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lunes, 13 de abril de 2015
Esto fracaso.
Antes solo lo escuchabas con mucha fuerza en la clase media, eran los profesionales, los empresarios reales, los intelectuales, los escribidores quienes lo decían, no existían reunión alguna que no terminaba irremediablemente en el tema, nadie se escapaba, nadie lo dudaba.
Ahora, esta regado como pólvora por todos los niveles, ya no son “los escuálidos” quienes lo mantienen, ya no hay un solo rincón de nuestra amada tierra donde no retumbe con una potencia sísmica, en las interminables y dantescas colas, en el diario dolor de enterrar a nuestros deudos, en el constante quejar frente a una farmacia buscando cierto medicamento o incluso en las convocatorias “voluntarias” a marchar contra el imperio, la gente lo murmulla, lo mastica y siente la imperiosa necesidad de escupirlo: esto fracaso.
Y fracasó sin guerra económica alguna, aquí no queda nadie de la empresa privada con tamaño poder, el único vive constantemente amenazado, vigilado y presionado, a pesar de ser, sin temor a equivocarme, la organización que precisamente ha evitado la catástrofe total de escasez, son los únicos que producen en este país, el resto es un cementerio de expropiaciones llevadas hasta sus ruinas, de intervenciones que han terminado en saqueos y despojos, de escasos establecimientos que apenas elaboran materiales solo para sobrevivir y de contados enchufados que han hecho fortunas inimaginables, para la gran mayoría de nosotros, a costa de la corrupción, de la devaluación y de un régimen que los ha protegido, incentivado y criado en su propio seno.
Tampoco hubo, ni habrá intervención de ningún gringo amanecido, aquí los que si nos han invadido hasta los tuétanos son lo iraníes, con negocios turbios y secretos que casi nadie conoce en exactitud, los rusos igualmente han logrado poner su cabeza de playa aquí, realizando jugosos negocios con armas obsoletas e innecesarias para un país cuyos enemigos reales no son precisamente los del norte, sino un narcotráfico que tenemos penetrado hasta los cimientos de la sociedad venezolana, se sorprenderían muchos compatriotas del alcance real de este peligroso y nefasto flagelo que nos acosa, así mismo están los chulos de América, que han obtenido grandes cargamentos de lechugas verdes a cambio de sus votos en los organismos internacionales y finalmente están los reyes de la conquista, con sus caras siempre sonrientes, sus educados modales y su aparente don de buena gente nos tienen prensados hasta donde ustedes se imaginan, son los chinos, a quienes les debemos hasta nuestra manera de caminar, la hipoteca del presente y del futuro de este país en algún momento tendrá que salir a la luz pública con toda su verdad, sin embargo, ya el daño está hecho y tocara ver de qué forma se podrá solucionar.
Igualmente risible y extremo cínico el bendito tema del golpe de estado, ¿Quién cipote puede tumbar un gobierno sin tener poder real, poder de verdad?, nadie señores, pero lo que es importante es que quienes hablan a diestra y siniestra de golpes, son los únicos que los han dado los últimos años en Venezuela, muy por el contrario los factores reunidos en la alternativa democrática han sido blanco de extremistas que nos acusan de “colaboracionistas” y pendejos, la ruta republicanas ha sido la constante, el apego a la constitución por encima de todo el norte, así el derecho a manifestar de manera pacífica jamás lo entregaremos, el régimen simplemente manipula intentando convertirse en víctima, cuando desde hace más de 16 años es victimario.
Esto ciertamente fracaso, cada día es demasiado visible, claro y palpable la crisis que nos golpea a las grandes mayorías, avanzamos aceleradamente hacia un nivel de miseria que dejara profundas huellas en todos, lamentablemente no se ve ninguna luz.
jueves, 5 de febrero de 2015
Los heraldos negros.
Tiempos de angustias vivimos los venezolanos, no hay un día en que estemos a salvo de una crisis sin fin que parece ser eterna, la cierta fama de tomarnos todo a jodedera pareciera darnos espacio para mantener la cordura; sin embargo, también funciona como dardo tranquilizante a nuestros dramas cotidianos.
Aquí no vale ya en lo absoluto la división de rojos y los demás; salvo fanáticos, ignorantes y enchufados, todos padecemos de una manera u otra forma los embates de una terrible inanición de un gobierno que no termina de dar señales de entender, comprender y, en consecuencia, actuar para rectificar el camino que llevamos.
Un complejo cuadro de penas económicas y financieras, aderezado con una brutal delincuencia que se ha hecho absoluta y totalmente dueña de nuestros destinos, requiere de verdaderas decisiones que logren generar estabilidad y tranquilidad a la sociedad venezolana; continuar sordos, ciegos y cínicos ante tamaña situación solo seguirá agravando y profundizando este monumental trance.
“Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma. ¡Yo no sé!”.
El daño moral y ético que nos aqueja supera por mucho a la ya delicada condición económica, no solo nos hemos convertido en una especie de mendigos del Estado, es que igualmente hemos ido poco a poco superando nuestra capacidad de asombro y de acción frente al desmoronamiento colectivo de nuestra propia identidad como ciudadanos; el abuso diario de motorizados, taxistas, camioneros o cualquiera que ande sobre un vehículo por las calles es tan solo el reflejo de algo mucho más hondo.
No solo se ha quebrado el pacto social que existía, sino que ha sido sustituido por la venganza, el revanchismo y una enfermiza envidia, hemos puesto pata para arriba nuestros valores como sociedad.
A casi tres millones de personas llega la burocracia en Venezuela, estoy convencido de que debe ser un récord mundial la cantidad de ministerios, vicepresidencias y cuanto organismo y “estados mayores” que han empujado con fuerza a que seamos uno de los países más corruptos del mundo, hemos superado con creces el ponme donde hay, ahora es menester ver cómo algunos vecinos nuestros, hasta ayer poseedores de muy pocos bienes materiales, hoy se pavonean con tremendos lujos, es esa poca y nueva casta de ricos, de los innumerables guisos y alcabalas que se han impuesto en Venezuela.
Desde los pequeños gestores de trámites sencillos hasta los más encumbrados pimentones, unos verdes y otros no, que han hecho gigantescas fortunas a costillas del resto de nosotros, han sido criados dentro de esta manera de entender la formación de esa entelequia que llaman el hombre nuevo, surgidos prácticamente de la nada, han levantado emporios, que ahora les dan ese aire de empresarios nacionalistas que realmente no poseen y es que definitivamente el discurso populista y la manipulación mediática del régimen han sido uno de los escasos éxitos que puede esta mal llamada revolución exhibir; socialismo y comunas para los pendejos, riqueza y fortuna para los próceres de la patria.
Y es que la historia, esa incómoda y para unos fastidiosa piedrita que nos recuerda cómo han sido las cosas en tiempos anteriores, estrella en la cara el estrepitoso fracaso de todo eso que llaman marxismo, leninismo, minestrones ideológicos y demás yerbas, sencillo.
Termino estas líneas antes de quedarme sin palabras, con mi cita final del poeta peruano César Vallejo:
“Y el hombre. Pobre. ¡Pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé!”.
jueves, 12 de junio de 2014
#Venezuela: ¿Quien tomara la batuta?
Eduardo Sánchez
Empecemos por el principio, ¿o el final?, usted puede pensar lo que quiera del ex gobernador y ex candidato presidencial, pero en serio, ¿cree que Henrique Salas Römer está en plan de intentar asesinar al Presidente?
Ya, ¿se contestó usted mismo?, ¿o tengo que hacerlo yo?, cada quien es libre de opinar, para bien o para mal, de Salas, pero imaginar siquiera tamaña barbaridad solo cabe en mentes enfermas de poder; listo, no le siga buscando cinco patas al gato.
Aquí lo que existe es una situación por demás catastrófica e imponderable, el jueguito se les fue de las manos y ahora no tienen ni la más pu.. idea de lo que deben hacer.
Se trancó el juego y el tipo es tan bruto que se ahorcó la cochina.
La desesperación en los pasillos del poder, porque ojo, son varias las cabezas que mandan, o intentan mandar en este país, que ya mueven las piezas para nombrar a una especie de sucesora en el trono, sí, así como lo oye, no son cuentos.
A falta de un abdicador, buscan en un último salto al vacío ungir a la infanta como heredera del trono, la tabla de salvación, claro, de ellos, no de los pendejos como nosotros.
Buscan afanosamente dar un golpe al timón, de timón o todo lo contrario, no terminan de comprender que esto se lo llevó quien lo trajo y los conejos dentro de los sombreros solo se ven en Hollywood.
Ciertamente aquí se soltaron los demonios, hace rato que andan danzando alrededor de nosotros, pero pendientes, no son los que la gente jura, son mucho más terrenales y palpables.
Son las bombas, pero las de gasolina, que ahora cierran, no por huelgas, ni siquiera por falta de luz, cierran simplemente porque ¡gasolina no hay!
Son las interminables colas para comprar, ¿leche?, ¿azúcar?, ¿pollo?, ¿afeitadoras?, ¡no, papá!, para comprar una, sí, aunque sea una, ¡bombona de gas!; menos mal que vivimos en un país petrolero, donde a diario los mechurrios, ¿sabe qué son?, queman gas como para regalarles a todos los chulos que nos chupan nuestro petróleo.
Es el dantesco espectáculo de ver unos muelles literalmente vacíos, y eso para un país que lo único que hace para sobrevivir es importar todo lo que consume, es una sentencia de muerte.
Dese una vuelta por el campo venezolano, váyase un rato por las carreteras de Calabozo, Valle de la Pascua, Barinas o el otrora llamado "El Granero de Venezuela", Zaraza, y verá en toda su dimensión la ruina a la que estos carajos han convertido a este noble país y su gente.
Lo único compacto que tenemos es esta crisis, que parece haber llegado para quedarse, no conoce de diferencias políticas, ni religiosas, no le interesan tu status ni tu color de piel, es homogénea, dura y profundamente cruda.
El sueldo no existe, se convirtió en una especie de fantasma que ves de vez en cuando y que se desaparece sin dejar rastro.
De nuestra letanía solo nos saca el "¡quieto!", ¡si te mueves te quiebro!, si hablas también, si respiras igual; si no tienes real, peor.
Duele muchísimo decirlo, pero perdimos todo, esta nefasta revolución nos quitó la vida, nos arrebató el presente y pretende acabar con nuestro futuro.
Y la gente lo expresa en cuanta encuesta se haga, lo dice en todos los barrios, lo grita en la calle, ¡Dios, no podemos seguir viviendo así!
No le interesa si es la MUD, solo las siglas parecen haber quedado, desea, no, urge un cambio, una vaina diferente, algo que les devuelva la esperanza, la posibilidad de soñar de nuevo, no identifica, solo gritan en el silencio.
¿Podrán Capriles, Leopoldo, María Corina, entenderlo?, ¿o tendrá que surgir un nuevo liderazgo que logre asimilar en serio lo que sucede?
La historia no miente, en épocas oscuras el triunfo es del perseverante, el claro y el que lejos de sentarse a calcular sobre un papel, se la juega sin importar su propio destino.
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jueves, 8 de mayo de 2014
La Ley y el decreto 058.
El ombligo, el bosque y la indiferencia.
Eduardo Sánchez
Si algo ha procurado el régimen que nos gobierna desde hace 15 años ganar, es precisamente la batalla por las ideas, la búsqueda incansable de imponer su modelo a como dé lugar; prácticamente al mismo tiempo que llegaban al poder, trataron de modificar nuestros pensamientos sobre la democracia y el concepto que tenemos de la misma, al principio de manera torpe y desarticulada, pero luego de una forma mucho más elaborada y homogeneizada, el decreto 1.011, la resolución 751 de primero, y la LOE y el decreto 058 luego, demostraban tajantemente las verdaderas intenciones de estos adalides de las causas perdidas y la defensa de los pobres.
Así que nada de lo que está pasando acaba de llegar, es más, durante la campaña de 2004 por el revocatorio constitucional, las cartillas que coloreaban nuestros niños de preescolar en las escuelas públicas reflejaban a la oposición como el diablo y a Chávez como Florentino, era la "guerra ideológica" como le gustaba mencionarla al fallecido líder de este nefasto régimen; duras luchas dieron algunos ya convencidos de lo que buscaba el oficialismo, con mis hijos no te metas dixit, sin embargo, para muchos eso era imposible que sucediera en nuestro país, no se daban cuenta de que hacía rato había empezado el proceso y que como una nube venenosa se iba expandiendo poco a poco.
Nos mirábamos, antes y ahora, el ombligo, muchos en estos días han descubierto una ley aprobada en 2009, por cierto, por una Asamblea Nacional que le entregamos en bandeja de plata al régimen, fruto de nuestro marcado egoísmo y del triunfo de la antipolítica en 2005, era increíble, no conformes con el desastre de 2002, nuevamente los que se la disfrazan de puros y cristalinos de cuerpo y mente volvían a imponerse y nos sometían a un terrible error que ha originado varios de los esperpentos legales con los que este gobierno ha usurpado y pisoteado a la Constitución, con la LOE quedaba legalmente establecido que el Estado monopoliza el conocimiento, la enseñanza y el aprendizaje, que la educación se colectiviza a través de las colonias escolares, que el niño pierde su identidad como individuo y asume la identidad del colectivo y, por consiguiente, jura amor a la patria socialista y al internacionalismo proletario, el hombre nuevo, pues.
De tal forma que el nombrado 058 no es más que consecuencia, desde el año 2012 puesto en práctica en la mayoría de escuelas oficiales y colegios privados, de la ley ya comentada, se nos perdió el bosque e irremediablemente ahora caemos en cuenta de que estamos enredados. Marx, en uno de sus tantos instructivos, decía en 1875 que "en todo régimen social razonable cualquier niño de nueve años de edad debe ser un trabajador productivo"; ¡carajo!, cuando decíamos esto en ese momento, la mayoría de los padres y representantes nos miraban como a un bicho raro, no entendían, y lamentablemente todavía muchos no lo ven, a quien estábamos enfrentando, la ingenuidad y el escepticismo han sido aliados importantes en los avances oficialistas por imponer su visión.
No son cuentos de camino, la indiferencia, ya no de las grandes mayorías, sino de quienes se supone habiendo tenido la oportunidad de prepararse, educarse y formarse para poder construir una Venezuela democrática, próspera, moderna y de este siglo, simplemente miren hacia un lado, es por lo menos decirlo decepcionante, a la realidad de una escuela destartalada, estudiando en el piso, sin pupitres, sin agua, sin comida, con calor porque ni siquiera tienen un ventilador, de un gobierno que en 15 años son escasos los planteles construidos, que lo único que le interesa es imponer su ideología trasnochada y fracasada, es necesario darle respuestas contundentes y precisas.
Tú decides: escuela o colonia escolar.
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