viernes, 29 de abril de 2016

¿Parampampan?

No hay sitio, lugar o parte de Venezuela donde la historia sea diferente, quienes recorremos desde temprano nuestras ciudades, vemos como ya en la madrugada las colas para ver que se consigue son kilométricas y el ambiente extremadamente pesado, escuchamos más que conversaciones, una especie de “rabia vocal” donde se mezcla el hastió, la incertidumbre y un desaliento que va tomando esa peligrosa forma, de no tener esperanzas que esto cambie.
Ayer sin embargo, vimos algo totalmente diferente, gran cantidad de gente se activó casi mejor que los bachaqueros y corrió como pólvora la voz de que ya estaban las planillas para firmar por el revocatorio, no hubo sitio físico en nuestro territorio donde la gente no preguntara para firmar, las redes hirvieron también de información, fue como una pequeña válvula de escape para intentar drenar tanto coraje que llevamos por dentro, por un momento la desesperanza perdió este inning del juego y se sintió otro color.
El diagnostico ya no es el tema, más allá de los análisis, opiniones y estudios, la realidad simplemente está ahí, te montas en el micro que para el Silencio, o plaza de toros o para Rancho Grande y el calor arreciado por las lluvias, da paso a la manifestación tremendamente mayoritaria que esto ¡Ya no se aguanta más! La dureza del no hay comida, ni medicinas, ni luz, ni agua, ni repuestos, ni cauchos, ni real ya está llena, a pesar de cada día se le suman otros no hay, la gente sencillamente continua aguantándolo quien sabe hasta dónde.
El gobierno por su parte insiste en el mismo ritornelo, no se sabe otra canción, parece decidido a procurar una especie de suicidio fragmentado y arrastrarnos a todos en ese camino, nadie, y lo repito, nadie del régimen da muestra de algún tipo de cordura, al contrario todas y cada una de las actuaciones de cualquiera de las instituciones, gobernaciones o alcaldías que dominan, apuntan hacia profundizar la crisis y al mismo tiempo, cerrar cualquier tipo de salida Constitucional a este desastre, dan la impresión de estar dispuestos a jugarse una apuesta de todo o nada, como dijo uno de ellos “Chávez era el muro de contención de nuestras ideas locas”
Mientras tanto la alternativa democrática, a pesar de ciertamente haber logrado victorias y pasos importantes, continua inmersa en su propio “Juego de Tronos”, es como dice el viejo refrán venezolano: juntos pero no revueltos, fueron incapaces de ponerse de acuerdo para activar rápidamente una vía luego del 6D, de manera de ganar tiempo y procurar dar contundente repuesta a esta brutal crisis, es solo 4 meses después, que salomónicamente aprueban en su descuerdo, que supuestamente todos los caminos deberían conducir a Roma, adicionalmente ya a esta altura hay unas 80 precandidaturas para regionales elecciones y un número mayor para unas elecciones locales programadas para el 2017, las ambiciones y agendas personales van ganando la partida, solo se permanece “unidos” porque todos saben que individualmente ninguno jode a nadie, así de sencillo.
Falta sentido de grandeza, Venezuela requiere hoy más que nunca de verdaderos ciudadanos dispuestos a entregarse a la dura tarea de reconstruir este asolado país, no merecen esos millones de venezolanos esperanzados hoy, que se le siga mintiendo y tratando como pendejos, nada se resuelve con un cambio de gobierno, se necesita profundas decisiones que conduzcan hacia vías de reconciliación y establecimiento de un moderno y nuevo pacto social, el futuro puede ser mejor, en la medida que hagamos un presente con la mente puesta en la patria. Ya basta de populismos y parches para dar giros de 360 grados, cambiar todo para no cambiar nada, vamos a avanzar hacia la construcción de una Asamblea Constituyente, que desde abajo, inicie la real y profunda transformación que se requiere.

miércoles, 6 de abril de 2016

#Venezuela "Un país inviable"

Nada es suficiente para la revolución venezolana, fueron avanzando sin prisa pero sin pausa, hasta convertirnos en un Estado Forajido, destruyeron el poco o mucho entramado social que existía en Venezuela, arrasaron con la institucionalidad y convirtieron a los entes del Estado en simples apéndices de los designios que dictaba su bendito proceso, en nombre de un manoseado poder popular, fueron cercando a toda la sociedad, hasta convertirla en grupo de individuos rabiosos, pero profundamente aterrorizados por el poder.
Siguieron adelante y lograron llevarnos hacia la consolidación de un Estado Fallido, donde somos verdaderos campeones de la corrupción y la criminalidad, acompañados de una espeluznante degradación social, moral y económica jamás vista en nuestro país, donde el monopolio en el uso legítimo de la fuerza, ha dado paso a una completa fragmentación de un Estado incapaz de garantizar la seguridad de sus habitantes, mucho menos suministrar los más elementales servicios básicos.
Ahora la encrucijada nacional parece habernos conseguido estacionados en una pavorosa parálisis de soluciones, desde el régimen solo vemos palabras y actuaciones repetitivas y trasnochadas para salir de la crisis, no solo se ha perdido el sentido común, sino que definitivamente se ha instaurado en los más altos jerarcas del oficialismo, la convicción de practicarnos el Harakiri a todos los venezolanos como alternativa, la penosa y visible ruina colectiva no tiene ningún efecto entre quienes hasta ahora parecen gobernar, se consolida el convencimiento que si caigo, me llevare conmigo a todo el país, ya no les importa un carajo nada, hoy más que nunca su machacado y difusamente divulgado amor por la patria, suena más hueco y vacío que nunca, es que sencillamente ninguna vez fue sincero tamaña mentira.
Ah, pero del otro lado de la acera la cosa tampoco pinta bien, la manida unidad ha quedado para las fotos, algunas, y dentro de los predios de los locales donde se hacen reuniones de juntos pero no revueltos, el campeonato de egos y agendas personales marcan la pauta, una buena cantidad de diputados ya andan en campañas para gobernadores y alcaldes, ¡Barbaros!, no hay respeto por los más de 7 millones de venezolanos que les dieron un mandato claro y contundente: los elegimos para que buscaran soluciones, exploraran diálogos y procuraran alternativas reales, honestas y sinceras. Nada de eso se ha hecho, inmersos en sus propias aspiraciones cada quien procura estar de primero en hasta ahora no sé qué cosa, se ha perdido hasta la gallardía de la verdad.
Estemos claros, bajo este modelo, con estas instituciones y dentro de estos parámetros somos un país inviable, aquí no se trata de revocar, enmendar o que renuncie un Presidente y que por arte de magia se solucionen las cosas, ni siquiera seria el comienzo, nadie podrá hacer mucho, preso dentro de unas fuerzas armadas corrompidas hasta los tuétanos, con unos poderes dispuestos a joder hasta el final y varios socios cooperantes disfrazados de demócratas ayudando en la fiesta, insistir en vender lo anterior porque supuestamente es ¡¿más rápido!?, es una histórica irresponsabilidad, que de darse, pagaremos todos juntos, la inestabilidad se profundizara y tendremos que pasar duros años intentando sobrevivir a esto.
Lo ratifico, por si quedo alguna duda en mi anterior artículo, la situación actual amerita desprendimientos en serio, no selfies ni poses de estudio, los tiempos por venir van a ser indudablemente duros y para poder afrontarlos con éxito y tener la convicción de que los sacrificios valdrán la pena, se requiere de activar un poder Constituyente que nos retome al sendero de la democracia y la libertad, pero que a su vez, genere la esperanza real y palpable, de que podremos construir un país viable, donde podamos desarrollarnos como seres humanos, tener una adecuada calidad de vida y convertirnos en algún momento, de habitantes de una tierra, a ciudadanos de un país.

martes, 15 de marzo de 2016

#Venezuela "La Constituyente"

Cada vez surgen más preguntas que respuestas, por donde asomemos el rostro la aprensión, el cansancio y la violencia llevan la delantera, nuestra proverbial fama de país lleno de habitantes felices y parranderos, ha quedado sencillamente, para las notas folclóricas que rellenan la autopista global de la información y mira que todavía intentamos por todos los medios que disponemos salvar la sonrisa, pero la monstruosa realidad que vivimos nos recuerda en cada estallido lo profundo de donde estamos, la cultura de la muerte a dado paso, a la muerte como cultura, en algún lugar nos perdimos.
Estamos intoxicados hasta los tuétanos de malas noticias, no por algún plan maquiavélico de nadie, sino porque lo cotidiano, lo del día a día, lo que vivimos cada vez que salimos de nuestra casas, se convierte en una extensión del terror de haber pasado la noche rezando, primero por haber llegado sanos, después porque nadie intento meterse y finalmente porque a ninguno de nuestros seres queridos lo hayan matado, es que esta Venezuela profundamente deshumanizada, no necesita que nadie nos las cuente.
Y que nadie hable de profeta del desastre, ni de pesimista por naturaleza, como me gustaría hablar de otra realidad de país, de cosas que aunque conlleven problemas, tengan mucho más de alegría y regocijo, pero simplemente no es así, atravesamos, quienes ocupamos esta franja de tierra, una de nuestras peores etapas como país y como seres humanos, el léxico cotidiano está repleto de violencia, secuestro, ajusticiamiento, linchamiento, saqueos y eventualmente el descuartizamiento de nuestros valores, la enfermedad como sociedad es real, no pertenece a ninguna novela, de nada vale voltear hacia otro lado, está siempre te alcanzara, o resolvemos esto de raíz o nos seguimos hundiendo en una oscura y larga crisis social.
Adicionalmente las salidas constitucionales que se anunciaron no pasaran como dicen los chavistas, la renuncia dependería de una ola de movilizaciones populares de verdad, no de movimientos de redes sociales y por lo que hemos visto hasta ahora, a pesar de la brutal crisis, muy pobres han sido las manifestaciones de calle, en cuanto a la enmienda y al revocatorio ninguna pasara el TSJ, caerán en trampas dilatorias para hacerlas inviables y es que ninguna de las tres vías propuestas desde la alternativa democrática ataca el problema de fondo, aquí nada se resuelve con la salida de una persona, prometerle a los venezolanos que con la ida de Maduro se soluciona la cosa, es irresponsable y falso, en el mejor de los casos transitaríamos una continua inestabilidad política, social y económica dolorosa y de consecuencias inimaginables para todos.
Es la Constituyente el verdadero camino para iniciar la salvación de Venezuela, insistir con parches y medidas populistas, tan solo extenderá nuestro sufrimiento, el daño a la sociedad en general no se resuelve con decretos, se soluciona con un cambio radical de todas las instituciones del Estado, necesitamos un nuevo pacto social que empiece a resolver desde abajo el quiebre institucional, recupere los valores de honestidad, trabajo y democracia, procure la unión de los venezolanos de bien, genere la recomposición de todos como colectivo y avance sin dilaciones hacia un futuro real, participativo y de innegables sentidos de ética y moral ciudadana.

lunes, 7 de marzo de 2016

#Venezuela hoy es lunes, ¿Salimos de esto?

Los días pasan con pasmosa intranquilidad, parece que todo se moviera como si estuviésemos viviendo un país en extremo normal, a pesar que las protestas se replican en cualquier parte de nuestro territorio, por la inseguridad, por falta de agua, por estar sin luz o porque cada vez hay menos empresas que todavía pueden mantenerse funcionando, es como estar conscientes del daño, pero no podemos movernos, sentimos y sufrimos, mas sencillamente nos paralizamos.
Buenos amigos me han preguntado en varias ocasiones que ha pasado que tengo tanto tiempo que no escribo, realmente no tengo respuestas para eso les dijo, solo sé que siento, que hace mucho rato las palabras debieron dejar que los hechos fueran los protagonistas, son ya tres meses que los venezolanos hablaron claro y fuerte, sin embargo, nadie ha logrado interpretar adecuadamente el mensaje de la gente, los actores políticos dan la indudable impresión de estar pendiente de sus cosas, de sus cálculos y de sus ambiciones, por encima de las reales y urgentes necesidades de quienes dicen representar.
Frente a tamaña crisis, hemos estado presentes como simples espectadores de un juego macabro, por un lado un gobierno sordo, pendenciero y corrupto que simplemente les importa un pito lo que les pase a los venezolanos más vulnerables, cadenas de mentiras y medidas que no atacan el problema de raíz es lo único que han hecho, no hay hechos tangibles que ayuden a mitigar lo que vivimos y lo que viene, es como simplemente apagar las luces y los pendejos, como siempre, que recojan los vidrios.
Pero es que del otro lado las cosas no son tampoco muy claras, una especie de lucha de egos y tronos se apoderó de muchos de los miembros de la alternativa democrática, no hay respuestas ni contundentes, ni unificadoras, cada quien carga su agenda y su estampita bajo el brazo y no me vengan a joder que hay que tomarse su tiempo, reflexionar y pensar es lógico, pero especular y darles largas porque cada quien quiere ser el dueño de lo que pueda venir, es otra cosa. El tiempo lo mide el que todos los días tiene que sufrir en carne propia lo que pasa, para quien no lo padece es una historia más.
Por mi parte tengo como ustedes más preguntas que respuestas, porque ciertamente la carestía y la crisis que estamos viviendo es profunda y brutal, pero la anarquía, la corrupción y la descomposición social a las que nos han sometido estos 17 años de esta mal llamada revolución, van a ser muy duro de superar, el daño a nuestro modo de vida tiene ribetes de un escandaloso y hondo agujero negro.
Hoy es lunes buenos amigos y las cosas nunca habían estado tan graves en nuestro país, no es suficiente que alguien se vaya, eso no resuelve el problema de fondo, venderlo como solución es irresponsable y populista, necesitamos un nuevo pacto social, un nuevo acuerdo que nos permita salir de este marasmo, convertirnos en una sociedad que se reconozca, que se respete y que tenga bien claro hacia dónde queremos avanzar como pueblo.

viernes, 12 de febrero de 2016

#Venezuela "Entre Conjura y Conjurados."

Nada parece frenar el frenesí revolucionario hacia su propia destrucción, arrastrándonos a todos en su locura, la escasa sensatez de algunos de ellos, ha sido sustituida cada día con más extremismo, los tambores de la guerra se han convertido en su único mensaje, reducidos y atrincherados en un poder temporal, no terminan de asimilar que la inmensa mayoría del país anda exactamente en sentido contrario a donde insisten en llevarnos.
El divorcio con la realidad es profundo, se convencieron de sus propios discursos, creyeron la historia de la fase superior del comunismo, “cuando desaparecidos el estrecho horizonte del derecho burgués, la riqueza colectiva fluya más abundantemente”, claro, en este caso mientras nos llevan hacia la suprema felicidad, fueron saqueando las arcas públicas, se enriquecieron brutalmente a costilla de todos nosotros y ahora quieren terminar de acabar este cuero seco, agujereándolo por todos lados, no tiene paz con la miseria.
Todo, todo lo malo que pasa en Venezuela es culpa de algún siniestro imperio, de alguna terrible conspiración de las derechas internacionales, del masivo derroche y consumismo de los venezolanos o peor, que no se hizo una economía productiva porque teníamos un pueblo analfabeta, como lo ilustro hace poco el flamante delfín chavista de la Asamblea Nacional, es decir, que estos 17 años del proceso son apenas el principio de más o menos un siglo de ensayo y error, para poder encaminarnos hacia un país potencia.
Lo cierto es que la crisis avanza a paso de vencedores frente a la inacción del poder revolucionario, ante las propuestas del sector privado se responde con descalificaciones y amenazas, frente a un poder legislativo que exige cuentas y no cuentos, se procura reducirlo a un simple jarrón chino, no existen puentes para procurar un dialogo, es el propio régimen quien se empeña en dinamitarlos uno a uno, dicen desde sus alturas que como sea instauraran su socialismo tropical, no dejan rendijas para explorar soluciones y quienes se arriesgan a llamados a la cordura terminan vapuleados, triturados y despachados por la enorme maquinaria mediática oficial, es que estamos en una lucha de clases insisten.
No terminan de entender que ver hacia otro lado, no hace que lo que viene se detenga, la gente en la calle habla un idioma totalmente diferente a sus arengas, es el sentir de la desesperación por una crisis económica, que diariamente los lleva a deambular de cola en cola buscando alimentos, es la rabia de ver como se les va de la mano la vida, tratando de conseguir la medicina que no aparece, es el terror y la impotencia de saber que su propia existencia depende de la suerte de no estar donde el malandraje decida actuar, es que ya en esta tierra de gracia no se consigue ningún lugar realmente seguro.
Respuestas, eso es lo que piden a gritos los venezolanos, alternativas que les permitan saber si existe alguna salida ante tanto desastre, y ojo, no tienen preferencias de quien o quienes terminen siendo los que cubran sus expectativas, si bien es innegable que hoy una buena parte se sienten identificadas con los partidos agrupados en la MUD, no es menos cierto que el nivel al que ha llegado la crisis, aunado a la apoplejía gubernamental, abren una peligrosa caja de pandora que nada ni nadie puede pronosticar, es un terreno muy espinoso, debido a que ya a estas alturas, los cimientos de la sociedad han venido cediendo de una forma continua y acelerada, la anarquía hace tiempo se ha hecho dueña y señora de lo que era una precaria institucionalidad.
Nos hemos convertidos en la conjura y en conjurados, desde el régimen lo único que vemos es activistas cargados de gasolina y fósforos para apagar el fuego, el tema que prevalece es acabar con todo y en el ínterin destruir la posibilidad de una esperanza que pueda indicar alguna solución, el juego por el que se ha decidido, es el más irresponsable que pudiese haberse escogido, la historia latinoamericana y la nuestra, está repleta de aventuras mesiánicas que terminaron de la peor manera, nadie sale victorioso de la ruina y el arrase, una crisis económica para un país como el nuestro, si bien requiere de sacrificios y gran esfuerzo colectivo, en lo absoluto se compara con las consecuencias de generar golpes, estallidos o cualquiera acción fuera de la democracia y la constitución, los tiempos se agotan y lamentablemente los gritos del silencio cada día retumban con más fuerzas en los muros que nos encierran.

domingo, 31 de enero de 2016

#Venezuela Basta de cálculos políticos.

Hace rato que en Venezuela las cartas están echadas, no existe rincón de nuestra patria que no haya sido enlutada por el hampa, el rojo nos marca nuestra cotidianidad estos últimos 17 años, la industria que no ha sido expropiada, ha sido destruida o llevada a su mínima expresión, sobreviven pocas, como un recordatorio terco de nuestra todavía reservas de rebeldía, es posible sin embargo, que algunos todavía no hayan caído en cuenta de lo que realmente está pasando, otros simplemente intentan seguir con el tema de mirar hacia otro lado, mientras unos indiferentes continúan como si esta cosa no me toca y definitivamente muchos, pero muchos, tienen literalmente el corazón en la mano.
Han pasado aproximadamente más de 60 días desde el 6D, y no digo exactamente el tiempo, porque en esta época nada es taxativamente como es, cosas de la que estábamos anteriormente seguros ahora nos dicen que no es así, la inseguridad no es un hecho, es tan solo una sensación, preocupante si, pero únicamente en nuestra psiquis, la inflación en lo absoluto existe, es que insistimos tanto en hacer colas para comprar, que simplemente encarecemos todo por nuestra propia culpa, los enfermos no logran conseguir su medicina, sencillamente porque la caja de antibióticos se la tomaron toda en un solo día, al final de acuerdo a la filosofía de quienes gobiernan hace años este país, no tenemos alimentos para cubrir las necesidades básicas, por la inmensa flojera de no haber sembrado en la terraza del apartamento un manojo de cebollín, un ramillete de cilantro, un mogote de pimentones rojos y unos quintales de café.
Nos alcanzó el pasado, quienes prometieron llevarnos hacia un futuro signado por la grandeza, la magnificencia y la inmortalidad, solo han mostrado infinita capacidad para asolar, corromper y acabar, lo poco o mucho, de bueno que pudo haber existido aquí, ahora se nos levanta este presente con toda su furia y su desgarradora realidad, ya nadie necesita que le digan como sobrevivimos los venezolanos, incluso quienes aún intentan darse explicaciones extraídas del libreto del imperialismo y demás yerbas, todos coincidimos, todos padecemos este maremoto de demolición social, institucional y afectiva, ya los diques que todavía contienen esta maltrecha situación están a punto de terminar de reventarse, el tiempo de las supuestas buenas intenciones se acabó, de los maromeros, de los camaleones y de los que siempre quieren cambiar todo para no cambiar nada, ahora toca el momento de las decisiones de estadistas, de rectores y conductores con guáramo, inteligencia y honestidad.
Es que 20 horas para llevarse 2 harina pan y un paquete de cuatros rollos de papel tóale, o de soportar desde la madrugada para comprar una bombona de gas ya se hizo demasiado, deambular desesperado para adquirir una medicina de vida o muerte, o resignarse a llorar desconsoladamente a un familiar asesinado por la delincuencia ya sobrepasa más aguante, sentir que cobrar la quincena es como si nada hubiese pasado o que tu liquidación de años de trabajo, solo te alcance para un par de zapatos, un vestido, un pantalón, una regular camisa y unos shores y ropa interior ya rompió cualquier capacidad de paciencia, llegamos a una parte del fondo, calidad de vida se ha convertido en un eufemismo que suena hasta chocante, el hoy es luchar para intentar sobrevivir, y eso por donde se mire hay que darle un freno, ya no se puede seguir jugando ni con la entereza, ni con el futuro de los venezolanos.
Ya basta de cálculos políticos, de seguir sacando cuenta de lo que cada quien pueda obtener si se da tal y cual cosa, de la loca carrera que más de uno ha iniciado hacia unas supuestas elecciones a la gobernaciones o alcaldías, este país se encuentra en una profunda y prolongada terapia intensiva, el manido modelo que se intentó imponer a troche y moche por estos ideólogos de cafetín, ha entrado en su fase terminal, las más peligrosa por cierto, la que más puede originar situaciones que nos podrían llevar a impensables escenarios de miseria y confrontación de no asumir la clase política dirigente el verdadero rol que le toca ejercer, es hora de plantear la ruta constitucional de manera franca y clara para cambiar este régimen, no hay planes b, ni c, de continuar este tira y encoje sin resultados, esta especie de juego perverso a ver quién se cansa primero, quien abandona o peor que se termine de derrumbar esto, abrirá una caja de pandora de incalculables consecuencia para Venezuela y los venezolanos.

martes, 19 de enero de 2016

#Venezuela ¿A las puertas de que?

No se puede seguir lloviendo sobre mojado, los tiempos sociales cada día superan más y más a los tiempos políticos y constitucionales, mientras nos distraemos ante el espectáculo del gobierno intentando salvar no sé qué cosa, la gente anda en la calle procurando salvar ya no la quincena, ni siquiera la semana, no que va, la cuestión es muchísimo más vulgar, es el día a día, es ver como hace para lograr resolver la papa de esas 24 horas, vivimos al filo de nuestra propia existencia.
Nadie tiene que decírselo a ninguno de nosotros, solo en el camino es que vemos los rostros de la profundidad de la crisis, no existe rincón de nuestra tierra que no haya sido sacudido por este terremoto económico, la angustia es la moneda común en cada conversación de esquina, como nunca infinidad de comercios aun no abren sus puertas, algunos inclusive no tienen intenciones de volver a abrir, las pocas industrias que aún quedan de pie, estiman que quizás luego de carnaval puedan volver a trabajar, el alcance y dimensión de la crisis ha superado cualquier análisis de oficina, sin embargo, desde el régimen se insiste en caer en el lugar común, en seguir declarando como si estuviésemos transitando un pequeño bache, o no tienen real sentido de lo que nos pasa o sencillamente su grado de irresponsabilidad ya cruza los límites de una acción criminal.
Basta leer las declaraciones de los miembros del gabinete económico para caer en cuenta de la total falta de conexión con los que nos pasa, Venezuela no va a salir de esta crisis en 60 días, esa mentira simplemente seguirá hundiéndonos más profundo en este barranco revolucionario, aquí no solo fracaso estrepitosamente este bendito modelo, la corrupción carcomió inmensos recursos que pudieron haber eventualmente haber mejorado nuestra situación, inmensas fortunas y prósperos negocios han hecho y siguen haciendo, los enchufados del régimen, me atrevería a decir que estos robos al dinero publico representarían fácilmente unos cuantos presupuestos nacionales, el saqueo ha sido escandalosamente grosero, abundante y sin escrúpulos de ninguna clase.
Igualmente la política de compras de conciencia ha dragado permanentemente los recursos del país, por un lado han sido millones los que se han usado en cada una de las múltiples elecciones que hemos tenido a lo largo de todos estos 17 años para ganarlas, como jamás se había visto el patrimonio de todos ha sido usado frontalmente en cada campaña electoral, se ha regalado de todo, se han usado todos los bienes del Estado para beneficio de una parcialidad política, se han dilapidado presupuestos de ministerios, gobernaciones y alcaldías en la tarea, han manejado las arcas públicas como les ha dado la gana, robo masivo diría yo, pero es que también lo han hecho hacia afuera, han sido millones y millones los que este régimen ha regalado como donaciones a decenas de países para comprar sus votos en algún organismo internacional o para que se haga la vista gorda de lo que aquí pasa, se han firmado convenios que solo ellos conocen en detalle, pero que ciertamente dañan y continúan con el desangramiento de nuestros recursos.
¿Sembrar lechuga y apio españa en su casa, resolverá la crisis?, parece un chiste la pregunta, lamentablemente es muy serio cuando un gobierno reconoce la crisis, pero en lugar de empezar ellos a dar el ejemplo, aumentan la burocracia en más ministerios y uno tan folklórico como el de tierras urbanas, la locura definitivamente esta enquistada en todo este gobierno, dudo que existan algún hueso sano y si lo hay, peca irremediablemente por omisión, porque continuar con la cantaleta de guerra económica es el signo de que todo sigue igual, para nada se asume la total responsabilidad en el quiebre de más de 8 mil empresas, en la demencia de haber expropiado miles de hectáreas productivas y convertirlas en desiertos, en cercar a la iniciativa privada hasta hacerla solo subsistir a duras penas, en la escalofriante proyección de una inflación de más del 500% para este año, el tiempo hace rato que nos alcanzó y no deja margen de maniobra, entendámoslo de una vez por todas, para salir de esta crisis el modelo debe cambiar, así de simple.