente como operadores políticos, dirigidos en sus actos al logro de finalidades electorales o políticas, no humanitarias; no cuentan con las credenciales ni la experiencia necesaria, como expertos en materia jurídica y de DDHH, para manejar correctamente los datos y los conceptos básicos de estos temas; ni pueden en consecuencia aportar soluciones efectivas que concluyan en el cese definitivo de la injusta prisión, de la persecución o del exilio de miles de venezolanos por motivos políticos.

d) También está demostrado que los intervinientes en el diálogo, desde las filas de la MUD, privilegian y dan prioridad a la consideración de los casos de quienes lideran, son activistas o militan en las filas de los partidos políticos; relegando a un segundo plano y dejando de lado, huérfanos de atención y de consideración, a decenas de presos políticos que no tienen afiliación o simpatía partidista ni militan en ninguna organización política.

e) Se ha buscado generar en la colectividad una impresión positiva falsa, a través de la omisión de la mención de que en ninguno de los casos de las pocas libertades de presos políticos que han tenido lugar desde 2016 hasta la fecha, ha cesado realmente la persecución penal, dado que los favorecidos con estas libertades aún están sometidos medidas cautelares y a procesos penales injustos que no han finalizado.

Y, CONSIDERANDO: Que sumado a todo lo anterior, los sectores de las MUD que se han prestado al diálogo han callado en cuanto al denominado efecto de “puerta giratoria”, denunciado por el Foro Penal Venezolano, según el cual, en la medida en que unos pocos presos políticos son liberados, otros inmediatamente son encarcelados y ocupan sus lugares, lo cual demuestra que el diálogo, tal y como ha sido planteado, no está funcionando ni ha funcionado para lograr la efectiva disminución de la prisión por motivos políticos en Venezuela.

EXIGIMOS:

PRIMERO: Que cualquier iniciativa de diálogo que se adelante entre el gobierno de Venezuela y cualquier operador político de la MUD o de cualquier otra fuerza política debe desarrollarse con claridad moral, honestidad y a puertas abiertas, llamando a las cosas por su nombre, sin tergiversar o falsear datos, conceptos o realidades ni exaltar falsos logros en detrimento de la verdad.

SEGUNDO: Que, en cualquier diálogo que se produzca que afecte los DDHH de los presos, perseguidos y exiliados por razones políticas, sean de inmediato involucradas, sin arrogancia, sin engaños, sin sesgos y de manera pública y abierta, con voz y voto, las ONG de DDHH, los abogados defensores y los familiares de todos los presos, perseguidos y exiliados políticos, sin distinciones.

TERCERO: Que, de la misma manera y con la misma vehemencia en la que la MUD y los partidos y las organizaciones políticas que la integran demandan respeto a sus respectivas trayectorias, a sus espacios de actuación, a sus logros y a sus desempeños como operadores políticos en Venezuela; respeten la trayectoria, los espacios, los logros, la experiencia y el conocimiento técnico de las ONG y de quienes, desde hace años, se han ocupado constantemente, que no solo cuando ha sido “políticamente rentable”, de atender a quienes son víctimas de violaciones graves a sus DDHH y a quienes sufren injusta prisión o persecución por motivos políticos.

En Caracas, a los 26 días del mes de enero de 2017.-

lunes, 12 de septiembre de 2016

¿Negociamos?

El sentido común, el que pueda quedar, ciertamente nos indica que si partes en conflicto no logran ponerse de acuerdo, irremediablemente se desencadena una confrontación de niveles y consecuencias íntimamente ligada con el grado de crispación que pudiese existir, frente a tal situación, es lógico pensar en la necesidad de negociar para superar el trance, sin embargo, en nuestro trópico y particularmente en esta Venezuela signada por largos tiempos de opacidad, manipulación y escasos signos de transparencia generalizada, la sola palabra, genera un escozor puntiagudo en el venezolano de a pie y es que aquí, todos estamos picados de culebra y mira que sobran bejucos en la explanada.
¿Qué si se está negociando?, por supuesto que sí, pensar que la dictadura cubana junto con ciertos “amigos” con profundo intereses financieros, económicos y políticos en Venezuela, vayan a dejar esto en manos de esta melcocha chavista de sargentos, ultrosos y disociados mentales, es por decir lo mínimo, una pendejada, particularmente le recomiendo a mis desocupados lectores, que hagan todo lo posible por tratar de ver los signos y los hechos, de ambos lados, por encima de la manipulación, la estridencia y el mercadeo político, ya el vocero de eso que llaman G4 dentro de la MUD, quienes desde hace tiempo son los que deciden, reconoció tácitamente que se acepta la fecha de finales de Octubre para la recolección del 20% de las firmas y que solo, lo que “estamos” exigiendo, son las condiciones de eso.
Y voy más allá, el plan que se inició con la concentración del 1S, pretende abrir válvulas de escape sin que se rebasen las barreras, son como aberturas semanales para enseñar los dientes, algunas muy estúpidas por cierto, y para drenar la impaciencia, al final confían ellos, en que cualquier molestia surgida en estos días, pueda ser explayada de manera contundente en ese 20%, porque indudablemente, ya el tema del RR sobrepaso las letras de la MUD y simplemente se convirtió en una imperiosa necesidad de una población que está sufriendo el hambre pareja, que sigue día a día llorando sus muertos y que sufre en carne propia, como ante un presente nefasto, de continuar estos rojos en el poder, se le viene encima un futuro terrorífico, así que está más que dispuesto a jugársela por quienes perciba, pueden sacarlos de este oscuro laberinto.
No son conchas de ajo lo que nos pasa, ya el comodín de la polarización abrió las compuertas de una mitad de la población que solo come una o dos veces por día, que se acuesta con hambre, o que desgraciadamente se quiere ir de esta locura nacional y para nada andan en la búsqueda de trasnochados candidatos a gobernaciones, parece mentira en pleno siglo XXI, con tantas riquezas naturales y los venezolanos solo quieren comer adecuadamente, trabajar decentemente, que no los maten por cuatro lochas y que sus hijos puedan algún día volver a soñar con la esperanza, básico, eso es lo que realmente se reclama.
Así la cuestión es cómo se está llevando esto, a trastienda, en espera que uno dé un zarpazo suficientemente fuerte para que el otro recule, solo medias verdades en lo que se anuncia de ambos lados, aquí no hay una crisis de gobernabilidad, aquí agoniza un rancio modelo estalinista que se barnizo de fachadas modernas para engatusar a ignorantes y creídos, que juega sus piezas para sobrevivir a su propia destrucción y que tiene buenos aliados de quienes supuestamente deberían adversarlos.
La resulta de todo esto está en las manos de quieren dirigen este negocio, esa es la realidad actual y les puedo garantizar que si continuamos por este laberinto de trampas, vamos irremediablemente hacía muchos tiempos de turbulencias políticas, sociales y económicas en este país, quien piense que no hay nada peor que esto, le aconsejo repasar un poco la historia de nuestro continente y la propia, por lo pronto los días venideros habrá que mantener los ojos bien abiertos, los oídos bien limpios y dejar la ingenuidad a buen reguardo, porque quienes hemos estado en la lucha permanente contra este desaguisado régimen, estaremos hoy más que nunca de frente con la convicción de cambio real y profundo para Venezuela.

martes, 15 de marzo de 2016

#Venezuela "La Constituyente"

Cada vez surgen más preguntas que respuestas, por donde asomemos el rostro la aprensión, el cansancio y la violencia llevan la delantera, nuestra proverbial fama de país lleno de habitantes felices y parranderos, ha quedado sencillamente, para las notas folclóricas que rellenan la autopista global de la información y mira que todavía intentamos por todos los medios que disponemos salvar la sonrisa, pero la monstruosa realidad que vivimos nos recuerda en cada estallido lo profundo de donde estamos, la cultura de la muerte a dado paso, a la muerte como cultura, en algún lugar nos perdimos.
Estamos intoxicados hasta los tuétanos de malas noticias, no por algún plan maquiavélico de nadie, sino porque lo cotidiano, lo del día a día, lo que vivimos cada vez que salimos de nuestra casas, se convierte en una extensión del terror de haber pasado la noche rezando, primero por haber llegado sanos, después porque nadie intento meterse y finalmente porque a ninguno de nuestros seres queridos lo hayan matado, es que esta Venezuela profundamente deshumanizada, no necesita que nadie nos las cuente.
Y que nadie hable de profeta del desastre, ni de pesimista por naturaleza, como me gustaría hablar de otra realidad de país, de cosas que aunque conlleven problemas, tengan mucho más de alegría y regocijo, pero simplemente no es así, atravesamos, quienes ocupamos esta franja de tierra, una de nuestras peores etapas como país y como seres humanos, el léxico cotidiano está repleto de violencia, secuestro, ajusticiamiento, linchamiento, saqueos y eventualmente el descuartizamiento de nuestros valores, la enfermedad como sociedad es real, no pertenece a ninguna novela, de nada vale voltear hacia otro lado, está siempre te alcanzara, o resolvemos esto de raíz o nos seguimos hundiendo en una oscura y larga crisis social.
Adicionalmente las salidas constitucionales que se anunciaron no pasaran como dicen los chavistas, la renuncia dependería de una ola de movilizaciones populares de verdad, no de movimientos de redes sociales y por lo que hemos visto hasta ahora, a pesar de la brutal crisis, muy pobres han sido las manifestaciones de calle, en cuanto a la enmienda y al revocatorio ninguna pasara el TSJ, caerán en trampas dilatorias para hacerlas inviables y es que ninguna de las tres vías propuestas desde la alternativa democrática ataca el problema de fondo, aquí nada se resuelve con la salida de una persona, prometerle a los venezolanos que con la ida de Maduro se soluciona la cosa, es irresponsable y falso, en el mejor de los casos transitaríamos una continua inestabilidad política, social y económica dolorosa y de consecuencias inimaginables para todos.
Es la Constituyente el verdadero camino para iniciar la salvación de Venezuela, insistir con parches y medidas populistas, tan solo extenderá nuestro sufrimiento, el daño a la sociedad en general no se resuelve con decretos, se soluciona con un cambio radical de todas las instituciones del Estado, necesitamos un nuevo pacto social que empiece a resolver desde abajo el quiebre institucional, recupere los valores de honestidad, trabajo y democracia, procure la unión de los venezolanos de bien, genere la recomposición de todos como colectivo y avance sin dilaciones hacia un futuro real, participativo y de innegables sentidos de ética y moral ciudadana.

jueves, 7 de enero de 2016

#Venezuela Legislar y controlar.

Las cartas están echadas, fuera de las escaramuzas del día y los desplantes y soberbia de los diputados del oficialismo, la alternativa democrática definió de manera clara y directa los caminos que empezamos a transitar a partir de ahora desde la nueva Asamblea Nacional, primeramente se esbozó la agenda parlamentaria de la unidad, dejando claro que ahora se viene a legislar no a delegar y finalmente se pusieron los puntos sobre las ies del cambio de gobierno de manera legal, constitucional y electoral.
El marco de las nuevas leyes o reformas de las ya existente pretende generar el adecuado ambiente legislativo para empezar a salir del desastre hasta donde nos ha llevado el régimen, una ley de producción nacional, de resguardo del salario, de consolidación de conquistas sociales, de titularidad de viviendas, de reversión de expropiaciones y una ley con impacto en el área de corrupción y en el área económica, de revisión de convenios, marcan las primeras prioridades de la agenda.
El tema recurrente es que sean eliminadas las ilegalidades y trabas legislativas al desarrollo económico de la Nación, pero al mismo tiempo iniciar una lucha sin cuartel contra la bestial corrupción que ha ocasionado gigantescas fortunas con dineros públicos, robándole a cada uno de los venezolanos la posibilidad de disfrutar de obras que mejoren su calidad de vida, es un hecho normal en Venezuela de cientos de obras que se anuncian y o no se empiezan, o no se terminan o simplemente terminan siendo los propios ranchos, por ejemplo, en el área de electrificación, los recursos que han sido aprobados para estabilizar el sistema nacional de electricidad deberían de haber sido muchísimo más que suficiente para que nadie aquí tenga que sufrir apagones o racionamientos.
Legislar y controlar toca ahora, revisar hasta los tuétanos a donde han ido a parar los millonarios recursos que ha manejado el régimen en todas y cada una de las instancias públicas, revisar los millones aprobados para que Puerto Cabello, ciudad que tiene el principal puerto de este país, no tuviese más problemas con el agua, porque o están los reales o están los pozos, o definitivamente se los robaron y alguien debe ser responsable de tal desaguisado, pero es que también hay que ver que paso con los otros millones aprobados para resolver el problema de la represa de Canoabo, les llegó la hora a ministros, alcaldes, gobernadores y funcionarios públicos con responsabilidad administrativas de entregarles cuentas a los venezolanos, de responder que han hecho con los dineros públicos que han manejado y cuáles son los proyectos presupuestados para este año, su estatus y su ejecución, se acabaron los tiempos de hacer lo que me dé la gana, iniciamos la era de entregar cuentas, de responder con transparencia el porqué de cosas que no funcionan a pesar de haberle inyectado millones y millones, así de sencillo.
Esa primaria responsabilidad de la nueva asamblea también viene acompañada de devolverle la alegría a nuestro país, podemos masticar chicle y caminar al mismo tiempo, la liberación de los presos políticos y el retorno de los exiliados es el paso necesario para la reconciliación nacional, nadie puede estar privado de su libertad simplemente por pensar distinto, tras 17 años en el poder sencillamente este modelo arcaico y retrogrado fracaso, lo peor es que insisten en meternos sistemas que no aparecen por ningún lado en nuestro marco legal, no aceptan su responsabilidad en la total ruina a la que nos han llevado, y frente a su arrogancia y soberbia, es necesario iniciar la ruta para el cambio constitucional que está estipulado de forma contundente en nuestra constitución.
Así a no equivocarse, la lucha democrática que hemos realizado todos estos años apenas comienza, y el camino es peligroso y muy duro.

viernes, 28 de febrero de 2014

La lucha en #Venezuela.

¿Tiempo de mesas o de masas?
Cuando nos acostumbramos a ver solo la parte superficial, es muy posible que solo oigamos los "¡vete ya!", los "¡no volverán!" o inclusive los repetitivos "¡uh, ah!", "¡… y va a caer, va a caer...!"; sin embargo, es importante profundizar un poco para poder observar el bosque en toda su extensión, porque nada permanece estático en el tiempo, mucho menos lo que tiene que ver con la parte social, política y económica de lo que pasa en nuestro país actualmente, todo proviene de procesos que se inician en diferentes puntos y que irán formando su final, a la luz de las decisiones y actuaciones de sus actores principales.
Lo que comenzó como asambleas de ciudadanos, convocadas en principio por sectores identificados con el tema de #LaSalida, inició el capítulo de la calle que muchos pedían como respuesta a la gravísima situación económica que atravesamos los venezolanos; la voluminosa manifestación pacífica del 12F efectuada en las principales y más importantes ciudades mezcló una juventud contestataria y una sociedad civil cansada de tanta crisis. Fue la torpe y criminal respuesta del gobierno lo que ha desencadenado todo el cúmulo de reclamos, marchas, guarimbas y demás protestas que se han sucedido hasta hoy, se han encargado ellos mismos, en su afán de querernos imponer un régimen ilegal e inconstitucional, de abrir la caja de Pandora que nos puede llevar a situaciones que al final nadie va a querer asumir; hasta ahora más de 13 muertes sin intención de buscar responsables, 20 desaparecidos, más de 500 detenciones ilegales, denuncias de torturas y violaciones, solo reciben como respuesta un profundo blackout informativo, aderezado con cadenas llenas de cánticos de supuesto amor y paz mientras grupos paramilitares, convictos y confesos identificados con el gobierno, generan caos, muerte y saqueos por donde van pasando con sus máquinas y armas.
Esta respuesta del régimen debemos verla en su justa dimensión, ya el líder máximo y eterno, como lo siguen llamando, no está aquí y ciertamente como dijo en una oportunidad el flamante Diosdado que "…Chávez era un muro de contención, frente a muchas de las locuras que a ellos se les ocurrían...", y tiene lógica, después de ganar con más del 55% de los votos las presidenciales de octubre de 2012, en apenas 7 meses, la alternativa democrática liderada por Henrique Capriles perdió oficialmente por apenas el 1,49%; yo estoy segurísimo de que las ganamos, pero ése es otro tema. Lo fundamental es que ya los herederos veían cómo el verdadero apoyo popular se les iba de las manos, convirtiéndose en sal y agua, ese pueblo que tanto ellos manosean en sus interminables discursos empezaba de manera firme a darles la espalda, 15 años de espera para ver cumplidas sus promesas ya eran suficientes, quiere la gente de a pie que se acaben las muertes, que se acaben las interminables colas para comprar comida y principalmente que puedan vivir como se les ha ofrecido campaña tras campaña en estos últimos años; el verbo se agotó, las arengas a destruir el imperialismo y a comer solo minestrón ideológico no dan réditos ya, por eso ahora se recurre al garrote simple y sencillo, a falta de olores de millones de muchedumbre entusiasta bien valen escenarios hollywoodenses de cartón piedra.
Toca entonces, a los actores democráticos, ver hacia dónde se dirigen las acciones pacíficas y constitucionales; el último Consejo Federal de Gobierno creo que ilustró de manera clara, fuerte y sin lugar a dudas la posición del régimen; el abuso, la burla y la humillación a Falcón no solo fueron a él en particular, fueron a todos los que pensamos diferente. Para dialogar ante este régimen hacen falta una calle que presione y actitud franca, honesta, con agenda precisa y en igualdad de condiciones.

domingo, 3 de marzo de 2013

¿ Y la MUD ?

El laberinto de la MUD
JEAN MANINAT | EL UNIVERSAL Viernes 1 de marzo de 2013 12:00 AM
El domingo pasado, cuando los agitados y los pausados de la oposición estábamos a la caza de cuanta alfombra desplegasen en la entrega de los Óscar, los dirigentes de la MUD se reunían para entrompar la discusión acerca de lo que debería ser la nueva política de la oposición.
¿Por qué escogieron ese día y esa hora? Es uno de los secretos mejor guardados, luego del que almacena el hospital militar.
En todo caso ha salido a la luz pública parte del llamado "Informe Hospédales", un atisbo serio, por lo que hemos visto, sobre las ausencias presentes en la campaña de Capriles y en la conducción de la propia MUD.
Hasta ahora, quienes han destilado públicamente sus conclusiones, se han centrado en los aspectos que más arriman la sardina al fuego de sus argumentos. Así lo han hecho invariablemente, su caballo siempre gana aun si llega de último. Es una lástima que el informe no haya sido presentado públicamente en su totalidad a los venezolanos.
Más allá del secretismo que todo lo envuelve hoy en nuestro país; más allá de la tontera de evocar el humo divino que saldría de una chimenea en el Vaticano, (en realidad es vapor); lo cierto es que la MUD tiene ante sí un problema que prelados y pelados conocemos al dedillo: ¿cuál sería la relación entre el eventual candidato y la Mesa? O sí aterrizamos un poco y dejamos el latín de lado: ¿cuál sería la relación entre Capriles y los partidos y agrupaciones que constituyen la MUD?
Allí está el detalle, diría Cantinflas, el más sabio de los mexicanos después de Alfonso Reyes.
Uno no se sorprendió cuando lo que era un secreto el domingo en la mañana, ya era una noticia de ayer en la noche del Oscar. Pero la MUD nos mantiene, como en Argos, esperando un final que todos conocemos: el candidato que nos puede ayudar a escapar de esta pesadilla es Capriles.
¿Nos entregamos así cómo así a su liderazgo? Es la pregunta que ronda entre los principales accionistas de la Mesa.
Lo que corresponde, entonces, es preparar la salida. Y en el autobús casi todos caben: ¿puede Ledesma ser el eventual candidato? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede María Corina ser la eventual candidata? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede Diego Arría ser el eventual candidato? Creo que no. Puede ayudar a congregar una opción unitaria. No en estos momentos. Intentará crear la suya y está en su derecho.
Así será el guaguancó, y desde la base tenemos el deber de preguntarnos sí estarán a la altura de las circunstancias. Todo indica que sí, pero una parte importante del esfuerzo recae sobre la persona que más opción tiene de ser el eventual candidato designado. Le corresponde a Capriles congregar más allá del círculo de hierro que lo protege y al resto respetar el grado de autonomía que le corresponde a todo candidato.
Si se quiere fortalecer la opción opositora, Capriles tendría que reconocer que AD sigue siendo un partido fundamental con raíces en todo el país. Que Avanzada Progresista es una organización seria que cuenta con una gobernación importante. Que Primero Justicia en solitario podría seguir siendo el primer partido de la oposición, pero no un partido de gobierno. Hay, sobre todo, importantes sectores que merecen ser escuchados.
Enfrentamos a un Estado poderoso, con un líder menguante pero con gran apoyo popular, y sobre todo a un grupo humano que no tiene reparo alguno en utilizar los recursos de todos los venezolanos para perpetuarse en el poder.
Capriles se ha ganado a pulso su condición de líder y primera opción electoral de la oposición. Nadie se lo puede negar, precisamente por esa razón le corresponde abrir el juego para seguir convenciendo a propios y extraños.
Los políticos democráticos son básicamente unos servidores públicos a los cuales les corresponde la ardua y poco gratificante tarea de someterse a las exigencias de sus electores.
Solo un Mesías aspira a responder únicamente ante el pueblo. Y ya sabemos a lo que conduce.
@jeanmaninat