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viernes, 10 de febrero de 2017
De la escasez al hambre.
No hay duda de la dramática situación por la que pasa el país. Desde el año 2013, con énfasis en el 2014 hasta principios del 2016 el asunto de ubicar los alimentos básicos se ha convertido en un viacrusis de manera literal para la mayoría de los venezolanos. Ni hablar de los medicamentos que lo sigue siendo de manera aún más significativa, sufriendo un desabastecimiento de más del 90%.
Pero en el caso de los alimentos ha habido un giro importante en los últimos 11 meses. Ya el asunto no es conseguir los productos, que sigue siendo un problema, hoy el drama es tener con que comprarlos.
Un estudio reciente de Visor 360 Consultores a nivel de grupos focales y cuestionarios en 15 estados así lo refleja en boca de los mismos ciudadanos.
De ser difícil conseguir alimentos a pasar hambre:
GF1: “No se consiguen, no se pueden comprar, es estresante porque lo que se puede comprar no alcanza para que toda tu familia coma. Es muy agobiante calarse la cola para comprar una canilla, cuando en tu casa viven 6 personas. Está pasando de solo ser difícil conseguirse a estar pasando hambre.”
El alimento no alcanza:
GF3: “Yo creo que progresivamente el tema de los bachaqueros va a ir acabando, el problema va a ser el salario.”
Alimentos a crédito y contra el patrimonio familiar:
GF4: “Lo que pasa es que nosotros tenemos una herramienta que son las tarjetas de crédito, en mi casa, las 6 que tengo, de 50 o 60, cada vez que el banco me aprueba una yo no sé si llorar o reírme. Pero tengo para comprar un mes. Ahorita vienen los aguinaldos, entonces tengo que sacar los aguinaldos, pedir adelanto de prestaciones, pedir la caja de ahorros nuevamente, para poder hacer las hallacas en diciembre.”
Aumentar el salario no es la solución:
GF4: “En mi caso yo soy docente y como todos saben, los docentes somos uno de los estamentos más mal pagados… nada más que lo gasto en un día, bajo compro jamón, queso, un pollo y después esperar al veinticinco casi que así… ¡Pero es que aumentar el salario no es la solución! porque es como decía un político: “Mientras que el salario va por las escaleras, el aumento de todas las cosas va por el ascensor” entonces no, no es que aumenten el salario y mucha gente se alegra, pero es que todos los productos aumentan inmediatamente y quedamos en las mismas.”
Testimonios del hambre:
GF1: Moderador: “Voy a hacer una pregunta y el que no la quiera responder, no hay problema, ¿Hemos pasado hambre?
Si (en coro)”
Moderador: “¿Qué es pasar hambre? Descríbanme qué es pasar hambre
No comer nada un día, acostarte sin comer
Ni desayuno, ni almuerzo, ni cena
Por lo menos en mi casa somos dos, pero en una familia que tiene niños, yo puedo estar sin comer, pero no puedo dejar a mis hijos sin comer. En las casas donde haya niños dejarán de comer para darles a los niños.”
GF2: “He dejado de comer yo para que mis hijos coman.”
Esto es apenas un reflejo de una cruda realidad que debemos buscar superar de inmediato, más allá del diálogo, de la polarización, de las elecciones y fundamentalmente más allá de Maduro y su kakistocracia. Por ello en próximos escritos haremos planteamientos y convocatorias a la organización para atender este problema de todos.
Nicmer Evans
Publicado en: Analtica
jueves, 20 de agosto de 2015
#Venezuela : Dos países.
Este es definitivamente un régimen de campeonato, y sus funcionarios de cualquier tamaño o posición sin lugar a dudas, se han convertido por muchísima distancia en verdaderos ases del mismo, incluso han llegado a tal nivel de especialización que no parecen tener sustitutos en el tiempo, muy por el contrario, la profunda huella que han dejado en cada sector de nuestra sociedad, nos acompañara por unos cuantos años más, es que el daño ha sido apoteósico.
Una de sus principales banderas ha sido la mentira de la inclusión y se han convertido en campeones de la exclusión, prometieron arrancar de raíz a la corrupción y hoy estamos infectados hasta los tuétanos del ladronismo oficial, en lugar de tener una casa bien equipada tenemos a los bolsillos de pocos bastante equipados con buenos billetes, son los vencedores de la patria, pero no la de la calle, no que va, la verde, la de la bendita moneda que tanto critican, pero que tanto les gusta y de la que tanto dependemos, fruto de su enorme actuación para derrotar a todos las factores productivos que teníamos en el país y sustituirlos con mercaderes de puertos, habilidosos ases que han hecho fortuna entre conteiner y conteiner, son como piratas del caribe, aunque de gustos y vestimenta mucho más refinados, les encanta viajar por tierras capitalistas, degustar exquisitos manjares y darse el lujo de volar en exclusivos aviones privados, socialismo para los bolsas diría yo.
Mientras estos campeones de la revolución se regodean y gozan a sus anchas, existe otro país que intenta por todos los medios posibles sobrevivir al desastre, a la realidad, a los golpes reales, a la angustia de tener que hacer docenas de horas en una cola, intentar comprar lo que estén vendiendo, arroz, pollo, leche, lo que sea, ver si les alcanza las cuatro lochas que se ganan, en un bolívar súper devaluado y rezar para que no venga algún campeón del hampa a arrebatarle lo que tanto costo conseguir, un día normal para la gran mayoría de los venezolanos, esa a la que le ofrecieron castillos de inclusión y que han terminado de entregarle ranchos de pelazón y hambre continuada.
Porque ciertamente hay un quiebre en el país, pero no el que constantemente prolifera por los medios de comunicación oficiales, tampoco el que ponen a circular las miles de focas que tiene el gobierno, para intentar seguir mintiendo y manipulando en las redes sociales, el rompimiento se dio, ya la gente en la calle conoce perfectamente quienes son los verdaderos responsables de este monumental fracaso, nada tiene que ver nuestros vecinos del norte en este peo, los campeones de la ruina están aquí, nos han gobernado por más de 16 años, han tenido los ingresos más grandes en nuestra historia, la antigua, la vieja y la nueva, no existe comparación alguna con la destrucción que se ha hecho a nuestro modo de vivir, nos devolvieron de un solo tiro a los siglos pasados, a pasar horas y horas sin luz, a tener que bañarnos con tobitos y que el agua no llegue por tubería, son como las langostas, acabaron con todo.
Vivimos la época del Jet Set rojo, de la ostentación y el poder sin pudor, de las cientos de fortunas mal habidas, tratadas con conocimiento de causa desde las propias trincheras del chavismo, voces que han mostrado al otro país la podredumbre del poder, de quienes no hacen cola ni nada parecido para comprar, hacen mercado en las islas del caribe, con bastante variedad y suficiente billetes verdes para darse sus lujos, son los hijos predilectos de esta revolución, los que entendieron que la necesidad y la pobreza son para los pendejos, que se creyeron el cuento de la igualdad.
Dos países claramente definidos, el poder de quienes mandan hoy y los demás, pocos brutalmente ricos y muchos literalmente pobres.
Las entrañas de la Conspiración: El rostro del cero.
Para mí el cero es eso, un cero, algo que de alguna manera simplemente no tiene un valor tangible, me imagino que los matemáticos se deben jalar los pelos ante tal vulgar definición, pero bueno yo en matemáticas siempre fui malo entre los malos, así que tan solo expreso lo que representa a mis ojos este redondo número.
La cosa cambia radicalmente si hablamos del gobierno, de sus funcionarios y de sus redes de inteligencia tropicalizada, el terror y la obsesión por el guarismo de marras es apoteósico, parece que hasta desarrollaron un programa para las redes sociales, donde se activa un alerta si alguien lo utiliza y si va acompañado de la frase: un cero a la izquierda, la cuestión toma ribetes de seguridad de Estado, me imagino que ya yo prendí algún bombillo con lo que hemos escrito hasta ahora.
Parece un asunto de sensaciones, de esos efectos mentales a los que el régimen tanto les gusta acudir, para explicar temas delicados, que se les escaparon de las manos, sin embargo, creo que la situación realmente no es tan sencilla ni tan remotamente fácil, este pasado martes en Puerto Cabello el sol estaba abrasador, la gente en la calle buscaba afanosamente alguna sombrita para palear su rayos, pero a eso de las 5:20 pm todo se oscureció de repente y empezó a caer un tremendo palo de agua, estaba en Rancho Grande y ahí vi el rostro del cero, venezolanos hacían cola, como es normal, diario y necesario en este país para poder comprar algo que necesitemos, en un establecimiento de la zona, eran las 7:30 pm y la lluvia no cesaba, pero la gente no se movía, hombres, mujeres y lamentablemente niños, aguantaban estoicamente el chaparrón, tenían que hacerlo no hay de otra.
Lo que paso en San Félix ya ustedes lo saben, las explicaciones oficiales también, dicen que paso en otros lados, a mí no me consta, lo que sí puedo atestiguar es que lo palpado en Maturín y Valencia en estos últimos días, es de un ambiente pesado, las emociones de los que vivimos aquí es de desesperanza, junto con una resignación mezclada con una peligrosa y latente rabia interior, estamos permanentemente a la defensiva, nos comportamos colectivamente como esperando que nos digan algo para responder, el rostro del cansancio se ha posicionado de nuestros días, adonde sea que estemos siente la dureza de las miradas, la masa no está para bollos, pero desde el poder definitivamente o no les importa, o viven en otro mundo totalmente diferente a este, en lugar de intentar tomar medidas que procuren ir dando solución al tema de las escasez y a la falta de producción nacional, insisten en buscar imaginarios enemigos, guerras absurdas que nadie se las cree y en acusar a quienes defendemos el cambio democrático de cualquier barbaridad que a ellos se les ocurra, están como decía mi abuela, meando fuera del perol, se les perdió por completo el norte de esta nación, en todos sus Estados y en todos sus municipios, les quedo grande Venezuela.
Lo más triste es observar como la única acción frente al drama que estamos viviendo sea la persecución y la aniquilación política del adversario, en lo absoluto se dedican a gobernar, por cierto para eso fueron elegidos, parece que ya sus mentes no les dan para más nada que el absurdo y la estupidez, pasan al lado de colas y colas, ven a diario las caras de la gente pero no su interior, como el agua que pasa entre las manos, las cosas se les va de a poco y no hay reacción positiva, creo que al final de verdad se creen las mentiras que a diario promocionan por todos los medios de comunicación.
La realidad la puedes manipular, incluso intentar maquillarla, pero sino la resuelves estará ahí y llegara su momento donde saldrá con rostro real, te guste o no, el cero no daña, la corrupción y la incapacidad sí.
#Venezuela : Capitulo 16 y medio.
Son las 3 de la mañana, aun somnoliento siento como el autobús se detiene, escucho voces afuera, corro un poco la cortina y veo uniformes verdes de aquí para allá, trato de averiguar donde estamos, de repente se abre la puerta y un guardia bastante mal encarado nos exige bajarnos, ahora sé dónde estamos, llegando a Puerto La Cruz en un peaje, nos ponen en fila como delincuentes y empiezan a revisar las maletas, si, así como lo lee, en la madrugada, en plena carretera y como si viniéramos saliendo de algún penal, las fuerzas militares venezolanas realizan una requisa en busca de ¡productos regulados!, según ellos esto es parte del combate a la guerra económica.
Indignación, rabia y creciente sentimiento de impotencia se apodero de todos los que estábamos viajando, aquí literalmente no importaba un carajo cuales fueran tus inclinaciones políticas, simplemente se nos enseñó una vez más, la cara real de un régimen a quien hace rato se les perdió la brújula de este país, destruidos y secuestrados nuestros derechos económicos y políticos, poco les preocupa el tema de los derechos humanos, la revolución debe continuar en harapos, desnuda y como sea.
Estamos inmersos en el pantano de su propia creación, como en una novela de terror, el gobierno ha venido avanzando en cada capítulo en el arrase de todas las bases posibles que hacen viable a una sociedad, el empeño de su obstinada ambición parece no tener límites, la dramática cotidianidad que padecemos todos, definitivamente no existe para ellos, su modelo económico y político no admite discusión y por lo tanto hacen oídos sordos de cualquier propuesta que simplemente no les guste, se atrincheran en su poder, ni creen ni buscan dialogo y solo lo usan para ganar tiempo, se les olvida que hay cosas que no se pueden ocultar, puedes hacerte el loco, pero no por eso se irán.
El daño es total, recuerdo hoy a mis padres, quienes en vida siempre procuraron darle lo mejor a sus hijos, ninguno de ellos era rico ni nada por el estilo, mi madre oficinista y mi padre vendedor, nos inculcaban la necesidad de mejorar como personas, como seres humanos, de ver los mejores ejemplos para avanzar hacia allá, hoy en esta Venezuela tomada por asalto, las cosas han cambiado radicalmente, aunque no para bien, en estos días alguien discutía en defensa del gobierno y la perla de la conversación fue cuando simplemente llego a la conclusión que ciertamente estábamos mal, pero que no importaba, habían países peores que nosotros, bárbaro, el conformismo en un nivel galáctico, mal de muchos consuelo de tontos.
Me imagino que quienes lo ven así, se conforman con que no seamos el país con más homicidios del mundo, sino el segundo, es decir, hay un país peor que nosotros, que tampoco somos campeones en corrupción, estamos cerca, pero unos más ladrones nos superan, mucho menos nos debe preocupar que no se consiga leche, ni harina, ni pollo, ni arroz, hay otras naciones que simplemente les llega muy de vez en cuando y en paquetes que les lanzan los aviones de las naciones unidas, ¿así que cual es el problema?, claro estamos mal, pero unos están peor que nosotros.
Y ahora en el capítulo 16 y medio, el ex ministro Navarro suelta esta perla: “…entre el 2006 y el 2014 se fugaron de Venezuela más 200 mil millones de dólares...”, un pendejaita pues, un país sometido a un brutal control de cambios por parte del gobierno, ¿Quién saco estos reales?, ¿Los bachaqueros, la derecha, la guerra económica?, las respuestas todos las conocemos, que algunos volteen la cara, es otra cosa, la tinta para seguir escribiendo esta nefasta historia se está acabando, además el papel que se usa ya no para más inventos, solo y solo el régimen será el único responsable del desenlace de esta novela nuestra.
jueves, 11 de junio de 2015
Son 12 millones.
Fue este pasado martes. El gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en una gran máquina de pobres, que en dos años devolvió al país a la misma cifra que se tenía en 2000: más de 12 millones de personas se encuentra en el presente en condición de pobreza. Así se desprende del informe presentado por el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) .
Mientras tanto, de acuerdo con el mismo Presidente, la derecha enloquecida les esconde los repuestos, los cauchos y los aceites a los transportistas, obligándolos a ir a paros escalonados y según el presidente de la Cámara Bolivariana de la Industria, Pedro Martín Cabrera, ninguna de las pequeñas y medianas empresas afiliadas a su institución se ha paralizado o ha dejado de trabajar; queda entonces la inmensa duda de qué es lo que pasa con esta producción de estas empresas socialistas, ¿dónde están?, o peor: ¿hacia qué parte se va?
Háganlo de prueba, revisen en cualquier día de la semana las declaraciones de los altos funcionarios del régimen, todos, todos sin excepción, tratan el tema de nuestra crisis como si realmente no existiera, la cantaleta de la guerra económica, el imperialismo y otra sarta de pendejadas son la moneda común, a tal punto que seriamente me he preguntado si realmente ellos se lo creen, para ellos si hay cola es porque la gente tiene dinero para comprar o es que son puros bachaqueros, fenómeno por cierto consecuencia de la nefasta política del gobierno, no su causa.
Lo cierto, lo palpable es otra cosa, la inflación en alimentos en los últimos 2 años sobrepasó el 180% y en 2015 se calcula que ya superó el 100% en apenas 6 meses, los estratos más pobres de la población destinan ya el 50% de sus ingresos a comprar comida y en las áreas rurales y pequeñas poblaciones del interior del país la situación toma ribetes de drama diario, impulsando a muchos de ellos a trasladarse hacia las capitales de los estados en busca de productos que no consiguen en su pueblo; esas realidades no se solucionan ocultando cifras, ni inventando enemigos imaginarios, se resuelven con políticas integrales y viables, así de sencillo.
El caso de la red de Mercal es significativo y nos ilustra de manera descarnada y directa el gran fracaso de este modelo económico: en 2006 el 72% de las familias más pobres de Venezuela compraban allí; hoy en día solo el 30% lo sigue haciendo, la gran solución socialista frente al capitalismo apenas mantiene la mitad de sus establecimientos abiertos y el resto exhibe una espantosa y terrible escena de escasez en cada uno de sus anaqueles.
La pobreza extrema en el país ya supera el 20% de la población, en estados como Monagas, Guárico y Portuguesa el 23% no pueden comprar la canasta básica de alimentos y en Apure más del 30% no lo puede hacer, son realidades que más allá de los números, quienes vivimos de verdad en este país lo sabemos y lo digo porque aquí los enchufados rodeados de sus beneficios y guardaespaldas son incapaces de verla, ¡pero cómo les gusta hablar, en nombre de un pueblo que hace rato dejaron a su propia suerte!
Dramático, a quienes desde el oficialismo disparaban multimillonarias cifras de toneladas de consumo por parte de los venezolanos también se les cae la careta: lácteos, huevos, grasas y azúcar han disminuido en más del 30% su ingesta, cereales, leguminosas y pescados en más del 22%, la carne en más del 12%; el cacareo de la revolución se cae por su propio peso, a pesar de la manipulación y de premios, irrespetuosos con las grandes mayorías por parte de la FAO, la verdad es otra totalmente diferente y delicada, producimos prácticamente nada y consumimos cada día menos en los estratos más vulnerables del país, la mejor fábrica del régimen ha sido la de hacer pobres.
viernes, 27 de febrero de 2015
¿Y el de a pie?
La cosa no es nada fácil; en Venezuela, así como en el resto del mundo, todos, todos sin excepción, los políticos hablamos en nombre del pueblo ; usted no ha visto a nadie diciendo: yo hablo por mí , ¡no, qué va!, tirios y troyanos por igual se abrogan la representación y conocimiento de lo que piensa el pueblo llano, versan en nombre de él y actúan en su nombre por, según, su propio beneficio.
Incluso la cuestión se ha extendido mucho más allá, analistas, sociólogos, psicólogos, gurús de mercadeo, religiosos, pastores, vendedores y un largo etcétera rebasan las listas de quienes hablan en nombre del sencillo, del de a pie, del que estorba la gran mayoría de las veces, pero es imprescindible cuando se acercan elecciones; claro, algunos pocos actúan con sinceridad real, lamentablemente esa moneda cada día es más escasa y lo que abundan son falsos e hipócritas mercaderes.
Y no es fácil realmente conocer a fondo lo que piensa ese pueblo que padece en carne propia lo bueno y lo malo de los gobiernos de turno, no existe una sola forma de pensamiento en todos esos grupos sociales; es más, hasta dentro de un mismo sector suele haber profundas divergencias sobre lo que ciertamente sucede hoy en nuestro país, una mezcla de manipulación, miedo e ignorancia se mezcla con fuertes dosis de envidia, revanchismo y pase de factura, ingredientes explosivos de cocteles que en el fondo ningún gobierno ni oposición responsable debiera estar incentivando.
Claro, cuando se calman las aguas de una inadecuada polarización, los de a pie se dan cuenta de que son demasiadas las cosas que los unen y poquísimas las que les marcan diferencias importantes, porque de la forma que sea, tienen que sobrevivir y convivir en el mismo barrio, en la misma zona, compartir a diario el jeep o la buseta, el terror del atraco o la muerte, la desesperación por la comida, el drama de no tener trabajo, latigazos de una crisis, que aunque suene redundante decirlo, los golpea a ellos mucho más que a alguien de la clase media; las opciones para los de abajo son muy pocas, el círculo parece cerrarse frente a sus ojos.
Ahora, ¿qué piensa el de a pie realmente?, aquí no voy a intentar dármelas de lo que ya yo critique, particularmente no tengo ni idea, le pongo un ejemplo, en Puerto Cabello existen comunidades, no de 10 ni de 20 personas, que pasan hasta 3 semanas sin agua; ¿usted, mi querida amiga, se imagina lo que eso genera en una casa, rancho o lo que sea?; sin embargo, son muy pocas las manifestaciones legítimas que se dan por eso, ¿la gente se conformó?, ¿tiene miedo de protestar por sus derechos?
Fíjense en otra cosa, la escasez de productos básicos, que no necesito decirles cómo anda, con Mercal o sin él, las cosas no se consiguen y las pocas súper caras, la mayoría de los de a pie ganan salarios mínimos y a lo sumo una de las ayuditas del gobierno para paliar la crisis, ¿usted se ha preguntado cómo hacen para comer?, ¿qué come la mayoría de los venezolanos?, acertó, la gordura de este pueblo llano no proviene precisamente de la ingesta de toneladas de carne, ni de leche, ni de pollo, ni de pescado, viene de una dieta profundamente dominada por arroz, pasta como monte, guisos por sacos, arepa y pan, carbohidratos a millón aderezados de vez en cuando con las proteínas que se puedan conseguir y comprar.
Así las cosas, la generalidad de los venezolanos viven a la expectativa de los acontecimientos de su propio país, salen a diario a tratar de trabajar y ver qué llevan para la casa algunos, otros intentan rebuscarse y hacer algo para poder conseguir comida, unos deben estudiar esperando a ver qué pasa y varios simplemente se entregaron, pero todos, les aseguro, van pensando en algo y no es precisamente lo que dicen los que hablan por ellos.
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martes, 10 de febrero de 2015
Lectura necesaria: Seguir cavando por Américo Martín.
Tanto hablar de conspiraciones, magnicidios y toda esa jerigonza incomprensible que asalta la lógica y la razón, han contaminado de tal manera el hacer político del régimen que sus salidas parecen bloqueadas a piedra y lodo. Hechos y cifras hablan de la inviabilidad del modelo y del naufragio de las medidas que a un costo muy elevado han logrado la hazaña de arruinar un país insumergible como lo era Venezuela. Las consecuencias de un saldo tan pernicioso, tan doloroso e inmerecido como el que estamos padeciendo, deberían animar procesos de cambio, diálogo y acercamiento. El caso es que sin que nadie, aquí o en el planeta, pueda entenderlo, en Venezuela el poder reacciona frente al fracaso repitiendo y agravando sus errores. Los golpes, los disparates fallidos no le enseñan nada.
Alguna vez he citado una frase del pragmatismo de Bill Clinton, inserta en sus valiosas memorias. “Mi Vida”, las tituló.
En política –dejó caer- cuando estás en un agujero, la primera regla es dejar de cavar.
Tomaba Clinton el caso de Vietnam. Mientras más insalvable la situación bélica, más insistían en escalarla, sin comprender que la potencia más grande no siempre podía imponerse por las armas razón por la cual no necesariamente es válido el apotegma de que retroceder sea la evidencia de la derrota.
Es lo que ocurre en una escala más doméstica con la sedicente revolución bolivariana. Su persistencia en el error, no importa la destrucción del país y el serio menoscabo del bloque de poder que lo descarrila, es una forma de locura. Sería una demencia irrisoria si su sino no fuera trágico. La cúpula, que en forma tan desafortunada intenta gobernar, obedece a esa lógica ilógica, a esa razón desquiciada. A Maduro se le viene encima un tsunami pero en lugar de rectificar, sigue cavando. Ante la inexorable acumulación de fracasos, su reacción es lamentablemente pueril. En lugar, cuando menos, de oír a quienes disienten de su conducción, los escarnece vilmente, sin dejar por fuera ni a los arriesgados que lo hacen en su propio partido.
El hombre conspira contra sí mismo. No puede ni sabe salir del pantano donde se hunde hasta la barbilla, mientras en nuestro país y el mundo –incluidos en ambos casos sus aliados más cercanos- se expande a velocidad de vértigo el aislamiento de su gobierno. Obviamente, se ha puesto sobre la mesa el cambio democrático, pacífico, sin venganzas estériles y en el marco de la Constitución.
¿Quién puede ser el responsable de las inhumanas y humillantes colas sino el gobierno de la escasez y la imparable inflación? ¿Cómo impedir, de cara al profundo deterioro social, que la gente proteste en la calle, su escenario posible y habitual?
Basta visitar cualquier abasto o supermercado para comprender que el presidente Maduro, el diputado Cabello y demás voceros oficiales cercenan el derecho a manifestar en forma pacífica al culpar a quienes lo ejercen de esconder proyectos golpistas y magnicidas. Pretextos descabellados para acallar protestas protegidas expresamente por la Constitución y por eso mismo no creíbles en parte alguna.
En semejante cuadro, emocional diría, aparece la Resolución dictada por el ministro de la defensa, general Padrino. Como todo lo relacionado con las actuaciones de este alto oficial, su texto normativo pretende ser equidistante.
Lo están descontextualizando, asegura Padrino. Es una obra hermosísima y profundamente humana, remata.
Pero a nadie le queda duda acerca de la índole monstruosa de la resolución 008610, más que por su contenido explícito, por lo que puede desencadenar si no es congelado, derogado, rectificado o reformado sustancialmente.
Quizá Padrino crea en las virtudes de ese puñado de normas que tan directamente violan la Constitución y los acuerdos mundiales sobre derechos humanos, pero forzosamente sería un pastor de nubes si de verdad cree lo que dice, cosa que bien podemos dudar
El general invoca dos precedentes.
Primero, las protestas del 19 de febrero del año pasado que en su opinión “no fueron pacíficas” por su elevado saldo de muertos y heridos, juicio que le ha servido al gobierno para culpar a las víctimas y no a los victimarios.
Segundo, el precedente del Caracazo que condena a los militares (claro, a los de la cuarta) aunque matiza al afirmar que actuaron así por la “imprudencia” de los políticos del gobierno de CAP.
De esa manera el general reparte las responsabilidades. Una para las protestas civiles, otra para la respuesta militar. Pero sus salomónicas opiniones chocan contra la crudeza de la Resolución, Habla, sí, de “graduar” la respuesta represiva según la intensidad de las manifestaciones. Se usarán armas de fuego cuando del otro lado la violencia lo autorice.
Pero el ministro olvida que la Fuerza Armada no está para reprimir protestas civiles, mucho menos disparando armas de fuego. Es una práctica rechazada en el mundo, y por eso no podrá esperar que sea aceptada aquí o allá. Es difícil de entender que no se perciba la médula de la Resolución: ¿quién decide en medio del desarrollo ciego de los acontecimientos cuándo apretar el gatillo?
Pongamos la obra en escena:
Los soldados aplican peinillazos, los manifestantes no se amedrentan. Enardecidos, aquellos se confían a las lacrimógenas pero, entre necesidad y rabia, los bravos luchadores no cejan; muchos insultan. Nerviosos, varios soldados de armas empuñadas, recuerdan que tienen licencia para matar. De ahí a disparar hay un suspiro.
¿Exagero? No lo sé, pero usted, general, recordará el viejo aforismo: en la duda, favorecer al débil, al inspirado manifestante de la larga lucha por la vigencia de los Derechos Humanos.
domingo, 25 de enero de 2015
La Economía pasa su factura.
Empecemos por el principio: ¿Estamos o no en una crisis económica?, aquí empieza el eterno debate de las posiciones de los teóricos de la economía, por un lado y de quienes intentamos profundizar mucho más allá de los “indicadores macroeconómicos”, cuando revisas cifras como el PIB, deuda pública, inflación, liquidez, empleo, etc.; en muchas ocasiones estas presentan valores que por sí solos no te dicen realmente nada y que pueden esconder lo que físicamente está sucediendo, generando una falsa sensación de que existe un adecuado desenvolvimiento de las estructuras en general.
En Venezuela hemos sido testigos, como inclusive, se ha llegado al término de manipular muchos índices, tratando de tapar el sol con un dedo, sin embargo, la realidad se ha encargado de desnudar efectivamente lo que pasa, claro, no cabe duda de que debemos estudiar y observar estadísticamente los números que nos arrojan análisis y estudios, pero debemos ir mucho más allá y escarbar el detalle, para poder lograr tener el panorama completo.
Consideran el gobierno que aquí solo hay que “gobernar a la economía” tienen en su más supina ignorancia una actuación que raya en lo criminal, han desperdiciado 15 años de una bonanza petrolera jamás vista en nuestro país, se han inventado decenas de planes y hoy más de la mitad del parque industrial desapareció, expropiaron cientos de empresas, de todos los tipos y tamaños, pero son incapaces de suplir a la población de productos básicos como la harina de maíz, el azúcar, el aceite, el papel higiénico, ni siquiera nos abastecemos de café, producto que exportábamos en grandes cantidades.
En conclusión, hay una importante crisis económica en nuestro país, a eso no es necesario buscarle 5 patas, y fue generada por políticas enmarcadas en un intento de instaurar un modelo de economía centralizada y estatizada completamente fracasado, la acelerada destrucción del aparato productivo privado demuestra claramente por donde siempre vinieron los tiros, se privilegió experimentos de comunas y cooperativas, cargados de una profunda imposición ideológica, que trajo como consecuencia corrupción y despilfarro como nunca habíamos visto.
Tenemos que estar claros que no se trata de modificar o flexibilizar tal o cual control, que haya sido instaurado por el gobierno durante estos 15 años en el poder, es el modelo el que fracaso y no existe salida de la crisis sino se cambia, tu puedes, ciertamente, mantener el actual estado de cosas y paliar las crisis con pañitos calientes, o peor, terminar de entregarnos a las trasnacionales estatales o privadas, Venezuela cuenta con recursos suficientes para correr la arruga, el problema es el gigantesco daño que se le seguiría haciendo a la economía y que en algún momento llegara a su explosión.
Y es que más allá de los números, la realidad estalla violentamente en los bolsillos de los más pobres, porque no solo es el tema de la comida y de los servicios básicos para medio vivir, está la dramática crisis de la salud, si apenas puedes comer, indudablemente enfermarse te puede resultan en extremo difícil de manejar y en algunos casos llegar hasta la muerte, no es tremendismo, en los barrios esa realidad golpea constantemente la puerta.
De tal forma amigos, que afrontamos una crisis de proporciones cardinales, con consecuencias que tienden a ser cada día más duras, y esto lamentablemente frente a un gobierno que no termina de entender que fueron elegidos para gobernar por el bien común de todos y no para cumplir las fantasías ideológicas de quienes tienen el poder, debe darse una rectificación urgente para poder iniciar un proceso de recuperación y bienestar, en caso contrario veremos cómo se agudizara la crisis y nuestra calidad de vida será cada vez peor.
viernes, 5 de septiembre de 2014
¿Qué haces, esperanza?
Definir la "esperanza" es relativamente fácil, a pesar de las diferentes ópticas, religiones y culturas de cada uno de nosotros, sin lugar a dudas, es homogéneo el sentir de la expectativa de resultados favorables, relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto; con o sin base cierta impulsa muchos de nuestros actos, nos hace esperar y soñar por cosas mejores, aun en momentos de incertidumbre.
Claro, puede convertirse también en fuente de desaliento; si las perspectivas no se van cumpliendo como las creíamos, podemos pasar de un estado de ánimo alegre a una visión de desasosiego; no existen, sin embargo, reglas que nos señalen cuándo pasamos de un nivel a otro; a pesar de todo lo que puedan decir sociólogos y estudiosos de la materia, la esperanza en la gran mayoría de las ocasiones no responde a parámetros previamente establecidos y por lo tanto prácticamente imposible de prever.
Desde el año 1999, doscientas sesenta familias agrupadas en la asociación civil "Villa de Manantial" esperan con esperanza que les construyan sus casas, compraron el terreno y hasta la fecha, 15 años después, nada de nada; podemos contar por centenas las historias similares, no hay un solo rincón de nuestro país donde no se escuche el reclamo de grupos de familias que tienen años esperando que la revolución les cumpla con las promesas de casas dignas.
Ofreció el gobierno en 2011 2 millones de viviendas en 7 años, solo que hasta ahora, según sus propias cuentas, van solo 600 mil, cuentas por cierto muy difíciles de corroborar; cuando comparamos las declaraciones del presidente con las memorias de los ministerios las cosas se complican, los números se contradicen y fundamentalmente afloran las contradicciones y las mentiras oficiales.
Pero no solo fue en 2011, antes igualmente se hicieron ofertas y todas terminaron en un saco sin fondo. ¿Se acuerdan de la Misión Hábitat?, ¿o de la Ley de Política Habitacional?, es que ha sido largo el camino de ofrecimientos, creo sin lugar a dudas que podríamos hacer un enorme rosario de ficciones con cada uno de los planes del régimen, porque de haberse cumplido tendríamos un promedio de 1,5 casas por familia en Venezuela, la maravilla de cheverito, pues. ¡Ah!, pero tú ves, misia Clotilde "todavía tiene esperanza", lleva esta noble mujer venezolana todos los años del proceso esperando su casa, yendo a cuanto organismo público existe, entregándole cartas y más cartas a cuanto funcionario logra agarrar, prendiéndole velas a cuanto santo conoce y a pesar de eso no ha obtenido respuesta satisfactoria, pero aún "tiene esperanza".
Mira que ha corrido agua bajo este río venezolano desde que este proceso tomó el poder en el 98, decenas de denuncias de corrupción, despilfarro y mal manejo de los recursos del Estado; regalos de muchas cosas, incluyendo casas, a los aliados internacionales, precios del petróleo como nunca en nuestra historia republicana, ingresos extraordinarios suficientes como para aplicar planes que hubiesen podido recuperar a cualquier país asolado por una guerra o desastre natural; en definitiva no ha sido cualquier pelusa de mono, la realamentazón que ha manejado el poder y no ha podido cumplir ni siquiera con darles viviendas dignas a los venezolanos.
Me imagino a misia Clotilde, en su rancho destartalado, comiendo lo que consigue, sobreviviendo dentro de la inseguridad diaria, con alguna misión dentro del grupo familiar, con alguno trabajando, con alguno estudiando, viendo en la TV de señal abierta cómo el gobierno hace obras aquí y allá, inaugura escuelas en el barrio Tricolor, combate a los apátridas contrabandistas, decomisa toneladas de alimentos a los acaparadores y entonces reza: Chávez nuestro que estás en el cielo, en…
jueves, 19 de junio de 2014
¿Quien se robo mi dolar?
Eduardo Sánchez
Tú puedes vestirte de tricolor de pies a cabeza, puedes darte miles de golpes de pecho o incluso ponerte tu franela roja con los ojitos asomaos y gritar: "¡Uh, ah, no sé quién no se va!", pero el mandamás de la economía venezolana no desaparecerá.
No son leyendas urbanas, a este país lo estafaron, lo saquearon y ahora pretenden terminar de acabarlo.
Sidor se volvió a paralizar, esta vez no por los recurrentes problemas laborales, no tienen ni insumos ni repuestos para producir nada, la otrora industria básica ha sido convertida en un gran fardo, que solo genera gigantescas pérdidas a los venezolanos, la corrupción y el nepotismo militar la destruyeron.
¡Ah!, y Favenpa nos anuncia que en 60 días, más o menos, podremos ver nuevamente baterías en los comercios, ¿saben por qué no había?, el gobierno les debe 235 millones de dólares a los proveedores, ¡abonaron 40!, y con suerte las importaciones llegarán antes de que tengamos que parar el carro por falta de energía.
Hasta nuestra manera de caminar es importada, durante los 15 nefastos años del régimen, nos hemos convertido en un país que depende, literalmente, de lo que entre por los muelles; el dólar, nos guste o no, marca nuestra calidad de vida, así de sencillo.
Ahora, imagínense por un momento cómo será este negocio, cuando definitivamente el ejecutivo haga oficial la maxidevaluación de llevar, casi todo, al SICAD II.
Les explico, salvo importaciones selectivas del gobierno, el resto va a 50, por ahora, esos mismos productos estaban hace 8 meses a 6,30, una pequeña parte está siendo liquidada a 11, saquen ustedes mismos sus cuentas, y ojo, no estoy tocando el tema de esa monstruosa deuda con los importadores internacionales que nadie se atreve ni a mirarla.
Polar anuncia paralización de una planta de envases por falta de dólares para la materia prima, los mismos trabajadores dicen que no hay ni insumos, ni nada que producir.
El avión, los aviones cada vez vendrán menos a Venezuela y es que a pesar de los gritos y las amenazas de que "si se van no volverán nunca más", las cuentas definitivamente no les cuadran a las líneas aéreas, por eso dicen que no hay más cobarde en este mundo que el dinero.
Fíjense cómo va la cosa, que a la grave escasez de ataúdes, ¡madre mía!, surgió el alquiler de urnas, así como suena, como no hay cajas, se intenta convencer, donde se puede, de cremar al difunto, es decir, se hace el velatorio, se va todo el mundo, se saca el muerto, se crema y se vuelve a limpiar la urna para el próximo cliente.
De verdad, yo creo que uno le cuenta esta vaina a algún amigo del exterior y lo más seguro, pensará que inventamos cada cosa para hablar mal del gobierno, nadie creerá que es verdad.
Estamos arruinaditos, hablar de calidad de vida hoy es un eufemismo, la enorme mayoría trata de sobrevivir lo mejor que puede, ingeniándoselas cada día por llevar la comida a la casa y no lo maten en el camino.
Mientras nos ahogamos en esta profunda crisis, ¿qué hace el gobierno?, ¿busca soluciones?, ¿trabaja en verdad?
No, mano, se dedican a magnicidios de mentiras, a amenazar que las benditas UBCH están listas para el ataque, a cercar cada día más la poca prensa independiente que todavía queda, a tratar de controlar las redes sociales, más nada, lo demás es pan y circo de una novela que ya conocemos.
jueves, 6 de febrero de 2014
Vuelven los contenedores, ahora con su guerra económica.
Entre contenedores y bachaqueros.
Fue en 2010, ¿alguno de ustedes se acuerda?, no eran piedras que sonaban en el río, eran nauseabundos olores que tenían a muchos vecinos de nuestro pedacito de cielo asqueados y preocupados de lo que pasaba; yo sí me acuerdo como si hubiese sido ayer, cuando el flamante alcalde revolucionario salió a aclarar que eran puras mentiras de los apátridas y que lo que olía mal se debía a labores "profundas" de mantenimiento a la red interna del puerto, luego vinieron las alarmas por la cantidad de contenedores que eran trasladados en horas nocturnas para quién sabe adónde y fue precisamente por la presión de las diputadas de Proyecto Venezuela que se destapó toda la podredumbre que había detrás de los olores y las denuncias. Los venezolanos fuimos mudos testigos de la pérdida de más de 130 mil toneladas de alimentos sin que hasta la fecha exista responsabilidad alguna frente a tamaño crimen contra toda la nación.
Ahora vuelven las piedras a sonar; hasta ahora no hay olores fuera del ámbito de los patios del puerto, pero definitivamente vuelve el perro arrepentido, ante la denuncia de la diputada Deyalitza Aray, vino el ministro y jefe de unos de esos rimbombantes organismos que nada hacen para descubrir que 132 contenedores estaban en abandono legal y que contenían comida para animales vencida, arvejas y arroz en igual estado y hasta unos tenían medicinas. Luego habló de que estaban muy preocupados por que estas cosas siguieran sucediendo y habló de más de 5 mil contenedores en similar situación, como piezas de dominó que caen al tumbar la primera pieza, se habla específicamente de 6.632 de éstos solo en Puerto Cabello, de los que un 58% serían del gobierno y el otro 42% de sectores privados. Siento aquí que estamos viendo la segunda parte de una película de terror y como segundas partes nunca fueron buenas, ésta parece ser terriblemente más escandalosa que la primera.
Es que si algo ha caracterizado a este régimen es que sus funcionarios han sido prácticamente los mismo estos últimos años; por eso cuando uno de ellos habla de preocupación, no deja uno de sentir una profunda indignación ante tamaño ejercicio de cinismo y desparpajo, son ellos mismos los verdaderos culpables de este desastre en puertas, la bendita guerra económica no es más que la excusa para su gigantesco fracaso, hoy los venezolanos no producimos prácticamente nada, todo lo tenemos que importar y para nuestra desgracia, quienes deben hacerlo o son totalmente incapaces o forman parte de la inmensa red de corrupción que carcome todas y cada una de las instituciones, cuyo único interés es hacer negocios a costa de la desgracia de los demás.
¿Quiénes manejan los dólares en Venezuela? ¿Quiénes controlan puertos, aeropuertos y peajes del país?, todos nos sabemos las respuestas ante estas interrogantes, si a alguien le dieron dólares Cadivi y no trajo lo que tenía que traer, pues claro que está en conchupancia con funcionarios del gobierno, y todos también saben que en los puertos todo se mueve por instrucciones desde las más altas esferas del poder; ya nadie se come ese cuento de las fulanas guerras, de los raspacupos ni de los bachaqueros, aquí el único y verdadero responsable y culpable de la situación actual es definitivamente un nefasto régimen inepto y corrupto como nunca habíamos tenido.
Hoy debemos estar bien alerta de las informaciones por venir, intentarán buscar nuevos chivos expiatorios, tratarán por todos los medios de desviar la atención de lo que realmente sucede inventando culpabilidad en los pendejos de siempre, pero lo único cierto es que jugar con el hambre de un pueblo es un acto criminal, exigimos la participación de nuestros diputados en investigar los hechos, un nuevo Pudreval es un acto de lesa humanidad.
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miércoles, 12 de junio de 2013
Venezuela: Historias cotidianas.
2 + 2= -1
Estaba yo tranquilamente haciendo mi cola junto a unas 250 personas más, yo era el 201, que intentábamos comprar mantequilla en los chinos detrás del YMCA que prontamente se llamará: Complejo ideológico deportivo del materialismo histórico “Camarada, tu muerte será vengada”; ya había pasado una sampablera entre dos señoras terroristas que a dientes y cachetadas pretendían llevarse tres potes del bendito producto amarillo, pero gracias a la pronta intervención de los efectivos del ejército adscritos al plan “Mi patria la segura”, ya todo había vuelto a nuestra acostumbrada y monótona calma de todos los días y de repente lo leí en el periódico, no lo podía creer, el presidente de la Cámara de la Construcción, Gilbert Dao, indicaba claro y raspao que “en este momento no es posible producir viviendas de interés social para ofertarlas a un precio final de Bs. 500 mil, como lo ha fijado el Gobierno, ya que las mismas no pueden producirse a un costo menor entre los Bs. 700 mil y Bs. 800 mil”.
Les juro que en ese momento mi mente empezó de inmediato a hacer cálculos de todo tipo. ¿Cómo alguien que gane uno, dos o tres salarios mínimos puede pagar esta casa? ¿De dónde va a sacar la inicial? Absorto en mis pensamientos recibí un empujón de repente y un grito desde atrás: “¡muévete, mijito, que hace mucho calor!”. Ni modo, avancé dos pasos y concluyendo sobre las cuentas, éstas definitivamente no me cuadraban; es imposible para casi cualquier venezolano comprar una vivienda en estas condiciones, a menos, claro, que sean regaladas; del resto ni a palos, y es que ha caído tanto nuestro poder adquisitivo en los últimos años, que la calidad de vida actual nos remonta a la época cuando en este país, solo las grandes capitales gozaban de los servicios básicos y el resto estaba a la buena de Dios.
Me detuve un momento para ver cómo andaba la cosa y cerca, ya podía advertir cómo quedaban unos lotes que por lo menos, pensaba yo, me daba chance de llevarme a la casa dos potecitos de este oro líquido. Seguí entonces sacando cuentas: si el costo de la canasta básica familiar, para 5 personas, es de Bs. 10.441,02, y los dos sostenes del hogar solo ganan salario mínimo cada uno, es decir, Bs. 4.095,04, ¿cómo viven?, ¿cómo comen?, ¡perro!, ¿cómo hacen?, porque para remate de todo, para poder medio paliar la situación deben, como este domingo frente al SSO, dormir desde el sábado para intentar comprar a precio del Mercal una bolsa de comida que apenas podrá cubrir una semana de alimentación. Sencillamente no comen como debe ser y cuando lo hacen no logran paliar las serias deficiencias que se van acumulando de solo consumir carbohidratos para engordarse.
Ya llegando, una preñaíta que estaba adelante se quejaba del cansancio por la barriga, pero ni así la dejaban pasar; una vejucona mal encarada decía: “¡bueno, si gozó para tenerlo, que sufra, pa’ que sepa lo que es bueno!”. Volví a mis cuentas y recordé que una consulta con el obstetra hoy está por los Bs. 1.100, y si no tiene seguro, debe tener unos 25 mil bolos previstos para la operación si no hay complicaciones; pensar en los famosos miaos ya no es una opción, a lo sumo una sangría de 4 litros y listo, a prepararse para cuando nazca y comprar pañales, leche, teteros y pare usted de contar. Como diría Mercedes Sosa, “¡caramba y zamba la cosa, vivan los especialistas!”.
Así las cosas y más feliz que una lombriz por llevar mis dos potes luego de unas dos horas y media de cola, empujones y gritos, me acordé de un artículo de unos de esos economistas aguafiestas, donde indicaba que en los últimos 5 años hemos perdido la pendejaíta del 72% de nuestro poder adquisitivo, mientras la inflación subió, en ese mismo tiempo, a la bicoca del 259%, es decir, dos más dos es menos uno.
Publicado en el diario Notitarde el jueves 5/6/2013.
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