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miércoles, 11 de octubre de 2017

Venezuela secuestrada.



Parecen las siete plagas de Egipto en versión tropicalizada las que le han caído a Venezuela y a los venezolanos, por un lado un régimen dictatorial que ya suma 19 años de miseria, penurias y muerte, que ha dilapidado y robado monstruosas cantidades de billones de dólares prácticamente desde que ocuparon el poder, que ha engatusado por años a millones de compatriotas y de la mano de un brutal populismo exacerbo hasta el infinito la cultura de la indigencia y del pedigüeño.

El daño material que le han infringido estos súbditos de Cuba a nuestra infraestructura nacional en todos los niveles, áreas y sectores no tiene parangón en la historia de esta tierra, son como una invasión de langostas hambrientas de destrucción, todo lo bueno que han tocado lo han reducido prácticamente a cenizas, cumplieron ya casi al 100% la amenaza de su mayor e idolatrado líder de no dejar piedra sobre piedra, es que como nunca una asombrosa ineptitud, mezclada con una implacable sed y obsesión por el poder, han mellado hasta los tuétanos a la sociedad venezolana.

El deterioro de ninguna manera se ha quedado de un solo lado de nuestro entramado social, aquí de una forma u otra se ha socavado profundamente los valores de convivencia, respeto y armonía que poseíamos, lo que estaba malo y había que procurar resolverlo, lo han hundido en la inmundicia cada vez con mas fuerza, lo que aun teníamos de bueno simplemente lo han borrado de nuestros corazones, y no, no es una exageración, porque incluso desde las filas de quienes nos autodenominamos defensores de la democracia, hemos visto como se destruye, se vilipendia y se execra a quienes en el algún momento ose disentir de esa ya nada clara alianza opositora llamada la MUD.

Ha sido efectivo el camino de quienes vieron en el 2014 la necesidad de anular a los factores que hasta ese momento no se habían prestado a ningún tipo de negociación fraudulenta con el régimen, no se plegaron a la fuerza inicial de la salida y jugaron a su desgaste y derrota, sabían que más adelante ellos cobrarían, lograron torcerle el brazo a Leopoldo López y convertir en un cero a la izquierda a los jóvenes que pedían cambios reales y no simples maquillajes ni repartos de cargos gubernamentales, consiguieron imponer su agenda del pasito tun tun, de la cohabitación alternativa y de una calle silenciosa, total, ¿cuál es el apuro?, de a poco, de acuerdo a su lógica, ellos llegaran al poder, ¿y mientras tanto?, no importa, solo daño colateral.

Así que Venezuela está secuestrada por otro lado, por quienes, en posición de un liderazgo circunstancial, han tenido un innegable éxito de manipulación y olfato de hienas con muchos kilómetros de experiencia, han blandido banderas de libertad, amor y defensa de valores que desgraciadamente no poseen, usado las mismas armas de los rojos: la amenaza, el miedo y el agavillamiento para imponerse, se apoyan en parte por el desespero de una clase media hastiada y dispuesta a seguir creyendo en que “votando aunque sea fallo” se saldrá del régimen, pero también en la ignorancia bien sembrada por el gobierno, que ahora estos “defensores de la justicia” utilizan para sus propios intereses, se aprovechan de las desgracias de un pueblo hambriento y depauperado hasta el extremo. 

Es impresionante ver como en la loca carrera del fraude regional como cada bando se esfuerza por un lado, en hacer el ridículo, vemos a un candidato oficialista llegando en camionetotas para después montarse en un burro, pero por el otro a un voluminoso candidato de la MUD, a quien no parce haberle afectado la dieta de Maduro, correr y jadear como un maniático en un minuto de propaganda política absurda y burda, y por otro lado lo que vemos como propuestas es populismo, populismo y más populismo, en el oficialismo no causa sorpresa, en el otro bando una desgracia, hemos visto ya ofrecimientos de que se va a acabar la escasez, el hambre y que van a otorgar becas escolares a manos llenas, que triste en verdad, pero ciertamente no se podría esperar más de unos candidatos que no le dicen nada, de nada a una Venezuela que desea con desesperación salir de esta desgracia, pero que no busca tampoco volver a dinosaurios que tanto daño le hicieron a sus regiones, menos mal que existe google, metan el nombre de los candidatos y en renglón “noticias” revisen bien lo que les va a resultar, sorpresas te da la vida.

Yo no voto y les aseguro que eso ni va a ayudar al fraude, ni va a regalarle nada de lo que ya no tiene Maduro y su régimen, ni a impedir la “inminente” caída del régimen por no haber ganado la MUD las 23 gobernaciones, dejen de ser pendejos y de ser manipulados por encantadores de nuevo cuño, el tiempo prontito se encargara de descubrir las caretas y las realidades de lo que pasa en nuestro país.

Soy Venezuela, me canse del mal necesario y del menos malo, ya basta de permitir que gobiernen los menos aptos, los medias tintas, los negociadores, los del “por ahora” y los del “poco a poco”,  es hora de dar los pasos para un cambio real, seguiré luchando por salir de este criminal y nefasto régimen, pero hacia un país que con honestidad y decencia procure un futuro de sueños, esperanzas y calidad de vida ciertas,  que no se parezca en lo absoluto, ni a este terrible presente ni tampoco a un pasado corrupto y desastroso, que solo en apariencia parece bueno porque este ha sido en extremo malo.      

jueves, 14 de septiembre de 2017

Basta de mentiras


            El régimen ya gano las regionales.

Me había prometido no volver a tocar el manido y manipulador tema de la votación, no elección, que planteo el régimen a la MUD, y que una buena parte de esta, salió presurosa a cogerle el peine.

Y lo digo con toda sinceridad, porque ciertamente la trama, pensaba yo, ya estaba más que discutida, ventilada y sobrepasada, para quienes hemos mantenido una firme y argumentada convicción de no acudir a dicha cita, sin embargo, del otro lado en lugar de dedicarse a ver como convencen a la gran mayoría de venezolanos de asistir a “demostrar que somos mayoría”, ocupan sus fuerzas, sus laboratorios, sus opinadores, sus medios de comunicación y hasta ciertas y penosas figuras públicas, a vilipendiar, chantajear  y a ubicarnos como enemigos de los verdaderos demócratas, ellos por supuesto, a quienes hemos “osado” opinar de manera diferente, incluso, me imagino que adelantándose a su propio desastre, ya nos endosan como únicos culpables de una eventual derrota por nuestra abstención. ¡Madre mía!, tamaña fuerza nos endilgan.

Quiero ser claro y directo: Ya el régimen gano, y se lo demostrare sencillito, en primer lugar su objetivo fundamental era, es y será, hasta que le sirva para algo, darse un baño de legitimidad formal, con su participación en las fraudulentas regionales, se está reconociendo directa y públicamente a la mal llamada Asamblea Nacional Constituyente, ya que todos los poderes del Estado, incluyendo al CNE, lo hicieron, aquí trampas y excusas leguleyas no sirven para nada, lo tangible, lo duro, es que todos y cada uno de los candidatos y organizaciones políticas ya se supeditan a este monstruoso timo gubernamental, el que tenga ojos que vea.

Luego está el bendito ritornelo de los “espacios”, si tanto les preocupa no ceder asientos, ¿Por qué no se aceptó las regionales que el régimen planteo en febrero?, cuanto dolor y sufrimiento nos hubiésemos ahorrado, y aquí no hay manipulación posible, para eso cualquiera puede buscar en Google, o algún otro buscador de su preferencia, si lo que estoy diciendo es mentira, busquen, si no lo borraron, las líneas de tiempo de los connotados dirigentes que hoy hablan de los espacios, como si fueran una especie de tótem sagrado, cinismo al mismo nivel de quienes se suponen son totalmente diferentes, y ojo yo no pretendo ser una figura pura y santa, pero coño, la política debe tener un nivel de transparencia y honestidad, si en serio queremos cambiar y trabajar en pro de los mejores y más nobles ideales.

En tercer lugar, ¿Por qué no fuimos a la constituyente?, si con nuestros testigos, miembros de mesa y el resto de ese noble ejercito de venezolanos que hemos, lo digo en primera persona, participado sin descanso en todos y cada uno de los innumerables eventos electorales que este régimen ha convocado, hubiésemos garantizado que no iba a ver fraude, incluso, si ellos fueron realmente menos de 3 millones que votaron y nosotros más de 7 en nuestro plebiscito del 16J, aunque sus votos se contaron por dos, ¡la paliza era inmensa!, ah pero no podíamos participar, de acuerdo a nuestros próceres de la participación electoral a como sea, eso estaba viciado y nosotros, nunca, nunca podríamos haberlo convalidado. Eso está muy bien, solo que hay un pequeño detalle, el señor Manuel Rosales, no yo por si acaso, declaro en vivo y en directo en un programa meridiano de Globovisión: “que la ANC iba a estar limitada según el acuerdo por un congresillo que se iba a nombrar de 30 personas, 15 de la Asamblea Nacional y 15 de la Asamblea Constituyente. “Eso iba a ser dos días antes del 30 y dos terceras partes decidían; se iba a sacar la AN del desacato y se iban a liberar los presos políticos; se iba a instalar la comisión de la verdad con partes iguales para los casos más complicados”, ¿Cómo es que es la cosa?, a confesión de partes, relevo de pruebas amigos y no tan amigos.

Así las cosas, la MUD electoral realizo sus primarias, entre denuncias de fraude, asaltos a centros de votación, desconocimiento de resultados y presentación de los mismos de madrugada y otros con más de 48 después de haber culminado; con una participación real de alrededor del millón de electores, nada despreciable, y a eso se le podría sumar unos miles más de los Estados donde hubo consenso, estos fueron los duros de la MUD, de tal forma que en lo absoluto puede endilgarse esta coalición la hegemonía de nada en Venezuela, como franquicia ha tenido relativo éxito hasta ahora, pero definitivamente se le perdió el camino, lamentablemente las ambiciones de puestos, no de espacios, gano terreno e impuso su agenda.

La convalidación del régimen y su fraudulenta Constituyente, ya se realizó, el primario objetivo se cumplió para ellos, ahora se dedican a minimizar los daños, pero eso no les mueve el piso, no tiene grandes problemas con perder las regionales, ese pastel no les mortifica, lograron que algunos sigan la música que se les está tocando, así que basta de mentiras, quienes hemos mantenido que es un entrega lo que se está haciendo, hemos manifestó una y otra vez cual es la ruta a seguir, es posible que la falta de coordinación genere la idea de que no tenemos propuesta, nos toca entonces aglutinarlo y que Venezuela sienta en profundidad, que si existe una alternativa diferente a este régimen dictatorial, corrupto, asesino y hambreador, pero también distinta a quienes hacen de la política un juego de poder donde sus intereses y ambiciones están por encima de todo.


Eduardo Sanchez @UNQUIJOTE

viernes, 17 de marzo de 2017

Soy un chavista tarifado.



No se alarmen, pero soy un chavista tarifado. Ese adjetivo me lo he ganado a pulso, a pesar de que nunca me ha pagado el PSUV ni formo parte del conglomerado de censura y control que maneja el partido de gobierno. Tampoco me gané el calificativo por ir a participar en alguna competencia de élite con el dinero público, ni por salir en una foto con algún alto funcionario. Soy un chavista tarifado porque opino distinto a un grupo de opositores, y ya eso es suficiente.

Esta es la dinámica de nuestra libertad de expresión. O piensas como yo, o eres menos. En más de 17 años de dictadura el gobierno ha logrado destruir la palabra, eliminando cualquier posibilidad de debatir y de argumentar. Como resultado tenemos una parte de la oposición que quisiera censurar tanto como Conatel.

De esta manera amenazan y descalifican a críticos de cine, a tuiteros y a todos aquellos que se atrevan a plantear una opinión distinta a la de ellos.

En esa negación de lo que no piensa como ellos, nos hemos convertido en una sociedad conservadora que más que construir quiere imponer. Millones de microdictadores que se creen dueños de la verdad y que no permiten y no quieren escuchar nada con lo que no comulguen.

La realidad es que mientras esta tendencia crece, nuestro futuro pinta menos esperanzador. Pero no por ello podemos dejar de opinar.

No soy un chavista tarifado; critico porque me importa, porque creo que la oposición no es perfecta y que sigamos sumidos en este proceso político es muestra de ello. Los criticaré a todos mientras pueda, porque esta es una columna de opinión y de eso se trata. Pero, sobre todo, los seguiré cuestionando porque creo que solo así puedo colaborar para forjar una mejor oposición.

Somos muchos los que seguiremos escribiendo a pesar de que la censura se multiplique como una plaga de ambos lados, porque sabemos que si queremos democracia, tenemos que empezar por aceptarla.

Carlos Weil Di Miele

domingo, 12 de febrero de 2017

Nuestra opinión: Huida, sumisión o insurgencia.



Revisando todos los artículos que he escrito desde el año 2009 hasta esta fecha, es impresionante como hemos cometido el mismo error una y otra vez, al tratar de combatir, a esta nueva forma de dictadura, con los métodos tradicionales del proceso democrático.

Ciertamente, en esta tribuna nunca hemos sido complacientes, con actitudes y acciones que desde la oposición han contribuido, innegablemente, a mantener este estado de cosas, hemos sido críticos, no solo por medio de nuestras opiniones, sino a través de una participación activa, militante y constante en todas y cada una de las actividades de calle, de defensa del voto, de movilizaciones y de la MUD como instrumento necesario e imprescindible para poder lograr cristalizar con éxito, esta durísima tarea que hasta ahora nos ha sido esquiva.

Cuando me refiero a la alternativa democrática, en ningún caso me refiero a las siglas de la misma, hablo de defender las bases, principios y objetivos para lo que fue creada, aquí ratifico lo que he manifestado mil veces, sin un “Acuerdo Nacional” por la defensa de la libertad y la democracia, que involucre a todos aquellos que realmente quieran cambiar, esta terrible realidad que vivimos y que transcienda a los intereses bastardos y mezquinos de algunos, estamos peligrosamente cercanos a continuar años tras año, con la misma cantaleta, con los mismos cuentos y con iguales resultados.

Muchos lo han dicho, sin conversaciones sinceras y honestas entre demócratas, que nos conduzcan a una posición firme, clara, realizable y compartida la historia se repetirá, no me crean a mí, simplemente den una hojeada a las principales declaraciones de este último mes de la dirigencia opositora, a lo largo y ancho del país y comprobaran como Venezuela apunta hacia un lado y nosotros hacia otro, en ocasiones parece que estamos conectados con el drama que sufrimos pero luego vemos como las acciones dicen otra cosa.

Lo ejemplifico, más allá del tema de la clara, una más, violación a la Constitución, al no realizar las elecciones regionales el año pasado, la desenfrenada carrera por querer ser gobernador de cualquier estado esta desatada y no me jodan con que así estamos en la calle y llevamos el mensaje de la unidad, ¡mentira!, cada quien habla de su proyecto personal y venden la especie de que si ganamos las gobernaciones estamos más cerca de lograr sacar del poder al régimen, eso es absolutamente falso, ni ganando todo, si es que hacen las elecciones, estaremos más cerca de nada.

A este régimen solo se le vencerá, cuando fruto de ese acuerdo nacional, crucemos la lucha política con el reclamo social, cuando acompañemos de manera decidida y recurrente a quienes sufren en carne propia la destrucción de su vida, cuando combinemos las aspiraciones legítimas, con la prioridad de devolverle a Venezuela un gobierno demócrata y de progreso, mientras decidir como primacía que un bendito reglamento de funcionamiento de la MUD, este por encima de que por fin, acordemos objetivos claros de la lucha, con un convencimiento total y un respeto activo, tanto adentro como afuera, la cosa lamentablemente no pinta para nada bien.

Podemos huir, algunos hacia afuera y otros resignándose en nuestro interior, también se puede claudicar y aceptar de manera sumisa que esta realidad cambiara solo cuando, en algún momento, la gente simplemente no aguante más y salga a no dejar piedra sobre piedra, o podemos intentar insurgir y encontrarnos en la ruta del cambio real que retumba en los venezolanos.

No es cualquier cosa de lo que hablamos, son ya 18 años de un régimen que a como sea, ha logrado conservar el poder, que no tiene ninguna, ninguna, intención de cederlo y que en lo más mínimo responde a canones de respeto, de leyes nacionales o internacionales, simplemente aprendió a manipular y a usar todo el poder del Estado para, indistintamente de los desmanes que comete, de las constantes violaciones a la Constitución, de su manifiesto desprecio por los derechos humanos básicos y de su profundo nexos con la corrupción y actos ilegales de todo tipo, mantenerse en el mando y burlarse de todo el mundo, tanto de los venezolanos como de una comunidad internacional atrapada en sus propias contradicciones. 

UNQUIJOTE

martes, 7 de febrero de 2017

Elecciones, puntos suspensivos............



Vamos a hablar claro. La última elección respetable que se realizó en Venezuela fue en 1998. De entonces a las votaciones  del 2000, se celebraron elecciones y referendos que si bien no fueron fraudulentos en sentido ortodoxo, si fueron irrespetados por el ventajismo del régimen chavista. Y desde el revocatorio del 2004, todas las votaciones han estado manchadas por el fraude, unas más que otras, sin duda.

Ahora bien, según la retórica oficial, Venezuela era el país con más elecciones en el mundo, prueba irrebatible, según esa retórica, de la naturaleza democrática de la llamada “revolución”. No importa claro está, que las tales elecciones fueran un monumento al fraude continuado. Siempre se podían conseguir unos “expertos” internacionales que convalidaran las cosas, o al menos que hicieran un “balance apropiado” de los comicios y referendos. Hay mucha tela que cortar en estas complicidades.

Y ahora esa misma retórica alega que “no hay condiciones para realizar elecciones en Venezuela”. Así, sin más ni más. ¿Qué pasó? Muy sencillo. Antes la hegemonía tenía unos niveles de respaldo que –con los aderezos del caso, permitía “legitimar” su poder despótico. Ahora tiene unos niveles de rechazo que hacen demasiado peligrosa cualquier consulta popular, así se lleve a cabo por las malas o las peores. Por eso no hay elecciones a la vista. Por ahora… Y los más adversos, al interior del oficialismo, de que haya elecciones regionales son los gobernadores que provienen del ámbito militar. Temen, y con razón, que se queden, como se suele decir, sin el chivo y el mecate…

Los propios técnicos de la MUD descartan que haya elecciones regionales en el primer semestre del 2017, y si no las hay ahora, la hegemonía se las puede arreglar para que tampoco las haya después. Ya se “peinaron” la solicitud de referendo revocatorio para el 2016, y de paso los comicios regionales previstos para el pasado diciembre. Y no pasó nada.

Se montó la tramoya del diálogo para convalidar la no-realización de consultas populares, y en ese tortuoso camino andamos, con patrocinantes de mala y buena fe, equivocados de plano éstos últimos. Maduro y los suyos no se quieren contar, y eso incluye, de manera especial, a casi toda la cúpula de la hegemonía, que no se concibe así misma sin la descarada impunidad del poder despótico.

Todo esto lo saben Rodríguez Zapatero, Samper y la comparsa que ayuda al continuismo de la hegemonía depredadora que destruye a Venezuela. Por eso tienen razón los obispos en el reciente documento, donde exhortan a un cambio profundo en la orientación del país, que se fundamente en la expresión soberana del pueblo. Y eso se llama elecciones. Justo lo que no quieren los que antes sacaban la cuenta de las votaciones teledirigidas del siglo XXI.

Fernando Egaña.

flegana@gmail.com

Publicado en: Analitica

lunes, 6 de febrero de 2017

Venezuela, basta del país portátil.

No existe línea recta en los procesos históricos, tampoco es un antídoto cometer errores para después no volverlos a repetir, la historia mundial está plagada de ejemplos, de cómo los clichés y medias verdades al final no estandarizan a ningún país, particularmente en nuestra región es impresionante ver, sentir y sufrir en carne propia, como de manera cíclica, volvemos a pisar el terreno que juramos nunca más volver, cambian si acaso los actores, las tecnologías y las formas, pero los resultados finales son los mismos.

Venezuela no es la excepción, frente a nuestras recurrentes crisis a lo largo de los años, parecemos regresar hacia pantanos ya vividos, lo urgente siempre termina comiéndose a lo prioritario y continuamente dejamos para después, el tomar acciones que impliquen, en serio construir y visualizar un país para los próximos 100 años, a lo sumo nos quedamos en un tráiler de las más cercanas elecciones, en lugar de edificar un sistema de transporte pensando en futuras generaciones, asumimos a un autobús y a un vagón como la “gran solución”. 

Hemos sido hijos de la inmediatez, del “ahora hay cosas más urgentes”, de la excusa de las necesidades sentidas, frente a las acciones necesarias para afrontar de raíz los problemas, los tiempos políticos han copado la agenda, los tiempos sociales han quedado para el análisis y el conformismo de quienes lo padecen.

La historia sin fin de este ensayo y error nos ha costado tener un país de parches, una nación que volvió a sucumbir frente al nuevo mesías hace ya más de 18 años, en lugar de escoger a quien ofrecía una posibilidad de cambio real, que incluso exhibía una envidiable gestión como primer Gobernador elegido en Carabobo de manera directa, nos fuimos por la freidor de adecos y copeyanos, por el vengador de los desposeídos, por el gendarme necesario, dizque para arreglar con orden y fuerza militar al país, el costo de esta última aventura portátil ha sido desolador y profundamente destructiva.

Estamos parados frente a nuevas encrucijadas, las decisiones que tomemos en el futuro inmediato, nos ubicara si continuamos con la misma canción o si por el contrario intentamos hacer algo diferente, lamentablemente quienes de alguna manera u otra están convencidos de que los actuales caminos políticos no nos llevaran hacia cambios sustanciales, sucumben, de nuevo, frente al chantaje de agarrar aunque sea falló. Se pliegan a la caravana política que nos ha llevado hasta donde estamos, no hay visión de país, solo resolución del momento, con la vaga esperanza de que una vez en alguna instancia de poder, desear hacer “algo bueno”, mientras tanto, intentamos sobrevivir y sobrellevar.

Para iniciar una salida de este país portátil debe existir convencimiento total de la necesidad de empezar, de saber que en lo absoluto va a ser muy popular muchas de las cosas que hay que hacer, pero que tampoco va a resultar peor que toda esta destrucción actual, es procurar entonces, convencer a las grandes mayorías del futuro que aspiramos, donde la esperanza no sea solo un jingle que funciona bien cuando suena la música, pero que se muere cuando la realidad la toca.

Desde esta tribuna hemos mantenido una lucha sin descanso por un Acuerdo Nacional de largo aliento, que involucre a una inmensa mayoría de venezolanos convencidos de la necesidad de sentar las bases, que nos permitan ir avanzando hacia el país que queremos, que soñamos y que debemos construir de ladrillo en ladrillo, basta ya de intereses mezquinos que solo aspiran salvar el trasero de algunos, o cambiamos o esta historia tendrá nuevos capítulos de fracasos, medias notas positivas y más cuentos de más de lo mismo.

Talento, preparación, temple y ganas nos sobra, adecuar los tiempos de los partidos a un proyecto incluyente, viable y real es posible, cada quien es libre de aspirar y de tener ideas diferentes, pero debemos dialogar entre demócratas para levantar un país, que definitivamente merece una mejor posibilidad de convertirse en una nación y no en retazos, del remix, de una película de un drama sin final.

domingo, 5 de febrero de 2017

La nueva etapa.



En Venezuela, hace ya varios meses, terminó una era y comenzó otra. No es que en esencia hayan cambiado los objetivos del régimen sino que, debido a su conversión en notoria minoría, los jerarcas rojos modificaron radicalmente los métodos para mantenerse en el poder.

Entramos en una nueva etapa y la conclusión evidente es que ya no se puede seguir haciendo política como la venía conduciendo la MUD, con éxito creciente, que tuvo su momento clímax cuando se conquistó la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, quedando así convertida la oposición democrática en la primera fuerza política del país.

De los tiempos de lo que algunos llamamos el modelo neoautoritario –el totalitarismo edulcorado con el antifaz democrático– hemos ido pasando vertiginosamente a un ejercicio del poder claramente autoritario, a un régimen de facto, que conserva prácticamente solo dos cosas del simulacro democrático: la existencia de partidos políticos no oficialistas y el derecho, cada vez más conculcado, a las manifestaciones de protestas.

Todo lo demás que se había mantenido desde los tiempos de Chávez –la convocatoria a elecciones, la aplicación de mecanismos de consulta contemplados en la Constitución como el referendo revocatorio de 2004, el mediano respeto a los resultados electorales en alcaldías y gobernaciones–, ha sido borrado drásticamente de la faz del país.

Primero, con el desconocimiento de los electores puesto en marcha cuando se le ha impedido, vía artificio jurídico, a la legítimamente electa AN ejercer las funciones que le asignaba la Constitución. Y luego, por la negativa del gobierno, a través del árbitro electoral puesto a su servicio, de convocar el revocatorio obligante y las elecciones pendientes.

La democracia, o lo que quedaba de ella, está por los momentos suspendida. Quien no lo entienda está extraviado. El juego se ha trancado de modo tajante. El país está secuestrado por una minoría, y en consecuencia, la lucha política convencional por canales democráticos en los términos en que los factores opositores venían realizándola hasta ahora, se tornó inocua. Es como lanzarle piedras a alguien que tiene en sus manos una ametralladora.

El efecto de opinión lamentable que este desfase ha generado es que ha triunfado una matriz que hace responsable a la MUD por la patada a la mesa que ha dado el gobierno. Es como hacer responsable de un robo a la víctima y no al ladrón. La MUD puede ser responsable de muchos errores, pero el único y absoluto responsable de la suspensión de lo que restaba de democracia –desconocer la Asamblea, por lo tanto la voluntad y los derechos de millones de electores; negarse a realizar elecciones– es el gobierno.

Creer que si la MUD no hubiese asistido al diálogo, o que si hubiese conducido la gran marcha de septiembre hacia Miraflores, ya Maduro estuviese fuera del poder o, por lo menos, ya el CNE hubiese convocado a elecciones, es una presunción de inocencia y un profundo desconocimiento de la siquiatría diabólica, dogmática y delictiva a la que nos confrontamos.

Los errores de la MUD son muchos: no haber tenido una estrategia común ante el acelerón autoritario; haberle transmitido a la población expectativas de cambio sin sustento real, como las de Ramos Allup anunciando la caída en seis meses; no haber tenido mayor transparencia ante las condiciones y objetivos del diálogo.

El chavismo, lo saben ellos, lo sabemos todos, está en la calle ciega del autoritarismo del que generalmente nadie retorna. Porque perdieron lo que antes tenían a mares llenos, el apoyo popular. Y perdieron también la economía, que vivió boyante con el respirador artificial de los petrodólares.

Las fuerzas opositoras, que no son solo los partidos, también lo son los ciudadanos y sus organizaciones, tienen por delante un reto de imaginación política como pocas veces lo habíamos visto en América latina. Conseguirle la repuesta a un dilema: ¿Cómo luchar contra un modelo autoritario con legitimidad electoral pero colocado al margen de la ley sin que la lucha signifique salirse de la condición democrática?

El primer diálogo, el impostergable, es entre los demócratas. Porque hasta ahora esta pregunta ni en los impacientes ni en los moderados tiene respuesta.

@tulioehernandez

Publicado en: El Nacional

domingo, 29 de enero de 2017

Regionales es lo que hay, si acaso.



Así de claro fue Henry Ramos Allup, hablo de dejar “las quimeras” y entender que aquí lo que hay, en el mejor de los casos, son elecciones para elegir gobernadores, más ilustrativo imposible, atrás en el camino de las promesas incumplidas, se quedaron los anuncios del entonces flamante presidente de la recién elegida, con mayoría opositora, Asamblea Nacional, textualmente para que no haya dudas “…y buscar dentro de un lapso de 6 meses, una salida constitucional, democrática y pacífica a la cesación ¨del gobierno nacional”, cosas veredes compañeros.

Así buenos amigos el aterrizaje, para algunos, es en extremo forzoso, o peor aún, bastante duro de asimilar, ¿Por qué?, vamos por parte, creo sin temor a equivocarme, que la inmensa mayoría de los dirigentes de la MUD, han sido bastante diáfanos y elocuentes, en manifestar, casi a diario, de que la “verdadera” solución a la profunda crisis que atravesamos los venezolanos, pasa inexorablemente por la salida del poder nacional, de quienes hoy lo ejercen, entonces, o nos están mintiendo y si ganamos todas las gobernaciones la cosa esta más cerca, o lo del 2016 fue una especie de calistenia para años futuros, o aquí cada quien anda en un juego macabro, en el que las desgracias y las necesidades de la inmensa mayoría de los venezolanos, importa menos que un pito.

Ah y otras vez lo digo, basta ya del cuento de la violencia, de la matazón, de los guerreros del teclado y de mas bla, bla, bla, en este país cada vez que unos nos acostamos, ya han muerto en esta guerra sin cuartel, más de 80 compatriotas, ¿Qué más crimen?, lo que muchos proponemos no tiene nada que ver con quimeras, ni con locuras, ni con vete ya, dejen de tergiversar la verdad, tiene que ver con propuestas reales de acompañamiento social, tiene que ver con renovar una alternativa democrática que no le pertenece a ningún partido o grupo en particular, los éxitos de la alianza opositora no se hubiesen dado, sin el manifiesto y la contundente participación de toda la sociedad en su conjunto.

Vivimos una nueva forma de ejercer el poder dictatorial, un gobierno que simplemente hace lo que le da a gana, sin importar leyes ni Constitución, pero barnizado de un “origen” democrático, pero que tampoco le para mucho a eso, ¿o es que acaso a el sanguinario dueño de Siria, la comunidad internacional ha logrado sacarlo del poder?, dejémonos de cuentos, en este mundo de hoy, se impone con más fuerza que nunca la “realpolitik”, somos los venezolanos los únicos que podemos sacarnos este yugo de encima y sin despreciar las buenas voluntades de algunos actores internacionales, es aquí donde se pueden cocer las habas.

Las elecciones regionales en nada van a ayudar a resolver los dramáticos eventos que afectan a los venezolanos, el hambre no da tregua y en lo absoluto gobiernos en los Estados, sin recursos ni medios reales y efectivos, podrá intentar siquiera paliarlos, la cosa parece más bien, un ejercicio de ambiciones partidistas por colocarse en escenarios de poder, pensando y acariciando la fantasía de estar allí, cuando suceda una eventuales elecciones presidenciales, cálculos de una política que sigue anteponiendo sus propios intereses, antes de los que dicen defender y representar.
  
Me imagino que ya más de uno está gritando que no podemos dejar espacios ganados!, ¿y la asamblea, pregunto yo?, hoy anulada y arrinconada por un régimen que ciertamente si tiene bien claro hacia dónde va y como va a intentar llegar allí, lamentablemente mientras no haya una real, incluyente y amplia alianza democrática, que trascienda a lo meramente electoral, que le hable claro al país y que establezca honestamente la ruta de esta titánica lucha, el avance de la dictadura será cada día más fuerte y más difícil de remover.

Eduardo Sanchez.

viernes, 27 de enero de 2017

Foro Penal exige dialogo con claridad moral, honestidad y a puertas abiertas.


Caracas, 26 de enero de 2017
SOBRE EL DIÁLOGO
DESDE EL FORO PENAL A LA OPINIÓN PÚBLICA

Quienes suscriben, actuando en nuestro carácter de directores, coordinadores, voluntarios y defensores activos de la ONG Foro Penal Venezolano, ante la propuesta de la UNASUR y de los facilitadores internacionales designados por el gobierno venezolano, dirigida a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para la “reactivación del diálogo”, denominada “Acuerdo de Convivencia Democrática”, que se dio a conocer el pasado 23 de enero de 2017, hacemos llegar a la MUD, y a la opinión pública en general, nuestra posición oficial. En este sentido, destacamos:

CONSIDERANDO: Que el diálogo, como medio de resolución alternativa de conflictos es siempre positivo, siempre que se adelante con honestidad y buena fe, evidenciando avances claros y constatables, reconociendo sin medias tintas la existencia de presos, perseguidos y exiliados políticos y llamando a las cosas por su nombre sin recurrir a eufemismos arteros dirigidos a tergiversar, con todas las consecuencias negativas que de ello derivan, la verdad.

CONSIDERANDO: Que, para ser verdaderamente fructífero y provechoso, el diálogo debe adelantarse de manera sincera y abierta, no a escondidas ni ignorando o dando la espalda a la ciudadanía en general o a quienes resultan los directos interesados y afectados en los temas que en dicho diálogo se discuten.

CONSIDERANDO: Que la Libertad y la Dignidad Humana no se negocian, lo que supone que en toda iniciativa de diálogo ha de respetarse el carácter preeminente de los Derechos Humanos como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, tal y como lo dispone nuestra Carta Magna, sin tratar a los presos y a los perseguidos como “fichas de canje” o como “piezas intercambiables” en acuerdos en los que no se les da voz, ni voto.

CONSIDERANDO: Que, desde su anuncio en mayo de 2016 hasta esta fecha, en cuanto al cese de la persecución y de la prisión por motivos políticos, los resultados del diálogo entre el gobierno y los sectores de la MUD que se han prestado a ello han sido francamente negativos, tal y como ha sido destacado por el Secretario General de OEA y por diversas instituciones y organizaciones nacionales e internacionales, verificándose que el número de presos políticos no ha disminuido, sino aumentado, y que no ha cesado, sino se ha incrementado, la represión como política de Estado.

CONSIDERANDO: Que los factores de la MUD que se han prestado al diálogo se han negado sistemáticamente a considerar, recibir, y hasta a escuchar los aportes, cuestionamientos e inquietudes que sobre el diálogo, sus alcances y consecuencias, les han sido formuladas por las ONG que desde hace años manejan con la debida profundidad, seriedad y coherencia técnica el tema de la represión, de la persecución política y de la prisión como armas de la intolerancia y como políticas de Estado en Venezuela.

CONSIDERANDO: Que a consecuencia de esta cerrada, inexplicable e irresponsable postura de los operadores políticos de la MUD que intervienen en el diálogo:

a) Se han distorsionado, en muchas ocasiones inflándolas a conveniencia y sin respetar ningún criterio técnico o jurídico válido, las cifras reales de presos, perseguidos y exiliados por motivos políticos, lo cual resta credibilidad y seriedad a la lucha contra la intolerancia y contra la represión por motivos políticos.

b) Se ha buscado generar en la población una percepción falsa sobre el alcance de los “logros del diálogo”, al destacar, entre otras cosas, que las pocas liberaciones de presos políticos que en efecto han tenido lugar son todas “producto del diálogo”, lo cual no es cierto, o que se ha liberado en algunos casos a importantes grupos de “presos políticos”, lo cual tampoco se corresponde con la realidad, ya que no se indica siquiera quiénes son esas personas o por qué y bajo qué criterios se las categoriza como “presos políticos”.

c) Ha quedado demostrado que los intervinientes en el diálogo actúan esencialmente como operadores políticos, dirigidos en sus actos al logro de finalidades electorales o políticas, no humanitarias; no cuentan con las credenciales ni la experiencia necesaria, como expertos en materia jurídica y de DDHH, para manejar correctamente los datos y los conceptos básicos de estos temas; ni pueden en consecuencia aportar soluciones efectivas que concluyan en el cese definitivo de la injusta prisión, de la persecución o del exilio de miles de venezolanos por motivos políticos.

d) También está demostrado que los intervinientes en el diálogo, desde las filas de la MUD, privilegian y dan prioridad a la consideración de los casos de quienes lideran, son activistas o militan en las filas de los partidos políticos; relegando a un segundo plano y dejando de lado, huérfanos de atención y de consideración, a decenas de presos políticos que no tienen afiliación o simpatía partidista ni militan en ninguna organización política.

e) Se ha buscado generar en la colectividad una impresión positiva falsa, a través de la omisión de la mención de que en ninguno de los casos de las pocas libertades de presos políticos que han tenido lugar desde 2016 hasta la fecha, ha cesado realmente la persecución penal, dado que los favorecidos con estas libertades aún están sometidos medidas cautelares y a procesos penales injustos que no han finalizado.

Y, CONSIDERANDO: Que sumado a todo lo anterior, los sectores de las MUD que se han prestado al diálogo han callado en cuanto al denominado efecto de “puerta giratoria”, denunciado por el Foro Penal Venezolano, según el cual, en la medida en que unos pocos presos políticos son liberados, otros inmediatamente son encarcelados y ocupan sus lugares, lo cual demuestra que el diálogo, tal y como ha sido planteado, no está funcionando ni ha funcionado para lograr la efectiva disminución de la prisión por motivos políticos en Venezuela.

EXIGIMOS:

PRIMERO: Que cualquier iniciativa de diálogo que se adelante entre el gobierno de Venezuela y cualquier operador político de la MUD o de cualquier otra fuerza política debe desarrollarse con claridad moral, honestidad y a puertas abiertas, llamando a las cosas por su nombre, sin tergiversar o falsear datos, conceptos o realidades ni exaltar falsos logros en detrimento de la verdad.

SEGUNDO: Que, en cualquier diálogo que se produzca que afecte los DDHH de los presos, perseguidos y exiliados por razones políticas, sean de inmediato involucradas, sin arrogancia, sin engaños, sin sesgos y de manera pública y abierta, con voz y voto, las ONG de DDHH, los abogados defensores y los familiares de todos los presos, perseguidos y exiliados políticos, sin distinciones.

TERCERO: Que, de la misma manera y con la misma vehemencia en la que la MUD y los partidos y las organizaciones políticas que la integran demandan respeto a sus respectivas trayectorias, a sus espacios de actuación, a sus logros y a sus desempeños como operadores políticos en Venezuela; respeten la trayectoria, los espacios, los logros, la experiencia y el conocimiento técnico de las ONG y de quienes, desde hace años, se han ocupado constantemente, que no solo cuando ha sido “políticamente rentable”, de atender a quienes son víctimas de violaciones graves a sus DDHH y a quienes sufren injusta prisión o persecución por motivos políticos.

En Caracas, a los 26 días del mes de enero de 2017.-

viernes, 13 de enero de 2017

Un país hambriento.

Venezuela se ha convertido en una tierra, donde una de las pocas cosas que realmente abundan son las necesidades, necesidades de comida, de seguridad, de paz, de trabajo, de democracia y de libertad.
No ha sido necesario que los cerros bajasen para que no quedase “piedra sobre piedra”, estos últimos 19 años hemos sido impávidos testigos de un régimen, que sencillamente destruyo a Venezuela, y la devastación no ha sido solo económica o política, no que va, esta revolución de pacotilla logro cavar un profundo hoyo negro a todo lo largo y ancho de nuestra sociedad, socavando nuestras bases en procura de alcanzar su único y real objetivo: permanecer en poder por encima de todo y de todos.
Quienes todavía creen, de buena fe, que este régimen simplemente se ira por la buenas, lamentablemente, vegetara por muchísimo tiempo en el mismo mar de la felicidad, que siguen transitando aun, nuestros vecinos cubanos, y por cierto, no estamos haciendo ningún llamado a la violencia, colocamos las cartas sobre la mesa, en un país que cerró el año pasado con más de 80 muertes al día por crímenes, ¿Acaso ya no estamos en guerra?
Los venezolanos también tenemos hambre de honestidad, de sinceridad, de propuestas unificadoras, realistas y que incluyan, sin trampas ni manidos cálculos electorales, a todos quienes queremos salir de esta caverna de desolación y miseria, para nada nos interesa pretendidas ambiciones de gobernaciones o alcaldías, la ruina no pide, ni da pausa en cada uno de nuestros hogares, basta de continuar truncando nuestro presente, por fantasiosas promesas de futuros, solo buenos para algunos pocos, no estamos dispuestos a ser nuevamente un daño colateral.
Insistir en lo que pudo ser, es definitivamente absurdo y una pérdida de tiempo, toca dar los pasos necesarios y urgentes para empezar a colocar un cable a tierra entre la dirigencia democrática y la sociedad en general, pero no estamos hablando de maquillaje para salir bonitos en una foto, estamos refiriéndonos a un cambio verdadero, que coloque los intereses mayoritarios de los venezolanos por encima de los grupos de poder, ¿ingenuidad?, no lo creo, candidez fue pensar que un dialogo con las cartas marcadas, tendría algún fruto productivo para la lucha.
Hasta ahora, es la plataforma conformada en la MUD, donde se aglutina la gran mayoría de los partidos opositores al régimen, sin embargo, esta alianza, exitosa electoralmente, se ha ido quedando en extremo corta, cuando hablamos de conformar, un movimiento nacional que represente, el sentir y la voluntad de la mayoría del espectro social venezolano, al contrario, el balance del recién finalizado año, aunque a algunos no les guste, ha sido francamente negativo, se disolvió en la nada la posibilidad de un revocatorio presidencial, se inmovilizo un incipiente auge de protestas contundentes y se perdió conexión con los intereses, que a diario manifiesta, una colectividad ansiosa de respuestas adecuadas, prácticas y efectivas a la dramática crisis que padecemos.
Es el momento de renovarse o correr el riesgo de ser desplazado por una realidad social que amenaza con llevarse, todo y a todos, por los cachos, el hambre no da tregua, y frente a la innegable posibilidad de que la situación económica y social continúe agravándose, nadie, repito nadie, sabe cómo pueden desarrollarse acontecimientos que nos conduzcan a un reino de caos y anarquía, donde un nuevo mesías, del color que sea, pueda otra vez, cautivar a las mayorías y erigirse como el gendarme necesario, de un nuevo ideal nacional de orden y trabajo.
El régimen está absolutamente claro, mientras nosotros nos distraemos y nos ocupamos de pendejadas, desde el alto gobierno, con todas sus diferencias, avanzan sin prisa, pero sin pausa, en su agenda por mantenerse en el control del Estado, en lo interno, ellos pueden tener grupos que se disputan mayores cuotas de poder, sin embargo, están claros que si cae el gobierno, lo demás será un efecto domino, y saben, que cuando se empiece a profundizar en las gestiones de todos estos años, las denuncias serán recordaras como una ínfima parte frente al monstruo de ilegalidad, nepotismo, tráfico y corrupción que los arropa a todos.
Venezuela esta hambrienta en todos los sentidos, la esperanza por un futuro mejor debe tener sustento de carne y hueso, acciones valientes y decisiones incluyentes, ojala quienes nos llamamos demócratas, sepamos en serio defenderla y poder lograr un proceso que nos conduzca a cambios tangibles, urgentes y necesarios.

martes, 1 de noviembre de 2016

La Guerra, la Paz. ¿Y Venezuela?

En tiempos cruciales, algunos tratan en nuestro país de colocarnos frente a la falsa dicotomía de que o dialogamos ya, o nos matamos, por un lado, desde el poder usan y abusan de toda la fuerza del Estado para obligarnos a sentarnos en una mesa, muy asimétrica por cierto, de no hacerlo, según ellos, quedaría demostrado ante la opinión publica nuestro supuesto talante golpista, del otro lado hay de todo, desde quienes ciertamente tienen la buena intención, hasta quienes desde hace mucho tiempo vienen demostrando con sus palabras y hechos, hacia donde están sus reales intenciones, que no son precisamente el interés de Venezuela.
La paz, esa palabra mágica ante la cual nadie debe oponerse, el problema es que ha sido vilmente manipulada por años y años, ejemplos de que desde brutales dictadores hasta verdaderos santos la han usado, es historia, la guerra por otro lado, de inmediato produce animadversión en la gran mayoría de los seres humanos, nadie, en su sano juicio, debería apostar por una matanza para poder dirimir sus diferencias, la cuestión aquí, es que el planteamiento en nuestro caso, es inmensamente manido, la intención es que aceptemos sin chistar, de que quienes nos oponemos a este circo “marxista” simplemente nos oponemos a la paz.
La Constitución es la principal arma de quienes ratificamos que no existen condiciones para un dialogo honesto, en igualdad de condiciones, pragmático y que nos conduzca a efectos palpables para la gran mayoría de los venezolanos, por el contrario, lo que ahora está planteado es darle nuevo oxígenos a él régimen para que continúe este cuento. Estados Unidos, España y El Vaticano, quienes fungen como mediadores, tienen sus propios intereses que defender, intereses, que no obligatoriamente coinciden con la real urgencia de los venezolanos, si bien tienen diferencias con el actual gobierno, no es menos cierto que procuran alargar esta agonía lo más que se pueda, quieren un cambio gradual, donde el chavismo conserve cuotas de poder y tengan garantías de no terminar presos, así de simple y así de complejo es nuestra situación.
Aquí el planteamiento central no es entre la guerra y la paz, es, que es, lo que más nos conviene a nosotros, a los venezolanos, y como conseguirlo, y luego de desoladores 18 años de un proceso que ha arruinado, postrado y arrasado a un país, no existe otra opción que el cambio de este modelo anacrónico y autocrático, es aplicar en cada uno de sus puntos nuestra Constitución, es obligar mediante la presión popular a que el régimen se siente a negociar, su salida, de la manera más ordenada posible y donde cada quien asuma su responsabilidad por sus actos, aquí no puede haber impunidad generalizada ni condena anticipada, a Venezuela hay que restituirle el orden constitucional en cada una de sus instituciones.
Este estado de cosas sencillamente no puede continuar, buscar mediante trampas diplomáticas extenderlo, es además de impropio, brutalmente grosero con millones de venezolanos a quienes nos han secuestrado nuestro presente y empeñado nuestro futuro, quienes padecemos a diario como se nos va la vida sin que podamos hacer nada, queremos una paz real, basada en términos adecuados para poder avanzar sin complejos ni triquiñuelas, lo repito una y mil veces, en nuestra Constitución están todas las salidas posibles y dentro de nuestro marco legal para salir de esta pesadilla, aquí no vamos a cambiar todo para no cambiar nada, basta ya de tantos intereses bastardos, es hora de que logremos empinarnos, para tratar en algún momento pasar de un país de habitantes, a un país de ciudadanos.
Dejemos de vernos en el espejo, miremos bien hacia adelante para buscar la nación que queremos para nuestro hijos y nietos, que hable la calle a lo ancho y largo del país, que se sienta la voz de millones de quienes no pueden expresarse y cuyo anhelo más sentido no se encuentra representado en ninguna de esas fulanas mesas, porque día a día tiene que batallar un guerra real para sobrevivir, para comer, para no enfermar, para intentar que llegue la noche y no lo vuelva a arropar la impotencia, la rabia y la desesperanza.
No es entre la Guerra y la Paz, es Venezuela.

sábado, 29 de octubre de 2016

#Venezuela : Soberanía o Capitulación.

Existe un sentimiento que cada día cobra más fuerza, se ha venido manifestando de diversas formas desde hace un buen tiempo, sin embargo, es desde la marcha del 1S, que se ha incrementado exponencialmente: Cuando parece que estamos más cerca de lograr el quiebre del régimen, salta un “sorpresa” que lo frena, un anuncio que lo para o un “dialogo que lo adormece. Les puedo asegurar que nada de esto es casual y solo si no logramos entender, interiorizar y presionar para que el rumbo sea el cambio real, el que la gran mayoría procura y el que todos aspiramos, nos esperan decepciones profundas sobre los próximos acontecimientos.
Me voy a los hechos, no quiero distraerme en consideraciones, esas se las dejo a ustedes, luego de la jugada que anulo la recolección del 20% de voluntades para el Referéndum, la alianza opositora dio una adecuada muestra de cohesión y de contundencia, para procurar un desenlace constitucional a esta profunda crisis, pero casi de inmediato, y según a espaldas de varios, se anunció el inicio de un gran acuerdo nacional para un dialogo, se armó el zafarrancho, que si tú, que si yo, que si el otro, al final “aparentemente” se retomó la línea inicial, se salió nuevamente a la calle y se acordó la ruta de un paro cívico, un juicio político y una marcha a Miraflores. Ah, pero sorpresa, ahora de nuevo sale el dialogo, en Margarita, en Caracas, donde sea, con los mismos del lunes, con casi todos diciendo, que bueno, aquí está el Vaticano, que hablemos, total la lucha sigue, que si el chicle y caminar, al final van y con una agenda que solo ellos conocen, azucaa mi pueblo.
Aquí quiero pararme, debemos tener clarito que este minestrón socialista fue un proyecto continental, con hondas repercusiones en Cuba que, sin los petrodólares venezolanos, todavía hoy en día, simplemente colapsaría, ¿Creen ustedes de verdad, que Zapatero y compañía actúan por su cuenta? Los gringos, el Vaticano y las democracias europeas pueden, y tienen grandes diferencias, pero coinciden todas en la “Realpolitik”. Estados Unidos no va a permitir un nuevo Marielito y nuestros vecinos están seriamente preocupados que aquí todo se vaya al demonio, y la crisis venezolana adquiera niveles catastróficos, por eso convergen sus intereses, por eso presionan para que se dé un cambio gradual, por eso las idas y venidas de la oposición, que el resto de los mortales en Venezuela no entendemos.
A la corrupta, básica y prehistórica cúpula del régimen le sabe a ñoña este país, pero reconocen, que están hasta los tuétanos de delitos en extremos graves y no quieren terminar como otros que ya conocemos, por eso abusan, gritan, reprimen y amenazan a diario, es su manera de indicar que, o se hacen las cosas con las condiciones que ellos están pidiendo, o que todos se atengan a las consecuencias, no le busquemos más vueltas, por vulgar y elemental que parezca, a esto es a lo que nos enfrentamos, somos nosotros lo que debemos decidir el futuro que anhelamos, no es Madrid, ni Roma, ni Washington.
Se los dije al principio, que les coloco los hechos, siempre se ha demostrado, que puedes hacerte el loco un rato frente a una realidad que no quieres ver, incluso, en algunas ocasiones logran correr la arruga, aquí tenemos 18 años en este drama, que ha comenzado a convertirse en una tragedia nacional, cambiar todo para no cambiar nada, nos conducirá sin lugar a dudas a años de inestabilidad y crisis cada vez peores, quienes han postrado a este país, lo han sumido en este hueco infernal, arruinando el presente y el porvenir de todos, no pueden quedar impunes, mucho menos pretender seguir controlando cuotas de poder por capitulaciones indecorosas, les toca ser juzgados, ahora si, por el veredicto popular, en estricto apego a las leyes y a nuestra Constitución.
Toca a cada uno de nosotros ejercer el poder ciudadano, a no dejarnos llevar por nada ni por nadie a escenarios que lamentaremos por mucho tiempo, debemos presionar a quienes dirigen este proceso a tener claridad, honestidad y que entiendan de una vez por todas que buscamos un cambio de modelo, no un cambio de gobierno. Devolverle a Venezuela la democracia y la libertad en el marco constitucional.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La masa, no esta pa´bollo.

Inocultable y abrumadoramente contundente, es la manifestación mayoritaria de venezolanos que anhelan, exigen, suplican y gritan a los cuatro vientos, la imperiosa necesidad de cambiar este drama colectivo, al que nos ha llevado, sin lugar a dudas, el peor gobierno en toda nuestra historia, no existe rincón de Venezuela, donde quede bien parado el régimen y es que la destrucción y la ruina a las que nos han llevado estos autócratas tropicales, ha alcanzado niveles de catástrofe humanitaria.
No solo sufrimos los embates de la terrífica inseguridad, de la implosiva falta de alimentos, medicinas e insumos básicos, de ver como simplemente los pocos que todavía trabajamos, no podemos cubrir los mas mínimos requerimientos para nuestra subsistencia, también se han dedicado a rematar las reservas de oro, a empeñar el futuro de todos, comprometiendo la producción petrolera a cuenta de oscuros convenios que nada bueno nos han dejado, a la devastación del campo, al cataclismo de la industria nacional en todos sus niveles, le han sumado la asolación de PDVSA y el ecocidio del Arco Minero, son como barbaros rojos, a todo lo que le ponen la mano, simplemente lo acaban.
Esa es nuestra preocupante y durísima realidad, podemos tener diferencias de criterios y de grados de destrucción, incluso quienes militamos en la causa democrática y hemos luchado, en todos lados, desde que el responsable directo de todo este desaguisado tomo el poder en el 98, podemos opinar diferente de cuanto nos costara salir de este hondo daño, pero de lo que no podemos darnos el lujo, es de no comprender que para salir de esta estructural crisis, debemos incluir a todos los sectores de nuestra sociedad, nuestras diferencias representan la mayor fortaleza, para confluir en propuestas que logren sacarnos de este marasmo y encaminarnos hacia logros concretos y relativamente rápidos, pero debemos dejar de lado las ambiciones e intereses subalternos, después habrá tiempo de sobra para que cada quien explaye su propuesta política y que sea el venezolano quien tome la decisión final.
Ahora es el momento de la acción mancomunada, más allá de lo que hoy decidan los títeres del CNE, no puede seguir la alternativa democrática continuar siendo manejada por 4 partidos políticos, Venezuela es por largo trecho, mucho más que eso y nadie, nadie, representa por sí solo, una mayoría real y tangible, tener un diputado más o de menos en lo absoluto puede ser la medida para decidir, debemos exigir claro y fuerte que la MUD, sea de verdad un organismo que represente a la variopinta oposición, hemos sido cada uno de nosotros los que le hemos dado la fortaleza que hoy tiene, desde los partidos locales y regionales, pasando por las organizaciones nacionales, los gremios, la sociedad civil, los combativos estudiantes, los trabajadores hasta la inmensa y mayoritaria legión de independientes, así son las cosas y así debe estar compuesta quienes pretenden dirigir esto.
Dejémonos los cuentos, los radicales son un ínfimo sector, la mayoría somos quienes hemos caminado, llevado gas y plomo del bueno, participado en mesas, pegado afiches, encarcelados, convenciendo a más personas y lamentablemente algunos lo han pagado con su vida, eso nos da el pleno derecho de disentir de cómo se están llevando las cosas, lo que está en juego no es cualquier pendejada y particularmente no estoy dispuesto, a que 4 carajos decidan, dialoguen y negocien a mi nombre, que va, yo me resteo con lo que conozco, con lo que actuando de manera transparente involucre a todos quienes luchamos por cambiar.
La masa, si se consigue, no está pa´bollo y los venezolanos hemos aprendido, a duros golpes, que los cheques en blanco han resultados costosísimos para todos, es hora de incluir, para tener una estrategia homogénea, diáfana y que a nadie se le ocurra intentar torcer la gigantesca voluntad de un pueblo que quiere volver a sentir dentro de sus venas correr la fuerza de la esperanza, del futuro promisorio, de la fe en una mejor vida, momento de actuar amigos.

viernes, 16 de septiembre de 2016

#Venezuela "A las puertas de algo"

El país, su gente, la calle, cada rincón de esta tierra, desde el rojo, pasando por el neutro, hasta llegar al otro lado del arcoíris, tiene un profundo y agitador grito de cambio, no sabe cómo será, tampoco como vendrá, pero exige que sea pronto, sin dilaciones, sin más confrontaciones, que los “bandos” se sienten con transparencia y resuelvan, en paz, bajo el imperio de la ley y definitivamente de forma democrática, esta agonía a la que un régimen obsoleto y totalitario ha llevado a Venezuela.
Debería ser relativamente sencillo escuchar el clamor popular de quienes, por un lado, hablan de la revolución de los pobres, de los desposeídos, de los pata en el suelo, que se llenan la boca hablando de logros, de kilómetros de éxitos y de su infinito amor hacia el pueblo, es solo cuestión de que enciendan algunos de sus aceitados motores y simplemente poner en marcha dos buenos oídos para que de una vez por todas, entiendan que ya basta, que una cosa es el fracaso de un modelo y de un proyecto y otra, es sacrificar criminalmente a todo un país, la historia, la de verdad, los juzgara adecuadamente cuanto toque, no les quede la menor duda.
Pero también hay otro sector, uno que habla de otro país, de una forma diferente de gobernar, de actuar, que en su diversidad logro ponerse de acuerdo en temas electorales, que acumula aciertos y fracasos, que le toca demostrar si tiene la suficiente claridad para asimilar lo que requiere la gente y no lo que ambiciones subalternas parecen imponer, los hechos hablan por sí solos, en lugar de incluir, ahora una especie de 4 “elegidos” pretenden definir lo que más le conviene a unas 35 millones de almas en los próximos años, también les toca entender, que lo que atravesamos no es cualquier paja y que la gente se cansó, de que la sigan llevando como becerros para los corrales.
Quedamos en el medio las grandes mayorías, esas que anhelan desde lo básico hasta las expectativas más grandes, quieren hechos, están hartos de las diatribas y nos piden propuestas, resoluciones, planes para ver cómo va enderezándose esta cosa, obstinados unos de tanta habladera sin sentido, otros de tanto gatopardo que quieren agarrar mango bajito y muchos sencillamente deseando que se prenda la era del trabajo, la seguridad, de las oportunidades para un presente menos traumático y un futuro donde la palabra esperanza no sea un hueco vacío.
Tiempos de definiciones, de establecernos clarito nuestras prioridades, ahora con más decisión debemos estar en la cotidianidad de esta lucha, de no dar en lo absoluto nada por sentado, de dejar de una vez por todas la manía de entregar cheques en blanco, aquí nadie es dueño de la verdad, estos 18 años deberían darnos la suficiente experiencia para dejar de creer en mesías, pajaritos preñados y demás hierbas, las soluciones para salir de esta profunda crisis, no está en cenáculos cerrados, tampoco en portadores de pasados anacrónicos y superados, toca el turno de las mejores capacidades: sociales, profesionales, políticas y económicas, hay que superar las épocas de brujos, yerbateros y traficantes.
Algo indudablemente esta por pasar, hace rato que estas puertas no soportan la presión de estas aguas cargadas de imperiosas, profundas y dramáticas necesidades incumplidas, pero no nos engañemos, también hay rabia, ignorancia y temor, todavía queda mucho espacio para la politiquería, el populismo barato y los vendedores de quincallería, las cartas continúan jugándose, no dejemos, ni permitamos quedarnos por fuera, ahora corresponde tomar partido, es el momento.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

#Venezuela ¿A que se juega?

La contundente y masiva manifestación del pueblo Venezolano del pasado 1 de septiembre, no puede quedar solo como archivo gráfico para la historia, porque además no solo fue Caracas, ocurrió indistintamente a lo ancho y largo de nuestra geografía, bien por quienes no pudieron asistir o por quienes simplemente el régimen impidió que llegarán a la capital, los venezolanos salimos masiva y pacíficamente a reclamar un cambio, sin embargo, la resulta final, a mi particularmente, me dejo un sabor amargo y creo sin temor a equivocarme, que muchos estarán de acuerdo conmigo, de chiripa no terminaron tan gigantesca manifestación, con una bailoterapia.
Ayer, nuevamente el CNE ratifico que va a aprobar el cronograma del 20% el 13 de septiembre, que lo anunciara entre el 14 y el 16 y que definitivamente la recolección de estas voluntades será la última semana de Octubre, más claro no canta un gallo, o es que acaso la MUD, ¿no lo oye?, o nos invitara a pararnos ¿¡¡10 minutos!!? Ni uno más, ni uno menos, para gritarle a Maduro: CNE, 20%, condiciones, no sé, pero o alguien sabe algo que los demás no sabemos, o esto es un juego con las cartas marcadas y no precisamente a favor del país.
A mí jamás me han gustado las solidaridades automáticas, esa vaina de que como, aparentemente, luchamos por lo mismo, sirva de chantaje para que no se denuncie desaguisados y actitudes entreguistas, muy lejos con eso, lo que estamos sobreviviendo en Venezuela no merece que por terrible que sea este desgobierno, volvamos otra vez con viejas prácticas de corrupción y de ansias de unos cuantos, que solo quieren llegar al poder para revivir glorias pasadas, como se dice, cambiar todo para no cambiar nada.
Lo cierto es que los signos de los tiempos que vivimos en Venezuela, no son, ni por asomo una situación sencilla de resolver, el hambre recorre vertiginosamente todos y cada uno de los rincones de nuestra geografía nacional, hambre que va, desde una clase media cada día más empobrecida, perdiendo, por dieta obligada, tallas de su pantalón, pasando por quienes ya empiezan a sentir profunda merma en sus capacidades físicas y mentales, hasta llegar a niveles de espeluznante miseria y pauperización.
Siento que no se le está hablando claro al país, hay unos que reclaman desde ya, su derecho a ser quienes dirijan esto, algunos inclusive insisten en el tema de gobernaciones y alcaldías, que tristeza de dirigentes, se escudan con la falsa explicación de estar preparados, la verdad es que su divorcio con las reales necesidades de los venezolanos es total, solo sus agendas tienen importancia, juran que la nomenclatura enquistada en el poder lo va a compartir así como así y sacan cuentas.
Si el CNE, sigue esta marcha inexorable no habrá revocatorio este año, así de sencillo, olvídense de que si la norma, que si la constitución o cualquier asomo legal que se les ocurra, o nos plantamos en serio para reclamar recolección para septiembre y referéndum para noviembre, o simplemente por aquí no van los tiros, entonces parece que la cosa va por otro lado y esto empieza a tener tremendas semejanzas con una especie de “reality show”, donde los pendejos estamos del otro lado de la pantalla.
Definitivamente tenemos que salir de este régimen plagado de cinismo, corrupción y abuso de poder, pero no podemos permitirnos que nos sigan estafando con perolitos de vidrios, ni estos que nos gobiernan, ni ninguno que pretenda sustituirlo, para salir de esta espantosa crisis hay que realmente tener visión de patria y disposición de entrega y servicio, de nuestras decisiones próximas futuras, más temprano de lo que muchos creen, estarán sentadas las expectativas, que marcaran lo que viviremos los venezolanos en los próximos decenios.

viernes, 20 de noviembre de 2015

#Venezuela Todo se trata del futuro.

El cansancio, la impotencia, las náuseas y la rabia marcan los signos de los tiempos que vivimos, y no solo en Venezuela, en nuestro mundo globalizado, el terrorismo y la irracionalidad fanática nos revientan todos los sentidos humanos que aún nos quedan, calles llenas de sangre y dolor van dejando estos grupos que simplemente atacan el corazón de la propia humanidad, no existen ni excusas, ni ideologías que sustenten tamaña barbaridad, sencillamente buscan destruir los más básicos valores de la propia vida humana, lo demás son estrafalarios adornos que pretenden tratar de darle alguna justificación a sus monstruosos actos.
Por nuestra parte vivimos momentos cruciales que nos definirán lo que se nos puede venir como sociedad, durante más de 17 años un modelo arcaico, corrupto y con una profunda carga de resentimiento social, ha buscado separarnos como venezolanos, muy a pesar de hablar incasablemente de amor y paz, la realidad nada tiene que ver con lo que a los cuatro vientos y mediante el poderoso entramado de medios de comunicación oficial se intentan vendernos a todos, pocos logros tangibles pueden mostrar estos auto llamados socialista que nos gobiernan, la gran mayoría de las cosas que presentan como logros de su revolución, son apenas lo más mínimo que debieron haber hecho para la gigantesca cantidad de recursos que han manejado, no ha sido cualquier pendejaita los dólares que han ingresado todos estos años y sin embargo estamos frente a la peor y más honda crisis económica que hayamos tenido.
Ahora, a las puertas de un proceso electoral inédito, la gente en la calle siente en lo más recóndito de su corazón, el tic tac de un 6 de diciembre que ha trascendido su propio significado, los venezolanos, para bien o para mal, han convertido unas elecciones de asamblea nacional en una cita con su propio futuro, hastiados de un terrible presente que nos arruino de manera colectiva, buscan afanosamente una alternativa que comience a modificar el actual estado de cosas y es que años de estafa del proceso rojo, los han llevado a generar una irreversible decisión de cambio, que no culminara en lo absoluto este 6D, al contrario, es apenas el inicio de una nueva realidad en nuestro país.
La responsabilidad histórica de todos los principales actores políticos de lo que está por venir en apenas días es enorme, como lo dije en días recientes, el espejismo se terminó, ya el margen de maniobra está prácticamente agotado, lo que realmente está en juego no es un diputado más o uno menos, es definitivamente el tránsito hacia una nueva correlación política y por consiguiente el principio de nuevos poderes, por supuesto, de lado y lado siempre habrán quienes procuren pescar en rio revuelto, unos intentando proteger sus intereses por medio de la radicalización y la imposición de situaciones fuera del marco legal y otros maquillando y buscando cambiar todo para no cambiar nada, de imponerse alguno, será temporalmente, ninguno tendrán éxito a largo plazo, usando una frase del propio oficialismo: Venezuela cambio para siempre.
El sentimiento de cambio que hay hoy, recorre toda nuestra geografía, no existen diferencias sustanciales entre los diferentes sectores socio económicos, desde el venezolano más pobre hasta el que más tiene así lo manifiestan, es un movimiento telúrico que ciertamente va a dejar huellas profundas en el presente, quieren modificaciones reales, la mayoría entiende que no será mañana, pero tampoco están dispuestos a seguir con el cuento por mucho tiempo, la entrega de cheques en blanco está en desuso, la voluntad popular parece haber aprendido la lección y procura utilizar el poder de premiar o castigar de manera mucho más efectiva, así que estemos listos para transitar nuevos caminos.