viernes, 17 de octubre de 2014

Filuc y Las Agüitas.

Antes de continuar el recorrido que estoy realizando por todo Carabobo, decidí hacer un alto en la feria internacional de libro de mi Alma Mater, que refrescante fue observar como existe todavía una parte del país que busca senderos de luz y desarrollo, me encanto el mezclaje de edades, profesiones y oficios cobijados bajo el techo académico, buscando ávidamente continuar con su preparación intelectual y espiritual, pese a todos los problemas y crisis generalizada que padecemos, era como estar en un Oasis de respeto y conjunción de ideas.
Y fíjense como son las cosas, esta reunión de este año es la número 15, es decir nació al mismo tiempo que el régimen, pero que diferencias tan abismales hay entre los dos, es que el "Ciudadano Lector", como ellos mismos lo dicen, es un encuentro cívico-literario, en extremo alejado de la especie de cuartel de la anarquía, el abuso y la mortandad en la que han convertido a nuestro país, aquí está reflejado la parte de la nación, estudiantes, obreros, empleados, profesores; etc., que están resteados con surgir, con echar pa´lante pues.
Pero no se crean que la cuestión solo se remite a universitarios, conversando en las agüitas, Los Guayos, con vecinos, amas de casa, chamos y amigos de El Roble, Vuelvan Caras y otros pude sentir una gran decepción, que se juntaba con una sentida aprehensión por la dramática situación diaria que cada uno de ellos deben afrontar, sin embargo, a pesar del temor normal frente a un gobierno que en lugar de enfrentar con fuerza al hampa, la escasez o el desempleo, se dedica a perseguir a quien proteste, manifieste o haga sentir su inconformidad, la mayoría mostraba una impresionante manifestación de no dejarse arrasar con este presente, dispuestos a buscar formas de lucha, a no dejarse vencer por las duras circunstancias.
Claro, nada fácil es el tema, son 15 años de manipulación y miedo, sobre todo a los sectores más desfavorecidos, confirmándose lo que todos en el gobierno saben pero que solo pocos han cometido el desliz de decirlo públicamente: esta dizque revolución necesita de millones de pobres, de la ignorancia y de la primaria necesidad de vivir de las dadivas del régimen, para acallar a las masas, para torcerles el brazo, para manipular y seguir manteniendo el poder.
Pero tampoco la tienen papaya los enchufados rojos, los embustes cada día se los creen menos, el uh ah se ve avasallado por el "no hay", frente al que según tenemos patria, revientan las balas segadoras de vidas a diestra y siniestra, el circulo se les va cerrando y recurren a los que los gobiernos autocráticos solo conocen: control y más control social, mediante capta huellas para comprar o registros hasta para poder respirar aire con oxígeno en los aeropuertos.
La política del terror parece imponerse, en lugar de buscar soluciones y acuerdos se intensifica la conseja del no volverán, no se entiende para nada que la inmensa mayoría estamos en el mismo barco, que lo que se haga, bien o mal, afectara irremediablemente a todos, que nadie gana luego de una tierra arrasada y fundamentalmente que la gente de a pie lo entiende a paso de vencedores, pueden vestirse de rojo hasta la ropa interior, pero saben, sienten y padecen que esto no va hacia ningún lado mejor, el miedo puede a veces ser un arma de doble filo.
Y no existe fuerza que aglutine, que amolde y que cuente con respaldo mayoritario, sientes por medio de las expresiones y opiniones que esperan señales, indicativos y hechos que les indique por donde irse, los colores han comenzado a mezclarse en los sectores populares, saben que las desgracias y las carencias las están pagando todos por igual, miran y observan, han aprendido a transmutarse por necesidad, pero también a cobrar las facturas vencidas.

domingo, 12 de octubre de 2014

#Venezuela : Refugiados en las fauces.

Se escapa la cosa, a los gritos y tambores de guerra ahora se les unen la oscuridad y el pantano, nadie que ver más realidades, son demasiadas malas, nada de escasez, devaluación o muerte.
Quieren seguir durmiendo con sus portadas, su yo sí canto, en mi telenovela o peor, dentro de los Teletubbies junto a Heidi.
Es que la película es muy mala, sangrienta en demasiadas ocasiones y los actores peores aun, viven de la muerte y de los muertos, solo ecos de combates ficticios y pantomimas burlescas de mentiras heroicas marcan el guión.
Se desviven por pintar corazones, hablar hasta la vastedad de la paz, corear cánticos de dulzura y miel, pero la realidad, la calle, el drama diario y 15 años de "patria o muerte", de que "no volverán, ni por las buenas ni por las malas" y de "¡uh, ah, tu muerte será vengada!", son demasiado contundentes, su desnudez es épica.
Total: ¡Sí, estamos armados! ¡Ésta es una revolución armada!
Se ha roto el pacto social, caminamos con pasos raudos hacia nuestra propia desintegración, el consenso y la cohabitación les dieron paso al aniquilamiento, el terror y la incertidumbre como política del gobierno.
No es una muerte, fueron 425 muertos en septiembre solo en la Gran Caracas, manos cansadas de levantarlos del piso, rabiosos de la brutal impunidad, atemorizados de la vida.
¿Quién armó, incentivó y sembró esta cultura de la muerte?
¿Quién mató a Anderson?, por qué a Otaiza, así lo escribió Miguel Salazar en su periódico, lo mató el "hampa" común para robarle el arma y la camioneta, entonces, ¿por qué tanta mentira? ¿Para qué seguir esparciendo más odios y vileza?
Hemos dejado de ser un país, somos más bien un tipo de cárcel al aire libre, con limitados e incapaces guardias, rodeados con infinitos pranes que intentan ver quién controla el mayor territorio posible, nos alcanzó nuestro pasado.
No saben retroceder, solo conocen el cuartel, la sumisión a vacuos ideales y la borrachera del poder.
En extremo injusto con un terruño maravilloso, con un gentilicio que intenta todavía tener un país, que a pesar de todas las cosas busca seguir soñando, anhelando poder construir un presente menos malo y un futuro mucho mejor que esto, ilusionado sin embargo con una nación libre, justa y democrática.
A pesar de estar refugiados dentro de las fauces de esta monstruosidad, los poderes creadores del pueblo de nuestro poeta Nazoa todavía retumban en las venas de muchos que no están dispuestos a entregarlo y perderlo todo.
Pero cuidado con los publicistas políticos, expertos en maniobrar y dejar todo como está, duchos en la banalidad política y reducir todo a un convite y unos flashes sin photoshop, son practicantes al mil por ciento del narcisismo, con una enorme habilidad para transmutarse como el camaleón y aparecer como nuevos y renovados demócratas totales.
Nada fáciles las expectativas presentes, nada sencillas las previsiones futuras, un régimen entrampado en sus propios desastres y que en lugar de rectificar insiste en cavar y cavar más profundo cada día, una alternativa democrática que no termina de dar el paso de madurez política y entrega ante un país y no ante ninguna apetencia grupal o personal, y una nación que no finaliza de entender su compromiso, no con nadie en particular, sino consigo misma, sus raíces y su propia vida.

viernes, 3 de octubre de 2014

#Venezuela : Algo huele mal en los puertos.

Así lo reseñó El Universal el 4 de febrero de este año: “El pasado 23 de enero García Plaza informó que en los puertos locales existen 12.543 contenedores bajo la figura de ‘abandono legal’, hecho que ha impulsado al Gobierno Nacional a una ‘nueva fase’ contra la ‘guerra económica'
Sin embargo, las estadísticas de Bolivariana de Puertos (Bolipuertos) indican que la mayoría de los contenedores que podrían estar bajo esa figura corresponden a importaciones públicas, las autoridades calcularon que en Puerto Cabello existen 6.632 contenedores en abandono legal, cifra que supondría 52,87% del total informado por García Plaza”.
¡Ah!, ¿y ustedes saben qué pasó después?, nada, absoluta y terminantemente nada, fue como una raya más para el tigre, solo los ecos de dos diputadas de Carabobo seguían insistiendo con el tema; los demás, bien, gracias.
El 20 de abril publica Notitarde: “Según la CGR, sus auditores hallaron evidencias de que 14.383,42 toneladas de leche, arroz, pasta, carne y pollo valorados en US$ 52,16 millones y 837,00 mil euros, para un total de Bs. 114,51 millones, a un cambio de 2,15 Bs/US$ y 2,83 Bs. por euro, respectivamente, ‘se declararon en estado de abandono’ debido a la pérdida del documento de Conocimiento de Embarque (Bill of Lading), necesario para nacionalizar. A esos alimentos se sumarían más de dos mil toneladas dañadas por problemas con la cadena de frío, valoradas en Bs. 10,56 millones”.
Eso fue el criminal caso de Pudreval, ¿alguno multiplicó lo que la propia “Contraloría” reconoció al cambio real?, porque ciertamente esto fue lo que el órgano oficial informó, pero igual, nada pasó, fueron miles y miles de toneladas de alimentos y simplemente todo se remitió a este escrito y listo.
Dicen los estudiosos que en un constante ambiente de escándalos y notas de corrupción, la gente se va acostumbrando, que nos vamos haciendo a la idea de que todo lo que pasa ya es hasta normal, ¡y bueno, qué caramba!, así somos los venezolanos, ¿será verdad?, ¿nos adaptamos ya a lo peor?
Y entonces llega el flamante y nunca bien ponderado Gobernador de Anzoátegui, le ganó al de Carabobo, y suelta esta perla el 28 de septiembre: “En todos los puertos del país se cuenta con más de tres mil contenedores cargados de distintos rubros alimenticios, entre ellos pollo, carne, atún, lenteja, aceite, pasta, margarina y leche en polvo, que serán movilizados por la operación de cabotaje que realiza la empresa Bolivariana de Puertos (Bolipuertos)”, ¿sabrá ese señor lo que significan 3 mil, sí, 3 mil contenedores para cabotaje?, ¿frente a qué estamos?
Definitivamente algo huele muy mal en los puertos de este país, se pudren miles de toneladas de alimentos y todo bien, solo uno o dos como Recadi, luego vuelven con el tema, pero insisten en llamarlo “guerra económica”, bueno, será de las mismas mafias creadas a la sombra de este régimen corrupto y opresor, porque los puertos, aeropuertos, peajes y vías marítimas son solamente controlados, manejados, dirigidos y ejecutados por el gobierno nacional, ni más ni menos, y ahora éste sale con esto; la podredumbre llega hasta el final de los huesos rojos.
A según, están trayendo toneladas y toneladas de productos desde Panamá para Navidad, quieren de alguna forma dar una sensación de normalidad y de “pleno abastecimiento”, necesita el gobierno generar ese sentimiento entre la mayoría de los compatriotas, esperan realizar decenas de Megamercales llenos de perniles, alcaparras, aceitunas y millones de hojas de plátano para las hallacas; aspiran, me imagino, a que el “cabotaje” de los 3 mil y pico de contenedores ya haya terminado para iniciar el próximo, no tienen pudor ante la mentira, ya se les hizo en extremo una moneda común y convencidos están de que usted les cree, ¿o no?

#Venezuela : Olla de presión sin válvula.

Nada parece visualizar en el horizonte un cambio de actitud, tampoco vemos señales de rectificación, mucho menos de reconocimiento de los errores cometidos; por el contrario, desde todas y cada una de las altas esferas del gobierno sólo vemos truenos y centellas de guerra, tambores de más tempestades y amenazas con radicalizar definitivamente el desquiciado proceso.
Frente a la grave situación de salud, la respuesta es cárcel y persecución a quien ose preguntarse qué está pasando realmente, a los verdaderos expertos en materia de infecciones se les etiqueta y se les despacha con el usual "conspirador", mientras tanto aumentan los casos de cuadros febriles alarmantemente y anuncia el Presidente la conformación de un Estado Mayor contra el dengue y la chikungunya, entonces, ¿hay o no peligro de epidemias?
Ante la brutal escasez de casi todo, la respuesta oficial son más registros únicos para todo, más fiscales para frenar la especulación y el acaparamiento, más controles y más gritos de expropiaciones, por ningún lado uno oye a alguien del gobierno generar planes de producción en serio, en lo absoluto se escucha alguna propuesta real y sincera de sentarse a echar a andar fábricas, comercios o construcciones, solo viejos y fracasados megamercales, que ya no sirven ni siquiera de paliativo momentáneo, arrasaron con el aparato productivo y eso no lo resuelve ningún "sacudón", se les fue de la mano.
Pero más peliagudo aun, en esta maraña de virus y colas interminables de cada día, el hampa continúa su meteórica carrera de asesinarnos a diestra y siniestra, las morgues de las principales ciudades continúan siendo mudos testigos de esta verdadera guerra fratricida que se empeña en llevarnos sin distingo alguno, por un celular, por una moto, por discutir en el tráfico, por simplemente vivir en un país gobernado por insensatos, para quienes como primera y única prioridad está la de mantenerse en el poder a como dé lugar, lo demás es subalterno y por lo tanto puede esperar el tiempo necesario para consolidar la revolución.
Lamentablemente la crisis en nuestro país no está limitada a un sector político o económico, tampoco a una determinada zona; muy por el contrario, se ha desparramado a lo largo y ancho de nuestra geografía y ha invadido hasta lo más profundo de nuestros huesos, nos ha contaminado de una forma nunca vista en nuestra historia como nación y como ciudadanos, llegando a afectar seriamente hasta quienes dicen estar luchando por tratar de cambiar las cosas, sufrimos de una metástasis generalizada y cada día son pocos los resquicios de fortaleza moral y democrática que quedan de pie para tratar de corregir este desenfrenado galopar hacia la nada.
Dialogamos o nos matamos, declaraba un importante dirigente opositor estos días, razones de sobra tiene quien esto decía, la cosa es que desde el régimen nadie quiere ciertamente dialogar, no lo digo yo, me remito a todas las declaraciones oficiales, por televisión, por Twitter o por cualquier medio que realizan quienes de verdad ostentan el poder en Venezuela, solo hablan de comunas, más radicalización y que ni por las buenas ni por las malas otros podrían asumir el poder.
Parece un juego trancado y con la cochina ahorcada, es el oficialismo quien debe efectivamente dar el paso hacia adelante para quitarle presión a todo esto, ¿lo hará?, ni idea, solo ellos lo saben; sin embargo, nos toca a quienes decimos defender la democracia dejarnos de tantas pendejadas y actuar en conjunto por el bienestar y futuro de esta patria, aquí no está en juego un diputado, ni un alcalde ni un gobernador, es nuestro pellejo como seres libres e independientes, nuestro presente como nación republicana y soberana, asumirlo es vital para poder ganar esta batalla.

viernes, 12 de septiembre de 2014

#Venezuela : Espacios Futuros.

Eduardo Sánchez
Tú puedes tener las ideas que sean, anacrónicas, básicas, modernas, extremistas o conservadoras, pero si no tienes suficientes fuerzas materiales, la profunda crisis en la que seguimos avanzando te llevará en los cachos.
Los más preparados y espiritualmente más comprometidos podrán eventualmente capear parte del temporal y resurgir al cabo de unos años, a los menos afortunados y consecuentemente peor afectados les esperan años de durísimo padecer, no son cuentos ni petulancias, son realidades frente al gigantesco abismo que horadaron quienes hoy insisten impolutos y cínicos en su "bendito modelo".
No existen índices serios, económicos o sociales, donde Venezuela salga bien parada, hemos roto los rankings de corrupción, de falta de competitividad, de opacidad en las finanzas públicas, de pésimos servicios, de aumento de la pobreza real y evidentemente nadie sale bien librado después de haberse llevado tales honores.
No solo está partida la médula central de nuestro corazón económico, el daño moral infligido por estos revolucionarios de mentira dentro de toda nuestra sociedad ha sido la semilla perfecta para toda esta debacle y anarquía que vivimos a diario, ni cuadrantes, ni militares, ni millones de policías podrán resolver la cosecha de lo sembrado, hace falta mucho más que eso para iniciar una reconstrucción de valores, los tipos han dinamitado nuestro espíritu como nación.
Podríamos pasar horas y horas hablando de las escalofriantes cifras que sobre nuestra economía y finanzas se ciernen, desconsolarnos ante tanta y tanta muerte sin sentido, mortificarnos mutuamente frente a los panoramas que ya tenemos con nosotros, pero eso de nada nos serviría, tan solo confirmaríamos que los pendejos, la gigantesca mayoría de éste y cualquier país, son los que vamos a pagar los platos rotos.
Horas y horas de cadenas, de amenazas, de anuncios grandilocuentes y de su reconocida y marcadísima impudicia no van a ser suficientes para lograr nuevamente manipular a las grandes masas, podrán adormecer un tiempo, lograr ganar períodos, gracias a la manipulación y ciertamente a la represión, pero no tienen la más mínima intención de resolver los graves problemas, llevados por ellos hasta el máximo posible, que nos aquejan, se enquistaron en el poder y ahora solo les interesan sus fortunas y sus imperios. Ahora, nadie está seguro de lo que viene en el futuro, la clase dirigente en general ha sido sobrepasada con creces por las circunstancias, a los ojos de la mayoría de los venezolanos todos somos corruptos o buscamos el mando para propio beneficio, el momento de los incrédulos abre el tiempo de los que no creen en nadie y de quienes profesan el sálvese quien pueda o el último que recoja los vidrios, la antipolítica hace estragos y avanza tan rápido como el cáncer económico y social, los nubarrones no tienen un solo color, su oscuro presenta tonalidades particulares.
La calle bajo toda esta marea de acontecimientos va formándose su propio destino, algo sumergido en nuestras propias entrañas se mueve, a veces en silencio, en ocasiones con gritos, pero siempre con recelo y desconfianza, los rostros en las busetas podrían servirnos para escribir un pesado libro de los sentimientos que nos pasan por la mente, no es en Twitter, tampoco en los medios y mucho menos en el resto de las redes sociales donde se dilucidará lo que pronto parirá.
La cosa es que para los seres humanos los lapsos son muy cortos, por lo tanto tendemos a visualizar los acontecimientos en la premura de nuestra propia existencia, no aceptamos que lo social y político tiene su propio ritmo, por eso nos desesperamos y asumimos hechos que ni siquiera terminan de ser realidades.
Los espacios están abiertos, ni buenos ni malos per se, solo son eso.

viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Qué haces, esperanza?

Definir la "esperanza" es relativamente fácil, a pesar de las diferentes ópticas, religiones y culturas de cada uno de nosotros, sin lugar a dudas, es homogéneo el sentir de la expectativa de resultados favorables, relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto; con o sin base cierta impulsa muchos de nuestros actos, nos hace esperar y soñar por cosas mejores, aun en momentos de incertidumbre.
Claro, puede convertirse también en fuente de desaliento; si las perspectivas no se van cumpliendo como las creíamos, podemos pasar de un estado de ánimo alegre a una visión de desasosiego; no existen, sin embargo, reglas que nos señalen cuándo pasamos de un nivel a otro; a pesar de todo lo que puedan decir sociólogos y estudiosos de la materia, la esperanza en la gran mayoría de las ocasiones no responde a parámetros previamente establecidos y por lo tanto prácticamente imposible de prever.
Desde el año 1999, doscientas sesenta familias agrupadas en la asociación civil "Villa de Manantial" esperan con esperanza que les construyan sus casas, compraron el terreno y hasta la fecha, 15 años después, nada de nada; podemos contar por centenas las historias similares, no hay un solo rincón de nuestro país donde no se escuche el reclamo de grupos de familias que tienen años esperando que la revolución les cumpla con las promesas de casas dignas.
Ofreció el gobierno en 2011 2 millones de viviendas en 7 años, solo que hasta ahora, según sus propias cuentas, van solo 600 mil, cuentas por cierto muy difíciles de corroborar; cuando comparamos las declaraciones del presidente con las memorias de los ministerios las cosas se complican, los números se contradicen y fundamentalmente afloran las contradicciones y las mentiras oficiales.
Pero no solo fue en 2011, antes igualmente se hicieron ofertas y todas terminaron en un saco sin fondo. ¿Se acuerdan de la Misión Hábitat?, ¿o de la Ley de Política Habitacional?, es que ha sido largo el camino de ofrecimientos, creo sin lugar a dudas que podríamos hacer un enorme rosario de ficciones con cada uno de los planes del régimen, porque de haberse cumplido tendríamos un promedio de 1,5 casas por familia en Venezuela, la maravilla de cheverito, pues. ¡Ah!, pero tú ves, misia Clotilde "todavía tiene esperanza", lleva esta noble mujer venezolana todos los años del proceso esperando su casa, yendo a cuanto organismo público existe, entregándole cartas y más cartas a cuanto funcionario logra agarrar, prendiéndole velas a cuanto santo conoce y a pesar de eso no ha obtenido respuesta satisfactoria, pero aún "tiene esperanza".
Mira que ha corrido agua bajo este río venezolano desde que este proceso tomó el poder en el 98, decenas de denuncias de corrupción, despilfarro y mal manejo de los recursos del Estado; regalos de muchas cosas, incluyendo casas, a los aliados internacionales, precios del petróleo como nunca en nuestra historia republicana, ingresos extraordinarios suficientes como para aplicar planes que hubiesen podido recuperar a cualquier país asolado por una guerra o desastre natural; en definitiva no ha sido cualquier pelusa de mono, la realamentazón que ha manejado el poder y no ha podido cumplir ni siquiera con darles viviendas dignas a los venezolanos.
Me imagino a misia Clotilde, en su rancho destartalado, comiendo lo que consigue, sobreviviendo dentro de la inseguridad diaria, con alguna misión dentro del grupo familiar, con alguno trabajando, con alguno estudiando, viendo en la TV de señal abierta cómo el gobierno hace obras aquí y allá, inaugura escuelas en el barrio Tricolor, combate a los apátridas contrabandistas, decomisa toneladas de alimentos a los acaparadores y entonces reza: Chávez nuestro que estás en el cielo, en…

viernes, 29 de agosto de 2014

La ruta del bachaqueo.

Vamos por parte, en nuestro país existen más de 12 mil bodegas Mercal, en Carabobo más de 700 y en Puerto Cabello 86; el flamante gobernador de la entidad dijo en estos días que la red del régimen atiende hoy al 74% de la población venezolana y que pronto será el 80%, claro, la eficiencia socialista es siempre muy buena mediáticamente, la realidad otra.
Sigamos, el Híper Pdval de Valencia, en construcción, va a "recibir" 90 toneladas de alimentos semanales y el Súper Mercal del Sur, con 50 millones aprobados, 75 más; en Apure, según el jefe estadal Robert Suárez, distribuyen 2 mil 790 toneladas de alimentos mensuales; en Aragua, de acuerdo al otro jefe Daniel Martínez, 7 mil toneladas en 321 bodegas, 108 Mercalitos y 53 módulos; en otras palabras, todo el país está minado de puntos de abastecimientos, miles de toneladas de alimentos, proyectos para distribuir más y más comida; entonces, ¿por qué la gente compra en los establecimientos de los especuladores y oligarcas?, ¿dónde sale tanto bachaco comelón?, ¿tras 15 años con todo el poder, ahora descubrieron el contrabando?
Y rematemos, quienes destruyeron el aparato industrial, gozaron un puyero metidos en las piscinas de los terrateniente expropiados, mantienen el control de cambios porque si no ¿¡los tumban!?, arrasaron literalmente con el agro y las tierras productivas, convirtieron este país en el paraíso de corrupción pública, devaluaron la moneda hasta hacerla desaparecer y sencillamente nos llevaron a este tsunami económico, social y político, ahora pretenden echarles la culpa de todo este peo al bachaqueo y al contrabando, el cinismo criminal de esta gente definitivamente no conoce límites.
Yo me imagino que todos estos tipos deben disfrutar una y parte de otra, se lo robaron todo, demolieron las bases de producción y encima ahora nos van a decir qué comes y cuánto, qué usas y cuánto; peor, unos cuantos pendejos creen que ciertamente los males del país los tienen los imperialistas y los lacayos; los han alienado de tal forma que son incapaces de ver dónde viven, de qué manera viven, mientras sus camaradas revolucionarios enchufados se dan la gran vida, bárbaros estos señores.
¿Saben ustedes cuántas gandolas se necesitan para contrabandear los 100 mil barriles diarios de petróleo, o su equivalente en gasolina, 5 millones de litros, según denuncia el zar de la economía?, bueno, nada más y nada menos que 150 con 30 mil litros de capacidad, y ¿quién controla las autopistas, los aeropuertos y los puertos?, porque esa cantidad de contrabando diario no pasa precisamente por trochas ni caminos de arenas; o en serio, ¿creen que en pimpinas y carros con maleteros llenos de gasolina se puede transportar eso?
Que existe un contrabando hacia Colombia, hace años que lo denunciamos; pero recordemos que es fruto de la nefasta política económica del régimen, ¿se acuerdan de cuántos pesos valía un bolívar?, ¡ah, bueno!, recordar que tenemos años que este camino escogido por esta seudorrevolución y sus defensores nos llevaría al desastre, es necesario; los únicos responsables de lo que vivimos son ellos, tan sencillo como eso; lo demás es seguir con esa cantaleta y como decía Celia Cruz: "Usted abusó, sacó partido, abusó… y me perdona por seguir con este tema…".
De tal forma dejemos las poses y las caretas; el nivel de daño que se le ha hecho a Venezuela no es por algunos ilegales, ni siquiera por el grado de problema social que ha alcanzado el bendito bachaqueo; se debe a un modelo fracasado, a políticas trasnochadas que nos llevaron adonde precisamente estamos y de donde la única forma de salir es que el gobierno asuma su barranco y actúe en consecuencia; lamentablemente, creo que no existe intención de rectificar y más bien por el contrario, quieren cavar más profundo.