lunes, 26 de enero de 2015

¿La hora de que?

Nuestra memoria es corta, todo lo que ayer tuvo importancia para nosotros hoy posiblemente sea tan solo un recuerdo brumoso, somos hijos de la transitoriedad, la vida misma es en extremo corta, todo nace y muere, florece, desaparece y en ocasiones se transforma, pero nunca será lo mismo.
Vivimos los venezolanos tiempos dramáticos por estos días, nuestras angustias han dado paso a una poderosa sensación de estar en una especie de pantano que nos desespera hasta límites impensables, la aprensión y el temor se han convertido en acompañantes permanentes y aunque buscamos sosiego, sentimos que en ningún lugar estamos a salvo, ni del terror de la muerte a manos del hampa, ni de la monstruosa crisis económica que nos golpea a diario.
La premura de sentir que se nos va la vida metidos en este desastre nos empuja a la exasperación total, a buscar de manera afanosa algo que rápidamente nos devuelva algo de seguridad, pasa cualquier cosa, por descabellada que sea, a tener sentido para nuestras plegarias, buscamos en nuevamente una especie de mesías salvador, ya se nos olvidó que lo hicimos en el pasado, en el 88, en el 93 y en el 98, hicimos metástasis de nuestras propias desesperaciones, frustraciones y esperanzas.
¿Alguien se acuerda del ya basta ?, o de ¿dónde están los reales?, ¿correcto?, o ¿el pináculo: freiremos las cabezas de los adecos en aceite?, hemos sido testigos y partícipes, todos incluyéndome, de nuestra propia destrucción como país, como sociedad y como familia.
La brutal crisis por la que atravesamos traspasó las fronteras económicas, no solo es la gigantesca incapacidad del actual régimen para darle comida y productos básicos a su población, a pesar de haber manejado tanto real que sin lugar a dudas bien administrados, hubiesen hecho de Haití y a una docena de países potencias mundiales; es el enorme hueco moral y social que han cavado con una efectividad y eficiencia dignas del récord Guinness, el peor logro de esta nefasta revolución.
Pero mucho cuidado con nuestra memoria frágil, todo esto se ha venido fraguando desde hace mucho tiempo antes de llegar Chávez y su tropa al poder, el entramado de corrupción e ineficiencia venía sembrándose en una sociedad que empezaba desde los 70 dando signos inequívocos del cansancio de un modelo exitoso al principio, pero agotado y excluyente para ese momento, empezamos el tránsito de la búsqueda que nos devolviera lo que aún en nuestra memoria recordábamos como bueno, lo hicimos con el Gocho, queríamos que volviera la gran Venezuela , luego buscamos en Caldera el hombre, otra vez el mesías, de la paz, de la honestidad, y acabamos eligiendo en el 98 al vengador de todos nuestros males, queríamos cobrar la factura y lo hicimos.
Como buenos hijos de la transitoriedad, apostamos de nuevo a lo inmediato, a lo que oteábamos sería nuestra vuelta triunfal a mejores días y la aniquilación de los malucos que nos habían llevado a tal situación, fuimos incapaces de ver el bosque, nos empeñábamos una vez más en seguir los atajos, los recovecos de la historia; tarde piamos, pajaritos.
Así las cosas, mis buenos amigos, nuevamente comenzamos a sentir que ya basta, que definitivamente esto no es vida, que esto no lo aguanta naiden , que ya llegó la hora de algo, no sé, se nos vuelve a olvidar que lo que atravesamos ha tenido mucho tiempo sembrándose y cosechándose, que si alguna hora ha llegado para poder ir, ¡ojo!, dije ir, saliendo de este marasmo tenebroso, es la de convertir nuestra desesperación en convicción y fe de las decisiones morales.
Ni fáciles ni rápidos son los tiempos por venir, para poder salir de esta sombras necesitamos convencimiento sincero del camino y no de la trocha, la hora de una unidad democrática o una unidad militar, clarito.

domingo, 25 de enero de 2015

País subastado.

Cuando toque contar la historia de este nefasto régimen, tengan la seguridad de que será recordado como el proceso de destrucción y entrega de nuestra soberanía jamás vista en toda la vida de esta novel república.
Se llenan la boca hablando de nacionalismo, de que ahora Venezuela es libre e independiente, se rasgan las vestiduras de su amor patrio, pero la realidad es exactamente lo contrario, convirtieron en socios de nuestras riquezas a quienes antes eran meros inversionistas, han endeudado hasta los tuétanos el país y han firmado oscuros y desconocidos convenios hipotecando el futuro de las próximas generaciones.
Cambiaron el imperialismo yanqui por los mayores representantes del nuevo capitalismo salvaje: China y Rusia, por el radical fanatismo religioso de Irán y por gobiernos chulos a quienes les regalamos de todo para comprar su silencio y su aprobación política.
Ahora iniciaron una fantasiosa gira cargados hasta con el gato de la casa, sin una adecuada planificación y con muchísima más pena que gloria, buscaban afanosamente más dinero para paliar la crisis y según ellos “derrotar la conspiración mundial” para bajar los precios petroleros, lamentable representación que hace quedar a Venezuela como un hazmerreír, el ciclo de precios bajos llegó y a las agujas del reloj no las detiene nadie, ya Arabia Saudita salió a ratificar su posición, no por ahora, sino por lo menos hasta finales del segundo trimestre, y el Ministro de los Emiratos Árabes Unidos confirmó que “la estrategia no va a cambiar”, más claro no canta un gallo.
En China continuó la entrega del país, según el Presidente se aprobaron 21 mil millones de dólares en convenios que solo ellos saben de qué se trata, los camaradas chinos pidieron control total de las empresas básicas para soltar efectivo, no están conformes con lo realizado hasta ahora y temen que entre la corrupción y la ineficiencia se pierdan esos reales, tienen 250 mil millones dispuestos para hacerse de la materia prima que necesitan para sus industrias, pero exigen garantías, puede ser que no sean tan rígidos como el FMI, pero tampoco son unas hermanitas de la caridad; por la plata baila el mono, dirían algunos.
Los mercados financieros internacionales no funcionan con arengas políticas ni discursos grandilocuentes, trabajan con realidades, con hechos, con números, nuestras reservas internacionales han bajado de US$ 22,061 millones al 30 de diciembre a US$ 20,907 para el 8 de enero; la calificadora de riesgo Moodys, por su parte, nos rebajó a Caa3, considerando el riesgo de quiebra claramente, esta calificación nos ubica como país con pocas esperanzas de pagos, entonces pregunto: ¿cuál será el costo del “oxígeno financiero” anunciado por Maduro que aprobó Catar?, ¿qué otros recursos tendremos los venezolanos que entregar para seguir este desastre?
La destrucción del país no necesita anteojos, por lo menos para ninguna persona sensata y con cuatro dedos de frente, saquen ustedes una cuenta sencilla, no ha podido este gobierno con más de 16 años en el poder y con un barril de petróleo mayor de 100 dólares que le han generado recursos a manos llenas, ni siquiera garantizarnos una calidad de vida decente, ¿cómo serán administrando esto a 50 dólares el barril?, ¿necesitan que se los diga?
La irresponsabilidad de quienes hoy nos dirigen parece no tener fin, frente a la profunda crisis reaccionan negando que tal cosa existe, en lugar de comenzar a entender que este minestrón de comunas, socialismo y trueque fracasó se empeñan en cavar más y más, nos llevan inexorablemente a la ruina generalizada si no procuramos torcer estas manidas intenciones y luchar por un necesario y urgente cambio en la conducción de esta nación, que merece un presente y un porvenir mucho mejor.

Entre anaqueles, balas y parlamentarias.

Es impresionante, definitivamente en Venezuela este “proceso” de destrucción masiva a todos los niveles rompe cualquier sentido de normalidad y sensatez, ni siquiera en países en apariencia en peor situación que nosotros pasa lo que aquí sí, por ejemplo, la inflación por otros lares tarda unos años en llegar a donde aquí solo nos cuesta cruzar la calle, un cartón de huevos pasa tranquilamente de 300 a 450 como si tal cosa, ni hablar de champú o de máquinas para afeitar, es como pepitas de oro diseminadas por todo el estado Amazonas.
Tampoco nadie necesita fotos de anaqueles vacíos para saber lo que nos pasa, la realidad diaria la vivimos sin anestesia, pero ojo, no son los empresarios de esos establecimientos los culpables de esta monstruosa escasez; al contrario, de no ser por ellos que todavía trabajan generando empleo, riqueza y bienestar para muchísimos venezolanos, lo único que tendríamos serían dantescas colas en estacionamientos donde el gobierno distribuiría la indigencia y miseria que ellos mismos han sembrado, criado y cosechado con innegable éxito.
De tal forma que no nos desviemos de la verdad, el único responsable de esta profunda crisis es un régimen que insiste en aplicar un modelo económico fracasado y que solo responde a quedarse en el poder mediante el control social y político.
Casi 50 mil muertes violentas en Venezuela en los últimos dos años, el reciente informe del Observatorio Venezolano de Violencia es escalofriante, para nada han servido los sopotocientos planes de seguridad anunciados con bombos y platillos desde el poder central, en archivos digitales se han quedado las interminables cadenas para tratar de convencernos de que se le está ganando la guerra a la delincuencia, ni cuadrantes ni patria segura han modificado algo, es el inmenso dolor de miles de familiares y amigos que nos llenan de rabia e impotencia lo que queda, no se puede seguir jugando con la desgracia de ver cómo se desangra un país, la vida de cada ser humano debería ser razón más que suficiente para dejar las ambiciones y acometer el tema con honestidad y sinceridad, ya basta de show.
Lamentable que sean las balas el único bien que no escasea en nuestra tierra, cárceles atiborradas de presos comandadas por pranes que dirigen, adentro y afuera, a las bandas que roban y asesinan sin distingo de clases o color político, verdaderas mafias que controlan sectores, barrios y hasta estados sin ninguna respuesta oficial, cuerpos de seguridad carcomidos por la corrupción donde los funcionarios decentes se encuentran acorralados entre la amenaza y su conciencia, reales logros de una revolución que vendió a un hombre nuevo y solo profundizo aun más la crisis de valores en nuestra sociedad.
Así las cosas empezamos un año con demasiados nubarrones en el cielo, ni el más optimista puede ocultar la dramática situación por la que atravesamos, coser y cantar no hace que las cosas malas desaparezcan, vivir amargados echando sapos y culebras por Twitter tampoco, solo la organización social por la defensa de nuestros derechos nos puede ir señalando el camino del necesario cambio que tiene que darse; frente a los anaqueles vacíos y las balas que nos matan a diario, se impone trazar la ruta para impulsar las luchas democráticas que necesitamos emprender, horas, días y meses de convencernos, dejar la apatía y actuar en consecuencia.
Las parlamentarias ofrecen la oportunidad de iniciar los cambios, primero, ratificando a los diputados de la Unidad que han cumplido con creces y valientemente frente al abuso del poder; luego, acordando consensos mayoritarios donde se pueda, después, realizando primarias donde sea necesario y finalmente incorporarnos al conjunto de defensores del voto ante el ventajismo del gobierno.

Esta se esta moviendo solo.

Los venezolanos estamos reventados, vivimos una especie de versión moderna de las 7 plagas de Egipto, ni siquiera haber llegado sano y salvo a nuestras casas, o adonde estamos hace años, nos da tranquilidad, el retumbar de las balas y el terror de ser asaltados nos han convertido en sonámbulos del miedo, en reos de los poquísimos espacios adonde aún podemos asistir, pero con gran aprensión y recelo.
La espeluznante crisis económica nos ha colocado a nivel de pedigüeños, de avísame para ver qué compro, de dame el dato a ver si acampo la semana frente a algunos de los poquísimos comercios escogidos por el régimen para redistribuir nuestra miseria; se han ido convenciendo, desde el poder, del impresionante grado de pendejos que en apariencia parecemos ser, han dejado solo las migajas de su gigantesca corrupción y juran que van a seguir con el mismo tema.
Un aplastante 80% considera que esto no solo es negativo, insoportable y catastrófico, quieren una resolución ahora de lo que estamos padeciendo, unos protestan en silencio, otros en la esquina, en el taxi, en la cama, varios ya lo hacen dando discursos en las busetas, rojas o destartaladas, eso sí, todos lo hacen por sentir en carne propia este desastre, no porque alguien se los contó o lo vieron por algún canal golpista, lo sufren absolutamente todos y cada uno de estos días, buscan respuestas, sentencian salidas.
Dantesca realidad de un país rico, de ingresos por petróleo que muchísimos pueblos jamás podrán tener y sin embargo, no se consigue Acetaminofén, no hay retrovirales, nuestros hospitales o CDI simplemente escurren el bulto, no existe capacidad práctica de respuesta, es la Venezuela oculta a las noticias diarias, nadie puede hablar, a nadie van a publicar, convencidos están de que escondiendo la verdad nada se sabrá, su prepotencia no los deja ver que es el pueblo llano y más vulnerable el más golpeado, apuestan a la combinación de una espantosa capacidad cínica para mentir, junto con el uso del poder sin moral y sin escrúpulos.
El dique se reventó, lo que pasa es que nuestra propia miopía no nos deja ver con claridad y frente a eso las señales del régimen apuntan directamente al partido militar, saben que esto se está desmoronando y buscan afanosamente alargar el drama, la calle por el contrario es enteramente civil, no tiene poder real y hace rato que el resto del mundo anda pendiente de sus propios problemas, pero a pesar de eso, se mueve, sigue avanzando y socavando aunque usted no lo vea, los procesos históricos de cambio nadie, nadie pudo preverlo nunca, están ahí, conviven hasta que estallan.
La crisis ha ido pulverizando todo a su paso, no solo estamos frente a una nación totalmente destruida institucionalmente, también todos y cada uno de nosotros han sido tocados por ese maremoto que ha implosionado nuestros principios y códigos, han sido 16 años de sembrar odios, de distribuir culpas a diestra y siniestra, de inculcar la envidia frente al trabajo honesto, de procurar la revancha social en lugar de procurar oportunidades y condiciones en igualdad, de haber logrado separarnos a una buena parte de los venezolanos, jugaron en definitiva a sacar lo peor de nosotros en nombre de un modelo y una retrógrada ideología fracasada, que solo ha conseguido expandir la miseria y generar una honda violencia generalizada.
Hasta ahora este río se mueve solo, rápido, no tiene dirección, recuerden que deseos no preñan, hace falta mucho más que buenas intenciones para poder lograr los cambios, pocas voces han tenido la valentía de levantarse y decir las cosas a los 4 puntos cardinales, pero solo con eso no se logra una opción que traspase lo meramente electoral, lo he dicho y lo repito una vez más, es la hora de Venezuela, así de radical.

6 de Diciembre de 1998

Exactamente 16 años desde que Hugo Chávez ganó las elecciones, un teniente coronel retirado y unos de los líderes del fallido golpe de estado contra el presidente constitucional de Venezuela en febrero de 1992, incluso nunca ocultaron su intención de un real magnicidio contra quien ocupaba legítimamente el poder; sin embargo, luego de permanecer en prisión con todos sus derechos respetados, salió en plena libertad y comenzó la desgracia de este país.
No existe ningún indicador medianamente decente donde no salgamos mal parados, líderes en corrupción, en muertes a manos de una monstruosa delincuencia, en peores países para invertir, en fuga de talentos, en un sitio al que le entra lo suficiente para mantener a la mitad de los pueblos de América Latina adecuadamente y que solo muestra gigantescas colas fruto de la escasez y el desabastecimiento, en fin, una nación que con los multimillonarios ingresos que ha obtenido, debería ser la tacita de oro de una muy buena parte del mundo, no es cuento, nos quebró la revolución.
¡Ah!, pero algunos salen con sus sesudos análisis a decirnos que tranquilos, el problema es delicado, pero no mortal, ¡qué impresionante!, son unos sinvergüenzas que en lo absoluto padecen la realidad de esta patria que se desangra por los cuatro costados, claro, a lo sumo habrán tenido que hacer una colita para comprar un champú o una harina, pero en su vida han vivido en carne propia, durante la duración de este proceso, la cercanía de la verdadera miseria, esa que permanentemente toca las puertas de quienes, en cada vez mayor número, pasan a formar parte de pobreza crítica.
Las agencias oficiales se llenan de números que solo ellos se creen, tergiversan y manipulan las cifras para seguir el temita, hablan de los millones de toneladas de tal y cual cosa, de los trillones de litros de lo que sea distribuidos a diestra y siniestra, de las gigantescas cantidades de cemento que han vaciado en infinitas casas, de los chorros de asfalto desperdigados por todo el territorio, pero resulta que la gente apenas sobrevive, que de chiripa come más o menos, que de vaina algunos nos salvamos de un virus mortal, que las únicas casas que crecen son las de nuestros viejos hacia arriba como edificios eternos y que lo único que equipara al desastroso estado de nuestras calles y carreteras son los huecos lunares, prometieron el cielo y las estrellas y al final queda una espeluznante olla vacía.
Claro, el hombre en aquella oportunidad logró atraer el cansancio con la venganza, lo malo es que esta última siempre fue la que determinó el carácter del gobierno, para nada importaba lo poco o mucho logrado, lo transcendental era destruir todo a su paso, nunca se trató de construir, de innovar, de buscar alternativas positivas, siempre fue el pase de factura, el procurar fantasías mesiánicas de un resentimiento que se convirtió en la única fuerza que motorizó a la nación y déjenme decirles que bajo su propio odio, nada, en serio, nada puede tener alguna esperanza de éxito.
Por cierto, del otro lado existía una propuesta radicalmente diferente, con errores en su pasado, como todo, pero comprobadamente efectiva en una Venezuela centralizada, con una gestión innegable y una manera de ejercer la gestión de gobierno basada fundamentalmente en el respeto ciudadano y una profunda visión futurista, no caló, no pudo Henrique Salas Römer inyectar a la mayoría su entusiasmo por un país donde triunfara la alegría, triunfó el desquite, por encima de la posibilidad de un país que se encaminara por senderos de desarrollo, estabilidad y unidad.
¡Qué cosas!, ¿no?, estamos de nuevo en esa encrucijada. ¿Habremos aprendido algo?, casi una generación se ha perdido ya y mucho daño sigue generándose hoy, ojalá hayamos cambiado.

Encrucijada electoral.

El estudio hecho por la UCAB sobre las “Percepciones ciudadanas sobre el sistema electoral venezolano”, forma parte del proyecto Integridad Electoral conducido por el Centro de Estudios Políticos de dicha casa de estudio, fue realizado entre el 17 de Septiembre y el 05 de Octubre de este año, arroja interesantes y preocupantes apreciaciones de los venezolanos por el tema electoral.
Por ejemplo, el 56,5% desconfía del árbitro electoral, 4 de cada 10 consideran que el voto no es la herramienta idónea para dirimir los conflictos de poder o pudiésemos decir que 6 de cada 10 si considera el voto como el método adecuado para definir las cuestiones de poder, en otras palabras hay que observar con mucho cuidado la manera de abordar los datos ahí reflejados, una mala lectura originaria una peor estrategia.
En nuestro país siempre ha existido lo que llamamos la abstención estructural, ciudadanos para quienes simplemente el votar es un ejercicio que no les interesa en lo más mínimo, sin embargo, este grupo históricamente ha sido minoritario, ubicándose en promedio entre el 20% y el 25% de los electores con derecho a sufragar, mucho más preocupante es la abstención coyuntural, la cual aumenta desde el 2013 y sobre todo entre quienes no se identifican con el régimen que nos gobierna.
Entre los que se identifican como no chavista moderados o radicales hoy el 54% manifiesta su intención de abstenerse, peor, del grupo que se dice independiente, del 24% que se abstendría en el 2013 actualmente el 40% se inclina por no votar y ojo, del lado de quienes se retratan como revolucionarios, solo el 14% escoge la abstención frente a la situación que vivimos.
Así las cosas, parece que la desesperanza, las derrotas, el fraude que fue y no fue, la desconfianza en el CNE y ¿porque no?, las malas estrategias y políticas de las fuerzas democráticas, han hecho alarmante mella en los sectores que no se empatan en esta locura que ha paralizado y llevado a Venezuela a esta honda crisis general, sienten estos compatriotas creciente insatisfacción con lo que vivimos hoy, pero su intensa suspicacia por el árbitro los coloca entre quienes hoy simplemente no acudirían a votar.
Y la cosa no parece ir por buen camino, el parapeto llamado Comité de postulaciones nació con muy mal pie, con una mayoría plenamente identificada con el gobierno, ¿Qué podemos esperar?, más grave, dos de las actuales rectores pretenden seguir con la cantaleta y si hurgamos un poco más abajo vemos como algunos quieren meternos otro gato por liebre, en otras palabras, el chingo y el sin nariz juntos.
Ahora, no todo está perdido, para escoger la terna se necesitan las dos terceras partes de los diputados que asistan a la sesión convocada para tal fin, se estima que sería el 19 de Diciembre cuando se llame a dicha sesión, demás está decir el compromiso que tienen con todo el país los representantes de la alternativa democrática, aquí no hay espacio para la química, ni para el turbio rebusque, es hora de la seriedad y que cada quien asuma la responsabilidad de sus actuaciones, inaceptable seria que nos quisieran presentar otra cosa, los que voten por seguir abriendo el hueco de la desconfianza tendrán que explicárselo a quienes los eligieron.
No es baladí la escogencia de estos nuevos rectores del CNE, el propio gobierno debería, debería ser el primer interesado en que la transparencia y la credibilidad se imponga, la salud del país lo exige, sin embargo hasta ahora sabemos que el régimen ha actuado exactamente al contrario, de tal forma que la pelota queda de nuestro lado y ojo que no es un pedido ni una súplica a nuestros diputados es una fuerte y definitiva exigencia a estar a la altura de los acontecimientos, cero chanchullo, estaremos observando.

¿Quien gobierna en Puerto Cabello?

No existe un “día caluroso”, como lo dijo el ministro Chacón, que la ciudad cordial no tenga fuerza eléctrica en uno o varios sectores, por 2, 6 y hasta más horas, la cuna de Planta Centro, ¿se acuerdan de ella?, sufre de manera constante las ráfagas de las incapacidades de un desgobierno total y absoluto, no hay paz con la miseria.
Tampoco tenemos los que habitamos, en la sede del principal puerto de este país, descanso de decenas de tuberías de aguas blancas y negras que inundan permanentemente nuestras calles y avenidas, el colapso de más de 15 años de ineficiencia se vive todos los días, es normal ver como se dañan, ¿reparan?, y se vuelven a dañar los desagües del seguro social, ríos de aguas putrefactas han vuelto tercamente una y otra vez a recordándonos que nadie gobierna, solo le ponen un parche y dale que no viene carro.
¿Ah, no?, bueno entonces dénse un paseo por el Grupo Escolar Honduras, donde al ladito de la ventanilla del comedor de los niños que ahí estudian brotan a borbotones podridas muestras de lo que aquí estamos hablando, lo peor de todo esto es la gigantesca indolencia, les importa un bledo la bendita clase más pobre, solo les sirve, hasta ahora, para las elecciones, del resto, ya no hay ni siquiera el disimulo de aparentar, eso es lo que hay le dicen, y bueno te lo calas o te lo calas.
El lema de un solo gobierno cae ahora como anillo al dedo, esta ciudad tiene gobernada por los rojos, el mismo tiempo que el país y la realidad de la más impúdica ineficiencia nos toca vivirla a diario, peor, 43 estudiantes, 3 profesores, 2 obreros y un vigilante del núcleo de la USB fueron atracados en Quizandal, cuando escribo esta líneas solo hay rumores y silencios, podrán decir lo que quieran, lo cierto es que estamos invadidos hasta los tuétanos de la delincuencia y no se salva nada ni nadie, así de sencillo.
Todo el poder han tenido, todo el dinero que nos podemos imaginar y sin embargo solo muestran show y cadena, lo poco que han hecho pretenden presentarlo como lo mejor de la bolita del mundo, cuando la realidad es que eso es una miseria para lo que han debido hacer.
Si alguno aún tiene dudas y en el fondo piensa que soy mezquino lo invito, vamos a darle una vuelta al pueblo, no por donde pasa la reina, adentro, allá donde tu logras ver la miseria de dormir en un pedazo de colchoneta llena de ratas y alimañas, donde la supuesta gordura esta rebosante de pasta y arroz, arroz y pasta.
Y entonces la respuesta es de lo más linda: “lo que pasa es que son unos inconscientes”, bárbaro, para no usar en vano el nombre de Dios, se cansa uno de tanto cinismo, pero sobre todo de tanta desidia por un pueblo que los ha relegido, cuanta rabia le tienen por quien proliferan amores eternos de mentiras, ojalá los pudiésemos ver por un huequito en sus anchas y ay, como más de uno se caería hacia atrás, más falsos que una moneda de oropel.
Han llegado a tal grado de extrema confianza en sus medios de manipulación, que ahora dizque gobiernan por control remoto, vienen agarran una desmalezadora, una foto y ya, ¡vámonos que el tiempo apremia!, solo la entereza de esos trabajadores mantiene un rostro menos feo de la ciudad, sin uniformes, sin medios, sin herramientas, sin que se les pague lo que manda la ley, sin seguridad social y seguro los pondrán a decir que es mentira, nobleza obliga.
Estamos como el Concordia, huye Ramón Díaz y mientras tanto, que mas, aprovechando el legado y la revolución, la patria, ahora el vivirás, luego de confirmar que son mortales, eso si no es cuento, al final siempre cosecharás lo que sembraste.