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viernes, 17 de febrero de 2017
LA MUERTE DE UN NIÑO HABLA MAL DE CHÁVEZ
Después de leer ese espanto, lo único que pude hacer fue llevarme las manos a la cabeza y llorar.
Siento el dolor vivo en el corazón cada vez que recuerdo el cuento que El Correo del Caroní publicó en su página web el primero de febrero. Ese periodismo que pasa inadvertido en las grandes ciudades, esa realidad que salta en cada calle de nuestras ciudades Venezuela adentro. No nos enteramos, como si no importara.
La niña tenía 7 meses de nacida y vivía con su mamá en el barrio José Tadeo Monagas, en San Félix, estado Bolívar. Orangelis, se llamaba. En pasado, dejó de llamarse, dejó de respirar, dejó de existir. Esto para mí es un duelo, como es un duelo permanente lo que presencio cada día, la vida se nos escapa a los venezolanos.
La muchachita tenía unas manchas en la piel y la mamá la llevó a un centro hospitalario de la zona para que la vieran. Los médicos le dijeron al principio que eran unas marquitas que salen producto de la desnutrición. Hicieron su trabajo, la estabilizaron, pensaron que se recuperaría. Pero todo dependía de que esa pobre mujer consiguiera fórmula infantil para darle de comer. Y no consiguió. Aunque la hubiera conseguido, no tenía dinero para comprarla, es muy cara. Se supone que al centro asistencial debería llegar este insumo desde Caracas, pero tenían semanas sin recibir. No sé si la ministra sabrá lo importante que es este recurso para los más pobres, de repente cree que es un consumismo que nos ha inculcado el capitalismo.
La bebita fue empeorando hasta que no pudo más, no aguantó, se fue. “El domingo en la noche, Orangelis empeoró y, finalmente, dejó de respirar. Cuando murió, uno de sus ojos se desprendió de la cuenca ocular”, relata el colega del diario.
El diagnóstico fue claro desde el principio. Con la desnutrición van fallando todos los órganos hasta que dejan por completo de funcionar.
II
¿Me he vuelto amarillista? Disculpen, pero no puedo ocultar mi dolor, y siento que debo decirlo, contarlo con todos los detalles. Que la gente que no haya leído esa nota en el periódico guayanés tenga la posibilidad de enterarse de lo que pasa. Los mismos médicos del centro asistencial donde murió la pequeña afirman que 80% de las consultas en pediatría son por desnutrición.
No sé si me explico, no es que una mamá llega a ver al pediatra y le dice: “Mi hijo tiene desnutrición”. Llega como la mamá de Orangelis, porque tiene unas manchitas, porque no deja de llorar, porque no duerme, porque tiene una gripe que no se le cura, porque tose desde hace meses. Son manifestaciones de un mal mayor, que carcome los cuerpecitos de esos angelitos. La ignorancia, la pobreza y la escasez son una combinación letal. Porque, lamentablemente, esas madres no saben, seguramente gestaron estando desnutridas, nadie les enseñó a comer.
¿Me he vuelto grosera? A juicio de cierto capitán, debo ser la mujer con la boca más sucia del país. En San Félix en este arranque de año ya han muerto cuatro niños por esta misma causa. Eso solo en esa ciudad. ¿Y qué pasa con los que se han muerto en todo el país? Cada niño, cada bebé, cada adolescente que deja de comer es una grosería bien dicha en contra de Chávez.
Lo dicen los propios médicos, si esos niños consiguen ser estabilizados en los hospitales, “las probabilidades de vida son bajísimas: si no mueren aquí, mueren en la casa porque no hay qué comer”.
Puedo ser así o más grosera. No hacen falta malas palabras. La realidad completa de este país es el mayor insulto para la memoria del que no debe ser recordado. Y si es así, seguiré escribiendo insultos, porque a mí sí me duelen estos niños, capitán.
Ana Maria Matute
En ABC de la Semana
domingo, 25 de enero de 2015
Esta se esta moviendo solo.
Los venezolanos estamos reventados, vivimos una especie de versión moderna de las 7 plagas de Egipto, ni siquiera haber llegado sano y salvo a nuestras casas, o adonde estamos hace años, nos da tranquilidad, el retumbar de las balas y el terror de ser asaltados nos han convertido en sonámbulos del miedo, en reos de los poquísimos espacios adonde aún podemos asistir, pero con gran aprensión y recelo.
La espeluznante crisis económica nos ha colocado a nivel de pedigüeños, de avísame para ver qué compro, de dame el dato a ver si acampo la semana frente a algunos de los poquísimos comercios escogidos por el régimen para redistribuir nuestra miseria; se han ido convenciendo, desde el poder, del impresionante grado de pendejos que en apariencia parecemos ser, han dejado solo las migajas de su gigantesca corrupción y juran que van a seguir con el mismo tema.
Un aplastante 80% considera que esto no solo es negativo, insoportable y catastrófico, quieren una resolución ahora de lo que estamos padeciendo, unos protestan en silencio, otros en la esquina, en el taxi, en la cama, varios ya lo hacen dando discursos en las busetas, rojas o destartaladas, eso sí, todos lo hacen por sentir en carne propia este desastre, no porque alguien se los contó o lo vieron por algún canal golpista, lo sufren absolutamente todos y cada uno de estos días, buscan respuestas, sentencian salidas.
Dantesca realidad de un país rico, de ingresos por petróleo que muchísimos pueblos jamás podrán tener y sin embargo, no se consigue Acetaminofén, no hay retrovirales, nuestros hospitales o CDI simplemente escurren el bulto, no existe capacidad práctica de respuesta, es la Venezuela oculta a las noticias diarias, nadie puede hablar, a nadie van a publicar, convencidos están de que escondiendo la verdad nada se sabrá, su prepotencia no los deja ver que es el pueblo llano y más vulnerable el más golpeado, apuestan a la combinación de una espantosa capacidad cínica para mentir, junto con el uso del poder sin moral y sin escrúpulos.
El dique se reventó, lo que pasa es que nuestra propia miopía no nos deja ver con claridad y frente a eso las señales del régimen apuntan directamente al partido militar, saben que esto se está desmoronando y buscan afanosamente alargar el drama, la calle por el contrario es enteramente civil, no tiene poder real y hace rato que el resto del mundo anda pendiente de sus propios problemas, pero a pesar de eso, se mueve, sigue avanzando y socavando aunque usted no lo vea, los procesos históricos de cambio nadie, nadie pudo preverlo nunca, están ahí, conviven hasta que estallan.
La crisis ha ido pulverizando todo a su paso, no solo estamos frente a una nación totalmente destruida institucionalmente, también todos y cada uno de nosotros han sido tocados por ese maremoto que ha implosionado nuestros principios y códigos, han sido 16 años de sembrar odios, de distribuir culpas a diestra y siniestra, de inculcar la envidia frente al trabajo honesto, de procurar la revancha social en lugar de procurar oportunidades y condiciones en igualdad, de haber logrado separarnos a una buena parte de los venezolanos, jugaron en definitiva a sacar lo peor de nosotros en nombre de un modelo y una retrógrada ideología fracasada, que solo ha conseguido expandir la miseria y generar una honda violencia generalizada.
Hasta ahora este río se mueve solo, rápido, no tiene dirección, recuerden que deseos no preñan, hace falta mucho más que buenas intenciones para poder lograr los cambios, pocas voces han tenido la valentía de levantarse y decir las cosas a los 4 puntos cardinales, pero solo con eso no se logra una opción que traspase lo meramente electoral, lo he dicho y lo repito una vez más, es la hora de Venezuela, así de radical.
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Eduardo Sanchez
viernes, 5 de septiembre de 2014
¿Qué haces, esperanza?
Definir la "esperanza" es relativamente fácil, a pesar de las diferentes ópticas, religiones y culturas de cada uno de nosotros, sin lugar a dudas, es homogéneo el sentir de la expectativa de resultados favorables, relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto; con o sin base cierta impulsa muchos de nuestros actos, nos hace esperar y soñar por cosas mejores, aun en momentos de incertidumbre.
Claro, puede convertirse también en fuente de desaliento; si las perspectivas no se van cumpliendo como las creíamos, podemos pasar de un estado de ánimo alegre a una visión de desasosiego; no existen, sin embargo, reglas que nos señalen cuándo pasamos de un nivel a otro; a pesar de todo lo que puedan decir sociólogos y estudiosos de la materia, la esperanza en la gran mayoría de las ocasiones no responde a parámetros previamente establecidos y por lo tanto prácticamente imposible de prever.
Desde el año 1999, doscientas sesenta familias agrupadas en la asociación civil "Villa de Manantial" esperan con esperanza que les construyan sus casas, compraron el terreno y hasta la fecha, 15 años después, nada de nada; podemos contar por centenas las historias similares, no hay un solo rincón de nuestro país donde no se escuche el reclamo de grupos de familias que tienen años esperando que la revolución les cumpla con las promesas de casas dignas.
Ofreció el gobierno en 2011 2 millones de viviendas en 7 años, solo que hasta ahora, según sus propias cuentas, van solo 600 mil, cuentas por cierto muy difíciles de corroborar; cuando comparamos las declaraciones del presidente con las memorias de los ministerios las cosas se complican, los números se contradicen y fundamentalmente afloran las contradicciones y las mentiras oficiales.
Pero no solo fue en 2011, antes igualmente se hicieron ofertas y todas terminaron en un saco sin fondo. ¿Se acuerdan de la Misión Hábitat?, ¿o de la Ley de Política Habitacional?, es que ha sido largo el camino de ofrecimientos, creo sin lugar a dudas que podríamos hacer un enorme rosario de ficciones con cada uno de los planes del régimen, porque de haberse cumplido tendríamos un promedio de 1,5 casas por familia en Venezuela, la maravilla de cheverito, pues. ¡Ah!, pero tú ves, misia Clotilde "todavía tiene esperanza", lleva esta noble mujer venezolana todos los años del proceso esperando su casa, yendo a cuanto organismo público existe, entregándole cartas y más cartas a cuanto funcionario logra agarrar, prendiéndole velas a cuanto santo conoce y a pesar de eso no ha obtenido respuesta satisfactoria, pero aún "tiene esperanza".
Mira que ha corrido agua bajo este río venezolano desde que este proceso tomó el poder en el 98, decenas de denuncias de corrupción, despilfarro y mal manejo de los recursos del Estado; regalos de muchas cosas, incluyendo casas, a los aliados internacionales, precios del petróleo como nunca en nuestra historia republicana, ingresos extraordinarios suficientes como para aplicar planes que hubiesen podido recuperar a cualquier país asolado por una guerra o desastre natural; en definitiva no ha sido cualquier pelusa de mono, la realamentazón que ha manejado el poder y no ha podido cumplir ni siquiera con darles viviendas dignas a los venezolanos.
Me imagino a misia Clotilde, en su rancho destartalado, comiendo lo que consigue, sobreviviendo dentro de la inseguridad diaria, con alguna misión dentro del grupo familiar, con alguno trabajando, con alguno estudiando, viendo en la TV de señal abierta cómo el gobierno hace obras aquí y allá, inaugura escuelas en el barrio Tricolor, combate a los apátridas contrabandistas, decomisa toneladas de alimentos a los acaparadores y entonces reza: Chávez nuestro que estás en el cielo, en…
jueves, 29 de mayo de 2014
Las 5 patas del Gato y el Unicornio Azul.
Eduardo Sánchez
El INE se explayó: "En el 2013 comprar los alimentos básicos, pagar servicios prioritarios como salud, educación y transporte, es imposible para 9.174.142 venezolanos, pues sus ingresos son insuficientes", en otras palabras, esto significa que 1.899.590 familias venezolanas no contaban con dinero suficiente para poder atender necesidades prioritarias.
¡Ah!, pero el Presidente Socialista anunció el mismo año que "para el año 2019, Venezuela debe llegar a tener cero por ciento de pobreza en el país".
Y de verdad, parecemos como esos barcos al garete, sin rumbo, sin timonel y con motineros cayéndose a piñas por un pedazo de algo, de lo que sea, pero de algo.
Me repetía mi abuela Chucha, cuídame, viejita, que las cosas me pasaban porque soy muy mal hablado, muy imprudente y siempre estaba diciendo vainas que, aunque verdades, a muchos nos les gustaba oír.
Van a elegir a 3 miembros "nuevos" del CNE y 11 del TSJ, ya montaron todo el espectáculo, el entramado está listo, los maromeros en sus puestos, los payasos escogidos y los finalistas definidos, ¿no?, bueno, se los digo desde ahorita: un ex adeco ocupará el cargo de Díaz y una ex CNE, muy encopetada, va para la sala electoral, eso por ahora se los adelanto.
Así la situación, eventualmente ganaremos algunas elecciones de Alcaldes, uno que otro diputado, hasta unas gobernaciones, pero presidenciales, ¡sí, cómo no, yo te aviso, chirulí!
"... Mi unicornio azul ayer se me perdió, pastando lo dejé y desapareció, cualquier información bien la voy a pagar... no sé si se me fue, no sé si extravió, y yo no tengo más que un unicornio azul…".
Anarquía y disgregación es hacia donde nos conducen inexorablemente estos seudomarxistas tropicales, unos dicen que 60%, otros que será de 80% y muchos, me incluyo, ya ni siquiera queremos seguir sacando cuentas por lo contundente de las cifras que nos arroja la brutal inflación con la que intentaremos llegar vestidos al final del año: lo demás, para los simples mortales, será ganancia.
Era patético ver cómo en estos días centenares de personas se movían, como una especie de culebra acompasada y rítmica, entre el supermercado San Diego y Makro en Puerto Cabello, iban de aquí para allá en una frenética carrera por tratar de obtener la mayor suma de productos que les vendían o que pudiesen comprar, yo lo llamo el baile de la resignación, la necesidad y la decadencia.
Días extraños, peligrosos y en extremo delicados vivimos los venezolanos actualmente.
Entre cantos de sirenas, amenazas y crudas realidades, se nos va esta parte de la vida sin poderla vivir plenamente, se nos escapan los sueños, se nos adormece el espíritu, se nos hipoteca el futuro.
¿Ha podido tanto el poder, para enceguecer hasta el límite a estos gobernantes?, ¿o están tan podridos que prefieren el arrase a la rectificación?
No hay dólares, el régimen en su desesperación saca de aquí para tapar allá, 2 mil millones nos "facilitaron" los rusos, ¡ay, papá!, nos metimos entre ellos, iraníes y chinos, nada bueno saldrá de este altísimo y explosivo coctel Molotov.
Antes el gato se había montado sobre la batea; después, le buscamos las cinco patas, ahora estamos acabando rápidamente con las 9 vidas que tiene. ¿Cuántas quedan?, ni idea, pero a esta velocidad, creo que no muchas.
Terminé de leer la columna de Leonardo Padrón: Yo era un hígado, tragué grueso, quise escaparme rumbeando, en la playa o en el cine, quise cambiar de canal, de leer "Hola" o "Interviú", ¡pero qué va!, al final eso no solucionaba nada, debemos tomar las riendas de nuestro destino.
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domingo, 27 de abril de 2014
#Venezuela: Algo muy hondo se ha roto en este país.
LEONARDO PADRÓN.
Costumbres Inquietantes.
Ciertamente, de todas las costumbres, morir es la más extraña.
***
El venezolano está sucumbiendo al peligroso caldo de la costumbre. Se nos ha vuelto rutina la crisis. Vivimos bajo protesta. El paisaje urbano se ha llenado de trancazos, barricadas y marchas.
El gobierno se ha convertido en un obstáculo para la serenidad. A eso, el país opositor ha agregado sus propios obstáculos. Las cadenas de Maduro intentan convertir en timidez los antiguos maratones de Chávez ante el micrófono. Y ya nos habituamos a lidiar con ese engorro. La escasez de productos es como una tos crónica y las amas de casa han armado, como cuenta Lissette Cardona en un reportaje de El Nacional, una red de cazadores. Mujeres que se agrupan para recorrer kilómetros en busca de aceite, café o azúcar.
La ciudad convertida en bosque, donde hay que avistar por horas a la presa. En el proceso nacen amistades, intercambian teléfonos, datos. Y hasta llegan a ejercer el trueque: "La semana pasada cambié dos litros de leche por dos de aceite y harina de maíz por harina de trigo", le cuenta una residente de Chacao a la periodista. El bosque, ese es el problema, está atestado de cazadores.
Galeno decía que la costumbre es una segunda naturaleza. Si así no fuera, la raza humana se hubiera extinguido de desasosiego.
La costumbre nos va domesticando el asombro. Tarde o temprano aceptamos las nuevas realidades que nos presenta ese guionista extravagante que es el destino. Así como uno se termina acostumbrando a la muerte de un ser entrañable o a la llegada avasallante de la tecnología, la gente va adecuándose a los nuevos rizos que elabora la tremebunda política nacional. He aquí el peligro. Anatole France tuvo a bien alertarnos: "Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra a él". Es hora de prender las alarmas.
***
Breve inventario: Nunca debimos, pero nos fuimos acostumbrando a la baranda de Tibisay Lucena. Y su vacío existencial, su tono de cine francés, su clima de sospecha, su adicción a los malos finales.
Nunca debimos, pero nos hemos ido amañando con la sonrisita de Jorge Rodríguez y todo lo que siniestramente oculta. Nos encona, nos vapulea la úlcera, nos extrae groserías. Pero él persiste.
Nunca debimos, pero hemos terminado aceptando como tradición y humorada los incesantes tropiezos de Pastor Maldonado en la Fórmula 1. Todo un desagüe de dólares del erario nacional.
Nunca debimos, pero desde la alocución del primer Chávez hasta el último Maduro, nos hemos resignado los ajenos al dogma a recibir insultos de todo calibre y magnitud. Serpientes, eso nos lanzan. Y en cadena nacional, faltara más.
Nunca debimos, pero nos acostumbramos a responder a tales insultos. Y en esa sopa gigantesca de agravios, nació la infección de odio que hoy nos define.
Nunca debimos, pero se nos hizo hábito desde Páez, Gómez, CAP y Chávez que todo gobierno ejerciera el desfalco de las arcas públicas.
Nunca debimos acostumbrarnos.
***
Hace poco leí un libro que recorrí con sobresalto. Un libro considerablemente rudo porque no tiene ni un gramo de ficción y todo lo que relata es la Venezuela que hoy somos. Se trata de Y nos comimos la luz, de María Isoliett Iglesias, curtida reportera de sucesos de El Universal. Son crónicas sobre la violencia social. Su repulsiva cotidianidad. Sus personajes, víctimas y verdugos, el entorno y las secuelas, la tanta sangre derramada. Se reúnen allí historias que rozan lo delirante. Está la de Fredie, que se gana la vida ofreciendo servicios funerarios en la morgue de Bello Monte y le reza a los muertos para que lo ayuden a tener un buen día. Está la del hombre que depositó tres disparos en la espalda de otro solamente porque su pequeña perra le olisqueó una pierna. O la de aquel que confiesa que él solamente es la mitad del diablo y que "se aburrió de coleccionar los plomos que le sacaba a cada uno de sus muertos después de tirotearlos". María Isoliett logró ahondar en su testimonio y la sensación de escalofrío es inmediata: "Yo mato porque sí, porque me gusta, porque hay que hacer limpieza (...) Cuando lo haces una vez, no puedes parar. Es una droga". Silencio. En eso me convertí después de leer tamaña frase, en silencio.
Algo muy hondo se ha roto en este país.
***
Uno de los trabajos más sólidos sobre el problema de la violencia en Venezuela lo realizó el sacerdote salesiano Alejandro Moreno. Y salimos a matar gente: Investigación sobre el delincuente venezolano violento de origen popular es un libro de dos tomos que reúne 15 historias de vida y un análisis de gran rigurosidad sobre nuestra endémica violencia. Como bien lo defi ne Moreno, son "historias de ausencias: ausencia de familia, ausencia de madre, ausencia de afecto, ausencia de relaciones vinculantes, ausencia de atención".
Son seres que nacen marcados por una primera violencia: la violencia del abandono. Se acostumbraron a no pertenecer.
La primera historia de vida, la de un delincuente llamado Alfredo, quedó trunca. Faltó una última entrevista, pues primero llegaron nueve puñaladas a su cuerpo. Apenas tenía 38 años de vida. El padre Moreno nos descifra cómo el crimen es una vía para acceder a una forma de poder: "Alfredo, como todos, delinque, en primer lugar, para lucir. (...) Destacarse sobre todos, ser admirado, ser incluido en el medio, como el principal, el más significativo, el más poderoso". En nuestro sistema carcelario, por ejemplo, quien llega a ser pran del recinto es porque es el más violento, el más temido.
Poder y sangre van de la mano.
Moreno subraya lo que ya es notorio en la crónica roja del siglo XXI venezolano: en los delincuentes nuevos "atraco y asesinato se han unido: te robo y te mato. Un cambio radical y muy significativo para la sociedad: la violencia se ha vuelto más sangrienta, más agresiva, más implacable; el violento ha perdido controles, límites, emociones". Y, por supuesto, el Estado contribuye ferozmente con 92% de impunidad.
Matar como hábito y agenda.
***
Informe rápido de nuevas costumbres: 1) Por un extraño misterio, las bombas lacrimógenas se quedaron pastando eternamente en tres cuadras de la parroquia Chacao. Las funciones son diarias y con horario fijo. Represión y barricadas a partes iguales. ¿Se acostumbrarán los vecinos a llorar mientras intentan respirar? 2) Los asaltos que perpetran los cortejos fúnebres de malandros.
Ya es tradición. El botín somos los conductores que no lloramos al difunto. La policía conoce el modus operandi. Ni pendientes.
3) Las noticias delgadas. La prensa que no le hace carantoñas al régimen ha sido obligada a la anorexia informativa. La lectura se agota en cinco minutos. Se asiste a la muerte, por asfi xia, del periodismo impreso.
4) Los colectivos. O paramilitares. O bandas armadas en motos.
Bautícelos a su real antojo. Ya son parte del paisaje. Aparecen en los eventos electorales. Llenan el aire de amenazas. Atacan salvajemente a las protestas. Sitian a los barrios. Son una nueva tribu urbana. Son intocables.
5) La vida no vale nada. Pablo Milanés dixit. Menos que un dólar al cambio oficial. Basta con ir a comprar Ibuprofeno en Farmatodo.
Con demorar el beso de despedida en la camioneta. Basta una bala perdida. Basta la irritación de alguien que tropezaste en la fi esta del callejón. Basta ver bonito a la novia bonita de otro.
6) Las torturas. Nuevo ingrediente de la pócima revolucionaria.
Manifestar es un derecho constitucional, pero acostúmbrate a lo que dicen las letras chiquitas: rodilla en alcantarilla por no ejercer la "rodilla en tierra", electricidad en los senos, golpes con bates sobre cuerpos envueltos en goma espuma, cascos que hinchan tu rostro, cuerpos rociados con gasolina, amenazas de violación. Acostúmbrate a que las torturas ocurren. Pero "no existen".
7) El país que gira sobre su propio eje y no avanza. El país que no entiendes. El país que rechaza a su mitad.
8) Si tu carro se queda sin batería, bienvenido a las aceras. Si no consigues tu champú de siempre, compra otro. Vivir es experimentar. Si solo te activa el café en las mañanas, intenta ducharte con agua fría. A fin de cuentas, la cafeína tiene sus bemoles. Si ahorraste todo un año para viajar a Disney o Cancún con tus hijos, olvídalo, recapacita, piensa en bolívares, Venezuela es chévere, pero cuidado con los huecos, los miguelitos en la carretera, los peajes falsos, en fi n, cuidado con la muerte. Ella también hace turismo nacional.
9) La denunciante que va presa. La secuestrada que calla para siempre su historia. La diputada que le prohíben trabajar.
Los cadáveres que comienzan a llenar el Guaire.
10) Planear una nueva vida. En otro país. Así sea uno que limite por el norte con lo que sea y por el sur con tus ganas de no morirte.
***
La protesta que encendió el país el 12 de febrero del 2014 lleva ya 42 muertos. ¿Alguien recuerda el nombre de la última persona asesinada? Hay muertes que poseen más resonancia que otras. Sin duda.
También puede ocurrir que, simplemente, nos estamos acostumbrando a morirnos.
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sábado, 19 de abril de 2014
#Venezuela: Actores y posibilidades.
Los cinco partidos de la realidad venezolana, por Fernando Mires.
Hoy los dejo con un extenso articulo de Fernando Mires, interesantes y necesarias precisiones para poder entender como puede evolucionar la realidad de #Venezuela.
Cuando hablamos de partidos políticos hay dos posibilidades. O nos referimos a las organizaciones nominales, por muy insignificantes que sean, o a las “partes” en las cuales se encuentra dividido el espectro político. No siempre, ni siquiera en las democracias avanzadas, lo uno coincide con lo otro.
En los EE.UU., por ejemplo, hay demócratas más conservadores que los republicanos; y viceversa. En Alemania hay socialcristianos más sociales que los socialistas; y así sucesivamente. Hay países en que las partes son más que los partidos y otros en los cuales los partidos son más que las partes. En el caso de Venezuela las partes son evidentemente menos que los partidos inscritos. ¿Cuántos partidos-partes hay en Venezuela? Ese es el tema que tratará de dilucidar este texto.
En Venezuela hay aparentemente solo dos partidos-partes: El chavismo y el antichavismo. Partiendo de esa premisa casi todos los comentaristas nos hablan de una sociedad altamente polarizada. Pero, como suele suceder, las apariencias engañan. La verdad es otra: en Venezuela no hay ninguna organización o persona que durante un periodo no electoral esté en condiciones de representar a esas dos supuestas partes. La razón es obvia pero no visible: en ese país hay dos frentes, pero hay más de dos partes políticas.
Alguna vez habrá que llegar a la conclusión de que la política de Venezuela no sólo está dividida, lo que es normal, sino, además, fragmentada, lo que es aún más normal.
Los dos partidos “chavistas”. Las partes chavistas aparecen bajo la luz pública más unidas que las no chavistas, lo que no debe extrañar: Están ligadas por un destino común, a saber, el gobierno que comparten. No obstante, las diferencias entre esas partes son cada vez más visibles pues tienen que ver con la propia composición orgánica del chavismo.
El chavismo, hay que comenzar diciendo, nunca fue un todo unitario. Por el contrario, siempre ha sido una hidra de por lo menos dos cabezas representadas en dos partidos-partes a las que llamaremos de modo provisorio la parte militarista tradicional y la parte ideológica-castrista. Sobra decir que cada una de esas partes supone ser depositaria de “el verdadero chavismo”.
Ambos partidos-partes son, por cierto, militaristas. Pero se trata de dos militarismos diferentes: el primero corresponde con ese militarismo latinoamericano formado en el siglo XX (cuartelero, golpista). El segundo es el militarismo de tipo castrista de acuerdo al cual el Ejército se encuentra controlado por una clase (nomenklatura) burocrática e ideológica representada por un partido-Estado, tal como sucede en Cuba y Corea del Norte. O dicho así: una parte supone que el Estado debe estar sometido al Ejército y la otra, que el Ejército debe estar sometido al Estado, siempre y cuando, por supuesto, ese sea el Estado chavista. Y bien, por decisión de Chávez tomada “casualmente” en La Habana poco antes de irse de este mundo, la parte-castrista se hizo del poder representativo a través de Maduro.
Desde el punto de vista constitucional a quien correspondía ejercer transitoriamente las funciones de mandatario era al presidente de la Asamblea Nacional, el militarista-tradicional (y ex-golpista) Diosdado Cabello. Pero, como suele suceder, los chavistas se pasaron la Constitución por el “paltó” (Chávez dixit). La decisión de Chávez era para ellos sagrada y por lo mismo situada por sobre la Constitución y las Leyes.
Ahora bien, Chávez, en tanto militar tradicional y en tanto militar castrista, fungía como eje de integración entre esos dos partidos de su movimiento. Y esa integración, como ocurre en política, solo podía realizarse de modo simbólico, es decir, Chávez, si quería mantener unido a esos dos partidos, debería hacerlo a través de una representación de tipo populista. Y bien, ese tipo de integración se fue con Chávez y no regresó con Maduro. Con Maduro no se acabó el chavismo pero sí el populismo chavista.
Maduro es un genuino representante de la fracción castrista del movimiento chavista pero no lo es de todo el movimiento. Por supuesto, intenta serlo. Por ejemplo, imita el lenguaje de Chávez hasta el absurdo, o usa camisas con botones y jinetas que simulan las charreteras del militar que nunca fue. Pero lo que a ningún buen observador escapa, es que la parte nacional-militarista no se contenta bajo Maduro con el rol subalterno que ocupó durante Chávez e intenta obtener cada vez una mayor cuota de representación. En gran medida ya la ha obtenido a través de la llamada Junta Cívica Militar.
La Junta Cívica Militar es una instancia colegiada –anti-constitucional, por supuesto– destinada a coordinar a los dos partidos chavistas en el poder. O dicho de modo taxativo: En Venezuela existe una “dualidad de poderes”, pero al interior del Estado.
A un lado el poder castrista, cuya cabeza visible es Maduro. Al otro, el poder militar tradicional, cuya cabeza visible es por el momento Diosdado Cabello. Este último, además, ha terminado por militarizar a la propia Asamblea Nacional, donde abusando de una mayoría nominal pero no real, hace y deshace como si él fuera un general y sus diputados un batallón de guerra. Pero ese es solo un signo. El hecho objetivo es que el poder militar-tradicional ha copado a una parte no pequeña del aparato estatal.
Bajo la luz de estos enunciados es posible entender entonces por qué Maduro se refiere siempre al peligro de un golpe de Estado. Si hay un golpe, éste nunca podrá provenir de la oposición porque la oposición es civil. Si hay un golpe, éste solo puede provenir del partido militar tradicional del chavismo. Esa es la razón por la cual Henrique Capriles ha reiterado: “Lo peor que puede suceder en Venezuela es un golpe de Estado”.
¿Cómo ha intentado Maduro conjurar la amenaza de un golpe interno? Hasta el momento del diálogo del 10 de Abril su estrategia fue la de ponerse el mismo a la cabeza de lo que algunos venezolanos llaman “golpe con cuentagotas”, eso es, respondiendo a las protestas estudiantiles con una feroz represión (ya van 41 muertos), enviando a prisión a líderes adversos, insultando sin descanso, destituyendo alcaldes elegidos por mayoría popular y –subordinándose al capitán Cabello– acatando la destitución ilegal de la diputada más votada del país, María Corina Machado.
En el marco de esa errática y –de acuerdo a sus propios intereses– errónea estrategia de Maduro, los grandes ganadores han sido los seguidores del partido militar. Por de pronto militares y para-militares se han adueñado de las calles. Hay estados como el de Táchira que parecen zonas ocupadas por un ejército invasor. De una u otra manera, el capitán Cabello se ha apoderado de espacios considerables del gobierno. Todo ello ha contribuido a la descapitalización política del partido (castrista) de Maduro. El apoyo internacional, a su vez, ya no luce tan sólido como antes. Incluso los aliados de UNASUR han impulsado a Maduro a buscar salidas políticas y no militares.
La disposición de Maduro para aceptar un debate público con una parte de la oposición obedece –en parte y sin duda– a la presión incansable de las demostraciones estudiantiles. Pero también –hay que decirlo– obedece a la presión internacional y probablemente a la de personeros del propio PSUV. Solamente así nos podemos explicar por qué cada vez que Maduro y los suyos han enviado señales a la oposición, ha aparecido de inmediato Cabello con acciones y palabras destinadas a destruir cualquiera posibilidad de diálogo.
Desde el punto de vista de su partido interno, Cabello actúa con suma eficacia. La re-politización del conflicto amenazaría la posibilidad de que la dualidad de poder al interior del Estado se resuelva a favor del partido militar-tradicional. O dicho de otra manera: Cabello solamente puede fortalecer sus posiciones internas en el marco de la más extrema polarización. Como adujo Ismael García: “Diosdado Cabello es nocivo para la paz en Venezuela porque representa lo peor y más violento del gobierno de Maduro”.
Y bien; este es el contexto en el cual deberemos entender la aparentemente insólita ¡y pública! recomendación del ex-presidente brasileño Lula, a Maduro: la de que trabaje para formar una coalición de gobierno con el sector más “moderado” de la oposición. Y como Lula no es un recién llegado a la política, sino uno de los más experimentados políticos de la región y además, buen conocedor de la política venezolana, debemos leer lo que él dijo con atención.
Primero, Lula dijo “trabajar”. Con ello ha señalado que un gobierno de coalición entre Maduro y la oposición no lo ve como alternativa inmediata, sino como salida “centrista” a mediano o largo plazo, esto es, como el resultado objetivo de dos fuerzas que han terminado por agotar sus medios de lucha sin que ninguna pueda declararse vencedora sobre la otra.
Segundo, “trabajar” significa para Lula –al fin, un buen maquiavélico– dividir a la oposición en dos fracciones irreconciliables.
Tercero, y este es el punto más decisivo, “trabajar” significa para el zorro paulista distanciar al gobierno de sus fracciones más extremas, violentas y militaristas, las que en ningún caso aceptarían una coalición con ningún representante de la oposición. En otras palabras, significaría separar a la figura del capitán Cabello de cualquier lugar decisivo de gobierno, algo que por lo demás ya intentó, pero sin éxito, Hugo Chávez. A estas alturas, Lula debe ser para Cabello un enemigo muy peligroso.
Así nos explicamos por qué durante el debate público del 10-4, cuando Capriles hablaba, Cabello se dedicó, como si fuera estudiante travieso, a enviar tweets a los suyos bajo el epíteto “el asesino Capriles”. Evidentemente, Cabello intenta dinamitar, no a Capriles, sino a la posibilidad de la apertura de Maduro hacia un sector de la oposición. Fácil es entender entonces por qué la oposición en su conjunto, comprendiendo el juego que se trae consigo el capitán, ha decidido señalar a Cabello como el principal enemigo de la democracia venezolana. Razones sobran. Un verdadero entendimiento político deberá pasar por la marginación política de Cabello.
Eso probablemente lo sabe Cabello. Y se las va a jugar para que la propuesta de Lula no ocurra jamás. Sus cartas no son tan malas: tiene aliados directos dentro del chavismo castrista e indirectos -minoritarios por cierto, pero los tiene- en la propia oposición. Afirmación que lleva inevitablemente a analizar el campo de la oposición donde, al igual que en el chavista nos encontramos con dos partidos-partes.
Los dos “partidos” de la oposición. Como en el caso del campo chavista, los dos partidos-partes de la oposición serán designados con denominaciones provisorias. A uno lo llamaré, en alusión a la consigna central que dio origen a las movilizaciones de 2014, como “el partido de la salida”. Al otro, de acuerdo al tronco que lo une (MUD) como “el partido de la unidad”.
El “partido de la salida” existía en estado latente al interior de la oposición. Pero desde Febrero de 2014, a partir del llamado convocado por el trío López/Machado/Ledezma, comenzó a existir de modo manifiesto, como rama desprendida del conjunto de la oposición.
Al no ser explicada en su real sentido (la verdad es que todavía nadie la ha explicado) dicha “salida” fue entendida por el gobierno como un llamado directo a la insurrección y, para los sectores “cabellistas”, como oportunidad para sustituir la demarcatoria política por una militar. Además, ese llamado fue realizado sin consultar a la que había sido la conducción de la oposición. Por si fuera poco fue hecho en un momento en que el conjunto de la oposición estaba reponiéndose de una contienda electoral alcaldicia en la cual habiendo alcanzado una alta votación, no había logrado su objetivo estratégico, a saber, una mayoría absoluta de tipo plebiscitaria.
El mismo Capriles se vio sorprendido por el repentino llamado a la “salida” al que al comienzo calificó como una maniobra hecha a sus espaldas. Si así fue, resulta evidente que los “salidistas” no solo intentaban un cambio de orientación, sino también un relevo en el liderazgo de la oposición pasando, por supuesto, por una ruptura con la MUD a la que muchos de ellos consideran un organismo burocrático puramente electoral.
Afortunadamente los estudiantes, más cerca de la realidad que el trío convocatorio originario, entendieron a “la salida” como un “salir” a las calles a protestar por diferentes motivos, los que en Venezuela sobran.
Con el tiempo el sentido de la consigna originaria se fue diluyendo hasta el punto de que hoy casi nadie, ni siquiera “el salidismo”, habla de “la salida”. Las tareas que plantean las protestas en la calle han pasado a ser más reales y concretas: entre otras, disolución de los grupos de choque para-militares, liberación de los presos políticos, independencia de los poderes públicos.
La movilización callejera, a pesar de la virulencia con que ha sido combatida desde el gobierno, ha ido tomando un sentido que –para emplear una terminología clásica– es más reformista que revolucionario. O para decirlo en los términos de Luis Vicente León, para la gran mayoría de los opositores no se trata de un cambio de gobierno sino de un cambio en el gobierno. Eso quiere decir, limar las uñas más agresivas de los dos militarismos que conforman el régimen.
Como es posible observar, el movimiento de protesta venezolano se encuentra bifurcado en las dos líneas que han marcado a todos los grandes movimientos políticos desde que en Francia los jacobinos se impusieron a los girondinos, en Rusia los bolcheviques a los mencheviques y en Europa occidental los socialdemócratas a los comunistas. El antagonismo entre moderados y radicales, si no es una ley, pareciera ser una constante de la historia. A veces se imponen unos; a veces se imponen otros.
Como suele suceder, el radicalismo de “la salida” sigue una línea más épica que política. Sus dos líderes, Leopoldo López y Corina Machado, han asumido la lucha con una pasión que linda con el heroísmo. En honor a ambos hay que consignar que ninguno ha hecho jamás una apología de la violencia. Por el contrario, los dos han acentuado el carácter pacífico y constitucional del levantamiento al que han convocado.
De la misma manera, ni López ni Machado se han pronunciado en contra de las elecciones. No podrían hacerlo puesto que, aún si hablamos de la “salida” –sea un referendo revocatorio, una asamblea constituyente, o un adelantamiento de comicios- esta tendría que ser electoral. Esa es la razón por la cual, si hemos de creer en las últimas encuestas, aunque la mayoría de las personas consultadas ven en el “reformista” Henrique Capriles el líder indiscutido, también la mayoría considera la prisión de Leopoldo López y la destitución de Corina Machado como injusticias de enormes dimensiones.
A la represión desatada por Cabello/Maduro le han salido casi todos los tiros por la culata. De ahí que Maduro, en contra de Cabello, ha optado por pensar la recomendación de Lula y de sus amigos continentales. En ese sentido el debate-diálogo no es una táctica de Maduro, en ningún caso una concesión ni mucho menos un obsequio. Maduro –hay que decirlo de una vez– ha sido obligado a dialogar. Obligado incluso –sutil paradoja de la historia– por aquellos sectores de la oposición que más se oponen al dialogo.
En peligrosa consonancia con el partido del capitán Cabello, algunos “salidistas” han levantado una política anti-diálogo. Su argumento principal es que se trata de un circo destinado a lavar la cara del gobierno. Pero, aunque fuera así, un lavado de cara significaría un cambio civilizatorio en la política de gobierno, un cambio que solo puede favorecer al conjunto de la oposición.
Henrique Capriles y Henri Falcón, siempre cautelosos, han señalado no ver contradicción entre protesta y diálogo. Tal vez les faltó decir que un verdadero diálogo solo puede resultar de las protestas. Un diálogo sin protestas sería caer en el colaboracionismo. Protestas sin diálogo llevan en cambio a un callejón sin salida. La dialéctica protesta-diálogo es la que mejor se adecua a las circunstancias políticas por las cuales atraviesa Venezuela. Renunciar al diálogo (o debate) significaría renunciar a buscar salidas (sí; escribo salidas) políticas a las protestas.
Capriles y la gente de la MUD, es decir, los miembros del partido unitario, saben con toda seguridad que no dialogan con interlocutores muy democráticos. A pesar de que no obedece a la línea militarista “clásica” de Cabello, el partido de Maduro es castrista, es decir, antidemocrático por definición. Tanto Maduro como la gente que lo rodea imaginan que no están ahí para realizar un buen gobierno, sino para cumplir una misión sagrada asignada por la historia. Están convencidos, además, de que toda la oposición está formada por agentes del imperio. Pero aún así, ha habido ocasiones en la historia en las cuales el instinto de supervivencia ha predominado por sobre cualquiera ideología. Acerca de ese punto vale la pena intentar una breve digresión.
Ha habido dictaduras mucho más sólidas que la del gobierno de Maduro quien se ha visto en la necesidad, no por él buscada, de abrirse y contemporizar con sus enemigos. Vale la pena recordar que aún la dictadura franquista de sus últimos tiempos experimentó grietas que llevarían a la transición.
Adolfo Suárez no nació al día siguiente de la muerte de Franco. Mientras Franco agonizaba, Suárez llevaba a cabo conversaciones (diálogos) con sectores de la oposición. Incluso, fracciones del Opus Dei, partidarias del ingreso de España a la Europa moderna, habían logrado ya neutralizar a la eminencia gris de Franco, el terrible Carrero Blanco, antes de que éste fuera ejecutado por la ETA.
Del mismo modo, una de las dictaduras más terribles que ha asolado Latinoamérica, me refiero a la de Pinochet en Chile, se vio obligada a bajar sus niveles de represión cuando aparecieron síntomas de desgaste. A la hora del plebiscito la gran mayoría de la clase política exiliada había regresado al país. Una parte de la prensa abría sus páginas a la oposición. Todavía se recuerda al “dedo” televisivo, acusatorio y valiente de Ricardo Lagos. Tenían lugar demostraciones públicas y reuniones cerradas de partidos. El laureado filme NO, lo evidenció muy bien.
En ninguno de ambos casos, ni en el franquista ni en el pinochetista, la apertura fue un regalo de las dictaduras. Todo lo contrario, las dictaduras fueron obligadas a abrirse, de modo que ya no son pocos quienes opinan que en ambos casos, la transición –aunque parezca paradoja– comenzó antes de la transición.
Un caso contrario es el de Cuba, donde las aperturas económicas no han sido acompañadas con aperturas políticas significantes. Pero también hay que decir que mientras la política del “mazo dando” llevó en Cuba al aniquilamiento de la oposición, la oposición de Venezuela, con más tradición, capacidad de lucha y sentido unitario, ha sabido resistir, hasta el punto de obligar al régimen a que la reconozca, no solo en elecciones, sino al nivel del debate público. ¿Imagina alguien un debate público en el cual Yoani Sánchez pudiera decir “cuatro verdades” a Raúl Castro? ¿No sería esa una gran conquista de la oposición cubana?
La MUD, con todas sus deficiencias –entre otras no haber sabido reconocer a tiempo el momento de las protestas callejeras– es una obra de arte en materia de política unitaria. Además, está mejor posicionada socialmente que el partido “salidista”, el cual entusiasma mucho a los suyos pero suma poco entre los no suyos. No por casualidad el propio Leopoldo López, poco antes de ser encarcelado, intentó asumir una postura socialdemócrata; y esa es la de la MUD.
Capriles, a diferencia de los líderes del “salidismo”, tiene mejores posibilidades que Machado o López para acceder a sectores no privilegiados y clientes del “chavismo social”. Además, por su carácter esencialmente dialógico, es tal vez el único político que tiene posibilidades de penetrar el campo hasta ahora inexpugnable de los “ni-ni”. Puede incluso que alguna vez aparezca una salida. Pero esta aparecerá como producto de la suma y no de la resta de fuerzas; de la unidad y nunca de la división.
El partido número 5. Si estamos utilizando el concepto de partido para nombrar a las partes políticas que dividen a la realidad venezolana, hemos de referirnos al movimiento estudiantil. Porque son los estudiantes quienes están cargando el peso de las protestas sobre sus espaldas. Sin los estudiantes no habría habido protestas. Sin los estudiantes no habría habido debate ni diálogo. Sin los estudiantes no habrá democracia.
A diferencia de los partidos tradicionales, el partido-estudiantil no aspira a hacerse del gobierno ni lucha por obtener posiciones de poder en el Estado. Por cierto, algunos de los jóvenes que hoy actúan serán mañana políticos de profesión, pero lo serán como representantes de otros partidos y no de los estudiantes.
La lucha de los estudiantes está desprovista de estrategias pre-concebidas y por lo mismo no está sometida a cálculos precisos. Por eso mismo no puede ser una lucha muy ordenada. Los estudiantes no son militantes ni militares que obedecen a un comando único. Eso no significa que la estudiantil es una lucha no racional. Significa solamente que esa racionalidad no es la misma que la de las organizaciones políticas, tradicionales o no.
Los partidos y sus ideologías están presentes entre los estudiantes y atraviesan a todo el movimiento, pues ningún estudiante vive en una isla. Pero a la vez, el conjunto del movimiento sigue líneas autónomas que no coinciden con las de los otros “partidos”. La razón es la siguiente: las luchas estudiantiles representan el principio de la rebelión, y toda rebelión es antes que nada negación de un determinado orden establecido.
No obstante, la lucha estudiantil no es absolutamente desinteresada. Los estudiantes luchan antes que nada por su universidad. Y como la universidad es un centro del saber y no un centro del poder, los estudiantes luchan por el derecho a saber, es decir, por el derecho a conocer, a pensar, a discutir, en breve: por el derecho a ser.
No quieren los estudiantes ser pensados por ninguna ideología, ni sometidos a ningún otro poder que no sea el que ellos mismos se dan. En ese sentido la lucha de los estudiantes es predominantemente ética y por lo mismo coincidente con todas las que surgen en defensa de la autonomía ciudadana. En breve, las estudiantiles son luchas a favor de la sociedad civil. A través de los estudiantes, la sociedad civil se defiende a sí misma.
Las rebeliones venezolanas son un eslabón más en la ya larga cadena conformada por la defensa estudiantil de la democracia. Ya sea contra Gómez, contra Pérez Jiménez, contra Chávez o contra Cabello/Maduro, han sido los estudiantes, si no los actores principales, los actores iniciales. Son ellos los que aún en los momentos de mayor derrota volverán a comenzar. Las luchas de los estudiantes no tienen final, siempre regresan.
La de los estudiantes venezolanos no es una lucha aislada ni dentro ni fuera del país. Mucho menos en este siglo XXl en el cual los estudiantes elevan sus protestas en diversos lugares del mundo, siempre allí donde la Universidad, y con ello, la sociedad civil, se encuentra amenazada.
En el Irán de 2009 fueron los estudiantes quienes se levantaron en contra de una teocracia que quería convertir a las universidades en templos de la ignorancia. En Túnez, en Egipto y en Siria de 2011, fueron los estudiantes quienes se levantaron en contra de las dictaduras de la región. También en el Chile de 2011 los estudiantes se levantaron en contra de proyectos destinados a convertir a las universidades en apéndices de las empresas.
En la Venezuela de 2014, continuando las jornadas del 2007, los estudiantes se levantan en contra del proyecto castro-chavista destinado a someter a la sociedad civil al dictado de los cuarteles. En todos estos países han sido los estudiantes quienes han representado el principio de la libertad. La misma libertad por la cual no pocos ya han perdido el don mas valioso que nos ha sido dado: la vida.
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jueves, 27 de marzo de 2014
La brutal devaluacion en #Venezuela
Réquiem en bolívar menor.
El grave problema de la gran mayoría de los economistas es que al final uno no sabe si el camino correcto era el derecho o era el izquierdo, o si era todo lo contrario, incluso en ocasiones sentimos que al término de las cosas, pareciera que los verdaderos culpables somos los mortales comunes y no los que llevan la batuta de las políticas económicas, pareciera que intencionalmente se busca enredarnos en una madeja de cifras, citas y leyes pontificadas para poder de alguna manera justificar las medidas, normalmente duras, que se han de tomar, el propio síntoma de Estocolmo, pero desde el punto de vista de los reales secuestrados.
Aquí, surgen irremediablemente impertinentes preguntas: ¿A falta de algún organismo macabro como el FMI, a quién se culpará? ¿A los supuestos generales aviadores, supuestamente incursos en un supuesto y larguísimo golpe de Estado?, o como lo ha repetido hasta la saciedad el zar de Pdvsa, como si de un boxeador se tratara, al referirse a su más enconado contrincante: Derrotaremos para y por siempre al negrísimo mercado paralelo, he dicho.
Bueno, yo particularmente no creo en ninguna de las anteriores, más bien siento que nuestro problema es mucho más sencillo y en lo más mínimo difícil tratar de explicar, son nada más y nada menos que 15 años de experimentos nefastos que nos han colocado frente a la más brutal devaluación que hayamos visto en toda nuestra historia, ¿que si era necesario tomar la medida para intentar remendar el capote?, perfecto, pero y ¿quién nos trajo hasta aquí?, peor aun, ¿cambiarán las cosas luego de esta maxidevaluación?, por lo demostrado hasta ahora por este régimen, eso no va a suceder y seguiremos cavando el hueco de una dramática crisis económica y social.
Recordar la historia pasada y reciente es fundamental para colocar las cuestiones en contexto, este gobierno en todos y cada uno de los informes realizados por firmas reconocidas a nivel mundial, lo colocan como uno de los más corruptos del mundo, donde hacer negocios limpios es casi imposible, que ostenta varias medallas de oro por su inmensa incapacidad de sacar adelante una pequeña economía, a pesar de los incontables recursos financieros que ha manejado y que el año pasado se llevó la cúspide más alta con una inflación de casi 60% al año, así que si hubiese alguna buena intención, lamentablemente los hechos han hablado en más de una ocasión claro y fuerte, derrotando a optimistas, pesimistas y alternativos con la sencilla realidad de estar dentro de un laberinto de crisis por un modelo fracasado.
El peso exacto lo obtenemos luego de revisar los datos: el 50% de las importaciones se efectuarán este año a 6,30 bolívares por dólar, a través del Sicad I, que se ubicará entre 12 y 15 bolívares por dólar, se hará al menos 10% de las importaciones, mientras que mediante el dólar Sicad II, el cual ya ha traspasado los 55, con un promedio de 52, se manejarán al menos otro 30% de las compras en el exterior; finalmente, el mercado no oficial, el que no existe, quedará para hacer otro 10% de adquisiciones, en otras palabras, un nada despreciable 40% estará por los 60 y pico largo.
Nada bueno se nos coloca en el horizonte, para poder ciertamente comenzar a salir de esta recurrente crisis se requiere mucho más de lo que hasta ahora ha mostrado este gobierno, como lo he dicho en ocasiones pasadas, el problema no es la pertinencia de ciertas medidas, el quid es que jamás en el tiempo que nos han gobernado, este régimen ha escuchado y ha rectificado las cosas de fondo, a lo sumo un pequeño maquillaje mientras pasa el temporal, aquí nuevamente los pagapeos de siempre van a ser los más afectados, pero ojo, por la magnitud, los daños van a llegar a todos cada vez que nos paremos frente a la caja.
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jueves, 16 de enero de 2014
Venezuela, Inseguridad y dialogo.
La hora de la agenda.
Empujarnos todos al mismo tiempo para juntos caer por el barranco no parece ciertamente una buena idea, dejar la posibilidad de dialogar entre partes en conflicto, y en principio con marcadas y profundas diferencias, por el temor de que nos tilden de colaboracionista y otros epítetos no publicables, es el colmo de la irresponsabilidad, pero también acudir a sentarse en una especie de compartir entre grandes amigos, donde una suerte de maestro de ceremonia sea el único que hable, ordene y direccione es generar lógicas aprensiones entre quienes buscamos una solución libre y democrática al drama nacional que vivimos, en definitiva no es que si nos pela el “chingo nos vaya agarrar el sin nariz”, es colocar sentido y objetivo a la necesidad ponernos en mínimos acuerdos para poder buscar soluciones concertadas a la monstruosa inseguridad que azota a Venezuela.
En primer término es imprescindible que quienes hoy detentan el poder dejen la manía de achacarle todo lo malo que pasa a los demás y a una etérea IV república que hace más de 15 años que dejo el coroto, el régimen debe asumir claramente su responsabilidad y reconocer que simplemente el tema de la inseguridad se les fue de la mano, algunos quizás en sus posiciones radicales y extremas pongan el grito al cielo y se desgariten en manifestar que no se puede sentarse con un gobierno autocrático, particularmente siempre he manifestado mi opinión crítica frente a estos gobernantes rojos a quienes parece importarle solamente mantenerse en el poder por encima de todo y de todos, sin embargo, en lo absoluto estamos hablando aquí de abandonar la lucha que tenemos, mucho menos entregarle nada a nadie, pero es indudable que casi 70 mil muertes a manos del malandraje en los últimos 3 años, deben hacernos reflexionar en lo más hondo de nosotros, es un país y son 64 venezolanos que cada día enlutan cientos de hogares a lo largo y ancho de nuestra tierra, jóvenes, por cierto, en su gran mayoría.
La impunidad en nuestro país ha alcanzado el 92%, en otras palabras de cada 100 delitos solo 8 reciben algún tipo de castigo, la nefasta politización de la justicia solo ha servido para conformar un poder judicial extensamente corrupto y peligrosamente dedicado a resolver temas políticos, la cárceles son un dantesco y palpable reflejo de un gobierno que equivoco el camino y requiere rectificar si quiere en algo detener este drama nacional, la agenda debe contemplar temas como este, de nada vale sentarnos si no se van a discutir los puntos que se necesitan modificar, iniciar un proceso de renovación judicial es imprescindible como parte de esos acuerdos mínimos.
Estamos hablando de un problema que nos ha tocado a todos por diferentes medios, de tal forma mi insistencia en la necesidad de sacarlo de la diatriba diaria partidista y colocarlo en la alta política, los venezolanos nos merecemos, más allá de quien gobierne, vivir en un país con tranquilidad y verdadera paz, no la de los sepulcros, sino la que genera un gobierno que se tome en serio y sin tanta paja la muerte de tantos compatriotas a manos del hampa, ojala y desde el ejecutivo nacional exista sinceras ganas de resolver el estado actual de las cosas, que dejen a un lado su trasnochada idea de imponerse a como sea, que nadie ganara de seguir este camino por el que vamos y al final los vidrios los recogeremos todos en mayor o menor medida.
Al final cada quien debe hacer lo que su conciencia y sentido le indique, si el régimen actúa en verdad o no, solo ellos lo saben, que ninguno en su sano juicio pueda regodearse de las muertes y nada edificado sobre sangre tiene futuro, es una realidad, nos toca presentar la agenda democrática de la seguridad y actuar con la mente y el corazón puestos en Venezuela.
martes, 25 de enero de 2011
Cuentas, no cuentos.
En los países desarrollados es un deber de los funcionarios del nivel que sea rendir cuentas de su gestión a los ciudadanos que por derecho quieren conocer en qué estado se encuentran los diferentes aspectos sociales, políticos, económicos, comunicacionales, etc.; que los afectan y eventualmente marcaran hitos importantes en su futuro, saber a ciencia cierto que se hizo con el dinero ingresado por exportaciones de productos o servicios, o fruto de los impuestos, muchos de estos como el IVA, cargados de una injusta desproporción que afecta a todos por igual sin medir las capacidades económicas de cada quien, revisar como marchan los proyectos que debieron empezarse en ese periodo o aquellos cuyo término ya debería estar al servicio de la comunidad que lo requiera, en fin es el momento donde los compatriotas deberíamos tener la oportunidad de sentarnos y lápiz en mano verificar que tanto hemos avanzado y proceder a aplaudir por los logros que se hayan alcanzado pero también a denunciar y pelear por las ofertas inconclusas u otras que jamás se hubiesen iniciado.
Aquí en Venezuela hace rato que más de uno de los funcionarios públicos se olvido de presentar su memora y cuenta, cayendo más bien en un ritornelo aburrido y cansón donde somos unos convidados de piedra que tan solo llenamos un espacio para oír una incontrolable serie de historietas y cuentos de camino que en lo absoluto nos interesa de verdad, la sustancia se pierde y el burócrata se dedica a una letanía de frases comunes cuando en realidad queremos saber que se ha hecho hasta ahora y hacia dónde vamos como país, porque si algo no es cuento son los casi tres millones de viviendas que tenemos como déficit habitacional y en estos doce años de Socialismo el régimen no ha podido ni siquiera construir 300 mil y ahora dicen que van por ¡350 mil en dos años! Obligándonos a preguntarnos ¿cómo lo van a hacer?, ¿expropiado y cerrando empresas? o ¿firmando nuevos convenios de embuste con estos pase que ahora son nuestros supuestos aliados?
Cuentas son los casi 9 mil millones de dólares que necesitamos para poder importar la papa nuestra de cada día y todo fruto, en primer término, de una grotesca manera de manejar el campo a punta de invasiones y estrangulamiento feroz y constante hacia los verdaderos productores y después a una estrafalaria propuesta de colectivismo comunal que nadie entiende y donde al no ser nadie dueño de nada terminara destruyendo y profundizando nuestra dependencia de de las importaciones de alimentos para sobrevivir, ¿ no lo creen? Revisen aquí mismo en Puerto Cabello el movimiento de la aduana o vayan a darse una vuelta por algunas de las tierras liberadas de los oligarcas y terratenientes y verán en su máximo expresión la ruina de la agricultura venezolana.
Del tema de los más de 150 mil compatriotas asesinados a manos de una mafia enquistada dentro de toda la estructura social en el país no quiero hacer acusaciones sin fundamentos, mucho menos usar estas muertes para hacer campaña política, sin embargo alguien es el responsable de este dantesco panorama, es obligación primaria de cualquier gobierno garantizar la seguridad cotidiana a sus ciudadanos y hasta ahora el fracaso es total y la cuanta sigue en aumento.
Publicado en el diario Notitarde el 20 de Enero del 2011.
martes, 14 de septiembre de 2010
¿ Se perdio la esperanza?
La victoria del año 98 del actual régimen tuvo en dos razones fundamentales las bases de su triunfo, por un lado el animo de muchos en pasar facturas a los actores políticos del momento por haberse alejado de manera paulatina de la gente y sus necesidades, convirtiéndose en cascarones vacíos que hacia mucho tiempo no representaban el sentir de la mayoría, a pesar de que estaban surgiendo liderazgos regionales importantes, estos sucumbieron ante la incontrolable impaciencia de los venezolanos por dar un vuelco radical a su situación y por otro lado la masiva presencia de compatriotas que, dejados a un lado a su suerte, cifraron profundas esperanzas en esa especie de Mesías Salvador, que les ofrecía el cielo, la tierra y lo que estaba en el medio, no importaba como lo iba a conseguir, mucho menos cuales eran los planes reales y posibles para lograrlos, lo trascendental era que sentían que estaba naciendo una nueva esperanza por la que realmente valdría la pena luchar y seguir adelante, la lógica no funcionaba y pusieron en el actual Presidente todas sus apuestas.
Han pasado ya doce años, los primeros de escaramuzas por terminar de controlar todo, absolutamente todo, eran tiempos donde la mayoría decía que no lo dejaban gobernar y le siguieron dándole carta blanca en elección tras elección, sin embargo los años pasaban, ya el régimen tenia total manejo de las instituciones del Estado, una aplastante mayoría de gobernadores y alcaldes, y una absoluta disposición de la Asamblea Nacional, pero las acciones y los hechos no se asomaban por ningún lado, muy por el contrario bastantes inauguraciones fueron realizadas en edificaciones que se habían iniciado en el pasado y tan solo puntuales obras eran fruto del régimen actual, se empezaron a acumular la desidia y la gigantesca incapacidad de funcionarios que los rotaban como fichas de juego, pero que no daban resultados en ninguna parte, el colapso de los servicios públicos estallo como una bomba adormecida por la falta de mantenimiento y una corrupción que invadía hasta los tuétanos cada oficina del gobierno y la inseguridad nos deslumbro de manera dantesca y en todo su dimensión el fracaso de una gestión dedicada a un proyecto político personal, a la camorra y pelea permanente, a dividirnos como sino fuéramos hermanos de una misma tierra y no a gobernar con seriedad y honestidad, como debe ser, por el bienestar de todos, olvidándose de lo mas importante: la gente, y no me vengan con cuentos del pasado, han manejado tanto poder y dinero como nunca nadie en toda la historia de nuestro país.
Llego la hora de iniciar el transito hacia una nueva ruta, real y positiva, donde, dentro de nuestras diferencias, podamos trabajar en conjunto y armónicamente por el bienestar común, que la demolición y el arrase no sea del contrario, sino de el hampa que nos asesina a diario sin distingo de ninguna especie, es el momento de decidir lo que queremos para nosotros y nuestros hijos, por un lado el insulto, la descalificación y la confrontación y por el otro la promesa de crear una nueva esperanza basada en la igualdad de oportunidades, el bienestar común y la generación de riqueza justa y equitativa como recompensa al trabajo honesto.
Publicado en el diario Notitarde la Costa el jueves 9/09/2010.
lunes, 19 de octubre de 2009
Realidades Socialistas.
Existen opiniones diferentes acerca del momento en que vivimos en Venezuela, por un lado se habla de una profunda crisis que abarca todos y cada uno de los aspectos de la sociedad y por el otro se nos describe un cuadro del inmenso crecimiento económico que ha logrado abatir la inflación, crear miles y miles puesto de trabajo en las nuevas fabricas socialistas que acabaron, al fin, con la explotación del hombre por el hombre causante único de todos los males de la clase trabajadora y colocarnos de esa manera en el camino de la máxima felicidad revolucionaria; debemos concluir que alguien nos esta mintiendo o por lo menos no se nos dice la totalidad de la realidad, no es posible vivir estas dos situaciones al mismo tiempo. Los últimos sondeos de opinión nos pueden ir dando algunas luces de lo que nos esta sucediendo de verdad, la emoción del discurso de estos años ha ido cediendo frente a la cantidad de promesas incumplidas, acumulándose desengaños y sinsabores de gente que se jugo esta carta como su ultima esperanza y hoy siente en carne propia la corrupción e incapacidad total de los gerentes y ministros revolucionarios por resolver hasta el mas mínimo de sus problemas y peor aun que su líder a pesar de conocer las situaciones por las que tienen que pasar no hace nada por resolverlas y muy por el contrario parece no importarle mucho y prefiere estar pendiente de cuanta cosa pase en el exterior para salir como el chapulín colorado a defender a los hermanos bolivianos, nicaragüenses, etc. Salario socialista ofreció el reciente elegido presidente de los petroleros, no explico en lo absoluto en que consiste pero tememos que nos es mas de uno de esos slogan usados para seguir cazando incautos que todavía piensan que se gobierna por los pobres, sino pregúnteles a los recientemente elegidos representantes a los consejos de los trabajadores de la red MERCAL, que renunciaron por cuanto, esta instancia “no representan los genuinos intereses de los trabajadores, convirtiéndose en un apéndice patronal y llamando a todos sus compañeros a defender al sindicato como único organismo de la clase obrera” Aquí lo hemos dicho una y otra vez, no tenemos inconvenientes en reconocer lo bueno del régimen como son los CDI, algunas de las misiones y puntuales obras de infraestructura en el país, pero ojo con los gigantescos recursos obtenidos hasta la fecha deberíamos estar en una situación completamente diferente, no es posible que luego de estos años los venezolanos tengamos que seguir haciendo interminables colas para poder comprar algunos productos de la cesta básica para mitigar el hambre y ayudar nuestro bolsillo o esperar morir de mengua en algún centro de salud por falta de médicos y medicinas, son hechos reales que por mas que les disguste a los defensores del gobierno están ahí presentes, no son inventos mediáticos y representan ejemplos de la enorme deuda social que se sigue sumando todos los días. Debemos hoy más que nunca cerrar filas en la defensa de los verdaderos intereses de todos, lo resultados de las elecciones del sindicato petrolero dieron un campanazo, gano el oficialismo con mucho abuso, pero también se consolido la genuina corriente obrera, la lucha continua.
martes, 13 de octubre de 2009
Gracias Comandante.
Estuve pensando mucho antes de escribir esta cortas líneas, se de antemano que a usted no le gusta que lo estén lisonjeando, pero es su divinidad personalidad incomparable maná de sabiduría, su brillo no se equipara ni con el sol, son sus ideas caudalosas notas que ni nuestro gran Orinoco puede igualar, y es tan grande nuestro agradecimiento que hoy le decimos que puede contar por siempre con Perucho, Rafael, Williams y por supuesto conmigo, rodilla en tierra mientras compramos la ultima emisión de los bonos en dólares que nos han dado ganancias nunca antes pensada por ninguno de nosotros, ni siquiera en los mas íntimos y locos sueños de poder, no mi gran jefe, usted es un iluminado que entendió hace tiempo que haciendo mas rico a los que ya lo somos avanza a paso de vencedores el socialismo real: Mas pobres para manejarlos a su antojo. De verdad no se como lo hace, pero la gente sigue creyendo en su inmensa buena voluntad de resolverles los problemas que no ha podido solucionar desde hace mas de diez años y les dice una y otra vez que ahora si y todos terminan ¡felices! Y es que usted es grande, con unos centros hospitalarios en el piso, sin suministros ni medicamentos, donde nadie puede trabajar con tranquilidad por la arremetida del hampa y hay viene su espectacular nueva propuesta: Relanzar Barrió Adentro, “otra vez” y ofrecer que en 2019 seremos un país exportador de salud para todo el mundo, no hay palabras que logren transmitir la emoción que sentimos todos los tiburones boliburgueses que cada día nos hacemos mas ricos junto a los camaradas brasileños y argentinos, que bueno, así, así, así es que se gobierna. Gracias comandante, yo le tenia mucho miedo a eso de las cooperativas, las comunas y todas esas cosas que usted le ofrece al pueblo, pensaba que se nos había acabado la manguanga, pero que va ahora tenemos mucho mas que en el pasado y a precio de gallina flaca, compramos empresas a diestra y siniestra, importamos cosas regaladas y las vendemos a los que nos de la gana, sacamos divisas facilito, uf..... es casi el paraíso de todo especulador y tramposo, y encima usted mantiene contentos a todos a pesar de la falta de trabajo digno, de que viven permanentemente a oscuras, de montar guardia para ver cuando llega el agua para bañarse, de sobrevivir en el mismo rancho de hace años donde estaban 4 personas y ahora se arrinconan 12, bárbaro mi caudillo, todas las noches rezamos por su salud y por que permanezca muchos siglos al frente de esta revolución de los pobres. No quiero cerrar estas líneas sin ratificarle nuestra total y absoluta disposición a continuar a su lado por siempre, claro comandante recuerde que nosotros también comemos, siga expropiando empresas a esos escuálidos, ideando proyectos imaginarios que quedan en el papel pero nos dan el anticipo, construyendo 10 casas y cobrar 1000, trayendo armas y tanques luchar contra la delincuencia, cambiando petróleo por caraotas y por supuesto no estaría de mas una nueva emisión de deuda para ganarnos unos realitos adicionales, usted sabe para echa un viajecito pues. Me despido profundamente agradecido. Patria para seguir saqueándola, Socialismo para que crean y muerte para los pendejos.
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